La Palabra de Dios: Tu Recurso Inagotable, Pt 1

Derek Prince
Published: 1991
Last Updated: julio de 2026
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¿Buscas propósito y significado en la vida y no lo encuentras? Descubre la profunda sabiduría de la Palabra de Dios en el iluminador sermón de Derek Prince, 'La Palabra de Dios - Tu Recurso Inagotable - Parte 1'. Despliega capas de sabiduría eterna que te guiarán en los altibajos de la vida hacia la eternidad con el Señor en la primera parte de la serie ‘La Palabra de Dios: Tu Recurso Inagotable’.
Transcript
Jesús utiliza dos frases que nos dan ánimo. Cita el libro de Salmos y dice:
Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada)…
De modo que en este versículo, Juan 10:35, Jesús decidió usar dos títulos para la Biblia que la mayoría de creyentes ha usado desde entonces: la Palabra de Dios y la Escritura. Sin embargo, no significan exactamente lo mismo. Cuando Jesús llama la Biblia la Palabra de Dios quiere decir que vino de Dios, que es un mensaje directo de Dios. Vino por medio de muchos canales diferentes, fue escrita por muchos escritores diferentes, pero la fuente de todo lo que está en la Biblia, la fuente original es Dios. Es la Palabra de Dios. Es el mensaje de Dios. Es lo que Él quiere darnos a conocer.
En cambio, la palabra Escritura quiere decir literalmente lo que está escrito. Y esa es una limitación. Dios ha hablado muchas, muchas palabras que no están en la Biblia. Pero en la Biblia están las palabras que Dios decidió poner por escrito para nuestro beneficio. Y debemos recordar siempre que todo lo que está en la Biblia procura el bien del hombre. Contiene todo lo necesitamos saber para encontrar el mejor camino en la vida y emprender un viaje seguro por este mundo hasta llegar a la eternidad con Dios.
Voy pues a exponer brevemente en esta noche varios aspectos diferentes de lo que hace la Palabra de Dios. No quiero detenerme en cada uno porque tomaría demasiado tiempo. Solo quiero tratar de abrir su entendimiento para comprender todo lo que Dios ha puesto a nuestra disposición por medio de su Palabra.
Esto es algo muy real para mí personalmente debido a mi propio trasfondo. Me nombraron profesor asistente de una cátedra en el King’s College, en Cambridge, en filosofía antigua y moderna. De modo que mi profesión era filósofo. Era filósofo porque buscaba las respuestas a los problemas de la vida. En realidad quería encontrar el significado y el propósito de la vida. No sé por qué exactamente pero yo creía que había nacido con esta pregunta en mi interior: “¿Cuál es el significado de la vida?” Antes de ser un adolescente ya estaba buscando la respuesta. Pues bien, asistí con regularidad a la iglesia en Gran Bretaña durante diez años porque las escuelas a las que pertenecía nos exigían asistir a la capilla. Y aunque a mí me impresionaba lo que oía de la Biblia, no sentía que el cristianismo tal como lo había visto tuviera la respuesta. Así que cuando fui a la Universidad de Cambridge y ya no tenía que ir a la capilla todos los días, decidí que ya había cumplido con mi cuota de iglesia en mis primeros años y me alegraba que se hubiera terminado. Iba a buscar el significado de la vida en otra parte. Y para mí el lugar natural dónde buscar parecía ser la filosofía. Me volví un estudiante aplicado a la investigación y con el tiempo llegué a ser profesor de filosofía.
Aunque fui muy exitoso en mi carrera académica, no había encontrado la respuesta. Y luego estalló la segunda guerra mundial y me di cuenta de que el ejército británico iba a enrolarme y quién sabe dónde iba a terminar. En el ejército no se puede llevar mucho equipaje; tiene que llevar todo en una bolsa larga, negra y redonda llamada “macuto”. Entonces mi gran problema, que no era el problema de la mayoría de los soldados, pero el mío sí, era ¿qué voy a llevar para leer? Y al final concluí que había un libro, el más leído en el mundo, el más influyente en la historia de la humanidad por encima de los demás. Y es en cierto modo un libro de filosofía, y me dije que no sabía mucho acerca del contenido de ese libro. ¿Sabe qué libro tenía en mente? La Biblia. Y mi estimación fue absolutamente correcta. Sin duda es el libro más influyente en toda la historia de la humanidad. Me pregunto si alguien puede considerarse una persona educada si realmente no sabe nada acerca de la Biblia.
Así que me compré una hermosa Biblia negra nueva. Era inconcebible para mí que una Biblia fuera de otro color. Mi imagen de la religión era en esencia negra. Me pregunté ¿cómo se lee la Biblia? Me dije que debía empezarse por el principio y leerse hasta el final. Entonces mi primera noche en el ejército empecé a leer en Génesis 1:1. Pues bien, suscité un gran revuelo en mi dormitorio. Había veinticuatro soldados más allí, y cuando me veían leer la Biblia todos empezaban a susurrar. Es decir, se sentían un poco avergonzados.
¡El problema era que cuando yo no estaba leyendo la Biblia no vivía en absoluto como la gente que acostumbra leer la Biblia! Era más bien lo contrario, sin entrar en detalles acerca de mis muchos pecados que eran muy evidentes.
De modo que ahí estaba, leyendo la Biblia, viviendo una vida impía, y la Biblia fue el primer libro con que me topaba al que no le encontraba ni pies ni cabeza. Yo había leído toda clase de autores —en griego, latín, ruso, francés— y siempre había tenido idea de lo que decían, de sus aciertos y de sus errores. Pero de la Biblia no tenía idea de qué hablaba. No sabía cómo clasificarla. ¿Era poesía, historia, mitología, o filosofía? No parecía encajar en ninguna categoría.
Pues bien, después de unos nueve meses el autor de la Biblia se me reveló maravillosamente una noche en un cuartel del ejército, cerca de la media noche. El Señor Jesucristo se reveló a sí mismo en mi vida de tal manera que desde aquella noche hasta la fecha hay dos cosas de las que nunca he dudado. Primero, que Jesucristo está vivo, y segundo, que la Biblia es un libro verdadero, relevante y de actualidad. En el instante en que encontré a Jesús la Biblia cobró todo el sentido. No fue un largo período de lucha, sino de un día para otro.
Esa es mi experiencia personal y mi trasfondo. Por eso estimo tanto la Biblia. Y en los años que siguieron, casi cincuenta años desde aquel día, he tenido el privilegio de estudiar la Biblia, de compartirla y enseñarla a miles de personas de muy diversos orígenes raciales y religiosos, de diferentes culturas. Y he descubierto que la Biblia es el único libro que conozco que habla a toda persona de toda nación, de toda cultura. Así que no me avergüenzo de la Biblia. Nunca me disculpo por creer en la Biblia. Creo que los cristianos no deberían disculparse por su fe en la Biblia. No tienen que sentirse inferiores intelectualmente. Después de todo, yo era un filósofo profesional. Y he estudiado toda clase de teorías acerca del origen del hombre y el origen del universo, toda clase de cosas. Pero tengo que decir que en mi juicio la Biblia es el libro más lógico que haya estudiado. Su lógica es perfecta.
Si quiere un ejemplo de lógica perfecto debería leer la epístola a los Romanos. En mi opinión es una obra maestra. Ninguna pluma de hombre ha escrito algo que iguale la lógica y la perfección de la epístola de Pablo a los Romanos. De modo que si usted es estudiante o quien quiera que sea, no se sienta inferior por decir que cree en la Biblia. No es una señal de inferioridad, sino de buen juicio.
Ahora permítame empezar el tema de lo que la Biblia hará por usted. En primer lugar, me gustaría presentar algunas afirmaciones generales acerca de las Escrituras. El Salmo 33:6 dice lo siguiente:
Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca
Cuando encontramos la palabra aliento, el término hebreo en realidad es espíritu, porque es la imagen del Espíritu de Dios que viene con su Palabra. Cuando Él habló su palabra, su Espíritu vino junto con ella tal como cuando yo hablo una palabra y mi aliento acompaña la palabra. Y esto nos revela cómo todo el mundo creado llegó a existir. No es complicado: vino por la palabra del Señor y el Espíritu de su boca. Estos son los dos agentes de Dios en toda la creación. Si lee el relato de la creación en Génesis verá con qué exactitud esto concuerda allí. Este es pues un pensamiento asombroso que quiero que usted se grabe. Cuando usted lee la Biblia y la asimila, y deja que ella haga su obra en usted, todo el poder creativo del Dios Todopoderoso está obrando en usted. Porque Dios no usó nada aparte de su Palabra y su Espíritu para crear el universo. Y la misma palabra, el mismo Espíritu, están a nuestra disposición cuando leemos la Biblia. Entonces nunca ponga límite a lo que la Biblia puede hacer en su vida. Salga, mire las estrellas, mire el sol, mire los océanos, mire las montañas —el tremendo poder creativo de Dios manifestado— y luego diga para sí: “los mismos agentes que crearon todas esas cosas están obrando en mí cuando leo mi Biblia”.
Y más adelante en el Nuevo Testamento en 1 Tesalonicenses 2*:13, Pablo escribe a la iglesia en Tesalónica que era una iglesia joven que se había formado recientemente. Y él recuerda cuán poderoso había sido el efecto de su ministerio allí y da gracias a Dios por esos cristianos. Esto es lo que les dice:
Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes
Pablo enfatiza entonces que no es el producto de sabiduría humana; es la Palabra de Dios, es Dios hablándonos.
Sin embargo, no hará su obra completa hasta que la recibamos con fe. Funciona con eficacia en aquellos que creen. La incredulidad anula el efecto de la Palabra de Dios. Pero si abrimos nuestros corazones en fe, si la creemos, obra poderosamente. Y lo que voy a hacer esta noche es describirles algunos de los efectos que produce la Palabra de Dios cuando la reciben con fe.
En seguida, en la epístola a los Hebreos, el autor tiene sin duda algo qué agregar. En primer lugar, habla acerca de Israel, el pueblo de Dios en el Antiguo Testamento, de cómo fueron sacados de Egipto de forma sobrenatural mediante señales y prodigios. No obstante, por incredulidad nunca entraron en la tierra que Dios les había prometido. Y el escritor de la epístola comenta acerca de esto en Hebreos 4:2, y dice acerca de Israel:
Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.
De manera que ellos oyeron la Palabra de Dios pero no produjo en ellos lo que Dios había dispuesto. No trajo los resultados de las bendiciones porque no fue acompañada de fe. Solo cuando se mezcla con fe produce en nosotros lo que Dios quiere. Pero le contaré brevemente en un rato cómo, si carece de fe, usted puede obtenerla. No se desespere. Si usted está aquí esta noche y dice que le gustaría recibir la Palabra de Dios con fe pero no sabe si realmente tiene fe, una de las maravillas acerca de la Palabra de Dios es que ella produce fe. Retomaré esta idea en un rato.
He aquí otro concepto general acerca de la Palabra de Dios en Hebreos 4:12:
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Qué tremenda lista de datos acerca de la Palabra de Dios. Está viva, no muerta. Es poderosa. Es más cortante que toda espada de dos filos. O, en lenguaje moderno, es más cortante que cualquier bisturí de cirujano. Puede penetrar donde ningún bisturí logra llegar. Puede separar las coyunturas de los tuétanos. Es más reveladora que cualquier examen psiquiátrico. Es capaz de separar lo más íntimo de nuestro ser, el espíritu y el alma.
Después el autor afirma que discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Recuerdo que alguien dijo: “Tenga presente que cuando usted lee su Biblia, su Biblia también lo está leyendo a usted”. Y en cierto sentido tenemos que acercarnos a la Biblia con asombro porque va a sacar a la luz aquello que hay en nosotros y que ni siquiera sabíamos que había en nosotros. Dios siempre lo hace en su misericordia. Tal vez tengamos problemas que nos impiden triunfar verdaderamente en la vida. Tal vez no somos conscientes del problema. Pero si acude a la Biblia y deja que ella te examine, ese bisturí llegará hasta lo más profundo donde ninguna herramienta humana puede llegar, y le señalará problemas que usted jamás pensó tener.
Por ejemplo, si somos honestos, la mayoría de nosotros tenemos un problema con el orgullo, pero muchos no somos conscientes de nuestro propio orgullo. Pero si dedica tiempo a la Biblia, tarde o temprano empezará a descubrir esa raíz oculta de orgullo en su vida que tiene que tratarse antes de que Dios pueda realmente bendecirlo como Él quiere.
Ahora quiero hablar acerca de una serie de resultados específicos que produce la Biblia. Me refiero a las Escrituras como tales, pero también hablo con frecuencia de mi experiencia personal. Muy rara vez predico teorías. Casi todo lo que predico se origina en las experiencias que he vivido. Y cuando Dios quiere que yo incursione en una nueva área de verdad, por lo general me brinda alguna experiencia. Me conduce a alguna situación que me confronta con la verdad. Entonces como digo, no es una teoría lo que le estoy comunicando esta noche.
Lo primero que quiero decir acerca de la Biblia y que ya he mencionado indirectamente es que si usted no tiene fe puede obtenerla. Este es un pasaje clave de las Escrituras en mi propia vida. Romanos 10:17:
Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
¿Cómo viene la fe? Por el oír. ¿Oír qué? La Palabra de Dios. He estudiado este versículo. Permítame decirle por qué es tan real para mí. Después de haber conocido al Señor y de ser bautizado en el Espíritu Santo, y estando todavía en el ejército británico, fui enviado al Medio Oriente. Pasé tres años en los desiertos del norte de África. Durante ese tiempo me enfermé de algo que los doctores fueron incapaces de curar. Entonces en realidad pasé un año entero en un hospital. Y estando allí conocí a Dios, fui bautizado en el Espíritu y leía mi Biblia, pero seguía diciéndome: “yo sé que si tuviera fe Dios me sanaría”. Pero la siguiente afirmación era siempre: “pero no tengo fe”. Y con esto quiero decir que yo estaba en lo que Juan Bunyan denomina en el Progreso del Peregrino “el pantano del desaliento”, el amplio, profundo y oscuro valle de la desesperación. Y no tenía salida de ese valle, así que pasé allí semanas y semanas en esta actitud de depresión y desesperanza.
Entonces un rayo de luz resplandeciente brilló en la oscuridad, proveniente de Romanos 10:17:
Así que la fe viene… (NVI)
Y cuando leí la palabra “viene”, lo entendí. Si no tengo fe puedo conseguirla, porque ella viene. Nadie tiene que seguir viviendo sin fe, si se cumple con los requisitos. ¿Cuáles son los requisitos? La fe viene por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios.
Yo veo dos etapas en esto, y hablo realmente de mi experiencia. Cuando usted abre la Palabra de Dios, cuando la lee, medita en ella, y ocupa el primer lugar en su vida, entonces viene el oír. Oír es una clase de actitud en la cual usted está totalmente inmerso con Dios. Todo lo demás queda por fuera. Y si usted sigue oyendo, la fe viene. De modo que es un proceso. No ocurre instantáneamente. Primero está la Palabra de Dios, usted la oye, le presta atención, abre su corazón y su mente a ella, se expone a ella. Y a partir del oír se desarrolla fe.
Como verá, si usted es de esas personas que lee la Biblia cinco minutos, es probable que se desarrolle muy poca fe en su vida porque exige tiempo. Pero lo vale. A los cristianos del hemisferio oeste les digo, y no sé cómo funciona en esta parte del mundo aunque creo que no es muy diferente, digo que si realmente quiere llegar a ser un gigante espiritual solo hay dos cosas que necesitan intercambiar en su vida. Cambiar una por la otra. Por supuesto que no se aplica a todos. Pero las dos cosas que tiene que intercambiar es la cantidad de tiempo que pasa con su Biblia y la cantidad de tiempo que pasa frente a la televisión. Cambie eso nada más y se asombrará del cambio que ocurre en su vida. Ahora bien, puede que esto no sea cierto para todos, pero sí necesita tiempo, exige atención.
Contaré más adelante cómo recibí sanidad a partir de la fe que vino por el oír. Porque la manera como recibí sanidad es un ejemplo perfecto de lo que significa oír realmente.
El siguiente resultado de la Palabra de Dios que produce la fe es lo que llamo el nuevo hombre. La noche anterior enseñé acerca de estas dos personas, el nuevo hombre y el viejo hombre. El nuevo hombre es lo que se produce en nuestras vidas cuando recibimos la Palabra de Dios con fe y ella produce la vida de Jesucristo en nuestro interior. El viejo hombre es lo que somos aparte de Dios. Así que el nuevo hombre es producto de la Palabra de Dios, se desarrolla a partir de la semilla de la Palabra de Dios. Veamos algunos pasajes relacionados en Santiago 1:18. Esto dice Santiago acerca de los creyentes en Jesucristo. En Santiago 1:18 habla acerca de Dios:
El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.
Como sabrá, el nuevo nacimiento no empieza con usted, sino con Dios. De su voluntad, Él nos hizo nacer por la palabra de verdad que recibimos en nuestros corazones.
En Juan 1:13, esto dice Juan acerca de los que nacen de nuevo:
Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
El nuevo nacimiento empieza con la voluntad de Dios, no con nuestra voluntad. Tenemos que comprender esto claramente. Somos creyentes porque Dios lo quiso. Luego tenemos que responder a la voluntad de Dios, pero la motivación inicial viene de Dios. De su voluntad, Él nos hizo nacer por la palabra de verdad.
Y luego en 1 Pedro 1:23, Pedro desarrolla este tema y dice que:
Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
De modo que la semilla que dio origen a esta nueva vida, a esta nueva persona, a este nuevo hombre, es la semilla de la Palabra de Dios. Y es una semilla incorruptible. No se deteriora, nunca cambia, no está sujeta a la clase de cambios que afectan a las semillas que conocemos en el mundo natural. Y como dije anoche y lo repito ahora, la naturaleza de la semilla determina la naturaleza de aquello que produce. Si usted siembra una semilla de manzana, tendrá una manzana y no una naranja. De esa manera, la naturaleza de la semilla de la Palabra de Dios determina la vida que sale de ella. Si es una semilla incorruptible, entonces ¿qué clase de vida produce? Vida incorruptible, vida que no se deteriora. Es vida divina porque es semilla divina.
Y luego más adelante en el Nuevo Testamento en 1 Juan 3:9, hablando también acerca del nuevo nacimiento por la semilla de la Palabra de Dios Juan dice:
Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, [porque la simiente de Dios permanece en él]; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.
Anoche señalé, y no puedo entrar en muchos detalles, aquello no se está refiriendo a un cristiano nacido de nuevo. Me pondré como ejemplo, para no ofender a alguien más. Yo nací de nuevo en l941. Fue muy real, muy poderoso, y aún lo es hasta hoy. Pero eso no significa que nunca he pecado desde 1941. Desearía que fuera cierto pero no lo es. No significa que no puedo pecar. De hecho soy muy consciente de que solo si tengo cuidado y oro seré guardado de pecar. Sin embargo, en mí nació una naturaleza, una persona, un nuevo hombre que no puede pecar. Puesto que ha nacido de semilla incorruptible, es una persona incorruptible.
Hay otra naturaleza con la que tengo que lidiar que se llama el viejo hombre, lo que yo era antes de venir Cristo. El viejo hombre no puede dejar de pecar, esa es la esencia de su naturaleza. Es un rebelde por naturaleza. Entonces cuando somos cristianos nacidos de nuevo, la clase de vida que llevamos dependerá de la naturaleza que nos controla. Mientras el nuevo hombre tiene el control, llevaremos una vida que no peca. Pero cada vez que el viejo hombre regresa y empieza a actuar y a tomar el control, el resultado inevitable será pecado. No obstante, debemos saber que en nosotros ha nacido una naturaleza incorruptible de la semilla de la Palabra de Dios, una naturaleza que no peca, una naturaleza que es pura y santa. Es la naturaleza de Dios mismo que es impartida por medio de la semilla de la Palabra de Dios. Es esa naturaleza la que nos hace hijos de Dios. Y eso procede de la Palabra de Dios.
Pongámoslo en términos humanos. Cuando nace un bebé en el mundo lo primero que necesita realmente es un alimento adecuado. Puede que sea un bebé muy saludable, pero si no recibe alimento adecuado pronto empezará a debilitarse y tarde o temprano morirá. Lo mismo sucede con el cristiano nacido de nuevo. Cuando usted nace de nuevo tiene en su interior una nueva naturaleza, una nueva persona en usted que pide alimento a gritos. Ya sabe, cuando los bebés no reciben alimento, ¿sabe lo que hacen? Lloran. Y hay algo dentro del cristiano nacido de nuevo que empieza a llorar si no recibe alimento.
Lo maravilloso acerca de la Palabra de Dios no solo es la semilla que produce nueva vida sino el alimento que nutre la nueva vida. Y las Escrituras lo dicen claramente. Volvamos a 1 Pedro. En el primer capítulo él habla acerca de nacer de nuevo de semilla incorruptible. Luego continúa en el capítulo, y el capítulo 2 empieza con un “pues”. Tal vez me ha oído decir, y si no, lo oirá en este momento: cuando en la Biblia usted encuentra un pues, tiene que investigar qué función cumple la expresión. Y este “pues” se refiere al nuevo nacimiento. ¿Lo ve? Esto sucede cuando usted nace de nuevo:
Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.
Entonces ¿cuál es el alimento para un hijo de Dios recién nacido? Es la leche espiritual pura de la Palabra de Dios. Y si no brindamos a los cristianos nacidos de nuevo ese alimento, con toda seguridad perderán la nueva vida que recibieron. No hay nada más urgente cuando se nace de nuevo que aprender a alimentarse diariamente de la Palabra de Dios. Y cuando se empieza, es leche. No puede dar a un bebé pan, mucho menos carne. Necesita algo de fácil digestión. De igual forma, cuando los cristianos nacen de nuevo, básicamente no se les lleva al profeta Ezequiel o al libro de Eclesiastés. Puede que algunos cristianos crezcan con esto, pero a los cristianos les digo, o cuando aconsejo a alguien a quien guío al Señor, les digo que lo primero que necesitan es alimento, alimento adecuado. Y en términos generales sugeriría que leyeran tres libros del Nuevo Testamento en orden. Esto dependería del tipo de cultura y del trasfondo. Pero en general yo diría que necesita leer el evangelio de Juan, el libro de Hechos, y la epístola a los Romanos. Puede que esto sea demasiado para digerir para algunas personas, pero en general creo que el evangelio de Juan es una excelente porción del Nuevo Testamento para empezar. Y luego tarde o temprano tiene que entrar en Hechos, porque Hechos muestra cómo debía funcionar la iglesia. Tenemos que reconocer que en muchos casos la iglesia dista mucho del modelo de Dios. Pero Dios no ha cambiado su modelo. Y luego Romanos, tal vez lo recomiendo particularmente por mi trasfondo filosófico. Pero creo que hay un momento en el que los cristianos necesitan entender las verdades prácticas de Romanos. La mayoría de comentaristas de la Biblia estarían de acuerdo en afirmar que si se quiere entender el evangelio, hay que leer el libro de Romanos. No digo que sea fácil, pero vale la pena empezar.
He enseñado mucho acerca de Romanos y nunca he sentido que lo he agotado. Cada vez que termino de enseñar sobre el libro pienso que hubiera deseado expresarlo mejor, o que omití mucho, o de repente descubro cosas de las que no era consciente. Así que, al ritmo que sea, el bebé cristiano recién nacido necesita la leche de la Palabra de Dios. Digo a las personas que si alguien es nacido de nuevo y estoy dando un consejo, digo que lo primero que necesita es la Biblia. Leerla diariamente. No la lea los domingos, yo diría que cada mañana y cada noche. Así crecerá.
En segundo lugar, con su lectura de la Biblia empiece a aprender a orar. Suelo decir que cuando usted lee la Biblia es Dios quien le habla. Cuando usted ora, es usted quien le habla a Él. De modo que si usted junta la lectura de la Biblia con oración tiene comunión con Dios, una comunión en dos direcciones/de doble vía.
Un tercer elemento que menciono a las personas es confesar su fe. Que otros sepan que usted cree en Jesús. No tiene que pararse en una esquina en la calle y predicar, pero de alguna manera Dios se asegurará de que usted esté frente a la oportunidad de contar a otros que cree en Jesús. Si usted no confiesa su fe, ésta se marchitará. La fe debe ser confesada.
Y en cuarto lugar recomiendo la comunión con otros cristianos. Los cristianos no prosperan de forma solitaria. Se necesitan mutuamente, necesitan estar en un lugar donde se proclama la Palabra de Dios con regularidad. Necesitan tener oportunidades para adorar con otros cristianos.
Entonces, veamos si puedo resumirlo, porque estoy seguro de que muchos de ustedes han tenido o tendrán el privilegio de guiar a otros a Cristo. Yo sugeriría que estas son las cuatro cosas que tiene que impartirles. Leer la Biblia, orar —que es hablar con Dios no en un lenguaje religioso sino con sencillez, confesar su fe y buscar la comunión cristiana. Pero yo siempre pongo la lectura de la Biblia primero porque si usted lee la Biblia con inteligencia ella lo llevará a todo lo demás.
La otra clase de alimento que las personas necesitan, o el alimento básico de la humanidad al menos en Oriente Medio, es el pan. Y la Biblia también provee pan. Lo digo por lo menos en Oriente Medio porque en algunas culturas tal vez no es el pan pero hay algo equivalente. Y usted recordará que cuando Jesús empezó su ministerio, Satanás lo tentó a realizar un milagro de convertir piedras en panes. Y Jesús se negó. Y esta es la respuesta que dio en Mateo 4:4. Él dijo:
“Escrito está [y está escrito en el libro de Deuteronomio]: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Lo que Él da a entender es que el pan es en lo natural lo que la Palabra de Dios es en lo espiritual. Equivale al pan, es la base de la alimentación de las personas. En muchos lugares del mundo las personas no pueden comprar muchas cosas, pero por lo general donde el pan es el alimento básico, eso es lo primero que se compra. Jesús habla de toda palabra que sale de la boca de Dios. Es una relación vital. Como puede ver, no es simplemente leer un libro sino oír a Dios hablarle a través de ese libro. Y muchos de nosotros podemos testificar que Dios sabe lo que necesitamos oír. Mi esposa Ruth y yo acostumbramos leer la Biblia cada mañana antes de cualquier otra actividad. Nos gusta oír a Dios antes de ocuparnos con otras personas. Y por lo general terminamos el día leyendo la Biblia juntos. No podemos contar la cantidad de veces que el pasaje que leímos un día resultó diciéndonos lo que necesitábamos saber para ese día. Es como pan fresco. Como sabe, si guarda el pan por mucho tiempo se vuelve seco y duro. No deje pues que la Palabra de Dios se vuelva seca y dura. Viva de pan fresco, pan que sale cada día de la boca de Dios.
Luego viene un nivel avanzado de nutrición espiritual que la Biblia denomina alimento sólido. En la epístola a los Hebreos el escritor habla al respecto. Hebreos 5:12–14. Ahora bien, tiene que comprender que los hebreos eran judíos creyentes en Jesús. En esa época tenían una ventaja sobre todos los demás pueblos porque habían conocido las Escrituras del Antiguo Testamento por muchas, muchas generaciones. Tenían un conocimiento de Dios en esa época que ninguna otra nación tenía. Y el autor de Hebreos reprende a estos judíos creyentes porque les dice que ellos han gozado de esta ventaja inestimable de haber aprendido las Escrituras desde su infancia. Deberían estar en capacidad de enseñar a otras naciones y a otras personas. Pero la verdad es que han sido tan perezosos con la Palabra de Dios que no pueden hacerlo. Son apenas como bebés recién nacidos que incluso necesitan leche. Nunca han alcanzado el nivel de poder comer pan.
Permítame leer estas palabras y en seguida comentarlas un poco más. Hebreos 5:12:
Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.
Temo que esta es una descripción de millones de cristianos, al menos en el mundo occidental, en países como Gran Bretaña, los Estados Unidos o Escandinavia donde hemos tenido la Biblia durante siglos. Estamos hoy en la posición de los creyentes judíos del primer siglo. Ahora bien, esto no es necesariamente cierto de todos aquí esta noche, pero tenemos esta responsabilidad no solo de vivir de leche o incluso de pan, pero de crecer y madurar hasta el punto en el que podemos tomar todo el alimento. Así que el autor prosigue en Hebreos 5:13:
Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño.
Así pues, su nivel de desarrollo espiritual no depende del número de años que ha sido cristiano, sino por la clase de alimento que consume. Puede que haya sido cristiano diez años, pero si lo único que come es leche, espiritualmente es un bebé. Su problema es atrofia en el desarrollo, nunca ha crecido.
Y luego el autor de Hebreos explica cómo podemos crecer. Él dice en el versículo 14:
pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.
Entonces, ¿cómo se crece, cómo se madura? Es un asunto de práctica, de lectura cotidiana de la Biblia, y de ponerla en práctica en las situaciones que enfrenta en el día a día. Porque la Biblia arroja luz sobre toda situación. De modo que si usted vive realmente en la Biblia, cuando una nueva situación o un nuevo problema se desarrolla, ha adquirido entendimiento, comprende lo que es, y sabe cómo manejarlo. Y entre más sabe cómo manejarlo, más experimentado se vuelve.
Nuevamente tengo que decir, me refiero a cristianos en lo que llamamos del occidente, que podría llorar muchas veces cuando veo con qué facilidad son engañados. Hemos visto ejemplos de ministerios muy conocidos que han explotado al pueblo de Dios, que han engañado al pueblo de Dios. El pueblo de Dios no debería caer en ese engaño, pero el problema es que ni habían ejercitado sus sentidos para discernir entre el bien y el mal. Tragaban todo entero. Si el predicador gritaba lo bastante fuerte y hacía suficiente ruido ellos pensaban que debía ser Dios. Y no estoy contra los gritos. La Biblia manda gritar en muchas instancias. He descubierto que el Espíritu Santo no golpea a las personas. Si se siente presionado, deténgase y examine la situación. Es muy probable que no sea el Espíritu Santo. No sé qué piense usted de la música rock pero para mí es una tortura. No me gusta tener mis sentidos bajo ese asalto constante. No creo que el Espíritu Santo nos trate de esa manera. ¿Ve a lo que me refiero? Tiene que ser sensible. Cultive la sensibilidad al Espíritu Santo. Mientras más se mueva y viva en la Palabra de Dios, más podrá discernir. Y luego no podrán engañarlo y explotarlo. Es absolutamente esencial que los cristianos crezcan. Y la manera como crecen es desarrollarse hasta que pueden tomar alimento sólido.
Debemos avanzar. El efecto siguiente de la Palabra de Dios que quiero mencionar es lo que yo llamo iluminación mental. Podríamos citar muchos pasajes pero solo tomaré un versículo del Salmo 119. Como bien sabe, este es el salmo más largo. Y cada versículo de ese salmo contiene alguna frase que describe la Palabra de Dios. Hay alrededor de ocho frases diferentes, pero no hay un solo versículo en el Salmo 119 que no tenga. El Salmo 119:130 dice esto, y se dirige a Dios:
La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples.
Aquí habla de lo que hace la Palabra de Dios en el área de nuestra mente. Alumbra y da entendimiento. Ahora bien, durante cinco años fui director de una universidad que entrenaba maestros para las escuelas africanas en Kenia. Y me vi confrontado a todo este asunto de cómo educar gente. Señalaba continuamente a mis estudiantes que es posible tener una educación y ser un necio. Educación no es sabiduría. No estoy en contra de la educación; es importante, es necesaria. Lo que quise decir a mis estudiantes es que la mayoría de los problemas del mundo son causados por necios educados. Creo que entre más piensa en ello más se dará cuenta de lo cierto que es. Si no fueran educados no serían capaces de causar tanto daño.
Hubo un presidente estadounidense al comienzo de este siglo que hablaba acerca de la gente que roba. Dijo que si un hombre no es educado robará un vagón de ferrocarril. Pero si se educa al mismo hombre se robará el ferrocarril entero.
De modo que la educación no es luz. Lo sé porque yo mismo recibí una educación privilegiada y estaba completamente en tinieblas. No sabía de dónde venía ni a dónde iba; no sabía cómo encontrar el camino correcto en la vida. pero cuando se trataba de tomar exámenes y escribir tesis podía tener éxito. Era educado pero vivía en tinieblas. Y esa es la condición de millones de personas. Son educadas pero necias. Educadas pero no saben cómo andar por un camino recto en la vida. Verá que hay tantas personas educadas que terminan en problemas morales y mentales como hay personas sin educación. Un escritor francés dijo que hay más ebrios viejos que médicos viejos. Entonces el hecho de que una persona tenga educación no garantiza una buena vida o éxito verdadero. La Palabra de Dios alumbra. Nos muestra dónde estamos. Nos muestra nuestros verdaderos problemas y nos enseña las respuestas.
Como puede ver, en el mundo natural nada reemplaza la luz. Nada más en este mundo puede hacer lo que hace la luz. Vuelvo a pensar en mis estudiantes en África. Yo traté de inculcarles esto. Entonces cuando estábamos en el salón de clases yo decía: si este salón estuviera en total oscuridad, ¿cómo nos desharíamos de las tinieblas? Y entonces esperaba un poco y decía que tal vez deberíamos abrir todas las puertas y ventanas, y dejar que el viento soplara y se llevara las tinieblas. Ellos decían no. O tal vez debería enviarlos a traer escobas para barrer y sacar la oscuridad. Y ellos decían por supuesto que no. Y algún estudiante decía que encendiéramos la luz. Eso es. Donde llega la luz, la oscuridad ya no puede existir. Abrir su corazón y su mente a la Palabra de Dios es encender la luz en su mente. Permite ver quién es usted, la verdadera naturaleza de sus problemas.
Había buscado al menos durante quince años el verdadero significado de la vida. Pero una educación como la que tuve no me lo había mostrado. Cuando la luz de la Biblia llegó yo empecé a entender lo que realmente necesitaba, lo que le daría sentido a mi vida, lo que la haría exitosa. Y dice este versículo que ella da entendimiento al simple. La palabra simple se valora poco estos días. Déjeme decirle que hay mucho qué decir acerca de ser simple. No se complique demasiado. Si usted se complica mucho unca sabrá realmente si ha encontrado la solución o no. Pero si usted es simple, si va a lo esencial, usted dice por ejemplo quiero felicidad, quiero amor. Quiero saber cuál es la mejor forma de vivir. No busque algo demasiado profundo. Pienso en los filósofos que estudié. Me estremezco cuando pienso que el filósofo Emanuel Kant, un filósofo alemán, escribió frases que llenaron más de dos páginas antes de ponerles punto final. La Biblia es completamente diferente, ¿lo ha notado? Dice las cosas más complejas en los términos más breves.
Cuando estaba en África me invitaron a hablar a una congregación africana cada mañana durante una semana. Tenía que conducir mi auto de regreso. Así que una mañana decidí hablar sobre 1 Pedro 2:24. En la versión Reina-Valera 1960 dice:
quien llevó él mismo [refiriéndose a Jesús] nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.
Pues bien, para mí ese es el pensamiento más profundo. Es el corazón mismo del evangelio. Entonces mientras conducía empecé a decir: la mayoría de las personas a quienes voy a hablar son analfabetas, no pueden leer ni escribir. Quizá este mensaje sea demasiado profundo para ellos. Y el Señor me habló por el Espíritu Santo y dijo que tomara ese versículo y contara el número de palabras de una sílaba que contenía. Yo lo hice; hay treinta palabras en el versículo, doce palabras de una sílaba, nueve palabras de dos sílabas, y nueve palabras de tres sílabas. Y esa es la verdad más profunda que puede lograr. ¿Lo ve? Pero está expresada en un lenguaje sencillo. Si usted se complica demasiado en realidad no sabe si está hablando la verdad o no, puede engañarse. Pero cuando usted lo resume con sencillez entonces sabe realmente de qué está hablando.
Yo le aconsejo ser sencillo en lo que respecta a Dios. Sea sincero. Descubra su corazón, dígale sus verdaderos problemas. No encubra nada y deje que la Palabra de Dios le de el entendimiento que necesita.
Vamos a continuar, el siguiente resultado es uno en el que invertiré probablemente un buen tiempo, pero lo buscaremos, está en Proverbios. Pero primero buscaremos el Salmo 107, empezando en el versículo 17 y leyendo hasta el versículo 20. Siempre le digo a las personas cuando leo este versículo que habla de gente de otra iglesia porque los llama insensatos. Claro, por supuesto que esto no se aplica a nadie aquí pero, ya sabe, a gente en otras reuniones. Dice:
Fueron afligidos los insensatos, a causa del camino de su rebelión y a causa de sus maldades; su alma abominó todo alimento, y llegaron hasta las puertas de la muerte.
En otras palabras, ellos estaban, como se dice, a las puertas de la muerte. Habían agotado toda ayuda médica, y nada más podía hacerse por ellos. Entonces el versículo 19 dice:
Pero clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones.
Mi comentario al respecto es que algunas personas acuden a la oración demasiado tarde. Llegan al final del camino, están en las puertas de la muerte, nada puede ayudarles y entonces claman al Señor. Pero Dios es tan misericordioso que aun así escucha a alguien en esa condición. Así encontramos la respuesta de Dios en el versículo 20:
Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina.
¿Cómo contestó Dios su clamor por sanidad, qué envió Él? Su Palabra. His word. You understand, por medio de su Palabra Él proveyó sanidad para sus cuerpos físicos. Si mira los versículos 19 y 20 dice en estos dos versículos que Dios los salvó, los sanó y los libró. Estos son los tres grandes actos de la misericordia de Dios. Él salva del pecado, sana la enfermedad, y libra del poder de Satanás. ¿Qué usa para hacerlo? Él envía su Palabra, salva, sana y libra.
Hay algunos de ustedes aquí esta noche que tienen algún problema físico. Tal vez dirían: me gustaría que el hermano Prince se detuviera y orara por mí. Quiero decirles que Dios lo está visitando ahora mismo. Él está enviando su Palabra. Si puede apropiarse de ella puede salir de esta reunión esta noche sanado, porque la Palabra de Dios ha venido a usted.
Ahora permítame volver al otro gran pasaje sobre la sanidad física que está en Proverbios 4:20–21*.
Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón;
Dios habla acerca de sus palabras y sus dichos. Y luego dice en el versículo 22:
Porque son [sus palabras y sus dichos] vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo.
¿Qué significa a todo su cuerpo? Se refiere a la totalidad de nuestro cuerpo físico. Dios dice que sus palabras y sus dichos, si podemos encontrarlos, nos darán vida y sanidad a nuestro cuerpo físico.
Y una lectura alternativa en muchas Biblias de la palabra salud es medicina. Así que Dios ha provisto medicina o salud para nuestro cuerpo físico en su conjunto. ¿Cómo la ha provisto? Por medio de sus palabras y de sus dichos.
Este es el pasaje que me sacó del hospital después de un año entero. Cuando los médicos habían demostrado ser incapaces de brindar una cura, yo estudié la Biblia por mí mismo y reflexioné, porque era un filósofo y tenía problemas especiales. Como ve, cada vez que leía acerca de la sanidad yo decía: sí, pero eso solo significa sanidad de mi alma. Dios realmente no está interesado en mi cuerpo. Pero cuando llegué a Proverbios 4:22 y hablaba de salud para todo su cuerpo, me dije: ni siquiera un filósofo puede hacer que el cuerpo signifique alma o espíritu. Entonces dije: voy a tomarlo tal cual. Y decidí que lo tomaría como mi medicina. Yo era asistente médico, así que sabía cómo administrar medicinas. Me dije: voy a tomar la Palabra de Dios como mi medicina. Luego dije, ¿cómo se toma una medicina? La respuesta usual es tres veces después de las comidas.
Ahora, este es un ejemplo de sencillez, ¿lo comprende? Podría haber sido muy inteligente y seguir enfermo. Pero fui sencillo y me sané. Entonces me dije: voy a tomar la Palabra de Dios como mi medicina tres veces al día después de las comidas. De modo que después de cada comida principal me apartaba, buscaba un lugar a solas, abría mi Biblia, inclinaba mi cabeza y decía: “Dios tú dijiste que estas palabras serán medicina para mí, para todo mi cuerpo. Las tomo como mi medicina ahora en el nombre de Jesús”. Yo no recibí un milagro. Vivía bajo el clima menos propicio para la salud, en Sudán. Y en ese clima insalubre la Palabra de Dios me dio salud perfecta y permanente.
Código: MV-4322-100-SPA









