Peregrinación Romana: Romanos 8:26-8:39 (Estudio de Romanos)

Derek Prince
Published: 1988
Last Updated: septiembre de 2026
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Sumérgete en 'La Peregrinación Romana (Parte 12)' de Derek Prince, explorando las profundidades del propósito de Dios para la creación y su conexión con nuestra redención. Comprende cómo nuestra mayordomía como creyentes es parte del gran diseño divino, uniendo nuestra redención con la sanación de un mundo devastado por el pecado. Este sermón ofrece una visión profunda y asombrosa de la restauración del Reino, recordándonos nuestro papel en el cosmos divino.
Transcript
Continuamos ahora con nuestra exploración de Romanos 8. En la sesión anterior se vieron los versículos 18 al 25, que trata de una revelación maravillosa del propósito total de Dios para la creación. Vimos que como creyentes en Jesús que han recibido el Espíritu Santo, no debemos enfocarnos únicamente en nuestras pequeñas preocupaciones o con los asuntos de esta era o incluso con el destino total de la iglesia. Pero Dios quiere que ensanchemos nuestro entendimiento y respuestas, de tal manera que podamos identificarnos con el plan total de Dios para la creación.
Una razón de ello es que nosotros, la raza humana, somos responsables de todos los problemas que han surgido en la creación porque Dios estableció a Adán como mayordomo de la creación y Adán fue desleal y fracasó en su mayordomía y esto causó el desorden no solo a Adán y sus descendientes, sino que a la creación de la cual era responsable. Dios, en su sabiduría ilimitada, ha ordenado que la redención de la creación fuera estrechamente vinculada con la redención de la raza adánica. La creación no será redimida hasta que se cumpla nuestra redención. Entonces, ya que nuestro pecado trajo corrupción y destrucción sobre la creación, nuestra redención hará que la creación sea redimida.
Entonces, Pablo habla de orar no solo por las necesidades pequeñas, sino también por la creación y ese maravilloso y glorioso día de la redención; compartir el anhelo de la creación por el regreso de la justicia a esta tierra. Notarán que en los dos salmos que hemos leído, el 96 y 97, toda la creación anhela que el Señor venga y restaure la justicia y el juicio a la tierra. Como ven, la tierra entera está en problema debido a que la justicia es rechazada y el mal toma su lugar.
Al contemplar esto, me digo a mí mismo: “Bueno, Dios, mi mente finita y mi corazón limitado realmente no logran entender lo que nos estás diciendo”. Así que creo que este es el motivo por lo que Pablo dice a continuación en los versículos 26 al 27. Él habla acerca del propósito del Espíritu Santo en la oración. En realidad, hasta este momento no he apreciado por qué el versículo 26 le sigue al versículo 25. Sin embargo, veo lo que Pablo esta diciendo es que no traten de obtenerlo con su propia emoción, comprensión y habilidad limitada, sino dejen que el Espíritu Santo venga y lo haga por ustedes. En cierto sentido, lo que Pablo dice en estos versículos que en un momento vamos a leer es simplemente que se ofrezcan al Espíritu Santo y dejen que establezca una reunión de oración dentro de sí.
Como otras veces antes, una de las cosas más importantes que aprendí de mi primera esposa fue que ella le permitía al Espíritu Santo que ore en ella. Ella solía orar las oraciones más bellas, y a esto solo decía, “no se qué voy a orar, solo abro la boca sin saber de antemano que es lo que voy a orar. Se me sale como tal al abrir la boca.” Y otra cualidad que tenía es que podía orar en cualquier lugar y hora. Era una mujer muy pragmática, que le encantaba estar en la cocina preparando comida, cambiando los pañales al bebe, y todo eso, pero siempre estaba en oración mientras hacia las cosas. No tenía que esperarse a sentir el momento de orar. La oración era en ella como un motor sin parar. Hay dos cosas que quiero mencionar sobre ella porque pienso que son importantes. No hubo un día que no le haya agradecido a Dios por su salvación. Y nunca dejó de valorar el milagro de la salvación. Creo que fueron pocos los días que no le agradeció a Dios por poder hablar en lenguas. Ella creía en hablar en lenguas. Sabía lo que era llegar al límite del entendimiento humano y soltarle las riendas al Espíritu Santo diciéndole, “Toma el control."
Así que leamos estos versículos. Romanos 8:26–27.
Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad
¿Ven cuál es nuestra debilidad? Nuestros sentimientos y nuestro entendimiento no son lo suficientemente amplios para responder adecuadamente a este desafío.
. . . porque no sabemos cómo debiéramos orar. . .
Y pienso que si consideramos lo que Pablo dijo sobre los gemidos de toda la creación, es totalmente cierto. Simplemente, no sabemos cómo orar. Pero está bien.
Pero el Espíritu mismo intercede con gemidos indecibles
¿Vieron? El Espíritu Santo es una persona. Cuando El viene, y si saben cómo relacionarse con él, pueden permitirle a esa persona que ore con y en ustedes. Continuamos con el versículo 27:
. . . Y el que escudriña los corazones [creo que se refiere a Dios Padre] sabe cuál es la intención del Espíritu, porque él [El Espíritu] intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios.
Así que no sabemos cómo orar como se debe. Muchas veces no sabemos por qué orar y, a veces, cuando si lo sabemos, no sabemos cómo orar por ello. ¿No es así? Pero no tenemos por qué permanecer solos e incapacitados porque el Espíritu Santo, como persona, entra y asume el control.
Podría contarles muchas experiencias, pero solo les cuento una. Hace muchos, muchos años, cuando dirigía reuniones callejeras en el centro de Londres, una joven católica irlandesa, que estaba trabajando de sirvienta en un hotel, vino y recibió salvación de una manera maravillosa y fue bautizada en el Espíritu Santo. Realmente fue liberada. Compartía una habitación en ese hotel con otra chica que también era sirvienta y después de un tiempo, esta otra joven se le acercó y le dijo: “Explícame que no entiendo, ¿qué idioma es ese en el que hablas todas las noches después de que te has ido a dormir?”. Esa fue la primera vez que esta joven se enteró que hablaba en lenguas mientras dormía. Ya ven, la esposa de Cristo dice en Cantares, “Yo dormía, pero mi corazón velaba”. Y se puede tener algo dentro de uno que nunca se duerme, nunca se cansa, nunca se queda perplejo, nunca se desconcierta; siempre sabe cómo enfrentar la situación y hacer la oración adecuada. Entonces esa es la provisión de Dios por medio del Espíritu Santo. De esto se puede predicar durante semanas.
Pero ahora, pasemos al siguiente pasaje, en los versículos 28–30.
Y sabemos que. . .
De nuevo, hay que preguntarnos- ¿si lo sabemos?
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. . .
Que Escritura tan maravillosa y se la agradecemos a Dios por ella, pero vemos que establece ciertos límites. No se puede decir simplemente que todo lo que ocurre es porque Dios obra para bien, ya que esto solo se aplica a aquellos que aman a Dios, a los que son llamados y los que andan en los propósitos de Dios. ¿Lo ven? Entonces, todo lo que les sucede es que Dios está obrando su plan, sin importar las circunstancias en las que se encuentre.
Ahora, si aman a Dios y fueron llamados, pero no están caminando en sus propósitos, el Espíritu Santo y Dios intervendrán y harán algo para pararlo. Y esto también es por su bien, incluso aunque no lo parezca. Como Dios dijo acerca de Israel, “yo rodearé de espinos su camino, y lo cercaré con seto y no hallará sus caminos” (Oseas 2:6, Reina Valera). Pienso que muchas veces cuando los hijos de Dios comienzan a perderse, Dios construye un cerco frente a ellos y no hay manera de pasar. También es como Dios obra en todo para el bien suyo, pero lo ideal es que estemos sinceramente y con fe caminando en los propósitos por los cuales Dios nos llamó.
Y luego, pase lo que pase, y aunque parezca un desastre, sabemos que Dios hace las cosas para nuestro bien. Cuando miro hacia atrás en mi propia vida, ¿saben que le agradezco a Dios? Que no respondió algunas de mis oraciones porque ahora me doy cuenta de que si las hubiese respondido, me habría causado muchos problemas… Incluso las oraciones que no reciben respuesta pueden ser parte de la provisión y cuidado de Dios para nosotros.
Quiero continuar con esta tremenda declaración que sigue en los versículos 29-30 porque esto explica por qué sabemos que todas las cosas obran para bien. Y nos da el plan total de Dios para nosotros desde la eternidad hasta la eternidad. Quiero tomar esta sesión para delinear ese plan porque creo que si realmente lo captamos y lo creemos y nos alineamos con él, tendremos seguridad total. Veo que hoy muchos del pueblo de Dios son inseguros. Están preocupados, son como alguien que se está ahogando sin recursos, no saben a qué aferrarse. Dios los mantiene a flote, pero no están seguros. Pienso que la verdadera base para la seguridad es comprender el plan eterno de Dios. Lo primero que debemos entender es que no comenzó con nosotros. Comenzó con Dios y Dios nunca asume nada que no fuera capaz de completarlo. Al saber que Dios lo inició, tenemos la confianza de que él lo completará.
Bien, vamos a leer ahora lo que Pablo dice aquí en Romanos y luego lo amplificamos y lo complementamos de otras fuentes para obtener una imagen completa del plan de Dios desde la eternidad hasta la eternidad. Dice en Romanos 8:29–30 que:
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo [Jesús], para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.. . .
Quiero hacer una pausa y mostrarles que la predestinación puede presentarse como una doctrina equivocada. No estamos predestinados a ser salvos; estamos predestinados a ser conformados a la imagen de Jesús. Si alguien me dice que está predestinado a ser salvo y no veo prueba de ello en su vida, puedo dudarlo… Pero si veo que alguien realmente se está conformando a la imagen de Jesús, creo que la única explicación es que Dios lo predestinó. Así que no permitan que la predestinación se vuelva un obstáculo en su camino. A veces se toma y se distorsiona y se usa para condenar al pueblo de Dios. Pero es una verdad gloriosa, si la tomamos de la manera correcta.
Versículo 30:
Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.
Aquí hay un cierto bosquejo, pero creo que en este caso no está completo. Pienso que tiene uno que mirar varios pasajes diferentes de las Escrituras para completar el plan total y en el orden correcto... Y por lo mismo quiero hacerlo y pueden seguirme si gustan, en el bosquejo. La primera etapa en este programa de Dios es que Dios nos conoció de antemano, ya nos conocía. Esto lo menciona Pablo en Romanos 8:29, “Porque a los que antes conoció” También se menciona en 1 Pedro 1, en los primeros versículos. 1 Pedro 1:1–2. Dirige su epístola a los expatriados de la dispersión por varios lugares diciéndoles lo siguiente:
. . . elegidos según la presciencia de Dios Padre. . .
El origen de todo es la presciencia de Dios. No actuó en la ignorancia, no experimentó; sabía de antemano qué tipo de personas seríamos, cómo iba a lidiar con nosotros, y cómo elaboraría su plan para nosotros. Comenzamos con la presciencia de Dios que era antes de que la creación se diera. Que concepto tan asombroso. Antes de que cualquier cosa fuese creada, Dios conocía de antemano a cada uno de nosotros. Le digo a las personas: “usted no fue creado por causalidad esperando a que algo suceda”. Todo se ha conocido de antemano y planeado por Dios desde la eternidad.
Y luego la segunda fase es que Dios nos eligió. Ya lo vimos allí en 1 Pedro, somos elegidos de acuerdo con el conocimiento previo de Dios. Es importante ver que la elección de Dios se basa en su conocimiento de nosotros. Él nos elige porque nos conoce de antemano. Él sabe cómo somos, y también sabe cómo vamos a responder.
También se afirma en Efesios 1:3–4.
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo.
Dios nos conocía de antemano y, en base de su presciencia, nos eligió. No están donde están por elección propia; están donde están y son quienes son porque Dios tomó la decisión. Eso hace una gran diferencia en la actitud hacia uno mismo y hacia la situación. Se inició con Dios. El inicio no lo originó ninguno de ustedes, fue Dio quien lo hizo.
Entonces la siguiente etapa es que él nos predestinó. Hay quienes le temen a la palabra predestinado. Les recuerdo que simplemente significa que Dios arregló de antemano el curso que seguiría nuestra vida. Así lo dice en Romanos 8:29–30.
Porque a los que antes conoció, también los predestinó. . .
Y el versículo 30:
Y a los que predestinó, a éstos también llamó. . .
La siguiente fase es que Dios elaboró de antemano el curso que nuestras vidas seguirían. Él nos predestinó.
Esto también se afirma en Efesios 1:5. Ya vimos el versículo 4, “según nos escogió en él.” Y luego dice:
.. . en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad. .
Estableció su obra por adelantado.
Luego, en Efesios 1:11:
. . . En él asimismo tuvimos herencia [en Cristo], habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.
Entonces esto debería hacerles sentir seguros. Han sido predestinados, el curso de sus vidas ha sido ordenado de antemano por quien obra todo a la manera que Él lo desea. Él elabora todas las cosas según el consejo de su propia voluntad.
Y luego en Efesios 2:10, Que siempre es de mi preferencia juntarlos.
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
¿Se entendió? No hay que tomar nuestras propias decisiones sobre qué hacer, tenemos que descubrir las obras que Dios ha planeado de antemano para realizarlas. No estamos obligados a tomar esas decisiones por nosotros mismos. Solo se nos exige que descubramos el plan, el patrón que Dios tiene para nosotros. Eso nos alivia de mucha ansiedad si tan solo lo pudiéramos entender. Fuimos creados por Dios para hacer exactamente aquellas cosas para los cuales nos creó. Podemos hacer las cosas que Él ha ordenado que hagamos porque Él nos creó para ese propósito. ¿Me explico? Si están continuamente frustrados y se sienten incapaces de hacer lo que intentan de hacer, probablemente están tratando de hacer lo indebido. Probablemente estén tratando de hacer lo suyo y no lo de Dios. Tienen que cambiar.
La siguiente fase es el llamado. Ahora regresen a Romanos 8:30.
“A quienes predestinó, a estos también llamó...”
La palabra “llamar” también significa invitar. Este es el punto en el cual el plan de Dios sale de la eternidad y entra a un determinado momento en el tiempo. Este es el punto en nuestras vidas que cuando Dios nos llama somos enfrentamos con la eternidad. Es un momento muy solemne y sagrado.
Ahora, veamos que dice Romanos 11:29, un versículo corto pero fuerte.
Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios
Dios nunca cambia de opinión, nunca retira sus dones, nunca cambia Su llamado. Están entrando en algo que es totalmente seguro. El creador del universo es el autor y su autoridad está detrás de todo.
Luego, podríamos ver por un momento lo que dice 2 Tesalonicenses 2:14. Hablando de la santificación y de la fe, Pablo dice:
a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio.
Uno es llamado al recibir la presentación del evangelio. El evangelio es la invitación de Dios. En realidad, es una invitación a compartir la comunión del Padre y el Hijo. Así lo afirma 1 Juan 1:3
lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.
Entonces son llamados por una invitación personal para compartir la comunión con la Deidad en el cielo. Esa es una invitación bastante noble, ¿no? Digo, si la mayoría de ustedes reciben una invitación del Presidente en la Casa Blanca, se emocionarían. Pero piensen en esto. Esta es una invitación del Dios Todopoderoso y Eterno para compartir comunión con El en el cielo para siempre. Que emocionante.
Él nos llama, y al responderle, nos salva. Veamos que dice 2 Timoteo 1:9, uno de mis versículos favoritos. Dice lo siguiente:
Dios nos ha salvado y llamado mediante un llamado santo.
Así que cuando son salvos, también son llamados, ¿se entendió? Cada persona que fue salva ésta también es llamada. Aunque no lo sepan, pero son llamados. Llamados para un propósito.
Luego, en Tito 3:5 dice:
Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.
Hay un momento definido en el cual se responde al llamado, y Dios los salva. Pasan de la muerte a la vida, de la condenación a la justicia de Dios. Es la transferencia más grande y única que pueda suceder en la vida de cada persona. Es nuestra respuesta al llamado de Dios. Así es como nos conectamos al plan eterno de Dios. Es por eso por lo que el llamado de Dios es tan tremendamente importante. Es sagrado.
Vieron que Pablo le dijo a Timoteo "él nos llamó con un llamamiento santo". Hermanos y hermanas, su llamado es santo. Debe ser la primera prioridad en sus vidas, el cumplir su llamamiento. Muchos cristianos no valoran lo suficientemente su llamado. Dios me llamó en 1944 específicamente para ser un maestro de las Escrituras y he tenido muchos problemas desde entonces, pero puedo decir una cosa, creo, sinceramente. Constantemente busqué ser el mejor maestro de las Escrituras que pueda ser. No me comparo con nadie más, pero traté mi llamado como algo sagrado y aun hoy lo considero sagrado. El llamado de todos es sagrado sin importar a lo que son llamados a ser. Ya sea una ama de casa o un médico o un misionero o lo que sea, cualquiera que sea su llamado, es sagrado. Dios lo planeó todo de antemano. No hay que resolverlo todo, tienen que caminar en las buenas obras que Dios ya tiene preparadas para que ustedes caminen en ellos.
Después del llamado viene la justificación. Ya se estarán familiarizando con esa palabra. ¿Recuerdan lo que significa? ¿Lo repasamos por un momento? Absuelto, no culpable, reconocido como justo, hecho justo, como si nunca hubiera pecado.
Romanos 8:30.
. . . y a los que llamó, a éstos también justificó. . .
Al responder al llamado, como entenderán. Cuando aceptan a Jesús y su sacrificio propiciatorio por ustedes, no tan solo son salvos, sino que están justificados, son considerados justos. No tan solo vestidos con la salvación, sino que los cubren con una manto de justicia, la justicia de Dios.
Pero allí no se queda, falta una fase más en este viaje. Veamos que más dice en Romanos 8:30.
y a los que justificó, a éstos también glorificó.
Fíjense que está en tiempo pasado. No es algo que va a suceder después de morir, se realiza ahora mediante nuestra fe en Jesús. Esto es para mí tan emocionante y muy pocos cristianos parecen darse cuenta de ello. Pasen un momento a 1 Corintios capítulo 2. Este es uno de mis capítulos favoritos porque se trata de la sabiduría de Dios en oposición a la sabiduría humana, que era la filosofía, que fue lo que estudié. Pablo dice que no hablamos la sabiduría del hombre. Gracias a Dios que no lo hacemos. Pero en el capítulo 2:7 dice:
Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria. . .
La versión Dios Habla Hoy dice “la sabiduría oculta de Dios, del designio secreto que El… ha tenido para nuestra gloria.” ¿No les causa emoción? Se nos fue permitido entrar en la profundad secreta y oculta sabiduría de Dios. Si hay algo que me emociona, es eso ya que durante muchos años antes de ser salvo, estaba en búsqueda de una sabiduría secreta y oculta. Probé Yoga, probé todo tipo de cosas y acabé frustrado. Pero cuando conocí a Jesús y llegué a la cruz, la puerta se me abrió a esta secreta y oculta sabiduría de Dios.
Pero escuchen como termina.…
ha tenido para nuestra gloria.
Piénsenlo bien. Toda la sabiduría de Dios desde la eternidad se dirige a llevarnos a su gloria.
Efesios 2:4–6, hemos visto bastante de estos versículos, pero lo veremos de nuevo.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó. . .
Y la Biblia nunca nos explica por qué Él nos ama.
. . aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo…y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.
Así que estamos vivos, resucitamos y ¿además de eso que somos? Entronados. Ese es el plan de Dios. Permítanme que haga un resumen breve. Dios nos conoció de antemano, nos escogió, nos predestinó, nos llamó, nos salvó, nos justificó y nos glorificó. ¿Qué puede preocuparlo?
(Fin de la sesión 1)
Sesión 2
Esta es la última sesión de esta bastante larga Peregrinación romana. Estamos llegando al final del viaje. En la sesión anterior, se habló del pasaje de Romanos 8: 28-30 y esbocé el plan total de Dios para nosotros desde la eternidad hasta la eternidad en siete fases. Voy a recapitular brevemente esas siete fases. Dios nos conoció de antemano, nos eligió, nos predestinó. Todo esto sucedió en la eternidad. Luego, con el tiempo, nos llamó, nos salvó, nos justificó y nos glorificó. Nos invitó a compartir el trono de gloria con él ahora mismo, en esta era presente. Y mencioné que, si realmente pueden comprender el plan de Dios, no puede caber más lugar en sus vidas para la inseguridad… Todo se ha resuelto.
Quiero que pasemos ahora juntos a los versículos finales de Romanos 8 y apelo a la gracia de Dios para poder decir lo correcto porque me siento tan poco apto para expresar en mis palabras humanas la majestad y la gloria de lo que dice el final de Romanos 8. Pero al buscar el capítulo fíjense, … que Pablo vuelve a este tema de no condenación con el cual comenzó el capítulo. Recuerden el primer versículo, “Ahora, pues, ninguna condenación hay . . .” Verán, nuestro mayor enemigo y la herramienta más grande de Satanás contra nosotros es la condenación, hacernos sentir culpables.
Tengo que decirles que hay una gran diferencia entre el sentirse culpable y el tener la convicción de pecado. El Espíritu Santo condena el pecado. Es específico, práctico, dice: "Hiciste esto, no debiste haberlo hecho, esto es lo que hay que hacer para enmendarlo". Y en el momento en que lo enmiendas, es asunto arreglado.
Pero la culpa es algo que nunca puede definirse completamente. "¿Dije lo correcto? Será que no dije lo correcto. Tal vez no he hecho lo suficiente. Será que no la traté bien. Quizás lo que dijo de mí es cierto. Tal vez no soy auténtico o sincero..." Verán, la culpabilidad no tiene fin. Cuanto más lo piensa, más profundo se hunden. Es totalmente distinto. La culpa viene del enemigo, la convicción proviene del amigo. Hay un proverbio portugués que dice: "El amigo es quien te muestra el peligro". Eso es lo que hace el Espíritu Santo. Él nos muestra el peligro para advertirnos.
Déjenme decirles, y sin entrar en detalles, que tengan mucho cuidado con cualquier persona que los haga sentir culpables porque muy rara vez lo que dicen es de Dios. Dios no se ocupa de hacer que uno se sienta culpable. Como predicador joven y apasionado, solía decirle a mi pequeña congregación lo malos que eran. Digo, y lo hacía muy bien. Cada domingo les reclamaba y se iban diciéndome: "Gracias, que buen mensaje". Me preguntaba a mí mismo- han escuchado realmente lo que les dije? ¿Cómo pueden decir que fue un mensaje bueno? Pero un día, Dios en su misericordia me habló y dijo: "Quiero que entiendas que estás haciendo la obra del diablo por él. No te llamé para que le hagas sentir culpables a las personas, te llamé para mostrarle a la gente cómo pueden hacerse justos." … Me di cuenta de que el diablo y su ejército ya cumplían esta función lo suficientemente bien sin mi ayuda y dejé de ayudarle al diablo en su obra.
Veamos, ahora, que dice en el versículo 31.
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
No dice que no hay nadie en contra nuestro, más bien dice que no importa quién este contra nosotros. Probablemente hayan escuchado ese simple refrán, uno más Dios es la mayoría. En cualquier circunstancia, uno más Dios es una mayoría.
El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
¡Qué gran versículo! Si quieren saber cuán comprometido está Dios con ustedes, fíjense en la cruz. Dios entregó a su único hijo a morir en agonía y vergüenza en su nombre. Pablo dice muy lógicamente, si eso hizo Dios, no hay nada bueno que se guarde. Cuando estén en tiempos de oscuridad y tentación y duda, no traten de razonar, solo fíjense en la cruz y piensen- esa es la medida del amor de Dios y el compromiso de Dios hacia mí. Puede que no entienda lo que está pasando, pero sé que Dios está totalmente comprometido conmigo. Así es El. Una vez que Dios lo ha aceptado a uno como Su hijo, está totalmente comprometido con él.
Recuerdo que mi primera esposa le hablaba a una de las pequeñas niñas que había recogido, ella le dijo: "Cuando acepto a un niño, me comprometo. Es un compromiso de por vida." Cuando Dios acepta a un niño, es un compromiso de por vida. Si aquí hay alguien que haya adoptado niños, sabrá que no es un compromiso a corto plazo... Ni se hagan la idea de que se acaba cuando se casan. ¡Créanme, que no! Dios hizo un compromiso de por vida con cada hijo suyo. Él dijo: "Nunca te dejaré ni te abandonaré". ¿Quieres saber cuánto te valoro? Mira el precio que pagué por ti. La sangre de vida de mi propio hijo.”
No se metan en discusiones con el diablo sobre detalles menores. Enfóquense en la cruz porque allí no podrá vencerlos. Al pie de la cruz están en un terreno donde no será vencido.
Luego, Pablo continúa con el versículo 33:
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. . .
Si Dios nos ha justificado, ¿quién podrá hacernos sentir culpables?
Y luego continúa diciendo esto.
. . . ¿Quién es el que condenará?
Porque habrá quienes nos condenen.
. . . ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
Dios ha hecho todo lo posible para evitar que caigamos en la condenación. Si la gente nos acusa, él dice: "Te he justificado". Si la gente nos condena, él dice: "El precio ya fue pagado con la muerte de mi hijo". Pagó la pena completa con su muerte y resucito de entre los muertos para así ser nuestro intercesor para siempre.
Saben, estoy escribiendo un libro, sobre el cual no he progresado mucho, acerca del tema de las maldiciones. Estoy escribiendo algo que nunca esperaba, …y trata sobre como los cristianos realmente se hieren unos a otros con palabras pronunciadas del Espíritu …y se convierten en los acusadores de unos a otros. No pensaba incluirlo en el libro, fue algo que el Espíritu Santo me obligó y todavía no lo he desarrollado. Pero mientras lo hacía, pensaba: ¿cuántas veces he orado por personas y las he acusado ante Dios? Y pensé qué insolencia la mía, qué arrogancia. ¡Estoy acusando a alguien ante Dios a quien Él se ha comprometido justificar! Estoy acusando a alguien por quien Cristo murió.
No sé si conocen la historia de "Hyde, el que ora", pero él era un misionero presbiteriano que salía a la India en los primeros años de este siglo y …el libro no lo cuenta, pero… al salir, él fue bautizado con el Espíritu. Él entró en un gran ministerio de oración. Sus oraciones cambiaron situaciones enteras y pasó la mayor parte de su tiempo en oración. Hizo muy poco del trabajo común de misionero.
En los inicios de su experiencia, oraba por un evangelista hindú que fue muy ineficaz. Comenzó diciéndole a Dios: "Dios, ya sabes cómo..." Y él iba a decir cuán frío es ese hermano… Pero el Espíritu Santo no le permitió decir la palabra frío. El Espíritu Santo le dijo: "¿Qué haces acusando a ese hermano ante el Señor?" Se detuvo y comenzó a darle gracias a Dios por todo lo bueno que pudiera acordarse de ese hermano. En unos pocos meses, ese hombre se volvió una llama de fuego para Cristo.
Tan solo pensar en el impacto de nuestras oraciones cuando son negativas. Supongamos que si el hubiese acusado a ese hermano con el Señor, tal vez nunca se hubiera convertido en lo que Dios quería que fuese. Esto, para mí, nos impone una tremenda responsabilidad cuando oramos por nuestros hermanos cristianos. He hecho esta pequeña regla simple: si no pueden agradecerle a Dios por una persona, no oren por ella. Verán que casi siempre que Pablo oró por alguien, comenzó agradeciendo a Dios por esa persona.
Se los comparto como una ilustración de lo peligroso y sutil que es el poder de la condenación y la culpa. Muchas veces no proviene de nuestros enemigos, proviene de nuestros amigos. Como alguien dijo, con amigos así, no hacen falta enemigos. Les recalco este punto: Dios no tolerará la condenación de sus elegidos. Él se ha comprometido a mantener nuestra causa. Tenemos un abogado con experiencia. En Hebreos capítulo 3 versículo 1 dice:
Considerad… al sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús. . .
Y en Hebreos 7:25, que es una de mis escrituras preferidas. ¡Bueno, creo que tengo muchas escrituras favoritas! Pero hablando del sumo sacerdote:
por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
Es interesante pensar en los períodos de vida del ministerio de Jesús. Treinta años de una vida familiar perfecta proveyendo para su familia. Tres años y medio de ministerio público y casi 2000 años de intercesión. ¿Qué nos dice eso de nuestras prioridades? Tenemos un intercesor. 1 Juan 2:1.
Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. . .
Gracias a Dios que ahí no termina.
. . . y si alguno hubiere pecado . . .
¿Cuántos de ustedes están de acuerdo que algunas veces pecamos?, no? El que nunca peca, que alce la mano y pase al frente para premiarlo con una medalla.
.. . y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.
Tenemos al abogado con más experiencia del universo defendiendo nuestro caso. No hay razón alguna para ser condenado, ¿lo entienden?... Dios está de nuestro lado, Jesús está a la diestra de Dios, él es nuestro defensor, Dios se compromete a justificarnos, no tolerará nuestra condenación. ¿Me pregunto si logran ver lo serio que es este asunto de la culpa y condenación?
Permítanme darles una hermosa Escritura de Isaías 54, el último versículo. ¿Cuántos de ustedes ya se la saben? Seguramente hay algunos de ustedes que sí. Isaías 54:17. Se dirige al pueblo de Dios.
Ninguna arma forjada contra ti prosperará.
Y si, habrá muchas armas forjadas contra nuestro, pero que nunca prosperaran.
y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio.
Escuchen bien. Dios no dice, “Yo me encargo.” Él dice, “Te he dado el motivo para que lo hagas.” ¿Se dieron cuenta? Toda lengua que se levante contra ustedes en juicio la condenarán.
Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová.
Amen.
Ahora, habiendo tratado una vez más con este asunto de condena y culpa, llegamos ahora al hermoso y glorioso clímax. Pero noten que uno no puede llegar allí con condenación. Entonces, leemos ahora estos versículos finales. El clímax, diría, en una simple frase es la unidad inseparable y eterna en el Espíritu con el Mesías. Hacia allí es donde nos dirigimos. Jesús es el objetivo. Él es el principio, Él es el fin. Él es el primero, él es el último. Él es el alfa, Él es la omega. Y no han llegado hasta que tengan esa unión con Jesús en el Espíritu. Veamos, ahora, que dice.
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
¿Creen que Pablo hubiera enumerado todo eso sin la posibilidad de que nos pueda suceder? Hubiera sido un desperdicio de palabras, ¿no? Pablo dice que podríamos enfrentar una o todas estas cosas, pero una cosa que nunca pueden hacer es que estas no separen del amor de Dios. Y luego cita del Salmo 44, un salmo muy sombrío.
Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.
Se refiere al pueblo de Dios bajo el Antiguo Pacto.
Quiero decirles, hermanos y hermanas, que tengo una profunda convicción interna de que esas palabras serán realidad para la iglesia antes de que termine este milenio. Dios no nos ha prometido guardarnos de la persecución. De hecho, nos advirtió que la anticipemos. Pero dijo que la persecución nunca puede separarlos del amor de Dios.
Tengo un conocido quien es experto en estadísticas en el mundo cristiano. Se llama David Barrett, algunos de ustedes saben que él es el autor de la Enciclopedia Cristiana. Él calcula que cada día en este siglo 1000 creyentes están entregando sus vidas por Jesús. Son 365,000 creyentes cada año. Me parece que es un cálculo muy bajo. En la actualidad en los Estados Unidos vivimos en un ambiente algo protegido. Pero no permanecerá así por mucho tiempo. En todo el mundo, nuestros hermanos y hermanas están sacrificando sus vidas, están siendo encarcelados, los están golpeando, están siendo perseguidos; pero gracias a Dios no están separados del amor de Dios.
Ahora, seguimos con estas gloriosas palabras, versículo 37:
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó . . .
En todas las cosas… ¿De qué todas cosas? …Echemos un vistazo a la lista. Tribulaciones, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro, espada. En todas estas cosas, totalmente más que vencedores. En otra versión dice que “nuestra victoria es absoluta” (NTV), somos más que vencedores. ¿Eso qué quiere decir? Para mi significa que cuando uno comienza la prueba, o entra a la batalla, se gana más de lo que tenía cuando comenzó con ella. No solo ganaron, sino que saquearon todo. Eso es ser más que vencedores. Y eso es lo que nos promete Pablo. En todas estas cosas, nuestra victoria es absoluta.
Y luego da con esta gloriosa conclusión.
Por lo cual estoy seguro. . .
Hay mucho peso en las palabras “Estoy seguro.” Conlleva convicción. Puedo decir que estoy seguro de algunas cosas y me doy cuenta que cuando uso esa palabra, genera un impacto en las personas. Pablo dice:
Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
¿A qué se refiere Pablo? A una unión eterna e inseparable con Jesús, nuestro salvador, el Mesías, mediante el Espíritu, que nada podrá romper o terminar. Este es el propósito de la vida cristiana. Cristo es la meta. Él es el principio, y Él es el fin.
Me gustaría cerrar con algunas palabras de Colosenses 3 que recientemente me han impresionado. Colosenses 3, y estas serán las escrituras finales de esta sesión. Colosenses 3:3–4:
Porque habéis muerto
Prefiero que diga “usted murió” ¿Cuándo nos morimos? Cuando Jesús murió en la cruz.
Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. . .
Tenemos una vida escondida que el mundo no ve. Y continúa diciendo:
Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.
Tomen las cuatro palabras, “Cristo es nuestra vida.” Es todo lo que necesitan. Es una vida escondida, es una vida más allá, pero Él es nuestra vida.
Y de ese mismo capítulo tenemos esta escritura, los versículos 10–11:
habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos.
Es eso. Cristo es todo. Al tenerlo a Él, lo tenemos todo. Es lo único que necesitamos, él es el principio, él es el fin, el autor y el perfeccionador de nuestra fe.
Ahora quiero pedirles que respondan a estas gloriosas verdades, creo que la única forma apropiada es solo tomarse el tiempo ahora para derramar sus corazones en alabanza, en acción de gracias a Dios.

Materiales de estudio
Cuando esté disponible, esta enseñanza incluye un bosquejo del sermón y una transcripción para uso personal, preparación de mensajes o discusiones de estudios bíblicos.
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