Las Dos Cosechas

Derek Prince
Published: 1991
Last Updated: julio de 2026
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Viaja a través de 'Las Dos Cosechas' de Derek Prince, que pinta un cuadro revelador de la promesa de Cosecha del Señor, desde Noé hasta Moisés. Sumérgete en Deuteronomio, comprendiendo cómo la obediencia a Dios garantiza lluvia y cosechas abundantes. Explora cómo la promesa de Dios y el clima han moldeado las temporadas de cosecha en Israel.
Transcript
La cosecha es un tema principal en las Escrituras que está presente desde el primer libro hasta el último. Creo que aparece por primera vez en la época de Noé con la promesa de Dios a Noé de que mientras exista la tierra, habrá tiempo de siembra y tiempo de cosecha.
Pero quiero volver, en primer lugar, al libro de Deuteronomio que es el libro en el cual encontramos las instrucciones de Moisés para Israel justo antes de que entraran en la tierra de Canaán. Y él les dio instrucciones muy completas de cómo debían conducirse y cómo podrían gozar de los beneficios y las bendiciones de la herencia a la cual Dios los llevaba. Vamos a leer Deuteronomio 11:13–14. Tiene que recordar que Israel había salido de Egipto, que es básicamente un país plano donde había relativamente poca lluvia. La fuente principal de agua no es la lluvia sino el río Nilo. En Egipto tienen un aparato llamado un shaddof en el cual sumergen un cubo en las aguas del río Nilo, lo sacan y lo vierten en pequeños canales que llevan el agua hacia el área donde se necesita para las cosechas. Así, en cierto sentido, el agua está bajo su control. Moisés dijo a Israel, cuando entren en la tierra que Dios les da no será así, es una tierra de montes y valles que recibe la lluvia del cielo. Y él dijo que no está bajo su control, que no podrán sacar el agua en cualquier momento. Pero, que si son obedientes y fieles a Dios, Él les dará la lluvia que necesiten. Y ahí está la promesa. Pero, junto con la lluvia casi siempre la Biblia presenta la promesa de la cosecha. Y tenemos que comprender la cosecha dependía de la lluvia. Eso es cierto, por supuesto, prácticamente en cada nación, pero es aún más cierto en la tierra de Israel porque hay realmente solo dos estaciones principales. La estación cálida y la estación fría y húmeda. Hay una primavera muy breve y un otoño prácticamente imperceptible.
Durante la temporada seca y cálida desde más o menos Abril hasta el fin de Septiembre, no cae lluvia en absoluto, nada. Luego tenemos lo que se llama la lluvia temprana que ocurre a principios del invierno. Y en la economía de la agricultura su propósito es suavizar la tierra que a esas alturas está endurecida por las altas temperaturas, de modo que el agricultor puede empezar el proceso que conducirá a la cosecha. Y es por lo general un copioso aguacero que cubre toda la nación.
Luego a lo largo del invierno caen lluvias esporádicas en diferentes regiones pero no hay copiosos aguaceros hasta lo que se denomina la lluvia tardía o la última lluvia que por regla general cae en la época de la Pascua que es el primer mes del año bíblico, que corresponde más o menos al mes de Marzo o Abril. Y el propósito agrícola de la lluvia tardía es hacer que la semilla germine.
Si no hay lluvia temprana o tardía, la cosecha posiblemente fracasará. Así pues, la lluvia está siempre íntimamente ligada a la cosecha. Y en esta promesa que Moisés da a Israel aquí, él específicamente une las dos. También especifica las tres clases principales de cosecha. De ninguna manera son las únicas pero son el grano, el vino nuevo y el aceite. Los encontrará a lo largo de la Biblia —al menos en el Antiguo Testamento— estas son las tres cosechas básicas. La cosecha de grano, la cosecha de uva y la cosecha de aceitunas. Y aquí se mencionan. Leeré el pasaje. Deuteronomio 11, empezando en el versículo 13:
“Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos [es el Señor quien habla] que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo”.
Note que es un don de Dios. La Biblia subraya que la lluvia está bajo el control soberano del Señor.
“Yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía. . ”.
Y luego observe el propósito en la economía de Dios:
“. . . y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite”.
Hay tres formas de cosecha. Y esto de hecho aparece a lo largo de la Biblia como veremos que se repite en Apocalipsis.
También a lo largo de la Biblia—y esta es una revelación progresiva— la lluvia es una imagen del derramamiento del Espíritu Santo. Y de nuevo, creo que en la historia de la iglesia el derramamiento del Espíritu Santo corresponde a la lluvia temprana y a la lluvia tardía. Y la lluvia temprana cayó en el día de Pentecostés y sobre la iglesia primitiva. Y fue un derramamiento universal sobre la iglesia como era entonces. Y activó los procesos que fueron diseñados para conducir a la cosecha.
Luego a lo largo de lo que se denomina el invierno han ocurrido derramamientos esporádicos del Espíritu Santo sobre la iglesia en algún lugar casi todos los siglos. Sin embargo, no ha habido un gran derramamiento que haya visitado a la iglesia entera. Entonces, según creo y esto es lo que entiendo, a principios del presente siglo —de hecho, el primer día del siglo, el primero de Enero de 1900— en cierto sentido el derramamiento de la lluvia tardía comenzó. Y por qué digo el primero de Enero, porque ese día en una escuela bíblica en Topeka, Kansas, en los Estados Unidos, una joven estudiante buscó a sus maestros de escuela bíblica y les dijo: “quiero que me impongan manos para que yo reciba el Espíritu Santo conforme al modelo del Nuevo Testamento”. Bueno, ellos no creyeron que ella terminaría hablando en lenguas, pero hicieron lo que ella pidió y ella habló en lenguas. Y eso, en un sentido, abrió camino a la verdad del bautismo en el Espíritu Santo.
Después en 1904 en la calle Azuza, Los Ángeles, hubo una célebre visitación allí.
Se habían presentado algunas señales previas del derramamiento del Espíritu, principalmente, de hecho, en Armenia, y muy interesante, a finales del siglo pasado. Pero de algún modo, se puede decir en esencia que la lluvia tardía empezó a caer a comienzos del presente siglo. Y ha sido una visitación que en última instancia ha llegado a afectar a la iglesia entera. En el curso de los 90 años que han pasado, prácticamente no hay país ni sección de la iglesia que no haya tenido alguna clase de visitación sobrenatural del Espíritu Santo. Yo creo que esta es la lluvia tardía. No creo que sea el cumplimiento de la lluvia tardía, creo que aún falta mucho por venir. Pero necesitamos tener en cuenta siempre en lo espiritual, como en lo natural —escuchar con atención— la lluvia es dada con el propósito de la cosecha. Y si usted no comprende esto va a perderse el propósito de Dios para su vida.
Verá, yo he estado en el movimiento Pentecostal prácticamente 50 años. Puedo decirle que ya sea que los llame pentecostales, carismáticos o como prefiera —¡o simplemente fanáticos! Ya sabe, si pertenecen a su iglesia son carismáticos, si pertenecen a otra iglesia son fanáticos. Pero de cualquier manera, como sea que los llame, hay dos tipos. Hay los que han entendido la razón del derramamiento y hay los que no. Y los que no lo han entendido forman nada más pequeños clubes espirituales de “bendíceme a mí” y se reúnen y hablan profundas verdades espirituales y tienen profundos estudios bíblicos y se reúnen el domingo por la mañana, se dan la mano y salen y dicen “Dios te bendiga, hermano; te veo el próximo Domingo”. Y no son más que pequeños grupos espirituales que en realidad no afectan en nada a las personas a su alrededor.
Y hay también los otros que comprenden para qué es dada la lluvia, para la cosecha. Y ellos son por lo general poco calificados, no son particularmente educados ni inteligentes pero tienen suficiente sentido común para darse cuenta de que la lluvia se recibe con el propósito de la cosecha, para traer almas al reino de Dios. Y estos han salido y han dado un vuelco a naciones enteras. No es una diferencia en su capacidad; es una diferencia en su entendimiento del propósito de Dios.
Entonces quiero decir con todo el énfasis posible, recuerde que la lluvia se recibe por causa de la cosecha. No se recibe para que usted se vuelva súper espiritual o reciba bendiciones especiales; se le otorga para convertirlo en un obrero eficaz en la cosecha de Dios.
Sigamos con el profeta Jeremías, capítulo 5, versículos 23–24. Jeremías está reprendiendo al pueblo de su época en Israel porque no eran conscientes de lo que Dios estaba haciendo; estaban ensimismados, en sus propios afanes carnales. Y eran ciegos y sordos a lo que Dios estaba diciendo y haciendo. Esto es lo que Jeremías dice:
“Este pueblo [es Israel en tiempos de Jeremías] tiene corazón falso y rebelde; se apartaron y se fueron”.
Ahora, ¿cuál es la evidencia? El siguiente versículo.
“Y no dijeron en su corazón: ‘Temamos ahora a Jehová Dios nuestro, que da lluvia temprana y tardía en su tiempo, y nos guarda los tiempos establecidos de la siega’”.
Observe, ¿con qué propósito se da la lluvia? La cosecha, así es. ¿Cuál error había cometido Israel? No se dieron cuenta de que dependían completamente de Dios para tener lluvia, y que la lluvia se daba por causa de la cosecha. Perdieron de vista el propósito de Dios. Y dice que Dios guarda los tiempos establecidos de la cosecha.
Eso se convirtió en una sorprendente revelación para mí hace unos años. De hecho, había entrado en un restaurante un poco antes, había escogido una mesa en la que quería sentarme. Pero cuando fui a sentarme había un pequeño letrero sobre la mesa que me mostraba que no podía sentarme allí. Adivine qué era. Reservado. Y cuando leí este pasaje, pensé: ¡Eso es! Dios ha puesto un letrero sobre algunas pocas semanas en las cuales la cosecha debe recogerse. Él las ha reservado. Él dijo a Satanás: “Tú no puedes tener esas semanas. Yo las he reservado para la cosecha”. No son meses sino semanas. Aquellos que son agricultores o que trabajan la tierra y tienen campos sembrados —no tanto ganado— se darán cuenta y estarán de acuerdo conmigo: ¿cuál es la estación más crítica del año, cuál es la temporada más ocupada del año? ¿Cuál es la temporada en la que todos deben estar afuera trabajando? La cosecha, así es.
Y en Proverbios 10:5:
El que recoge en el verano es hombre entendido; el que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza.
Porque, en el tiempo en que todos deben estar alerta y activos, él está durmiendo. Y avergüenza a su padre. Su padre se avergüenza de él.
¿Cree usted que hay hijos en la iglesia que causan vergüenza a su Padre? ¿Porque en la hora de la cosecha están durmiendo? Durmiendo en los bancos de una iglesia, sentados allí escuchando sermones, cantando himnos y totalmente indiferentes a la cosecha que debe recogerse. ¿Podría ser que uno o dos de ustedes pertenezca a esa categoría, emocionado con sus dones espirituales, capaz de hablar un lenguaje espiritual, pero dormido cuando se debe recoger la cosecha?
Y luego pasamos a Joel 2 y vemos en esta profecía de Joel el equivalente espiritual de la cosecha natural. No podemos abordar el tema completo de Joel pero Joel realmente tiene tres secciones principales que corresponden a los tres capítulos. Sección uno, desolación; sección dos, restauración; sección tres, juicio. Y aquí en el capítulo 2 llegamos a la restauración y el agente de restauración es la lluvia que es imagen del Espíritu Santo. Joel dice en el capítulo 2, versículo 23:
Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo [cayó sobre la iglesia primitiva], y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio [mes de la Pascua, Marzo o Abril].
Y observe el propósito de la lluvia.
Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite.
¿Cuáles son las tres cosechas? El trigo, el vino y el aceite. ¿Qué los produce? La lluvia tardía.
¿Cuál es el equivalente espiritual de la lluvia tardía? Seguimos con Joel 2:28:
Y después de esto. . .
Y aquellos de ustedes que estuvieron aquí ayer, hablamos lo que sucedió después. Y recordarán que ocurrió después de que el pueblo de Dios se había reunido para ayunar, orar y clamar a Él.
Y después de esto Dios dice: “Derramaré mi Espíritu sobre toda carne”.
Es interesante que Pedro citó ese versículo el día de Pentecostés y dijo: “Esto es lo dicho por el profeta Joel”. Pero no dijo después, dijo en los postreros días. Pero en ese pasaje en Hechos 2, si lo estudia cuidadosamente, Pedro cita a Dios como si dijera: “Derramaré de mi Espíritu”—parte de mi Espíritu. Pero aquí dice: “Derramaré mi Espíritu”—vaciaré el cubo completo, lo derramaré todo. Y Él dice: “sobre toda carne”. Como buen pentecostal, cuando encontré por primera vez el movimiento carismático en los años 1960, estaba desconcertado. Me dije: anglicanos, presbiterianos, bautistas. No tienen derecho alguno al Espíritu Santo. Eso es para nosotros los pentecostales. Pero Dios me recordó amablemente que los anglicanos, los bautistas, los presbiterianos y los hermanos de Plymouth, todos tienen “carne”. Y Él dijo: voy a derramarlo sobre toda carne. Y Él procedió a hacerlo; no me consultó; no me preguntó mi opinión. Nada más lo hizo.
Pero quiero decirle que hay mucha carne que todavía no ha recibido el derramamiento. Ruth les hablaba hace un rato acerca del mundo musulmán. Hay cerca de un billón de musulmanes en la tierra, ni siquiera un billón. Y básicamente, solo han caído unas pocas gotas, eso es todo. Ya sabe, las estadísticas en el mundo son interesantes. Los chinos son un poco más de un billón de personas. En otras palabras, una de cada cinco personas en la tierra es chino. ¿Sabía eso? No puede hablar de alcanzar a las naciones si no está alcanzando a los chinos. Y una población ligeramente menos numerosa hoy son los musulmanes. ¿Qué estamos haciendo respecto a ellos? ¿Acaso no tienen carne? Ellos van a ser visitados porque Dios lo dijo. “Yo derramaré mi Espíritu sobre toda carne”. Y en seguida Él habla acerca de las manifestaciones sobrenaturales que llevarán al clímax de los últimos días: “sangre y fuego y vapor de humo… antes que venga el día del Señor grande y manifiesto”.
Y luego pasamos al Nuevo Testamento y voy a leer un pasaje que leí en la sesión anterior. Mateo 13:39, nada más una pequeña declaración.
“La siega es el fin del siglo”.
Hermanos y hermanas, es importante recordar que esta era no va a durar para siempre. ¿Cuál es su respuesta? ¿Dice alabado sea el Señor? Yo sí. Yo no quisiera que la era presente dure para siempre, es un desastre. Y va a empeorar. La buena noticia es que no va a durar para siempre; va a llegar a un punto culminante. Y va a culminar con la cosecha; la cosecha es el fin del siglo.
Yo acostumbraba leer un poeta británico llamado T.S. Elliott en los días en los que era intelectual y no espiritual. Yo no sé qué soy ahora. Él tenía un poema titulado “Tierra baldía”. Supongo que ninguno de ustedes pasó tiempo leyéndolo. Pero, una de sus afirmaciones era: “Los mundos se apresuran a su fin como ancianas que juntan leñas en una tierra baldía”. Se equivoca. El mundo no va a terminar en un anticlímax. Va a llegar a un clímax. Dios no es el Dios del anticlímax. Y la cosecha va a ser el clímax; la cosecha es el fin del siglo. La palabra fin no es la palabra normal para fin, es “la consumación de los siglos”. Es el momento en que todos los hilos se entrelazan para culminar en un gran clímax.
El otro pasaje del Nuevo Testamento que armoniza con todo esto: Santiago 5:7–8:
Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor.
¿Hasta qué? La venida del Señor, así es. ¿Cuál es la meta? ¿Qué estamos esperando? La venida del Señor, así es. Y tenemos que ser pacientes hasta entonces.
Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.
Observe que la cosecha no puede recogerse. Sin importar cuánto anhele el sembrador la cosecha, no vendrá hasta que haya recibido la lluvia temprana y la tardía. Esto es cierto en lo natural; también se cumple en lo espiritual. Y Santiago pasa a su aplicación:
Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.
¿Cuál es el clímax? La venida del Señor. Pero solo puede venir cuando la cosecha ha sido recogida. Y la cosecha no puede recogerse hasta que haya caído la lluvia tardía.
De modo que hay tres acontecimientos que suceden uno después de otro. No creo que la Biblia señale el período exacto. Primero, la lluvia tardía. Segundo, la siega de la cosecha. Tercero, la venida del Señor. Ahora, nadie sabe el día ni la hora de la venida del Señor. Además, le digo, yo ni siquiera sé el año. Pero creo que está muy cerca. Probablemente más cerca de lo que la mayoría de nosotros hemos pensado. No estoy diciendo que vendrá en este milenio. No sé cuándo Él vendrá, pero creo que vendrá más pronto de lo que la mayoría de nosotros espera.
Sin embargo, va a venir en orden divino. Las cosas tienen que ser de la manera como Dios dice que han de ser. La lluvia tardía, la cosecha, la reunión final de las almas y la venida del Señor.
Y debido a la explosión demográfica por la cual el siguiente milenio alcanzará los seis billones de habitantes, nos dicen que —esa es una cifra asombrosa, no podemos realmente comprender lo que son seis billones de personas. Si hay un mover soberano del Espíritu Santo que se derrama sobre la iglesia y sobre las personas que ni siquiera saben qué es el cristianismo, y si la iglesia reconoce el propósito de la lluvia y está capacitada y es obediente, y sale en el poder del Espíritu dotada con los dones del Espíritu, es perfectamente posible que en una década se salven más almas de las que se han salvado en toda la historia previa de la iglesia. Personalmente, creo que ese es una subestimación. Creo que va a haber una multitudinaria reunión de almas en el reino de Dios. Y creo que está muy próxima.
Ahora quiero hablar por un momento acerca de visión. El libro de Proverbios dice: donde no hay visión el pueblo se desenfrena [LBLA: Biblia de las Américas]. Se vuelve indisciplinado. Lo que nos permite ser disciplinados es la visión. No sé si ya se ha dado cuenta de esto. Por ejemplo, piense en los deportistas que compiten en los juegos olímpicos —y precisamente tenemos pronto los juegos de Commonwealth. Pero, para alcanzar ese nivel en el mundo deportivo usted tiene que practicar la disciplina más intensa, controlar su vida entera —lo que usted come, el ejercicio que hace, los libros que lee, su preparación mental, las horas que duerme, el entrenamiento. Es intenso. ¿Qué motiva a esos hombres y mujeres a someterse a esa disciplina? Una visión. Un hombre se ve a sí mismo saltando más alto que cualquier hombre ha saltado jamás, o más lejos, o corriendo más rápido que todos, o lanzando una jabalina. Y con esa visión delante de sus ojos, él se somete a una disciplina que la mayoría de los cristianos ni siquiera imaginan. Aún así, Pablo compara la vida cristiana con la vida de un atleta y dice que todo atleta practica el autocontrol en todo lo que hace. Y los cristianos deben ejercer el mismo autocontrol si han de ganar la medalla de oro. Esa es mi versión parafraseada de 1 Corintios 9, al final. No quiero que busque el pasaje. Donde no hay visión, el pueblo se desenfrena.
Yo aplico esto y solo le pido que se siente sobre sus manos ahora mismo, no quiero que se delate. Pero, ¿cuántos de ustedes—recuerden que están sentados sobre sus manos—cuántos de ustedes han tratado de hacer al menos una dieta para perder peso? ¿Cuántos lo han logrado? ¿Cuántos lo han intentado dos veces?
Bueno, de todos modos, no entremos en detalles. ¿Sabe cuál es la esencia de una dieta exitosa? Una visión. Usted se ve como piensa que debería verse. Y cuando eso—¿qué comí hoy? Pavlova. Cuando esa pavlova está frente a usted, usted ve su cintura. ¡No hay pavlova para mí! ¡Se están riendo de mí porque yo me comí dos porciones! Pero, por otro lado, por la gracia de Dios he tenido éxito. Me he dado gusto un poco en ese momento.
Sin embargo, se requiere visión. Y es lo mismo, como ve. Si hemos de recoger con éxito una cosecha, debemos tener una visión de la cosecha. Y en realidad, mi propósito esta noche es impartirle una visión para que usted salga de aquí diciendo: “Bueno, si esto exige sacrificio, noches sin dormir, si me exige renunciar a mi trabajo, si me exige ir a algún lugar del mundo desierto y olvidado por Dios, he visto la visión. La visión está delante de mis ojos”. Observe lo que Jesús dijo a sus discípulos. Ellos tenían un problema, no podían ver la visión. En Juan 4, después de que Él acababa de hablar con la mujer de Samaria, versículo 35, Él dijo a sus discípulos:
“¿No dicen ustedes que aún faltan cuatro meses para la cosecha? He aquí, les digo que levanten sus ojos y miren los campos, porque ya están blancos para la cosecha.”
¿Ve la diferencia en la visión de Jesús y de los discípulos? Ellos solo podían ver en el plano natural. Ellos dijeron faltan cuatro meses para la cosecha. Jesús dijo así no es como yo lo veo. Él dijo yo miro los campos y ya los veo blancos. Y Él cosechó un maravilloso manojo allí en el pozo. Fueron esos doce estudiantes de escuela bíblica, entraron en el pueblo, consiguieron comida, salieron, y no tocaron un alma. Jesús se reveló a la mujer, ella dejó su vasija de agua, fue al pueblo, contó al pueblo entero y el pueblo entero vino a conocer a Jesús. Una mujer contra doce estudiantes de escuela bíblica. ¿Por qué? Ella tenía una visión. Así que es cuestión de visión.
Ahora en Mateo 9, Jesús hace una declaración muy, diría yo, trágica. Empezaremos en el versículo 36 porque de nuevo es una cuestión de visión. Jesús veía a las personas diferente a como las veían sus discípulos. Esto dice:
“Cuando Jesús vio a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban cansadas y dispersas, como ovejas que no tienen pastor.”
Ellos tenían rabinos, ellos tenían sinagogas; pero no tenían pastores.
“Entonces les dijo a sus discípulos: ‘La cosecha, en verdad, es abundante, pero los obreros son pocos.’”
Si eso era cierto en esa época yo diría que es cien veces más cierto hoy día. La cosecha está lista pero los obreros son lastimosamente pocos. Se estima que hay un misionero por cada millón de musulmanes. Y aun así, la cosecha está lista.
Ruth y yo hemos estado en Indonesia, que es básicamente una nación musulmana. Pero en los últimos 20 o 30 años se estima que el 30 por ciento de la población se ha vuelto cristiana. Y la demanda por la verdad de la Palabra de Dios es tal que no puede ser satisfecha. Hemos hablado acerca de vídeos. Hay un hermano allí que tiene un ministerio que consiste en poner cintas de vídeo de enseñanzas bíblicas en cada aldea en Indonesia. No tienen electricidad pero usan la batería de un auto o algo parecido para hacerlo funcionar.
Una de las cosas que nos asombró en Malasia, que también es otra nación principalmente musulmana, es que uno pasa por pueblos que no tienen agua corriente, no tienen tiendas importantes, pero todos tienen televisión con antenas aéreas. Eso es verdad.
Hubo un artículo importante en la revista Time hace unos meses que decía que hay una revolución de vídeo que está perturbando los sistemas políticos. Creo que una de las razones detrás de los disturbios recientes en el “Bloque del Este” fue que las personas habían estado expuestas a la televisión o al vídeo donde veían lo que era vivir en el Oeste. Y el sistema político no pudo subyugarlos. No me interesan los temas políticos pero me interesa recoger la cosecha.
Tuvimos una reunión, la última reunión que tuvimos, de nuestros directores regionales en Singapur en Mayo pasado. Y uno de los objetivos fue discutir el uso del vídeo como medio para alcanzar al mundo. Y mientras estábamos reunidos allí el pastor de nuestra congregación local en Fort Lauderdale, un hombre joven según mis estándares —usted entenderá, eso no significa joven en la forma de pensar, pero no viejo—me envió un fax y dijo: “Estaba en mi tiempo devocional esta mañana e iba a orar por algo, y no pude orar por otra cosa sino por usted y su ministerio”. Y él dijo: “Mientras oraba Dios me dio una visión y yo vi una hoz recogiendo la cosecha y esto empezó en el área de Nueva Zelandia y subió por el Sureste Asiático hasta China. Y el filo de la hoz era una cinta de vídeo”. ¿Tiene usted la visión? ¿Está consciente de lo que puede hacerse o simplemente se contenta con sus afanes cotidianos?
Usted podría decir: “Bueno, hermano Prince, yo no tengo muchos dones. No soy predicador, no soy evangelista”. Usted está en un gran peligro, ¿lo sabe? Usted toma la parábola de los talentos; había tres tipos de personas. El hombre que recibió cinco talentos trabajó con ellos y produjo cinco más. El hombre que recibió dos talentos trabajó con ellos y los duplicó. Su ganancia fue del 100 por ciento. Pero la persona que recibió un talento no pensaba que valiera la pena molestarse con eso, entonces simplemente lo escondió bajo tierra. Y cuando el amo regresó para ver lo que había hecho, dijo: “Aquí está tu talento, tenía temor de ti. Lo escondí en la tierra”. ¿Recuerda lo que dijo el amo? “¡Siervo malo y negligente!”¿Se da cuenta de que la pereza es maldad?
Como ve, la persona de un solo talento es la que se encuentra en mayor peligro porque su actitud es: “no tengo mucho, ¿qué puede esperar Dios de mí?” Bueno, permítame sugerirle que si usted no tiene suficiente para operar por sí mismo, póngalo en el banco, invierta en otro ministerio que está haciendo el trabajo. ¿Lo ve? Todo el mundo puede hacer algo. Usted dice: “Hermano Prince, ¿en qué debería invertir?” Bueno, hay un ministerio llamado Derek Prince Ministries. No somos un ministerio grande, pero estamos, por la gracia de Dios, completamente comprometidos con recoger la cosecha. Pero suponga que eso no es lo que usted se siente guiado a hacer. Permítame mencionar solo unos—y nadie me paga por esto. Está “Juventud con una Misión”, un grupo de personas comprometido con la visión de la cosecha. Está “Operación Movilización”, otro grupo de alcance mundial, la misma visión. Está “Puertas Abiertas” del hermano Andrés, que busca alcanzar a los que no han sido alcanzados. Está “Ministerios Maranata” que busca alcanzar a los estudiantes del mundo entero. Y esa es nada más una lista de qué, cuatro o cinco. No estoy sugiriendo que deba involucrarse en uno de estos, pero usted no debe sentarse en una iglesia y hacer nada porque cuando el Señor venga, usted va a tener que responder por ese talento. Y sería una tragedia que Él tuviera que decir de alguno de ustedes: “Echadle en las tinieblas de afuera”.
En Mateo 25 hay tres perfiles de personas a quienes Dios rechaza por completo. Las vírgenes insensatas, el siervo infiel que no usó su talento, y las naciones cabra que no mostraron misericordia hacia los hermanos de Jesús. Y todos ellos fueron finalmente expulsados de la presencia de Dios sin opción alguna. Usted me preguntará: ¿Qué tienen en común? ¿Qué hicieron todos que causó ese rechazo? Le puedo resumir esto en una sola palabra. Nada. Eso es lo único que tiene que hacer para ser rechazado: nada.
No me había propuesto hablar así pero yo siento si es el Espíritu Santo, y no pretendo ser infalible, pero sí yo siento el Espíritu Santo, esta noche Él está muy presente obrando. Él quiere hacer entender algo y creo que en particular a los que solo asisten a la iglesia. Pero ese no es el problema. Creo que no debemos dejar de congregarnos. Le doy gracias a Dios por cada iglesia que se ocupa del pueblo de Dios y cuida las ovejas. Pero cuando usted ha ido a la iglesia el Domingo y ha cantado los himnos, y ha repetido las oraciones, su deber no termina ahí. Creo personalmente, y lo digo no por emoción sino por convicción intelectual, creo que cada cristiano es responsable de involucrarse de alguna manera en la siega de la cosecha. Creo que no debe haber un solo cristiano que no participe en la gloriosa tarea de recoger la cosecha.
Jesús dijo que la cosecha es mucha, pero los obreros pocos. ¿Qué dijo después? Oró al Señor de la cosecha para que enviara obreros a la cosecha. Me gusta la palabra envíe. Es una palabra muy poderosa en griego; es la misma palabra que se usa cuando Jesús expulsaba los demonios de las personas. Rogó al Espíritu Santo para que enviara personas a la cosecha. Jesús sabía de qué estaba hablando. Usted no se pasea por el campo de la cosecha. No es algo que usted hace así no más. Se necesita un impulso del Espíritu Santo. Significa renunciar a otras cosas. ¿Sabe cuáles son dos ídolos de la iglesia moderna? Seguridad y comodidad. Son ídolos que reciben adoración cada domingo por la mañana.
Quiero continuar con la imagen de la cosecha. Quiero mostrarle algo que todavía no he tratado. Habrá más de una cosecha. Habrá una cosecha de misericordia y habrá una cosecha de juicio. Y van a suceder una tras otra muy de cerca. Ambas se describen en el capítulo 14 de Apocalipsis. Sé que hay cosas en Apocalipsis que no entendemos, que yo no entiendo. Pero yo nunca dejo que aquello que no entiendo me impida actuar conforme a lo que sí entiendo. No me la paso por ahí preguntándome cuál es la respuesta a una pregunta que no sé responder, mientras descuido lo que ya sé que debo hacer. ¿Recuerda lo que dije acerca de las cosas secretas y de las cosas que son reveladas? Hay algunas cosas secretas. Creo que hay algunos secretos acerca de la interpretación exacta de Apocalipsis que nadie sabe. Pero hay muchas cosas que son reveladas. Creo que esta verdad de las dos cosechas es una revelación clara. Veámoslas. Empieza en Apocalipsis 14:14. Y en primer lugar, tenemos la cosecha de grano. Usted recuerda el orden de las tres cosechas: el grano, las uvas y las aceitunas. Ese orden permanece hasta aquí en el libro de Apocalipsis. Y aquí vemos, en primer lugar, una imagen de la cosecha de grano que es la cosecha de misericordia, la reunión de las almas en el reino de Dios. Juan el revelador dice:
“Miré, y he aquí, una nube blanca. Y sobre la nube estaba sentado uno semejante al Hijo del Hombre, que tenía en su cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz aguda.”
Creo que ese debe ser Jesús. Nadie más podría corresponder a esa descripción. Es Jesús como el Señor de la cosecha. ¿Recuerda que Él mandó orar al Señor de la cosecha?
“Y otro ángel salió del templo, clamando a gran voz al que estaba sentado en la nube: ‘Echa tu hoz y siega, porque ha llegado la hora de la siega, pues la cosecha de la tierra está madura.’”
Y el griego dice que la cosecha de la tierra está lista, madura. Está en peligro de perderse. Y dice:
"El que estaba sentado en la nube arrojó su hoz sobre la tierra, y la tierra fue cosechada."
Yo imagino—y puede que no sea exactamente así que se verá—pero yo imagino al Señor lanzando la hoz por todo el planeta y me imagino algo tan rápido que toda la cosecha, quién sabe, podría recogerse en cinco años, tal vez menos, tal vez más. No va a ser mucho tiempo. Una de las características notables del mundo hoy es que todo se está acelerando. ¿Lo ha notado? Las cosas que solían tomar diez años suceden en un año. Eso es cierto con respecto a la obra de Satanás pero también es verdad respecto a la obra del Señor. Hay un sentido de urgencia.
Entonces, la cosecha de grano, la cosecha de misericordia, se recoge. ¿Qué sigue?
“Entonces salió otro ángel del templo que está en el cielo, también teniendo una hoz aguda; y salió otro ángel del altar que tenía poder sobre el fuego, y clamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: ‘Introduce tu hoz aguda y recoge los racimos de la vid de la tierra, porque sus uvas están maduras.’”
Yo no creo que el que recoge aquí la cosecha sea el Señor; es algún ser angelical. Y ahora no se trata de una cosecha de grano, sino de la cosecha de uvas. Y ya sabe, en Israel—ya no es de esta manera, pero la forma tradicional de manejar la cosecha de uva es con dos cisternas, como si fueran dos cámaras en una roca. Una más arriba que la otra y había un pequeño canal que comunicaba desde la superior hasta la inferior. Ponían todas las uvas cosechadas en la cámara superior, luego pisaban una y otra vez y saltaban dando gritos de alegría. Hay varias imágenes en la Biblia de personas que pisotean la cosecha de uva. Y hay una imagen de Jesús en Isaías 63 que viene de Bosrá. Y Bosrá es una palabra hebrea para referirse a la cosecha de uva. Su vestido está manchado de sangre y el profeta dice: “¿De dónde vienes?” Y Él dice: “He venido de pisotear el lagar del juicio de Dios”. Su vestido estaba salpicado de sangre tal como los vestidos de aquellos que pisotean las uvas estarían salpicados del jugo de las uvas. Esta es la imagen.
“Entonces, el ángel metió su hoz en la tierra y recogió la vid de la tierra y la arrojó en el gran lagar de la ira de Dios.”
Getsemaní, ¿conoce la palabra? Get es la prensa de uvas, el lugar donde las aceitunas o las uvas se eran exprimidas. Y se pisoteaba el lagar. Ya ve por qué era pisoteado, estaban exprimiendo las uvas, fuera de la ciudad, y la sangre salió del lagar hasta los frenos de los caballos 1.600 estadios que son casi 300 kilómetros.
Muchas personas piensan que la interpretación de Apocalipsis es alegórica. Yo no encuentro mucha aplicación alegórica de la profecía en la Biblia, no la hay en el Nuevo Testamento. Todas las profecías de Jesús en el Nuevo Testamento que vienen del Antiguo Testamento se cumplieron literalmente. No hay una sola que fuera alegórica. Y puede encontrar al menos treinta que no lo fueron. No hay antecedente en la Biblia de alegorización de la profecía, algo que fue inventado después de que la Biblia fue cerrada. Pero voy a hacerle una pregunta. ¿Piensa usted que esta sangre fue sangre alegórica? ¿Existe tal cosa como sangre alegórica? ¿Está su mente preparada para aceptar el hecho de que Dios va a juzgar al malvado? Como ve, la influencia del humanismo, muy extendido en la iglesia, casi nos ha llevado al extremo de pensar que Dios debería disculparse por juzgar a alguien. El problema de Dios no es juzgar al malvado. El problema de Dios es buscar la manera de perdonar al malvado. Y solo Dios pudo solucionar ese problema por medio de la cruz. Pero no malentienda este asunto, Dios sigue siendo el juez y Él va a juzgar a todos los malvados de la tierra.
Es importante, ya sabe, porque esto afecta la manera como usted se relaciona con las personas. Yo no creo que usted podría predicar como predico yo—para bien o para mal—si yo no creyera en el juicio de Dios. ¿Cuál sería realmente el propósito del mensaje del evangelio si no hubiera juicio? ¿Qué dijo Juan el Bautista? Él dijo a la gente: “¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?” Dice que Jesús es Aquel que nos salvó de la ira de Dios.
El problema de Dios no es juzgar al malo. El problema de Dios es perdonar al pecador. Hemos invertido por completo el asunto.
Quiero volver a un pasaje para terminar. Permítame decir esto, también. Creo que afectará la manera como usted habla con las personas el hecho de creer en el juicio de Dios. No tengo tiempo para explicar esto con las Escrituras, pero quiero que pensemos en Apocalipsis 6, los famosos cuatro jinetes del libro de Apocalipsis. El caballo blanco que sale a conquistar y conquista; el caballo rojo que trae muerte, violencia y derrama sangre; el caballo negro que trae escasez, miseria, hambruna; y por último el caballo amarillo que trae muerte por todas partes. Ahora, yo creo que estos representan etapas mediante las cuales Dios lleva esta era a su fin. He señalado que los cuatro caballos vinieron por una orden del cielo. El caballo rojo, el caballo negro, el caballo amarillo. En otras palabras, los juicios de Dios vienen por orden suya.
Pero me interesa el caballo blanco. Dice que el caballo blanco se puso en marcha conquistando y a conquistar. Ahora, hay muchas teorías pero yo le diré lo que significa para mí. El caballo blanco es Jesús sobre el evangelio, avanzando, y se le describe en el Salmo 45 en humildad y justicia, cabalgando son su espada en su muslo. Y eso para mí simboliza el evangelio que sale con gran urgencia porque los juicios vienen. El caballo rojo, el caballo negro, el caballo amarillo. Creo que los cuatro caballos están actuando hoy. Creo que el caballo rojo está actuando, el caballo negro sin duda está operando en África —hambruna, desnutrición— el caballo amarillo trayendo muerte.
Pero mi convicción es esta, esto es lo que me motiva. Creo que Ruth y yo podemos ver esto en nuestra mente día y noche. El caballo blanco tiene que preceder a los otros caballos. Tenemos que alcanzar a las personas antes de que los otros caballos lleguen allí. Tenemos que ofrecerles misericordia antes de que descienda el juicio de Dios. Y esto es urgente. No da espera. No se trata de su comodidad; no se trata de cuándo le va a convenir a usted. Se trata de recoger la cosecha en tanto que puede recogerse, de llevar el mensaje de misericordia a millones y millones de personas, muchas de las cuales responderán si lo oyen a tiempo. Si usted no ha viajado a algún país del tercer mundo tal vez no entienda que hay un anhelo en el corazón de la humanidad, que el Espíritu Santo ha puesto en ellos para escuchar la verdad acerca de Jesús.
Estuvimos en Paquistán, que es una nación 98 por ciento musulmana, y predicamos públicamente en tres o cuatro ciudades. En el trascurso de nueve días cerca de 9.000 personas expresaron su deseo de recibir a Jesús. Y de ellos, al menos la mitad eran musulmanes. No digo que todos fueron salvos, pero lo que sí digo es que querían escuchar el evangelio.
Hermanos y hermanas, esta es la hora de la cosecha. Y recuerden, un hijo que duerme durante la cosecha avergüenza a su padre. Que no se diga tal cosa de ninguno de nosotros. ¿Amén? Dios los bendiga.
Código: MV-4338-100-SPA









