En esta sesión vamos a continuar con Romanos, capítulo 2. Hemos tratado con los principios del juicio de Dios y hemos visto cómo se aplican. También tuvimos que reconocer que hay algunas cosas del juicio de Dios que Él no nos da a conocer. Sus juicios son insondables. Supongo que aquellos de nosotros quienes hemos experimentado la misericordia de Dios en nuestras propias vidas, sabemos que cuando Dios puede hacerlo, ÉL siempre ejercitará Su misericordia. Así que, debemos confiar en Él.

Ahora veremos la cuestión de la conciencia, lo cual es bastante difícil de tratar. Quiero dejar en claro que hay cosas que Pablo dice que no son del todo fácil de entender o de interpretar. ¿Pero quién dijo que sería fácil?

Volviendo al capítulo 2, leeremos los versículos 13 al 15 y luego los versículos 26 al 27, que en conjunto nos dan una idea de cómo Dios trata con personas que no tienen una revelación de Él en la Palabra, ya sea en la Ley o en partes subsiguientes de las Escrituras. Versículos 13 al 15 (Reina Valera 1960):

Porque no son los oidores de la ley los que son justos ante de Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados

Les menciono algo, sea cual sea la versión que estén leyendo, que cuando dice "la Ley" dos veces en ese versículo, los traductores usan la palabra "la" para marcar la misma. Así se da frecuentemente en el resto de esta epístola. Tienen que tenerlos presente. Que Pablo está tomando la Ley de Moisés como el gran patrón de la ley, la ley perfecta, la ley dada por Dios. Pero lo que dice se aplica también a otras formas de ley. Así que él dice "la Ley" y luego dice "ley".

Déjenme explicarles algo. Solo hay dos maneras posibles de alcanzar la justicia. Una consiste en seguir las reglas, la otra es confiar en Dios en fe. La reacción natural de todo ser humano cuando se le desafía sobre el tema de la justicia/rectitud es ponerse a pensar en términos de reglamentos o estatutos. Recuerdo que cuando conocí al Señor en el ejército británico, me pasé unos cuatro años y medio en el ejército como creyente. Cuando les hablaba a mis camaradas del ejército acerca del Señor y de la salvación, sus reacciones fueron casi siempre igual. "Bueno, pero…" Y sacaban su lista de reglas con las que ellos cumplían. Todos tenían su lista que se adaptaba a su propia vida. "No cometo adulterio, no me emborracho, no hago esto, no hago lo otro". Esa era la reacción instantánea y natural. Así que, es natural que todos los seres humanos, cuando se plantea el tema de la justicia, piensen en términos de cómo cumplir con las reglas. Lo que Pablo dice no aplica solo a la ley de Moisés principalmente, sino a todo conjunto de reglas por las cuales las personas busquen hacerse justas. No es posible alcanzar la justicia siguiendo algún conjunto de reglamentos. De verdad que, vale la pena ver sus rostros en este momento. Ya me lo esperaba.

Hace poco di una prédica en una reunión grande de personas en un lugar y casualmente les dije sin siquiera darme cuenta del impacto de lo que estaba diciendo, les dije: "Claro, el cristianismo no es un conjunto de reglamentos". Si les hubiera dicho que Dios no existe, creo que ¡se habrían quedado menos sorprendidos! Pero esa es la verdad de todo esto, el cristianismo no es un conjunto de reglamentos. No se alcanza la justicia con Dios al seguir los reglamentos. Aunque las reglas tengan su lugar en la vida. Esto lo explico más adelante.

Pablo dice que no son las personas que oyen la ley, ya sea la Ley de Moisés o cualquier otra ley. Sino las personas que la aplican quienes serán justificadas. Tengan en cuenta que no son los oyentes los que son justos o rectos, y recuerden que, las dos palabras son lo mismo, pero quienes lo apliquen serán justificados. No dice que se harán justos, dice que Dios les contará como justicia. Ninguno de nosotros puede ser justo a menos que Dios nos justifique.

Entonces Pablo continúa y comienza con el tema de la conciencia, que es muy importante. Versículo 14:

Porque cuando los gentiles que no tienen ley [o la ley] hacen por naturaleza [o instintivamente] lo que es de la ley, estos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos. .

No tienen ninguna revelación directa de la ley de Dios, pero hay algo dentro de ellos que les causa lo mismo que como lo haría la ley. Pablo continúa:

[así que] mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, . .

No aparece en la traducción al español, pero lo que está escrito en sus corazones no es la ley, sino la obra de la ley. Tenemos, cada uno de nosotros, algo dentro de nosotros mismos que obra como la ley para lograr los mismos resultados que la ley. La cual no está para hacernos justos sino para llevarnos al punto donde entendemos que necesitamos de la misericordia de Dios para hacernos justos. Es completamente diferente.

Y luego habla sobre la conciencia, que pienso que es aquella obra la que la produce en el hombre. La conciencia es la que nos dice: "dijiste una mentira". Y luego Pablo describe un tipo de escena en una corte dentro de nosotros. Uno de nuestros pensamientos va así: "Pues, si es cierto, dije una mentira". El otro dice: "No, en realidad no fue una mentira, simplemente exagere un poco". Pablo se imagina este tipo de escena de corte sucediendo en nuestro interior. ¿Cuántos de ustedes saben que eso pasa? ¿Cuántos de ustedes lo han experimentado dentro de si mismos? A eso se refiere Pablo y dice que la conciencia le hace a la gente así igual que como la ley. No los hace justos, pero les muestra que necesitan la misericordia de Dios. Y esa es la obra de la ley, es para mostrarnos que necesitamos la misericordia de Dios.

Ahora hay preguntas sin contestar por lo que voy a dedicar una sesión completa a los propósitos por los cuales Dios dio la ley. Mas adelante lo veremos.

Entonces, está el gentil, alguien que nunca tuvo conocimiento alguno de Dios. Pero en alguna parte dentro de él hay algo que vigila su conducta. Me he dado cuenta al tratar con personas primitivas, o sea personas que no tenían ninguna conducta con Dios, que una de las áreas en sus vidas que son mas sensibles es decir una mentira. Con frecuencia, la conciencia les da convicción a la gente: "No dijiste la verdad". Otra que también es común es nuestro comportamiento inadecuado con las personas de nuestra propia familia. Nuevamente, es otra cosa de las cuales las personas primitivas suelen tener convicción de Dios, ya que la mayoría de ellas sienten un profundo sentido de obligación con sus familiares más cercanos, mucho más fuerte que el del estadounidense contemporáneo.

Entonces, hay varias formas en que la conciencia puede obrar. Lo que Pablo se imagina es una especie de tribunal dentro de nuestro ser (y la conciencia es el fiscal), y también dentro de nosotros pasan pensamientos que dicen "Si, es verdad" o "Reconozco que no era del todo cierto, pero tampoco fue mentira". Algo por el estilo. Díganme, ¿cuál es la diferencia entre algo que no es del todo una mentira y algo que realmente lo es? Pero todos estamos ansiosos por justificarnos, incluso con nosotros mismos. ¿Lo han notado? Así que Pablo nos presenta esta imagen muy vívida de la escena del tribunal interno que sucede dentro de nosotros y dice que las personas que no tienen la ley o cualquier ley tienen conciencia que les produzca en ellos el mismo efecto que produce la ley. Que no es para hacerlos justos. No puedo dejar de enfatizarlo. Pero es para mostrarles que necesitan la misericordia de Dios.

Ahora veamos que dice en los versículos 26 y 27. (RV 2015)

De manera que, si el incircunciso [hombre sin religión] cumple los justos preceptos de la ley, ¿su incircuncisión no será considerada como circuncisión?

Ahora la palabra que se traduce como "preceptos" es una palabra muy importante que veremos más de una vez en estos estudios. Significa "aquello que es la respuesta correcta a cualquier demanda que se le haga a uno". Tiene una relación directa con la palabra "justo". Déjenme decirlo en griego para que puedan escuchar la similitud. Justo es dikaios. Y esta palabra “precepto” es dikaioma. Es la respuesta correcta a los preceptos legítimos. Permítanme traducirlo de la siguiente manera.

De manera que, si el incircunciso cumple los justos preceptos de la ley, ¿su incircuncisión no será considerada como circuncisión? El que físicamente es incircunciso, pero guarda completamente la ley te juzgará a ti [ahora se dirige al judío], que con la letra y con la circuncisión eres transgresor de la ley?

Así que, Pablo dice que no es cumplir con los rituales, o formas, o ceremonias en lo externo; es la respuesta interna del corazón la que define cómo Dios los mira. Y él dice, en lo correcto, que hay muchos casos en los que el hombre religioso responde de manera incorrecta, y el hombre no religioso responde de manera correcta.

No sé si me atreva a decirles esto, puede que les ofenda, pero hace mucho tiempo, en los primeros días de nuestro ministerio, mi yerno, que es nuestro director, estaba tratando de encontrar a alguien que cumpliera algún requisito. Creo que de empaque o algo así. Dijo- encontré una empresa- les pido disculpa de antemano, pero me dijo en tono compungido: "No son cristianos". Le dije: "¡Alabado sea el Señor!". ¿Cuántos de ustedes saben que la librería “Jesús Te Ama” no paga sus cuentas? ¿Ven a lo que me refiero? No siempre son los que hablan religiosamente los que actúan bien. A Dios le interesan las personas que actúan correctamente, no las personas que hablan correctamente.

Sigamos ahora con esto. Versículos 17 al 25, aquí Pablo se dirige completamente a su pueblo judío y él da una serie de ejemplos específicos de las formas en que violan la ley a pesar de que se jactan de la Ley. Dice:

He aquí, tú tienes nombre de ser judío, te apoyas en la ley y te glorías en Dios...

Y debo decir, sin ofender a nadie, que, si viven en Israel, esto no ha cambiado en lo absoluto. En diecinueve siglos no ha cambiado nada esta situación. Es precisamente como lo describió Pablo. Tengo que tener cuidado con lo que digo, pero recuerdo que hace años, cuando vivíamos en Jerusalén, le encargamos a una empresa de carpintería judía que nos hiciera unos muebles. Lo cual es trabajo bueno y honrado entre los judíos, ¿no es así? Las personas a quienes les habíamos pedido las sillas nos las entregaron. Y pues, para ser amable, les ofrecí un café. Dijeron: "No, no podemos beber en su casa". No estaba lo suficientemente familiarizado con los principios del judaísmo ortodoxo como para darme cuenta de que no podían comer en una casa que no fuese kosher. Como nuestra casa no era Kosher; no podían comer, y no podían beber. Ellos habrían sido profanados. Pero el problema fue que nos engañaron con las sillas. Les digo que la Biblia es el libro más actualizado. Ahora, por favor, no se vayan con la idea de que solo los judíos son capaces de actuar de tal forma. ¿Cuántos de ustedes ya saben que no es así?

Continuamos. Versículo 18 (LBLA):

y conoces su voluntad; que apruebas las cosas que son esenciales. . .

Hay una traducción mejor que dice. "Sabes distinguir [lo sutil] lo que es realmente importante de lo que no lo es” (Palabra de Dios para Todos). Sabes lo que es Kosher y lo qué no es Kosher. Créanme, si estudian las reglas de kashrut, son complicadas. Tiene que tener uno una mente legal y un abogado que le aconseje para estar absolutamente seguro de que se hizo lo correcto.

Ahora, Ruth vivió como judía (y sigue siendo judía) durante muchos años, y cuando en su casa surgió el tema del kosher, estuvo más o menos decidida a integrarlo hasta que se enteró que tenía que tener dos lavaplatos. Uno para los platos que se usaban para la carne y otro para los platos que se usaban para la leche. Su mente económica o no religiosa solo pensó: "No es para tanto.”

Ese es un ejemplo típico y todavía hay aún más detalles delicados que el de tener dos lavaplatos. Seguimos. ( 2: 18 al 20 , tomado de la Biblia de las Americas)

. .. y [tu] conoces su voluntad; que apruebas las cosas que son esenciales[k] [sabes distinguir entre las cosas sutiles] siendo instruido por la ley, 19 y te confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, 20 instructor[l] de los necios, maestro de los faltos de madurez; que tienes en la ley la expresión misma del conocimiento y de la verdad.

En una sola palabra, ¿cómo describirían a alguien así?. .. no los escuché. Soberbio, así es. Arrogancia. Y ya ven, creo que nada alimenta al orgullo con más facilidad que el conocimiento religioso. ¿Cuántos de nosotros corremos el riesgo de enorgullecernos por tener conocimiento? Así es, tengan cuidado.

Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? - Romanos 2:21 (RV 1960)

Ahora, hermanos y hermanas, solo quiero preguntarles esto: ¿No creen que en este momento el mundo le dice a la iglesia lo mismo? ¿No creen que aplique exactamente a nosotros que nos llamamos cristianos? Ya ven, se le ha dado la vuelta a la tortilla. El mundo todavía juzga a los judíos con diferentes estándares, y, sin embargo, el foco de la atención mundial en esta parte del mundo está puesto en nosotros que nos llamamos cristianos ya que hacemos todo lo contrario de lo que le predicamos a los demás. ¿No es así?

Escuchen. El año pasado, -solo les doy este ejemplo, Ruth y yo viajamos por todo el mundo. Y desde Australia fuimos a Papua Nueva Guinea y de allí a Malasia y de allí a Singapur y de allí a Indonesia. En los titulares de todos los periódicos en todas esas naciones aparecieron los escándalos que se desenvolvían en el ministerio Televisivo. Cada día en esos titulares, y que muchas noticias más importantes nunca llegaron a ocupar ese lugar, todo el mundo se enteraba de lo que ocurría en la iglesia en los Estados Unidos. ¿Ven a lo que se refiere Pablo? Quiero que entiendan que es un tema que está al día. Esto no es solo algo del pasado o simplemente una teoría religiosa. Esta es la realidad. Solo hay que ponernos en el lugar de las personas a las que Pablo se dirige y preguntarnos: "¿Acaso esto no se aplicaría legítimamente a nosotros hoy?”

Regresen al versículo 21.

[tu]. . . Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas? Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras?

Tengo que decir, y esto lo veremos con mayor precisión más adelante, que vivir aferrado a las reglas en contra de las cosas lo hace a uno más propenso a cometerlas. Luego lo vemos con más profundidad. Pero permítanme la analogía. Tienen una hija pequeña de 5 años. Salieron de la casa una noche y regresan. Ella abrió todos los cajones de la madre y sacó todos sus pañuelos y su ropa interior, y así sucesivamente pasándosela de maravilla. Bueno, se sienten un poco molestos. Y le dicen: "Eso no se hace". Luego, una semana más tarde, vuelven a salir y dicen: "Escúchame bien. No quiero que toques esos cajones. Ni te acerques a esos cajones." ¿Saben lo que pasa por su mentecita pequeña? "Hay una sola cosa que quiero hacer". ¿Y Qué es? Abrir los cajones, ¿lo entienden? Es la verdad. También es cierto en la religión. El predicar en contra de algo en última instancia hace que las personas quieran hacerlo.

Recuerdo mientras crecía en mis años de adolescencia. No había muchas restricciones en mi casa en comparación con muchas personas, pero todo lo que se me dijera que no hiciera, eso es lo que quería hacer.

Así que, es verdad, y nuevamente, quiero ser prudente. Quiero decir que estas palabras se aplican exactamente a las mismas personas en Israel hoy en día que como lo hicieron hace diecinueve siglos. La Biblia es tan precisa, tan al día.

Tú que abominas los ídolos, ¿saqueas templos? (LBLA)

Debo admitir que no estoy muy seguro de por qué Pablo dice eso. Pero déjenme que les muestre algo del profeta Malaquías, que creo que podría interpretarlo. En Malaquías versículo 3. Malaquías es el libro en el que Dios entró a juicio con el pueblo judío después de catorce siglos bajo la ley. No fueron catorce siglos,… digamos doce siglos. Este es el mensaje a Malaquías en Malaquías Capitulo 3 versículo 7. (RVR 1960)

“Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos? [¿que tenemos que hacer?] [Luego Dios les dice]¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.

Ahí, Dios específicamente acusa a Israel de robar las cosas sagradas. Pienso que eso es probablemente lo que Pablo estaba pensando, aunque no estoy completamente seguro. Él dijo, le enseñas a otros que no se debe robar, mientras que le roban a Dios. ¿Aplica también para los cristianos de hoy? ¿Hay algunos de nosotros que le estemos robando a Dios? ¿Algunos de nosotros metemos las manos en cosas que por derecho le pertenecen a Dios? Yo no creo en que el diezmo aplique a los cristianos tal como se aplicaba por la Ley de Moisés, pero definitivamente creo en que el diezmo le pertenece a Dios. Así que, cuando se atribuyen de la porción de Dios, ¿qué es lo que hacen? Robarle, así es. Supongo que es mucho peor robarle a Dios de lo que es robarles a otros seres humanos.

Continuamos ahora con la actitud de Dios hacia las ordenanzas externas. Creo que en realidad ya lo cubrimos, pero vamos a verlo de nuevo. Versículos 28 y 29.

Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne sino, que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu [el espíritu Santo] y no en letra. La alabanza del cual no viene de los hombres sino de Dios.

Pablo dice que lo que sea que hagas por fuera no es lo que realmente importa. Lo que realmente importa es, ¿cuál es tu relación de corazón con Dios? Saben que la palabra judío proviene del nombre Yehuda o Judá. Y el significado de Yehuda es "alabanza". Entonces Pablo dice que solamente uno es verdadero judío, un verdadero Yehudi [que es la palabra hebrea] si la alabanza viene de Dios y se basa en lo que uno es en el interior, no en todas sus ordenanzas del exterior.

Creo que es importante señalar, según como lo entiendo (y están en su derecho si no están de acuerdo conmigo), pero creo que en estas Escrituras Pablo no está diciendo que todo aquel que cree en Dios es judío. Que he oído esa interpretación. Y no la comparto. Somos miembros del cuerpo de Cristo en el que tanto judíos como no judíos se reúnen y forman un solo cuerpo. Pero ser cristiano no nos hace judíos. ¿Pueden aceptarlo? Es muy importante, porque hoy en día está la enseñanza de que todos somos judíos y todo lo que se dijo sobre los judíos y a los judíos aplica también a nosotros. Como verán, lo que hace Pablo no es aumentar el número de personas que tienen derecho a ser llamadas judías; al contrario, lo limita a aquellos que cumplen con las condiciones internas.

Esto es muy importante ya que nuestra actitud hacia el pueblo judío es muy, muy importante a los ojos de Dios. Me gustaría que volvamos a un pasaje similar en Romanos 9 y aquí se trata, como dije antes, de la elección de Dios, a quienes Dios elige. Pablo habla acerca de la infidelidad de muchos del pueblo judíos. Lo dice con gran dolor y luego dice en el versículo 6 de Romanos 9:

No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son Israelitas. . .

Y, de nuevo, eso no quiere decir que algunas personas no descienden de Israel. Lo que significa es que algunas personas que son descendientes no son Israelitas. ¿Si ven a lo que me refiero? Es complicado, pero intenten resolverlo.

¿Cuáles son los requisitos? Pablo lo dice así:

ni por ser descendientes de Abraham son todos hijos [de Abraham], sino: en Isaac será llamada descendencia. Esto es: no los que son hijos según la carne son los hijos de Dios; sino los que son hijos según la promesa son contados como descendientes.

Así que los requisitos esenciales para ser aceptado como un verdadero judío o como un verdadero Israel no son las de las ordenanzas externas sino el de la aceptación por fe la promesa de Dios. Y sin pasarnos allí, encontraremos que en Gálatas 6-bueno, pensándolo bien, iremos allí, disculpen. Gálatas capítulos 6 versículos 15 y16. De nuevo, se trata del mismo principio: no es el exterior, sino el interior.

Porque ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión sino una nueva creación

Lo que realmente importa es lo que sucede en su interior por el poder de Dios.

Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos y al Israel de Dios.

Ahora, hay tanto gentiles como judíos. Aquellos que caminan según este reglamento, la nueva creación, son gentiles que han vuelto a nacer por fe en Jesús, y llevan esta transformación interna que proviene de su nuevo nacimiento. Y luego dice "y al Israel de Dios". ¿Quiénes son "el Israel de Dios"? Ahora, generalmente los cristianos usan esa frase para referirse a la iglesia, pero pienso que no es correcto. El Israel de Dios es esa parte de Israel que ha aceptado la promesa, ha reconocido al Mesías y ha entrado en las bendiciones del Nuevo Pacto. Pablo, hablando de los creyentes gentiles, se refiere a ellos como aquellos que caminan según este precepto, y a los creyentes judíos como el Israel de Dios.

Sin embargo, es algo excepcional. Creo que en todo el Nuevo Testamento solo se encuentra en tres capítulos. En Romanos 2, Romanos 9 y Gálatas 6, Pablo limita la palabra judío o Israel a solo los que son verdaderos creyentes. A lo largo del resto del Nuevo Testamento, básicamente, la palabra judío y la palabra Israel se aplican a todos los que cumplen el requisito de ser descendientes de Abraham, Isaac y Jacob. Pero aquí Pablo nos muestra que no es lo exterior lo que importa, sino lo interno. Permítanme que lo diga en terminología cristiana, no es el hecho de que fueron bautizados; la pregunta es, ¿qué ha pasado en su interior? Ahí es en donde Dios se fija, ese es el tema importante. Tengo que decirles que siempre al tratar con personas religiosas, esta verdad no es tan bienvenida. No es popular entre los que profesan ser cristianos, no es bienvenida entre los judíos, pero es la verdad. Hay que prestarle atención.

(fin de la sesión uno)

Sesión 2

En nuestra sesión anterior tratamos los pecados de las personas religiosas y los judíos fueron señalados por Pablo como un ejemplo, pero no como el único ejemplo. Les indiqué que, en mucho, lo que se decía de los judíos en el primer siglo aplica también para los cristianos en el siglo veinte. No se deben leer esas palabras simplemente como algo ajeno y que no se aplica a nosotros. Necesitamos ver en que manera se aplica a nosotros.

En esa sesión en particular, vimos los cinco principios del juicio de Dios que recapitularemos brevemente. En primer lugar, el juicio de Dios está de acuerdo con la verdad, la verdad de Su Palabra. En segundo lugar, se basa en nuestras obras, en lo que hacemos. En tercer lugar, no hay parcialidad ni hace acepción de personas. En cuarto lugar, somos juzgados según la medida de la luz que nos es disponible. Cuan mayor sea la luz, más estricto es nuestro juicio. Y quinto, el juicio no es solo de las acciones externas, sino de los motivos e intenciones internas del corazón.

Luego, Pablo resume a aquellos a quienes Dios acepta y aquellos a quienes Dios rechaza en una categoría general que cubre todas las edades y todas las razas. Dios acepta a aquellos que por su perseverancia paciente en hacer el bien buscan la gloria, el honor y la inmortalidad. La palabra hacer indica hechos y la palabra buscar indica fe. O sea, la fe en acción. Eso es lo que Dios busca.

Luego, Pablo habló de la diferencia entre las ordenanzas externas y la realidad de una experiencia interna con Dios. Muestra y da varios ejemplos diferentes de que Dios no acepta ordenanzas exteriores superficiales o ceremonias o ritos que califiquen para ser aceptados como justos.

Ahora vamos a pasar al capítulo 3, pero vamos a continuar con lo mismo, el mismo tema, el del conocimiento de lo que es correcto, el conocimiento de las leyes de Dios, que por sí solo no nos hace justos. Por el contrario, aumenta nuestra responsabilidad. De nuevo, en los primeros versículos del capítulo 3 Pablo se lo aplica a su propio pueblo judío. Él dice:

¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿O qué aprovecha la circuncisión?

Alguien podría decir: "Si la circuncisión no nos hace aceptados por Dios, ¿para qué hacerlo? ¿Para qué le impuso Dios todas esas ordenanzas a los judíos? ¿Cuál es el beneficio? "Él afirma que hay un gran beneficio.

Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente que les han sido confiada la palabra de Dios.

Ese es el pueblo judío. Debo decirles que ahora son los cristianos a quienes se les han encomendado los oráculos de Dios. Somos nosotros quienes tenemos a nuestra disposición la Palabra de Dios completa.

¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos [ o, es decir, si algunos no fueron fieles]? ¿Su incredulidad [o su infidelidad] habrá hecho nula la fidelidad de Dios?. .

Al principio les mostré que la palabra fe no cubre solo lo que creemos intelectualmente, sino que abarca nuestro compromiso personal con Dios. Entonces, en lugar de que diga "incredulidad", es mejor decir "infidelidad". Su infidelidad, la infidelidad de algunos del pueblo judío, no anuló la fidelidad de Dios. Dios permanece fiel incluso cuando Israel fue infiel. A eso es a lo que Pablo se refiere. Entonces él dice ¿Acaso su infidelidad anulará la fidelidad de Dios? Y luego, las siguientes palabras en esta traducción son:

¡De ninguna manera!

En la versión Reina Valera Antigua dice “En ninguna manera” ["Dios no lo quiera"]. De nuevo, Pablo está pensando como un judío. Esa es una frase típica en hebreo. ¿Ha lee lach? Me preguntaba cómo traducirlo de la mejor manera y pienso que en realidad significa "que muera el pensamiento". O ¿Como puedes pensar en algo así? Entonces, de ahora en adelante, cuando leamos ¿Ha lee lach ?, voy a decir, "Que muera el pensamiento". El nombre de Dios no se usa en la palabra, solo significa que es algo impensable, ¿cómo te atreves a decir algo así? o incluso ¿proponer tal cosa? Así que digamos que “muera el pensamiento”.

Antes bien, sea Dios veraz y todo hombre mentiroso, como está escrito: Para que seas justificado en tus palabras y venzas cuando fueres juzgado

Ahora eso viene del Salmo 51, que es la gran oración de arrepentimiento de David después de que fue condenado por el pecado de asesinato y adulterio. Las palabras que precedieron son estas: “Contra ti, contra ti solo he pecado y he hecho lo malo delante de tus ojos.” Que increíbles palabras son esas, pues, David había asesinado a un hombre y se había llevado a su esposa. Podríamos decir que pecó contra el hombre y que también pecó contra la esposa. Pero en este instante de tremenda agonía David dice, “Contra ti, contra ti solo he pecado y he hecho lo malo delante de tus ojos.”

Y llega un punto en el cual solo el Espíritu Santo puede llevarnos al darnos cuenta de que no importa cuánto nuestros pecados y nuestras malas acciones puedan afectar a otras personas, lo terrible de ellos es cómo afectan a Dios. Creo que Charles Finney lo definió al llamarlo un verdadero arrepentimiento. Dijo que uno no llega al verdadero arrepentimiento cuando simplemente se fija en las consecuencias de sus pecados con los demás. El verdadero arrepentimiento es obtener una visión de como nuestros pecados afectan a Dios. Tengo que decir que hay muy poco de tal arrepentimiento en la iglesia contemporánea. Creo que los resultados son evidentes.

Entonces David tuvo esta terrible revelación interna de cómo su pecado afectó al Dios Todopoderoso. La agonía que le causó al corazón de Dios. El hombre a quien Dios había elegido para ser rey había traicionado a Dios, había traicionado su confianza. Luego dice: "A raíz de ello, Dios, lo que tú digas es verdad. Cuando entras en juicio con nosotros, tu verdad triunfa." Creo que es muy importante que, de alguna manera, sea el camino que sea, lleguemos hasta ese punto. Lo que Dios dice es correcto, lo que dice siempre es verdad, nunca se equivoca. Cuántas veces nos encontramos tentados a pensar que Dios realmente no hizo lo correcto en alguna situación. "Dios, no estoy del todo seguro de que pueda confiar en la forma en que estas manejando esta situación". Realmente se requiere un profundo convencimiento del Espíritu Santo para llevarnos a esa fe.

Recuerdo que un día leí Apocalipsis 4:11 en una traducción en la que la versión Reina Valera 1960 dice, “porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.” Pero en esa traducción decía, en esencia, y no puedo recitar las palabras exactas, "Fueron creados de tal forma porque de tal forma los quisiste". Y tuve una revelación. No sé si pueda compartirla con ustedes, pero la mejor explicación de todo es porque Dios quiere que así sea. No puede haber una razón más elevada que el hecho de que así es como lo quiere Dios. Estas palabras suenan tan simples, pero tenemos que llegar al punto en que nos inclinamos ante Dios, Sus juicios, Sus caminos, Su voluntad y decimos: "Dios, todo lo que dices y haces es totalmente perfecto".

Vuelvo a las palabras de Moisés a Israel. “cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud.” Deuteronomio 32:4 (RV 1960). Dios nunca ha hecho nada injusto. Espero que, como resultado del estudio de Romanos, adquieran una nueva imagen de la justicia total de Dios. Para eso tenemos que humillarnos. Quizá no hayamos cometido los mismos pecados que cometió David, pero en cada uno de nosotros hay cosas que fueron horribles en su momento a los ojos de Dios. Creo que Finney tiene razón en que hay un punto al que tenemos que llegar en el que, por la revelación del Espíritu Santo, vemos lo que nuestros pecados le han hecho a Dios.

A veces Dios tiene que llevarnos por el camino difícil, pero a eso es a lo que Pablo se refiere aquí en este pasaje.

Luego continúa, y ahora con mucha frecuencia en Romanos, Pablo piensa en una objeción contra su enseñanza. Menciona tal objeción y luego la responde. Una vez más, es una forma de pensar muy típica de los judíos. Piensan en términos de lo que yo llamaría el Talmud, con estas propuestas y contra-propuestas. Es por eso que creo que muchos abogados exitosos son judíos ya que su formación mental les viene desde sus raíces, esta forma de compensar una cosa con otra. Otra cosa de los judíos es que, si les hacen una pregunta, generalmente responden con otra pregunta. No sé si alguna vez se hayan dado cuenta. Si estudian las enseñanzas de Jesús, Él fue un verdadero judío. Casi invariablemente, cuando se le hacia una pregunta, respondía con otra pregunta. "¿Y qué haremos con el divorcio?" "¿No habéis leído que?. ." así contestaba.

Entonces, aquí Pablo está anticipando la objeción de sus compatriotas judíos. Y créanme, cada una de sus objeciones aun las usan hoy los judíos que se enfrentan al evangelio. Entonces él dice:

Pero si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (Hablo como hombre). ¡En ninguna manera; de otro modo ¿cómo juzgaría Dios al mundo??

¿Lo ven? Él se imagina a alguien que dice: "Bueno, por lo que nos dices, cuanto más infieles seamos, más gloria recibe Dios por su fidelidad. Así que, si queremos darle gloria a Dios, sigamos siendo infieles." ¿Entienden? Esa es la objeción. Y esta es su respuesta. [Que muera ese pensamiento] ¡Dios nos libre!

Luego vuelve al mismo tema en el versículo 7.

Pero si por mi mentira la verdad de Dios abundó para su gloria, ¿por qué aun soy juzgado como pecador?

Entonces, si mi pecado glorifica a Dios al lucir su fidelidad, ¿por qué debería ser juzgado? ¿Entienden? Créanme, esas objeciones aún se usarían el día de hoy.

¿Y por qué no decir: (como se nos calumnia, y como algunos cuya condenación es justa, afirman que nosotros decimos?) “Hagamos males para que vengan bienes”?

Esa es una perversión de la verdad del evangelio. Pero basado en mi experiencia en el Medio Oriente, les digo que es una tergiversación común tanto para los judíos como para los musulmanes. Tergiversan la fe cristiana como permiso de hacer lo que uno quiere y salirse con la suya. Esa es una reacción típica en el Medio Oriente. Pablo lo menciona. Tampoco pierde mucho el tiempo con ello, dice:

…que todos están bajo pecado

No voy a perder el tiempo con gente que piense así. Merecen la condena porque han escuchado la verdad y la rechazaron deliberadamente.

Siguiendo con el versículo 9: (LBA)

¿Entonces qué? ¿Somos nosotros (judíos) mejores que ellos (gentiles)? De ninguna manera; porque ya hemos denunciado que tanto judíos como griegos están todos bajo pecado;

Todos son culpables de pecado. No importa si somos judíos o griegos, todos tenemos esto en común. Todos somos pecadores. Nuevamente, parece que Dios así lo quiere, pero he tratado durante muchos años con gente judía y hasta tengo una esposa judía. Lo más difícil para el pueblo judío de hoy es entender que son pecadores. Les asombraría lo difícil que es para ellos entenderlo. Y lo creen así de corazón. Es increíble.

Entonces, ahora Pablo sale con todo un conjunto de Escrituras tomadas del Antiguo Testamento, cada una de las cuales afirma la pecaminosidad de todos los hombres, pero particularmente de los judíos, él sabía a qué se estaba enfrentando. Él conocía a su propia gente. Entonces él sale ahora con todo un conjunto de citas del Antiguo Testamento que prueban que todos somos culpables ante Dios. Comienza en el versículo 10:

“Como está escrito...”

Es decir, escrito en la Biblia.

"No hay justo ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”

Creo que sería bueno recurrir a uno de los dos pasajes en el Antiguo Testamento donde se encuentran esas palabras. Se encuentran en el Salmo 14 y en el Salmo 53. Por lo tanto, Dios, por el Espíritu Santo, hizo que esta declaración se inscribiera dos veces en caso de que pasara desapercibida la primera vez, sin duda la encontrarán. Salmo 14. Ya ven, falta un poco más que es muy importante. Comenzaremos en el versículo 1.

Dice el necio en su corazón: “No hay Dios”. Se han corrompido; hacen obras malas. No hay quien haga el bien.

Noten que creer erróneamente los lleva a vivir erradamente. No se puede creer lo incorrecto y vivir correctamente. Así también, no se puede creer lo correcto y vivir erradamente. Nuestra vida es producto de nuestra creencia. Cuando dijeron que no hay Dios, se expusieron a todo tipo de maldades.

Ahora, quiero que se fijen en el versículo 2.

Jehová miró desde los cielos sobre los hijos del hombre. . .

Se trata de la raza humana entera. La frase en hebreo es "los hijos de Adán". Quiero señalarles que- y no podremos profundizar en esto- la Biblia solo trata con Adán y sus descendientes. Dondequiera que dice "hombres", en hebreo dice "los hijos de Adán". Esto es importante. No voy a poder entrar en ello, pero hay muchos comentaristas de la Biblia que creen que posiblemente hubo en la tierra otras razas del hombre, pero que no se mencionan en la Biblia. La Biblia trata solo con Adán y sus descendientes. Es muy importante porque puede llevar a malentendidos.

Jehova miró desde los cielos sobre los hijos de [Adan], para ver si había algún entendido que buscara a Dios.

Quiero señalarles que no hay nadie en su condición natural depravada que busque a Dios. No está en el corazón humano hacerlo. Esto es tan real para mí ya que nunca tuve ningún problema en creer que soy pecador. Esa fue una de las ventajas con las que inicié cuando conocí al Señor. Conocí al Señor casi al mismo tiempo que un amigo mío en el ejército que era muy religioso. Mi progreso fue unas diez veces más rápido que el de él simplemente porque no tuve ningún problema en aceptar que era un pecador. Pero, solía decirme a mí mismo: "Después de todo, realmente fui pecador". Pero había algo en mí que buscaba la verdad. Desde los doce años de edad en adelante realmente estuve buscando la verdad. Un día leí este salmo y Dios me dijo: "Tú solo buscabas la verdad porque la puse en tu corazón". Si no lo hubiese puesto en tu corazón, nunca te hubieras interesado por la verdad ". Entonces me di cuenta de que no podía atribuirme el mérito, ¿lo ven? Es muy importante. No hay nadie que por naturaleza busque a Dios. Muchos de ustedes, probablemente desde la niñez, por sus antecedentes o su educación o por las obras misteriosas de Dios en sus vidas, han tenido un anhelo por Dios. Querían conocer a Dios, ¿no es cierto? Pero nunca se atribuyan el mérito. Nunca les hubiera nacido si Dios no lo hubiese puesto allí. De lo contrario, no entenderían, y no buscarían a Dios.

Todos se desviaron, a una se habían corrompido. No había quien haga lo bueno.

¿Cuántos? Ni siquiera uno. Que enfático, ¿no lo creen? Y ahí lo tienen, en el libro de los Salmos, dos veces. Pero es tan difícil para la gente verlo.

Volveremos a Romanos 3 y allí leeremos estos otros pasajes. Se tomaron de los salmos y de los profetas. No veremos cada cita en referencia, pero si algunas. Versículo 13:

Sepulcro abierto es su garganta, con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios, su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre. Quebranto y desventura hay en sus caminos. Y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos.

Mientras que contemplan ese listado por un momento, quiero hacerles esta pregunta. ¿Qué área del carácter humano es la que más se enfatiza y menciona primero? No se escuchó… La boca, así es. Qué cierto que es. Pienso que las primeras cuatro partes tratan de lo que hacemos con la boca. Como ven, el libro de Santiago dijo que la lengua es un mal ingobernable. Nadie puede controlar su propia lengua.

Recuerdo que estaba en una conferencia acerca del futuro de la sociedad, lo cual era algo ridículo, en el primer año de la Segunda Guerra Mundial. No fue una conferencia religiosa, pero hubo alguien que lo dijo. Nadie puede controlar su propia lengua. Y pensé: eso es cierto. Fue realmente mi primer encuentro con la Biblia como algo verdadero, práctico y relevante. Nadie puede controlar su propia lengua.

Así que Pablo cita de los salmos y de los profetas. Y continua en el versículo 19:

Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio ante Dios. . .

Eso es muy importante. Está dirigido principalmente al pueblo judío. Dice, no sirve de nada que apuntes con el dedo a los Gentiles echándoles la culpa, porque este es el tipo de personas que son, porque este es tu propio libro. Fue entregado a ti primero, y también aplica primero a ti. Solo aplica con otras personas en segundo lugar. Tu propio libro te dice que no hay nadie que haga el bien, ni siquiera uno. Todos son corruptos, todos se han perdido.

Entonces presenta este gran resumen y se esforzó mucho para llegar hasta aquí y creo que probablemente compartan ese sentir de esfuerzo duro al haber llegado hasta aquí también. No es ninguna tarea fácil. Versículo 20:

Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley viene es el conocimiento del pecado.

Observen nuevamente que se añade la palabra "la". ¿Lo ven? Así que pueden decir "la Ley" o pueden decir "ley". Lo primero y más importante es que se aplica a la Ley de Moisés, pero también se aplica a cualquier otro tipo de ley. Nadie será justificado a los ojos de Dios por seguir los reglamentos. Esa es la declaración básica e importante. Ya ven, me sonrío con mis hermanos y hermanas protestantes. Muchos de nosotros decimos: "Bueno, no estamos bajo la ley, gracias a Dios, no estamos bajo la ley". Y de ahí formamos nuestras propias y tontas reglas. Cada denominación tiene sus propias reglas. Los bautistas tienen un reglamento, los pentecostales tienen otra, los católicos tienen otra. Pero ninguna ley religiosa jamás hará que alguien sea considerado justo ante los ojos de Dios. Como ven, lo que hemos hecho es cambiar de la Ley de Moisés, que fue una ley perfecta que Dios nos dio, y hemos recurrido a nuestra propia ley. No digo que un movimiento no necesite reglas. Cualquier grupo de personas necesita reglas para mantenerse bajo control. Pero seguir esas reglas, incluso siguiendo cada una de las treinta y tres reglas de la iglesia pentecostal a la que pertenecen, no los hará justo. ¿No? ¿No es así??

Dios me abrió los ojos a esta verdad hace muchos, muchos años, creo que debido a mi origen filosófico. La cuestión principal en el Nuevo Testamento es si somos hechos justos al seguir los reglamentos o por fe. Y a medida que he pasado por mi experiencia cristiana y ministerio, casi nunca me he encontrado a personas que se hayan puesto a pensar seriamente en esa cuestión. Lo que hemos conseguido es deshacernos de la Ley de Moisés y sustituirla con nuestras insignificantes y tontas siete reglas. No digo que toda regla sea tonta, de ninguna manera, pero son tontas si creen que los hará justos ante Dios.

Ahora, si les pidiera que levantaran la mano, y que no voy a hacerlo, muchos de ustedes deben admitir que realmente pensaban que fueron hechos justos porque siguieron las reglas de su grupo en particular. Permítanme que lo diga de esta manera. Eso no los hace justos. Pero si han sido hecho justos por la fe, probablemente vayan a seguir al menos las reglas relevantes, ¿entienden? Pero el seguir reglamentos nunca los hará justos a los ojos de Dios.

Creo que me gustaría que todos lo repitieran. Lo diré una vez y me lo repiten. No lo digan si no lo creen. "Cumplir con los reglamentos nunca me hará justo ante los ojos de Dios". ¿Entendido? "cumplir con los reglamentos nunca me hará justo ante los ojos de Dios." Creo que algunos de ustedes no se dan cuenta de lo lejos que han llegado. Miren, si no podemos entenderlo, nunca acabaremos la peregrinación. Esta es solo la segunda etapa, hay muchas etapas por venir. Si no vemos esto con claridad y lo aceptamos y nos damos cuenta de cuán verdadero y relevante es, no podremos avanzar más. Seguiremos volviendo a caer en los mismos problemas.

En lo personal, creo que el legalismo es el problema más grande de la iglesia cristiana. Creo que el legalismo también es la causa de gran parte del pecado en la iglesia, ya que muchos hombres sinceros y honrados han adoptado este conjunto de cosas prohibidas: no cometas adulterio, no mires a otra mujer, no hagas esto y no hagas lo otro. Y han centrado la atención en lo mismo y se han convertido en esclavos de ello. ¿Lo ven? La manera de ser puro no es resistirse a la lujuria porque cuanto más se resista uno a la lujuria, más dominará esta los pensamientos. Hay una manera totalmente diferente para llegar a ser justo, que es una justicia de Dios que viene por la fe de Jesucristo. Así que, en nuestra próxima sesión, continuaremos viendo ese tema.

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