Peregrinación Romana: Romanos 3:21-3:31 (Estudio de Romanos)

Derek Prince
Published: 1988
Last Updated: septiembre de 2026
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Sumérgete en 'La Peregrinación Romana (Parte 4)' de Derek Prince y descubre las profundas interpretaciones del Libro de Romanos. Experimenta un viaje más allá de las leyes humanas hacia la responsabilidad divina y la justicia ante los ojos de Dios. Conoce las seis designaciones del Derecho y las Escrituras, iluminando el pecado y la salvación a través del Evangelio.
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Concluimos la última sesión con Romanos capítulo 3 versículos 19 y 20, que en cierto sentido es la culminación de las primeras etapas de nuestra peregrinación, y hasta ahora, Pablo ha demostrado por las Escrituras que todo el mundo es responsable ante Dios por el pecado y que nadie puede evitar comparecer ante el juicio de Dios a causa del pecado.
Voy a leer esos dos versículos de nuevo porque son muy importantes. Romanos 3:19:
Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios . . .
Hasta ese punto nos ha llevado Pablo: el mundo entero es responsable ante Dios. Tanto judíos como gentiles. Tanto las personas religiosas como las personas no religiosas todos son responsables ante Dios. Y luego continúa diciendo que el seguir los reglamentos o la Ley nunca cambia el hecho de que aun así rendiremos cuenta a Dios. Y en el versículo 20 dice:
Ya que por las obras de la ley [o puede dejar de lado “la”], [el seguir los reglamentos] ningún ser humano será justificado delante de él [de Dios, que se le reconocerá justicia o que será considerado justo por Dios]; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.
Ahora, para las personas religiosas, esa es una declaración inesperada. Por medio de la Ley se viene a conocer el pecado. Y he aprendido por experiencia que, a muchos, pero a muchos cristianos les resulta muy difícil comprender por qué Pablo decía que la Ley es lo que hace que reconozcamos el pecado. Y luego se preguntan por qué Dios dio la Ley si lo único que hace es hacernos conscientes de que somos pecadores, pero sin poder hacernos justos.
Así que voy a dedicar esta sección en particular al "paréntesis" que la encontrarán en el bosquejo: Los Seis Propósitos Por Los Cuales La Ley fue dada.
Por la experiencia he aprendido que si no me ocupo de esto, usted tendrá toda una serie de preguntas sin respuesta que a su vez les va quitar la atención de la parte positiva que Pablo está desarrollando. Entonces les quiero proponer, de las Escrituras, seis propósitos por los cuales se dio la Ley.
Antes que nada, es para mostrarles a los hombres la realidad y el poder del pecado. Primero viene el diagnóstico, y luego el medicamento. Y psicológicamente es muy cierto. De nada sirve explicarle a la gente el camino de la salvación de Dios si no se han percatado de que están con la enfermedad del pecado. Una persona primero debe estar convencida de que es pecadora antes de reconocer y recibir el plan de la salvación de Dios. Dios hace lo mismo. Él no nos ofrece el plan de la salvación hasta que nos muestre cuán desesperadamente lo necesitamos. Pero estamos enfermos de una enfermedad incurable, que es el pecado, y solo hay un remedio.
Volvamos a las escrituras ahora. Vamos a leer una vez más Romanos 3:20:
Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado [conseguirá la justicia] delante de él [de Dios]; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.
Ese es el primer propósito por el cual Dios dio la Ley, para mostrarnos la enfermedad del pecado. La Ley es el diagnóstico de Dios para hacernos conscientes del estado pecaminoso que prevalece en nuestras vidas. Y, sin contar la Biblia y los libros basados en la Biblia, no creo que haya ningún libro en el mundo que revele la naturaleza del pecado. Este es uno de los beneficios invaluables de la Biblia.
Fui discípulo de uno de los más grandes filósofos de la antigüedad, de Platón. Y Platón realmente se interesaba en el tema de la justicia. La llamaba la "excelencia" o la "virtud". Y su conclusión fue que el conocimiento es virtud. Digo, lo pensó muy a fondo, cuidando de no pensar a la ligera. Y afirmaba que si la gente sabe lo que está bien, hará el bien. Bueno, eso va completamente en contra de la experiencia humana. Continuamente nos enfrentamos con gente que sabe lo que está bien y no lo hacen, y saben lo que está mal y lo hacen. Y también están conscientes de que hacer el mal les costará caro y aun así lo hacen, ya ven, porque solo la Biblia define esta fuerza dentro de nosotros, que se le llama pecado, lo que nos lleva a hacer cosas en contra de nuestro beneficio propio; aun sabiendo lo que hacemos. Así que, el conocimiento por sí solo no es la solución. La única solución es el Evangelio.
Permítanme que les lea unos pasajes más sobre este tema de Romanos capítulo 7; y más adelante vamos a ver detalladamente el capítulo 7 de Romanos, así que permítanme que escoja unos pasajes de allí. Romanos 7 versículos 7:
¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? ¡En ninguna manera! [como decimos nosotros? Que muera el pensamiento!] Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás”
¿Como es que llego a conocer el pecado? Por la Ley, así es. Y de nuevo en los versículos 12 y 13:
De manera que la ley a la verdad es santa; y el mandamiento es santo, justo y bueno.
Pablo es muy cuidadoso al indicar que no hay nada de malo en la Ley. La falla no está en la Ley. Versículo 13:
¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? ¡En ninguna manera! [como decimos nosotros? Que muera el pensamiento!] sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí por medio de lo que es bueno muerte, a fin de que, por el mandamiento, el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso.
El propósito de la Ley es poner en evidencia la pecaminosidad total del pecado. Para mostrarla en toda su fealdad, para desenmascararla. No hay otra fuente de esta revelación salvo la Biblia.
El segundo objetivo de la Ley es mostrarle al hombre que es incapaz de alcanzar la justicia por sus propios esfuerzos. Y Pablo nuevamente nos comparte su experiencia propia en este mismo capítulo 7 de Romanos, en los versículos 18 al 23:
Yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien;. . .
Debo mencionarles que, y surgirá de nuevo, que la palabra carne se usa a veces en un sentido técnico. No se refiere al cuerpo físico, sino a la naturaleza que se ha heredado por descendencia de Adán, mi antigua naturaleza “adánica”. De esto, lo veremos más adelante. …Entonces…
Yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien;. . .Porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. (¿Me pregunto cuántos de ustedes van a identificarse con estas palabras conforme avancemos?) [Versículo 19:] Porque no hago el bien que quiero sino, al contrario, el mal que no quiero, eso hago. [Versículo 20] Y si hago lo que yo no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.
¿Vieron lo que sucede? Nos muestra que hay una fuerza obrando en nuestro interior que incluso se contrapone a nuestra voluntad e intención sincera.
[Versículo 21:] Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. [Versículo 22:] Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios,… (Reina Valera 1960)…[versículo 23] pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo, que hace guerra contra la ley de mi mente, y que me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros. (La Biblia de Las Américas)
Y la palabra que significa "prisionero" no se refiere a un criminal que ha violado la ley, sino a un prisionero de guerra, alguien que ha sido capturado como prisionero y está obligado a luchar contra el bando al que realmente pertenece. Esa es la descripción de Pablo de su propia experiencia.
Por mi parte, digo: "Amén, Pablo, te entiendo". Porque a los 15 años de edad, mientras que aún estaba en Eton, se anunció un decreto a la universidad que ordenó la confirmación de todos los muchachos de 15 años en la Iglesia Anglicana. Bueno, realmente no tenía ganas de que me confirmaran, así que le escribí a mi padre, que en ese entonces estaba en el ejército británico en la India, y le dije: "Realmente no me quiero confirmar". Me sorprendió la respuesta de mi padre. Me contestó diciendo: "Tu te vas a recibir la confirmación!". Lo que me sorprendió fue que mi padre creía que hacia bien si se iba a la iglesia dos veces al año, en Navidad y en Pascua, por eso no entendía por qué quería que me confirmara.
De todos modos, para hacer la confirmación en la Iglesia Anglicana, como muchos de ustedes saben, hay que ir a instruirse. Y bien, fui instruido por un tutor de historia, y no por un profesor religioso, y lo ponen a uno a aprender a responder ciertas preguntas. Y para aquellos de ustedes que han estado en la Iglesia Episcopal, ¿cuál es la primera pregunta? "¿Cómo te llamas?" Bueno, es una pregunta bastante fácil de responder para la mayoría de nosotros. La siguiente es: "¿Quién te puso nombre?" Y la respuesta es, que realmente no lo creo, es: "Mis padrinos en mi bautismo", etc. Pero no entraré en todo eso. Pero al estudiar estas preguntas, me di cuenta del hecho de que realmente no era tan bueno como pensaba. Yo pensé, realmente necesito mejorar. Así que llegué a la conclusión de que, "la confirmación me llegó en el momento adecuado y de ahora en adelante voy llegar a ser mucho mejor.”
A su debido tiempo, vino el obispo de Oxford e impuso sus manos sobre las cabezas de unos 50 jovencitos de Eton, de los cuales yo fui uno. Entonces pensé: "Ahora sí. Ya voy a mejorar.”
Bueno, pues estaba totalmente desilusionado, porque en vez de mejorar, empeoraba cada vez más, y cuanto más trataba de ser bueno, más rápido actuaba mal. Ahora, fui completamente sincero. Realmente lo pensaba así. Bueno, mi forma de pensar era: "No me funciona". Me dije a mí mismo: "Será mejor que no trate de ser bueno, así por lo menos no empeoro". Así que concluí que no me funcionaba, pues ya ven, se me dio el diagnóstico, pero no tenía el remedio. Diez años después, el Señor me encontró y tuve un nuevo nacimiento, e inmediatamente hubo un cambio en mi vida. Pero puedo identificarme tan bien con las palabras de Pablo.
Muy bien, la siguiente razón por la cual se dio la Ley es para profetizar/predecir y manifestar al Salvador, el Mesías. Y en este contexto, Pablo llama a la Ley un tutor. Pasemos por un momento a Gálatas capítulo 3 versículo 24:
De manera que la ley ha sido nuestro tutor para llevarnos a Cristo [el Mesías], para que seamos justificados por la fe.
Ahora la palabra que se traduce como "tutor" en realidad es la misma palabra de la cual sacamos la palabra "pedagogo" en español. Esta se refiere a un esclavo mayor en la casa de un hombre rico cuyo trabajo era guiar a los hijos del rico en las primeras enseñanzas sobre lo correcto e incorrecto y luego, cuando crecieron lo suficiente, para llevarlos todos los días a la escuela o al tutor que les iba a enseñar. Entonces este hombre no era el maestro, sino que era él que los llevaba con el maestro. Y Pablo dice que eso es lo que la Ley hizo con nosotros, y los judíos. Nos dio los primeros principios sobre lo correcto y lo incorrecto, pero no puede enseñarnos todo. Pero se convirtió en nuestro esclavo para guiarnos al Mesías que si podría enseñarnos. Entonces el propósito de la Ley era guiar a Israel al Mesías, revelarlo y mostrarlo. Y así lo hizo de dos formas. Al predecirlo/profeticarlo y al manifestarlo. Hay muchas profecías en la Ley que predicen claramente al Mesías. Vamos a ver solo una. Deuteronomio capítulo 18 versículo 18 y 19. Hablándole a Moisés, el Señor le dice:
Profeta [como Moisés] les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare.[Versículo 19:] Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablará en mi nombre, yo le pediré cuenta.”
Así que, se profetiza claramente que Dios iba a levantar a Israel, de entre sus propios hermanos, a un profeta que sería como Moisés. Yo compuse un estudio hace años llamado, "Un profeta como Moisés". Encontré creo que 26 rasgos en los que Moisés y Jesús son semejantes. No hay otro profeta que llegue a tanta cantidad de puntos. Cuyo profeta debía poseer una autoridad única ya que les iba a decir todo lo que Dios les ordenaba y si no lo escuchaban, Dios se lo exigiría. Y todos los apóstoles del Nuevo Testamento coinciden unánimemente en que esta promesa de aquel profeta como Moisés se cumplió en Jesús. Así que, hubo la profecía del Mesías.
Pero el Mesías también fue manifestado en la Ley, en muchas de sus ordenanzas y sacrificios. De hecho, pienso que cada sacrificio en la ley de alguna manera u otra anuncia a Jesús. No hay un solo sacrificio que no nos diga algo acerca de Jesús si lo podemos ver. Pero solo para dar un ejemplo, el cordero de la pascua judía en el que después de matarlo en Egipto, cuya sangre protegió a los hogares de los israelitas contra la ira y el juicio de Dios que cayeron sobre los egipcios …que no estaban protegidos. Y déjenme aclarar que no es cuestión de nacionalidad o de raza. La cuestión fue una sola. ¿Había sangre puesta en la casa, o no? Y esta es quizás la imagen más clara de Jesús, el Cordero de Dios, que pueda encontrarse en cualquier parte de la Biblia. Vamos a buscar solo dos pasajes en el Nuevo Testamento en los que esta imagen del cordero de la pascua judía aplica a Jesús.
El primero está en Juan capítulo 1 versículo 29. La introducción de Juan el Bautista que fue enviado para preparar el camino para el Mesías. Juan, capítulo 1 versículo 29:
El siguiente día, vio Juan [el bautista] a Jesús que venía hacia él y dijo: ¡He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!”.
Él fue quien cumplió con ser el prototipo del Cordero pascual. Y luego más específico aun en 1 Corintos 5:7, esto lo aplica Pablo a Jesús. Él dice— y ahora se está refiriendo al decreto de la pascua judía en la que todo hogar judío había de purgarse de la levadura:
Límpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis una nueva masa, sin levadura como sois; porque, porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.
Entonces allí afirma específicamente que Cristo fue el verdadero cordero de la pascua judía. Y, por supuesto, tenemos en cuenta que su sacrificio, su muerte, ocurrieron en la temporada de la pascua judía.
Entonces la Ley les mostró a quienes estaban debajo de ella la verdadera solución: el Mesías que estaba por venir. Y luego, la cuarta razón de la Ley, que no siempre se entiende, especialmente por los gentiles, es conservar a Israel como una nación separada a la que el Mesías pueda venir. Es decir, que este bien guardada o encerrada. Y Pablo lo repite en Gálatas capítulo 3 versículo 23: Reina Valera 1960,
Pero antes que viniese la fe, estábamos [nosotros los judíos] confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.
Entonces los judíos se vieron encerrados por la ley en una situación particular para mantenerlos listos para el Mesías. Y si quieren buscar las palabras de Balaán—que es una profecía acerca de Israel—están en Números 23 versículo 9. Números 23:9. Esta es una visión profética de Israel.
“Porque desde la cumbre de las peñas lo veré; desde los collados lo miraré. He aquí un pueblo que habitará confiado y que no será contado entre las naciones.”
La palabra "naciones" es goyim, que también significa gentil. Así que aun después de que fueron dispersados-expulsados de su propia tierra durante 2.000 años, la profecía con respecto al pueblo judío se ha cumplido. Un pueblo que vivirá apartado y que no se contará entre las naciones. Es uno de los hechos más notables de la historia que esa nación judía pudo ser dispersada de su propia tierra en el año 70 d. C. y 19 siglos después, después de haber pasado 2000 años entre otras por lo menos 100 naciones, pudo conservarse como un pueblo apartado e identificable.
Mi primera esposa era danesa. Ella a menudo solía decirme: "Si dispersaras a los daneses entre las otras naciones y los vuelves a buscar a la vuelta de los 100 años, ya no encontrarás ni un solo danés". Es algo único que es verdad solo en el caso de Israel. Y lo que los mantuvo separados principalmente fue la ley de Moisés. Y una ordenanza en particular: el sábado. Eso siempre los distingue de los demás. Y se conservaron así a un tremendo costo personal y sacrificándose a sí mismos. Ya ven, Dios tenía que tener un pueblo a quien el Mesías pudiera venir.
Estuve en Singapur hace unos años dando una plática ante una multitud de unas 3,000 personas, casi todos eran chinos. Y mientras que predicaba sobre cómo librarse de la maldición, los estaba mirando, y me dije a mí mismo: "Difícilmente hay alguien aquí de entre estas personas chinas que no tenga un ancestro de tres generaciones atrás que no haya sido idólatra." Y luego pensé: Dios nunca podría haber enviado a su Hijo a una nación así, porque de haber obedecido a sus padres, habría estado adorando a un dios falso. ¿Lo ven? Entonces Dios tuvo que preparar con mucho cuidado a una nación y especialmente con quien pudiera enviar a su Hijo, para que pudiera obedecer a sus padres, seguir la ordenanza de su nación y aun así permanecer fiel a Dios. De cierta forma, es un gran milagro el que Dios haya podido efectuarlo.
Muy bien, seguimos con los propósitos de la Ley. Para proporcionarle a la humanidad un patrón de una nación gobernada por leyes justas. Veamos solo por un momento que dice en Nehemías capítulo 9 versículos 13 y 14. Esto es parte de una gran oración que se oró después del regreso del exilio babilónico. Y ensayaron todos los actos de Dios en nombre de Israel. Y después dicen:
“Y sobre el monte Sinaí descendiste y hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos, leyes verdaderas y estatutos y mandamientos buenos. [Versículo 14] Les ordenaste el día de reposo santo para ti y por mano de Moises tu siervo les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley.”
Eso es muy cierto. Básicamente, en el mundo de hoy, casi todas las naciones que contienen un código de ley que protege la integridad humana y la moralidad pueden hallar el origen de esas leyes en la ley de Moisés. Así que, la ley estableció un patrón al que todas las otras naciones podrían observar para ver qué se puede esperar de una nación gobernada por leyes justas.
Finalmente, y esto es muy importante, y por lo general no se tiene en cuenta, el propósito de la ley o un propósito de la ley era el de proporcionar material inagotable para la meditación espiritual. ¿Cuantos de ustedes saben las primeras palabras de Salmos 1? Las primeras tres palabras son (Reina Valera 2015):
Bienaventurado el hombre [que] no anda según el consejo de los impíos ni se detiene en el camino de los pecadores ni se sienta en la silla de los burladores. [Versículo 2] Más bien, en la ley del SEÑOR está su delicia, y en ella medita de día y de noche. [¿Cuál es el resultado? Versículo 3] Será como un árbol plantado junto a corrientes de aguas que da su fruto a su tiempo y su hoja no cae. Todo lo que hace prosperará.
Si quieren tener éxito, la clave está en lo que se medita. El hombre exitoso medita en la ley día y noche, y esa es la clave de su éxito. Y quiero decir, cuando saben quién es el Cordero de la Pascua, la meditación del Señor se vuelve infinitamente más rica, y sigue siendo una fuente inagotable de material para la meditación.
Echemos un vistazo rápido a estos propósitos para los cuales se dio la ley. Quiero que los repasemos antes de terminar con esta sesión.
En primer lugar, para mostrarle a los hombres la realidad y el poder del pecado. Es el diagnóstico y el único diagnóstico. No hay nada más en la experiencia humana que pueda diagnosticar el pecado, salvo la ley.
En segundo lugar, para mostrarle al hombre que no puede alcanzar la justicia por su propio esfuerzo. ¿Cuántos de ustedes están de acuerdo con eso? No pueden cumplir con la ley por sus propios esfuerzos. Incluso ni su propia ley eclesiástica la siguen si son sinceros consigo mismos.
Número tres, para “predecir/ profetizar” y manifestar al Salvador, el Mesías. Siendo proclamado en la profecía y manifestado en forma e imagen.
Número cuatro, para mantener a Israel como una nación separada a la cual el Mesías pudiera venir. Y Pablo lo describe con palabras como "estar guardado" o "encerrados": una nación apartada.
Número cinco, para proporcionarle a la humanidad un patrón de una nación gobernada por leyes justas. Y al menos en nuestro mundo occidental, dentro de nuestra herencia protestante, cada una de nuestras naciones ha derivado la mayor parte de sus leyes de una forma u otra de las leyes de Moisés. Y cuando realmente empezamos con problemas, hermanos y hermanas, es cuando nos apartamos de ese principio, que es lo que nos está sucediendo hoy.
Y finalmente, el sexto propósito de la ley es proporcionar material inagotable para la meditación espiritual. Y quiero enfatizar que hay una cuestión de la aplicación práctica. La clave del éxito en la vida es la meditación adecuada.
El tercer versículo del Salmo 1 es un versículo maravilloso. En la Nueva Versión Internacional de la Biblia dice "¡Todo cuanto hace prospera”! Muy simple. ¿Cuál es la clave? La meditación adecuada ¿Cuál es la gran fuente de la meditación? La Ley. Uno puede leer casi cualquiera de los cinco libros de Moisés y encontrar lecciones inagotables que guían y protegen y advierten. ¿Quieren tener prosperar? No hay nadie aquí que no quiera tener éxito. Recuerden que meditar en la ley de Dios es la raíz del éxito en la vida cristiana. Amen.
Sesión 2
Ahora continuamos con la próxima sesión, vamos de nuevo a Romanos capítulo 3. Nuestra sesión anterior fue como un tipo de paréntesis en el que vimos los propósitos para los cuales se dio la ley. Hemos enumerados seis propósitos prácticos por las cuales la ley fue dada. Quiero aclararles que no estoy diciendo que esos sean todos los propósitos, pero al menos son seis de ellos.
Ahora, nos vamos a regresar a Romanos capítulo 3 versículo 20, que es como una marca. Nos indica que hemos llegado bastante lejos en esta peregrinación y dice que:
Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él [de Dios]; pues por medio de la ley viene el conocimiento del pecado. Ahora comenzamos con el versículo 21,.. “Pero ahora”, …
Y aquí empezamos con la solución de Dios. Como verán, en su gran sabiduría, Dios no ofreció la solución hasta que nos haya mostrado el problema. Ahora Él ha maravillosamente, y en gran detalle, delineado muy sistemáticamente el problema entero y nos ha mostrado que la Ley no es la solución. ¿Cuál es la solución? Ahora, Él nos lo revela. Vamos a leer los versículos 21 al 26. Estos son algunos de los versículos más compactos de la Biblia. Analizarlos podría llevarnos un día entero, pero no disponemos de un día entero, así que vamos a tener que conformarnos con lo que tenemos. Romanos 3 versículo 21:
Pero ahora, aparte de la ley [o aparte de ley], se ha manifestado la justicia de Dios
Pero notarán que "la" está en itálico. ¿Se dieron cuenta? Creo que es mejor decir "una" justicia de Dios, un tipo de justicia diferente.
Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la [o una] justicia de Dios testificada por la Ley y por los Profetas. . .
Nuevamente, lo ven, Pablo con mucho cuidado dice: "No estoy innovando. Todo esto se encuentra como el inicio en el Antiguo Testamento. Lo único que hago es explicar lo que está implícito en la Ley y los Profetas.”
[Versículo 22:] la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo. . .
Y nuevamente, el mensaje de Romanos es que no hay manera de justificarse excepto por la fe. No hay alternativa. No puede recibir justicia de otra manera.
Por medio de la fe en Jesucristo [el Mesías]. . .
A estas alturas, realmente prefiero decir Mesías ya que representa mucho mejor la continuidad de las Escrituras a diferencia de la palabra griega, “Cristo”. “Creo que tengo mis preferencias”, de hecho.
Para todos los que creen…. [Versículo 22]
Así que, esta justicia que es por fe se le ofrece a todo aquel que cree. La palabra 'todo' es importante. No se trata de algo limitado a la nación judía. Es para todo el que lo necesite. ¿Quiénes son los que lo necesitan? Todos. Pero, ¿a quién se refiere con "todos"? A los pecadores. Así es.
la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo [el Mesías] para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia . .
¿Con respecto a qué? Con respecto a la pecaminosidad. Hay muchas diferencias. Diferentes razas, diferentes colores, diferentes culturas, diferentes idiomas, diferentes religiones, pero hay una cosa que todos tenemos en común. Todos somos culpables del pecado. Todos somos responsables ante Dios por nuestros pecados. Por lo mismo, no hay diferencia entre el judío y el gentil, el protestante o el católico, negros o blancos, todos están iguales. Versículo 23:
Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios…
¿Cuantos han pecado? (En respuesta: “TODOS”) ¿Están seguros? ¿Los incluye a ustedes? ¿Me incluye a mí? Es seguro que sí. Todos hemos pecado.
Ahora la palabra "pecado" es una palabra que viene del acto "fallar el tiro al blanco": o no atinarle al blanco. Ya ven, hay cantidad de palabras en la Biblia por hacer algo incorrecto y cada una es específica. Otra palabra es, "transgresión". Transgresión se refiere al acto de pasarse sobre una línea marcada. La transgresión es desobedecer un mandamiento conocido. Ahora los judíos eran culpables de transgresión. En la mayoría de los casos, los gentiles no lo eran. No tenían un mandamiento que conocieran, por lo que, efectivamente, eran distintos en ese aspecto, pero estaban igual con respecto al pecado, el de no llegar a cumplir el propósito para el cual fuimos creados. ¿Para qué fuimos creados? Para la gloria de Dios. Así es.
Me acuerdo de un joven judío que vino al Señor hace años en Londres cuando yo ministraba allí y se volvió- yo diría que bastante apasionado. Y recuerdo que una vez dijo que estaba predicando en una reunión callejera y dijo: "Una persona no tiene derecho a existir a menos que exista para la gloria de Dios". Le dije: "Es verdad". Eso es lo único que justifica la existencia de uno en el universo de Dios cuando Dios nos ha creado; que vivamos para Su gloria. ¿Qué es el pecado? Es fracasar en el propósito para el cual fuimos creados.
Ahora hay otra palabra, que se traduce como "iniquidad", pero una traducción mejor es "rebeldía". Ese es otro aspecto de hacer algo incorrecto. La rebeldía está en el corazón de cada uno de nosotros, pero la rebeldía es principalmente una actitud, no un acto. Veremos más de la rebeldía en Romanos capítulo 6. Ahí es donde se trata alrebelde. Así que dejémoslo para Romanos 6. Pero todos somos iguales con respecto a que hemos pecado y en el pecado nosotros estamos alejados de la gloria de Dios. Fallamos en el propósito para el cual fuimos creados. Es por eso que el pecador siempre, en cierto sentido, se siente frustrado. ¿Lo ven? Porque no vive para el propósito para el que cual creado. Es como si tomaran un Cadillac y lo usaran para mover muebles, no les irá bien, ¿no? O como si tomaran un camión y lo usaran como taxi, se les complicaría. El tema es que están hechas las cosas para un propósito y están siendo mal utilizadas. Bueno, así es la realidad de cada pecador. Todo pecador está fallando en cumplir el propósito para el cual fue creado, y en alguna parte en el fondo, les causa frustración en su interior.
Muy bien, continuamos con el capítulo 3. Aquí damos con la solución. Versículo 24:
siendo justificados…
Prefiero usar la frase “teniendo la justificación que se nos ofrece,” porque solo somos justificados cuando respondemos.
Siendo justificados gratuitamente …
Es un regalo el ser hechos justos. Creo que será mejor que les dé algunas de mis definiciones de 'justificado'. Justificar es una palabra algo seca y teológica para mucha gente. Pero es una palabra gloriosa. Y les daré una serie de traducciones posibles. Decir que estoy justificado significa que he sido absuelto, mi caso ha sido juzgado ante el tribunal del cielo y se ha emitido un veredicto: ¡sin culpa, o es inocente! ¿No es maravilloso? Pues no hay una corte más alta que la corte del cielo. Cuando el cielo dice que uno no es culpable, no importa lo que diga nuestro vecino, no importa lo que otras personas piensen de uno. No es culpable. Eso es parte del ser justificado. Y el significado es "ser considerado justo". Dios le reconoce la justicia basado en su fe. Pero la misma palabra griega también significa "ser hecho justo". Así que no es tan solo reconocerle la justicia a uno, sino que, como resultado de ello, algo más sucede dentro de sí.
Recuerden que dijimos que Dios llama a las cosas, y como Él las dice, así son. Puede que no haya un cambio obvio e inmediato, pero el proceso entero se encuentra ahí en lo que Dios llama. Entonces Dios elige llamarnos justos. Y cuando Él nos llama justos, nos convertimos en seres justificados.
Y luego otra traducción - sé que unos de ustedes ya lo han escuchado antes- justificado significa "justo como si nunca hubiera pecado". ¿Por qué? Porque he sido considerado justo con la justicia de Dios. No por mi propia justicia, no por mi mejor esfuerzo, sino que por fe he recibido como un regalo la justicia de Dios. Y si no lo aceptan como un regalo, querido hermano y hermana, nunca lo recibirán. No se consigue a cambio del trabajo, no puede uno ganárselo, está más allá del alcance de nuestra capacidad así como lo está el cielo sobre la tierra. Dios dijo en Isaías 64 versículo 6: (Reina Valera 2015):
todas nuestras obras justas son como trapo de inmundicia.
Él no dijo 'todos sus pecados'. Dijo que lo mejor que puedan dar de sí es como un trapo sucio a la vista de Dios. Y esos trapos de inmundicia nunca les llevarán al cielo. No está puesto en mi bosquejo, pero siento bien con esto, que voy a buscarlo. A Isaías 61 versículo 10. Nunca predico sobre este tema sin mencionar este versículo. Esto describe lo que es ser justificado, ser considerado justo.
En gran manera me gozaré en el Señor, mi alma se regocijará en mi Dios; . . .(LBLA)
Regocijar es quizás la palabra más fuerte que pueda haber que signifique estar intensamente feliz y querer compartirlo con todo el mundo.
porque Él me ha vestido de ropas de salvación, me ha envuelto en manto de justicia…(LBLA)
Muchos saben lo que es ser salvo, pero muchos que son salvos no saben lo que es ser justificado. Antes que nada, Él lo viste a uno con una vestimenta de salvación. Que maravilloso que es. Diría yo que vendría siendo algo como la ropa interior, y luego lo envuelve a uno con un manto de justicia. Él nos cubre totalmente con un manto de Su justicia. Y no importa de que lado el diablo los mire, lo único que podrá ver es la justicia de Dios. No tiene nada que pueda decir en contra suya. Esa es la justificación. De eso es de lo que estamos hablando. Verán, me siento tan afligido tantas veces cuando los cristianos realmente no se entusiasman con su fe. Yo creo en las personas que se emocionan. Para mí, eso es lo lógico. El que uno crea estas cosas y no se entusiasme con ellas es ilógico. Me acuerdo que cuando asistía a la iglesia anglicana- y que no es una crítica de la iglesia anglicana- como todo un adolescente bastante criticón, escuchaba todas las palabras que se decían y las bellas oraciones y confesiones y eran gloriosas. Luego miraba a la gente y me dije a mí mismo, si esta gente realmente cree en lo que dice pues no se les nota. No se les ve. Y tuve la imagen grabada en mi mente de una dama elegante saliendo de la iglesia un domingo por la mañana y se le cae su hermoso pañuelo de encaje en el piso de piedra, y corriendo hacia ella, levanto el pañuelo y se lo devuelvo, y ella se mostró mucho más emocionada por recuperar el pañuelo que por todas las cosas que había dicho sobre la salvación. Ya ven, las personas que se comportan así nunca captaron el significado de sus palabras. Creo que si realmente lograrán comprender que Dios los ha cubierto con el manto de Su justicia, harían lo que Isaías dice, “En gran manera me gozaré en el SEÑOR; me regocijare en el Dios de mi salvación" “Estoy tan feliz, que tendré que contárselo a los demás. Voy a tener que hacer más que solo sentarme en la banquilla. Tendré que levantarme, a gritar y a bailar.” No hay incoherencia en eso. Eso es lo lógico. Soy un profesional de la lógica: y decir que creen todas estas cosas maravillosas que se mencionan en esta epístola a los Romanos y en todo el Nuevo Testamento y que no les cause emoción, es totalmente inconsistente. Significa que en realidad no creen lo que dicen. Y solo el Espíritu Santo puede convencerlos al respecto. El Hermano Prínce no puede convencerlos.
Muy bien, volvamos a Romanos 3 versículo 24:
siendo justificados gratuitamente por su gracia. . .
En Romanos capítulo 5, veremos la declaración de que recibimos la justicia como un regalo, así que ténganlo en cuenta. No nos vamos a adelantar más por ahora.
por Su gracia . . .
Y ya saben que, la gracia es la obra sobrenatural de Dios que hace aquello por nosotros que no podemos merecernos. La gracia no se puede ganar. ¿Lo podemos repetir juntos? "La gracia no se puede ganar". Si hay algo que se hayan ganado, no es la gracia. La gracia comienza cuando lo hayas perdido todo. Seguimos:
siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús.
Esa palabra "redención" usada en la versión griega del Antiguo Testamento se refiere al propiciatorio, (el arca) …en el tabernáculo de Moisés. Es una hermosa imagen. He ahí el arca. Dentro de ella estaba la Ley que se había roto, que clamaba contra Israel, pero Dios proveyó un propiciatorio que era exactamente la misma medida que el arca, que cubría la Ley quebrantada. Y fue el lugar donde Dios se manifestó y habló y que fue cubierto por los querubines de la gloria. Y como verán, siempre y cuando el arca esté descubierta, no hay acceso a Dios. Pero cuando el arca está cubierta por el propiciatorio, entonces Dios puede acercarse a uno y se puede acercar uno a Él y Él puede hablarle. Tienen acceso a la presencia inmediata de Dios Todopoderoso. Gracias al propiciatorio, y el propiciatorio es el sacrificio de Jesús, su sangre derramada. Es la única forma de tener acceso a un Dios justo.
Continuemos la lectura con el versículo 24:
por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús. [Versículo 25] a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia
Entonces Dios le mostró a todo el universo la única propiciación suficiente para todos los pecados que todos hemos cometido. Y está demostrado por sacrificio de vida y la sangre derramada de Jesús. Y Dios no lo hizo en secreto. Él no lo hizo en un rincón. Lo hizo muy abiertamente. Y luego continúa diciendo:
a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, [la justicia de Dios]; . . .
Como ven, está el misterio de que bajo la Ley de Moisés durante casi 15 siglos, Israel continuamente recordaba sus pecados. Para nombrar solo una ordenanza, el Día de la Expiación, una vez al año recordaban sus pecados, pero ningún sacrificio que trajeran eliminó sus pecados. Los sacrificios de la ley simplemente cubrían los pecados hasta que llegara el próximo sacrificio. Pero cuando Jesús vino, el autor de Hebreos dice ..."se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado” (Hebreos 9:26). No solo cubrió el pecado, se deshizo del pecado. Lo eliminó. Lo hizo a un lado. Y así, con esta demostración, Dios rectificó su justicia en la cual durante 15 siglos pasó por alto el pecado que nunca fue expiado adecuadamente. Pero Dios ya sabía lo que iba a hacer. Lo hizo con fe en base a la seguridad de que Jesús finalmente cumpliría con ese sacrificio todo-suficiente. Ya ven, todo lo que Dios hizo con respecto al Calvario lo hizo en fe. Jesús murió en fe. Cuando EL murió no hubo una sola evidencia, ni ningún resultado real y permanente de Su ministerio. Él murió en la fe. Gracias a Dios Su fe fue justificada. Seguimos con el versículo 26:
con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
Este es la esencia de Romanos. Que Dios puede ser justo y justificar al pecador. ¿Cómo podría Dios pasar por alto el pecado sin comprometer su propia justicia? La respuesta está en Romanos. Ese es el versículo descriptivo clave. Que Dios puede ser perfectamente justo y aun así perdonar al pecador.
Lo ven, como he dicho antes, el problema de Dios no es como castigar al pecador. Ahí no hay problema. El problema de Dios es como perdonar al pecador, y Él es el único que puede dar la solución. La solución está aquí en Romanos.
Ahora veremos algunos de los efectos de recibir esta propiciación: esta expiación. Leemos los versículos 27 y 28:
¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. 28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley
Vimos en el capítulo anterior, en el capítulo 2, que el conocimiento religioso produce el orgullo. Cuanto más conocimiento tiene una persona religiosa, más orgullosa se vuelve. Y el orgullo es una abominación para Dios, por lo que tiene que acabar con el orgullo. Lo logra por medio de esta ley de la fe, que no nos deja nada de qué jactarnos. No tenemos nada que reclamar. No hicimos nada por nosotros mismos. Dios lo hizo todo. Lo único que podemos hacer es recibir por fe el regalo gratuito de justicia que Dios nos ofrece.
Saben, evito ser polémico, pero he tenido mucho contacto con la religión musulmana, el Islam. Que ha penetrado todo el Medio Oriente. He vivido en tres países musulmanes en diferentes momentos, y esta es mi observación personal: nunca conocí a nadie que sea feliz por pertenecer al Islam. Me atrevo a decir que nunca ésta ha hecho feliz ni a una sola persona en el transcurso de 13 siglos. ¿Dónde está la atracción? Es una religión basada en las obras. ¿Por qué a la gente le gusta las religiones basada en las obras? Porque les da algo de qué enorgullecerse. Concuerda con el orgullo humano, y no tomo a los musulmanes como el único ejemplo. También se aplica a los judíos ortodoxos y va también para muchos cristianos que no se han dado cuenta de que no tenemos nada de qué enorgullecernos. Dios ya lo hizo todo. Todo lo que podemos hacer es recibir por fe lo que Dios ya hizo. Y déjenme que les diga que: la jactancia y el orgullo son incompatibles con la fe. Pues aquel versículo bien conocido en Habacuc 2:4 He aquí el orgulloso: en él, su alma no es recta. No está bien. “más el justo por su fe vivirá” La fe y el orgullo son incompatibles. Es muy importante recordarlo porque muchos de nosotros corremos el riesgo de enorgullecernos. Con que hagamos poca cosa por Dios, con tener algo de éxito en nuestro ministerio y pensamos: "¡Ahí está, yo tengo la solución para todos!". Eso es terriblemente peligroso. No hay lugar para el orgullo. Tiene que excluirse por completo.
Es algo muy interesante, que en el curso de Su ministerio en la tierra, Jesús trató con dos personas a quienes elogió especialmente por su fe. Lo interesante es que ninguno de ellos fue judío. Uno fue el centurión romano, que dijo: "No soy digno de que entres bajo mi techo"… Pero di la palabra. Eso es todo lo que necesitas". Jesús le dijo: " Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe”. ¿Qué había en su fe? La humildad. "No soy digno. No clamo ser alguien. Solo di la palabra." La otra, una de mis historias favoritas en la Biblia, la mujer sirofenicia que tuvo a la hija poseída por un demonio. Y ella corrió tras Él y lloraba y se molestó y los discípulos le dijeron: "Dile que se vaya, porque viene gritando detrás de nosotros" (Mateo 15:23, La Biblia de las Americas)…” No nos agrada tanto ruido". Pero ella no se iba. Primero, ella lo llamó "Hijo de David", y no respondió porque el Hijo de David era su título con el pueblo judío. Y Ella no era judía. Luego lo llamo: "Señor", y entonces le respondió. Y le dijo: "¿Qué es lo que quieres?" Y ella “le rogaba que echara fuera al demonio que estaba en su hija”(Marcos 7:26 La Biblia de las Américas). Y realmente puso a prueba su humildad, porque le dijo: "No está bien tomar el pan de los hijos, y echárselo a los perrillos”. ¿Que le está diciendo con eso? Que es un perro.
Ahora no es tanto un insulto en el occidente, pero créanme que en el medio oriente decirle a uno que es un perro, es el peor insulto que pueda haber. Pero Él la estaba poniendo en su lugar. Le quiso decir: "Estoy comprometido por pacto con Israel. Hice un pacto con ellos a través de Moisés de que sería su sanador, pero no tengo ningún pacto contigo, así que solo eres un perro." Verán, cuando Dios parece ser duro, realmente es más misericordioso. Y su respuesta fue, "Sí, Señor; pero también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos ". ¡Qué fe! "Dios, no necesito una rebanada de pan, basta con solo una migaja para sacarle el demonio a mi hija". Jesús dijo: " Oh mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas”. ¿Qué fue lo más notable de su personaje? Que fue una persona con humildad. Tengamos cuidado de no enorgullecernos. Porque el orgullo y la fe no pueden coexistir en la misma instancia.
Vamos a terminar el capítulo. Pablo va a descubrir que este mensaje es para judíos y gentiles. Él dice en el versículo 29:
¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles. [Versículo 30] Porque Dios es uno [que es la gran declaración del judaísmo], y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión.
El requisito básico es la fe, ¿se dieron cuenta? La fe puede expresarse por la circuncisión, o puede obrarse sin la circuncisión, pero sin importar la forma en que llegue, es la fe y solo la fe que forma la base de la justificación. La circuncisión sin la fe no justifica al hombre.
Y luego termina con esto que es muy importante. En el versículo 31: Luego por la fe invalidamos la ley? [¿Hacemos a un lado la Ley? ¿Qué dice? ¡Que muera el pensamiento!] En ninguna manera, sino que confirmamos la ley.
Es muy importante entenderlo. La fe en Jesús y el Nuevo Testamento no anulan la Ley de Moisés. Es parte de la Palabra de Dios. Es permanente. Es más, los únicos que pueden tomar la Ley tal como está escrita son los que creen que Jesús murió en su lugar. Cualquier grupo de personas -judíos o gentiles- quien quiera que sea -mormones, adventistas del séptimo día- mienten si afirman que están siguiendo la Ley de Moisés completamente. No es cierto. Podemos decir que creemos en toda la Ley. Nosotros no descartamos ningún mandamiento. Ni siquiera cómo lidiar con un conejo si lo matamos en el campo porque Jesús ya lo asumió en nuestro lugar. Así que, nosotros somos los únicos de todo el mundo que podemos decir: “Así es, aceptamos la Ley en su totalidad, pero en su totalidad se cumplió en Jesús y por su muerte hemos sido liberados de la Ley. Amen.

Materiales de estudio
Cuando esté disponible, esta enseñanza incluye un bosquejo del sermón y una transcripción para uso personal, preparación de mensajes o discusiones de estudios bíblicos.
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