Ahora, vamos a intentar algo ambicioso esta noche. Vamos a darte una cita de las Escrituras que es todo el Salmo 124.

“A no haber estado Jehová por nosotros, Diga ahora Israel; 2 A no haber estado Jehová por nosotros, Cuando se levantaron contra nosotros los hombres, 3 Vivos nos habrían tragado entonces, Cuando se encendió su furor contra nosotros. 4 Entonces nos habrían inundado las aguas; Sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente; 5 Hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas impetuosas. 6 Bendito sea Jehová, Que no nos dio por presa a los dientes de ellos. 7 Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores; Se rompió el lazo, y escapamos nosotros. 8 Nuestro socorro está en el nombre de Jehová, Que hizo el cielo y la tierra.”

Amén

Ahora, con el debido respeto que merecen las personas que dicen no me confundan con los hechos, quiero presentarles una serie de hechos acerca de Israel. En primer lugar, Israel es el nombre de la nación que descendió de Abraham, Isaac y Jacob. Y más adelante fueron llamados judíos. De modo que hoy día judíos e Israel son más o menos sinónimos. No siempre lo fueron.

El nombre Israel o israelita aparece en el Antiguo Testamento más de dos mil quinientas veces. Ahora, si el nombre Inglaterra, Escocia, Gales o Irlanda apareciera tantas veces en la Biblia, todos estaríamos seguros de que es imposible entender completamente la Biblia a menos que se conozca algo acerca de Inglaterra, Escocia, Gales o Irlanda. Lo mismo se aplica a Israel. No se puede entender plenamente la Biblia a menos que se sepa algo acerca de Israel. Y si está confundido acerca de Israel, está confundido acerca de la Biblia.

En el Nuevo Testamento aparece setenta y nueve veces. Mi libro cuenta setenta y siete, pero alguien lo buscó en una computadora y una de esas cosas para investigar y encontró dos más que yo había pasado por alto. Pero esto no cambia la conclusión, y nunca, nunca describe la Iglesia. Permítame decirlo de nuevo. El nombre Israel aparece setenta y nueve veces en el Nuevo Testamento y en ninguna instancia es una descripción de la Iglesia.

La palabra judío aparece ochenta y cuatro veces en el Antiguo Testamento y ciento noventa y dos veces en el Nuevo Testamento. Por otro lado, la palabra cristiano solo aparece tres veces en el Nuevo Testamento.

Ahora quiero subrayar que Israel es un pueblo único. No hay ningún otro como Israel. Permítame agregar que, hasta donde sé, yo no soy judío. Si lo fuera no me avergonzaría, pero no creo que lo sea. Quiero señalar en primer lugar David habló de la singularidad de Israel en 1 Crónicas 17 versículo 21. David ora al Señor y dice:

“¿Quién hay como Tu pueblo Israel, la única nación en la tierra a la que Dios fue a redimir para Sí mismo como un pueblo—para hacer para Ti un nombre por grandes y asombrosas obras, al expulsar naciones de delante de Tu pueblo a quien redimiste de Egipto?”

David dice aquí que a ninguna otra nación Dios ha redimido como nación entre todas las demás. Este es un hecho incuestionable. Ahí está. Es único.

Luego en Éxodo 19 tenemos la promesa que Dios dio a Israel cuando estaban congregados junto al monte Sinaí antes de que Él les diera la ley y los mandamientos. Y Él dice a Moisés: Éxodo 19 versículo 6,

“Y ustedes serán para Mí un reino de sacerdotes y una nación santa.”

A ninguna otra nación Dios ha dicho jamás estas palabras. Y luego en Romanos 9 versículos 4 y 5, Pablo enumera los rasgos distintivos que se aplican solo a Israel y a los judíos. En Romanos 9:4 y 5, él habla acerca de sus parientes a quienes se refiere como israelitas y luego dice:

“A quienes pertenecen la adopción, [Dios los adoptó como nación y como Su pueblo] la gloria, [es decir, la presencia sobrenatural manifiesta de Dios que estuvo con Israel mientras caminaran en obediencia] los pactos, [todos los pactos en la Biblia se hicieron con Israel, excepto los que se hicieron antes de que Israel fuera una nación] la entrega de la ley, [la ley fue dada solo a Israel] el servicio sacerdotal de Dios [fue dado solo a Israel], y las promesas; [solo a Israel. Y luego dice,] de quienes son los patriarcas [y recuerda que todos los patriarcas son de esa estirpe, no de ninguna otra estirpe sino de esa. Y finalmente] de quienes, según la carne, vino el Mesías, Cristo.”

Este es, repito, el rasgo más distintivo de todos —fue por medio del pueblo judío, por medio de Israel que el Salvador, el Mesías, Jesucristo vino al mundo. No fue por medio de ningún otro pueblo.

Y luego hay una palabra maravillosa en Apocalipsis 5 versículo 5, que de alguna manera es tan emocionante que yo... casi me deja sin aliento, si tal vez usted entiende por qué esto me conmueve. Esta es una escena en el cielo cuando Juan está allí y hay un libro delante de él, y está sellado con siete sellos. Y nadie puede tomar el rollo y abrir los sellos y Juan, el revelador, empieza a llorar amargamente porque anhela sobremanera saber lo que había dentro del rollo sellado.

“Y entonces uno de los ancianos me dijo: ‘No llores. He aquí, el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el rollo y desatar sus siete sellos.’”

No quiero entrar en los detalles del rollo, sino quiero señalar nada más el título. ¿Quién era el león de la tribu de Judá?: Jesús. Ahora, esto fue muchos años después de su muerte y resurrección. Y Él todavía se llama el León de la tribu de Judá. Y es de Judá que proviene la palabra judío.

Quiero señalar que la identificación de Jesús con el pueblo judío no fue temporal. No fue solo durante sus años de ministerio y vida en la tierra. Sino que fue eterna. Muchos años después en el cielo después de su resurrección y ascensión, ¡Él sigue llamándose el León de la tribu de Judá! No solo Él fue un judío, sino que todavía es un judío. Para mí esto es impresionante. Es asombroso. Y debemos recordar que hay un León allá arriba y que él es judío. Y un día ese León va a rugir, y ay de los enemigos del pueblo judío cuando el León de la tribu de Judá ruja. Yo no quisiera estar de ninguna manera contra Él en ese momento.

Una última, y creo que tal vez la declaración más importante que se ha hecho acerca del pueblo judío está en Juan capítulo 4 y versículo 22, donde Jesús habla a la mujer samaritana y Él dice a esta mujer samaritana:

“Ustedes [samaritanos] adoran lo que no conocen; nosotros sabemos a quién adoramos, porque la salvación es de los judíos.”

Son seis palabras ¿no es así? La salvación viene de los judíos. Seis palabras impresionantes. ¿De dónde vino la salvación? De los judíos. Sin judíos no hay salvación. Yo soy gentil, pero quiero decirle que toda mi herencia espiritual, cada bendición espiritual que he disfrutado, se la debo a un pueblo —el pueblo judío. Sin ellos no hay patriarcas, no hay profetas, no hay apóstoles, no hay Biblia, y no hay Salvador. ¿Cuánta salvación tendríamos usted o yo sin estos cinco? La salvación viene de los judíos. Más nos vale recordarlo, queridos hermanos y hermanas. Más nos vale conducirnos como corresponde. Cada uno de nosotros que recibimos las bendiciones en Jesucristo debemos todas nuestras bendiciones espirituales a una nación —el pueblo judío. Y el hecho terrible de la historia es que durante muchos, muchos años —tal vez diecisiete siglos— en lugar de humillarnos y reconocer nuestra deuda con el pueblo judío, básicamente la iglesia cristiana —yo no diría que los verdaderos cristianos— sino la iglesia cristiana se ha opuesto, ha perseguido, se ha burlado del pueblo judío, el pueblo por medio del cual vino nuestra salvación. Es algo atroz. Difícilmente puedo encontrar palabras para describir cuán horrenda es esa situación. Les debemos toda nuestra salvación.

Nosotros los británicos, y permítame decir si alguien aquí es británico, yo soy británico, tan británico como la bandera, y nosotros los británicos tendemos a ser más bien orgullosos. ¿Se había dado cuenta de eso? Creo que algunos de nosotros hemos olvidado que ya no tenemos un imperio. Yo era un edificador del Imperio. Créame. Cada miembro masculino de mi familia que he conocido era un edificador de un imperio. Un oficial del ejército británico que servía en la India. Y necesitamos humillarnos, nosotros los británicos. Tenemos que decir a los judíos lo sentimos. No los hemos estimado. No todos hemos sido abiertamente antisemitas, pero ha existido una corriente de antisemitismo en esta nación, y han existido períodos en la historia de esta nación en los que ha sido abiertamente antisemita. Y hay ciudades en esta nación, York, Bristol, y otras donde hubo persecución violenta y abierta contra el pueblo judío, y muchos perdieron sus vidas. Debemos humillarnos. Debemos arrepentirnos. Debemos refrescar nuestro conocimiento de la historia para ver lo que sucedió realmente.

Ahora voy a mostrarle otro hecho único acerca del pueblo judío, absolutamente único. Toda su historia se ha predicho por medio de profecías. Eso no sucede con ninguna otra nación, pero toda la historia del pueblo judío desde Abraham y en adelante fue anunciada por medio de profecías en la Biblia. Y voy a presentarle un total de dieciséis etapas del cumplimiento de las profecías que pronostican acerca de Israel.

Número 1, y podría darle una cita bíblica para cada una de estas pero el tiempo realmente no me lo permite. Las primeras fueron dadas a Abraham.La profecía de su esclavitud en Egipto, No. 1. No. 2 – Su liberación con riquezas de Egipto, y recuerdo que a Abraham se le dijo que saldrían con muchas posesiones. Habían sido esclavos y en una noche, en un período de veinticuatro horas, se volvieron ricos con la riqueza de los egipcios. Un hecho admirable que había sido pronosticado. No. 3 – Abraham predijo que poseerían la tierra de Canaán.

Y luego seguimos con Deuteronomio y otros libros, No. 4 – Que se volverían a la idolatría en la Tierra Prometida, fue predicho claramente y definitivamente se cumplió. No. 5 – Que Dios establecería un centro de adoración en Jerusalén. No. 6 – Que el reino del norte, llamado Israel, sería llevado cautivo a Asiria. No. 7 – Que el reino del sur, llamado Judá, sería llevado cautivo a Babilonia. No. 8 – La destrucción del primer templo, el que edificó Salomón, fue predicho en detalle. No. 9 – El regreso de un pequeño remanente de Babilonia fue profetizado. No. 10 – La destrucción del segundo templo, el que existió en los días de Jesús —Él mismo la predijo en detalle. Y es interesante. Si usted va hoy a Jerusalén los guías judíos lo llevarán alrededor del área del templo y le mostrarán piedras dispersas, y le dirán que fue predicho que cada piedra sería esparcida. No quedaría piedra sobre piedra. Permítame decirle que nuestros guías judíos creen mucho más lo que dice la Biblia que algunos predicadores cristianos.

My bien. No. 11 – Fue predicho, en Levítico 26 y en otros pasajes, muchos otros pasajes, que por causa de la desobediencia serían esparcidos por todas las naciones, los gentiles. No. 12 – Que sufrirían persecución y opresión entre los gentiles. Eso indudablemente se ha cumplido. No. 13 – Que serían juntados de todas las naciones. Eso se está cumpliendo delante de nuestros ojos, y es importante que lo notemos.

De modo que trece predicciones se han cumplido. Quedan tres más, y según veo, están por cumplirse. La reunión de todas las naciones en guerra contra Jerusalén. No. 14. No. 15 – La revelación sobrenatural del Mesías a su pueblo. No. 16 – La venida del Mesías en gloria y poder para establecer su reino sobre la tierra.

De modo que de las dieciséis predicciones, se han cumplido trece. Según mis matemáticas, y yo no soy muy hábil en matemáticas, pero creo que eso es el ochenta y un por ciento. Yo diría que no me parece que seamos unos locos fanáticos si creemos que las tres predicciones restantes se cumplirán. La gente nos mira raro como si creyéramos cosas raras. Pero para mí, que fui lógico profesional antes de volverme predicador, para mí es lógico creer que si un libro predice trece sucesos con anticipación con exactitud y precisión, cualquier otra predicción que haga ese libro debe tomarse con mucha seriedad.

Ahora quiero abordar el tema que probablemente es el más controvertido en la política contemporánea que es el plan de Dios para la tierra de Israel, llamada equivocadamente Palestina. Permítame decirle que es totalmente contrario a la verdad bíblica llamarla Palestina. Palestina significa tierra de los filisteos. Y nunca se usó hasta que los romanos habían conquistado y destruido el primer templo. Entonces usaron el nombre Palestina para aseverar que los judíos ya no tenían derecho alguno sobre ella. Quiero decir que fue una palabra antisemita escogida deliberadamente. A Rut se le empieza a poner el cabello de punta cuando empiezo a hablar acerca de Palestina. Ella dice: “Nunca la llames Palestina”. Bueno, yo le digo algunas veces hay que decir Palestina porque la gente es tan ignorante que no saben de qué se está hablando si no se dice otra cosa. Dios perdone su ignorancia.

Pero hablemos acerca del plan de Dios para esa tierra. Bíblicamente se llamaba la tierra de Canaán, y en el Nuevo Testamento ¿sabe cómo se le llamó? La tierra de Israel. En los dos primeros capítulos de Mateo se le llama en dos ocasiones tierra de Israel. Ese es el nombre bíblico de esa tierra.

Ahora veamos lo que dice Dios al respecto. En Génesis 17 versículos 7 y 8 Dios se apareció a Abraham e hizo un pacto con él, totalmente soberano. Quiero decir que Abraham nada tuvo que ver con esto. Dios sencillamente decidió y esto es lo que Dios dijo a Abraham en Génesis 17 versículos 7 y 8.

“Y estableceré Mi pacto entre Mí y tú y tus descendientes después de ti en sus generaciones, por un pacto eterno, para ser Dios de ti y de tus descendientes después de ti. También te doy a ti y a tus descendientes después de ti la tierra en la que eres un extraño, toda la tierra de Canaán, como posesión eterna; y yo seré su Dios.”

De manera que no hay duda respecto a quién le pertenece la tierra si usted cree la Biblia, ya sea que Israel esté dentro o fuera de ella. Eso no cambia nada. Dios la ha entregado a ellos como su heredad perpetua.

Y hay también un pasaje extraordinario en el Salmo 105, uno de los pasajes más extraordinarios, creo yo, de la Biblia. Salmo 105— empezaremos en el versículo 7. Es interesante en mi Biblia porque llego al final de la página y luego tengo que voltear la página para encontrar lo que dice el siguiente versículo, y es un punto decisivo. Esta es una declaración acerca del plan de Dios para una tierra, y en ella usa más palabras para describir el compromiso total de Dios que cualquier otro pasaje de la Biblia que yo conozca. Salmo 105 versículo 7.

“Él es Jehová nuestro Dios; En toda la tierra están sus juicios. 8 Se acordó para siempre de su pacto; De la palabra que mandó para mil generaciones, 9 La cual concertó con Abraham, Y de su juramento a Isaac. 10 La estableció a Jacob por decreto, A Israel por pacto sempiterno.”

En estos cuatro versículos Dios usa más palabras para describir su compromiso total con algo que en cualquier otro pasaje de la Biblia. Usted no puede encontrar otro pasaje así en la Biblia. Permítame citar las palabras: pacto, palabra, concertó, juramento, decreto, y pacto sempiterno. Ahora, lo interesante es que para saber respecto a qué hace Dios semejante compromiso absoluto tan serio y sin reservas, tengo que dar vuelta a la página de mi Biblia porque llego al final de la página. Y me quedo sin aliento al descubrir de qué se trata.

"Diciendo: A ti te daré la tierra de Canaán Como porción de vuestra heredad."

De modo que todas esas palabras pacto, palabra, concertó, juramento, decreto, y pacto sempiterno se aplican a la entrega de Dios de toda la tierra de Canaán. Yo creo que cualquiera que se opone a esto se opone a Dios.

Luego en Jeremías capítulo 30 encontramos la profecía, una de un sinnúmero de pasajes que predicen el regreso del pueblo judío a su heredad en los últimos días. Jeremías capítulo 30 empezando en el versículo 3.

“Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Jehová, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán.’”

Creo que cualquier persona con un conocimiento básico de la Biblia sabe cuál es la tierra que Dios dio a Abraham y a sus descendientes. La tierra de Canaán, la tierra de Israel y la tierra que llamamos hoy Tierra Santa. Dios dice: “Llegará el tiempo en que traeré de vuelta a los descendientes de Israel y de Judá de su cautividad, a la tierra que di a sus padres”.

Y en seguida Dios lanza una advertencia… Verá, tengo un amigo —no lo conozco hace mucho tiempo, pero es un predicador británico y alguien le preguntó una vez: “¿Cree usted que el regreso de los judíos a esa tierra sea obra de Dios?” Dios lo bendiga, él respondió: “Si fuera obra de Dios habría paz”. Él no conoce su Biblia. Ahora, esto es lo que Dios dice acerca el regreso de los judíos a esa tierra.

“Porque así ha dicho Jehová: Hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz. 6 Inquirid ahora, y mirad si el varón da a luz; porque he visto que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto, y se han vuelto pálidos todos los rostros.”

Esa es una descripción de un tremendo terror, opresión, oposición.

“¡Ah, cuán grande es aquel día!, tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado.”

Así que el regreso del pueblo judío a la tierra no va a producir paz inmediatamente. Por el contrario, va a culminar en un tiempo de disturbios como nunca han experimentado antes. Pero la promesa es que ellos serán librados. No de pasar por esto, sino que habrá una salida.

Y luego si mira las últimas palabras de Jeremías capítulo 30, es una especie de resumen breve, que dice:

“en el fin de los días entenderéis esto.”

De modo que esta es una profecía de la restauración del pueblo judío a su propia tierra en los últimos días. Y la profecía dice: “No habrá paz inmediata”. Por el contrario, el conflicto va a empeorar, y está empeorando, y empeorará.

Ahora bien, quiero pasar a uno de los capítulos de la Biblia más emocionantes para mí, y es Ezequiel capítulo 36. He aquí una descripción paso a paso del regreso del pueblo judío a su propia tierra. Empieza en Ezequiel 36 versículo 16.

“Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 17 Hijo de hombre, mientras la casa de Israel moraba en su tierra, la contaminó con sus caminos y con sus obras; como inmundicia de menstruosa fue su camino delante de mí. [Observa que era su propia tierra, pero la profanaron con su pecado. Así que Dios continúa diciendo,] Y derramé mi ira sobre ellos por la sangre que derramaron sobre la tierra; porque con sus ídolos la contaminaron.”

Así que Dios trajo juicio sobre el pueblo cuando aún estaban en su tierra, por su pecado y su idolatría. Y otra declaración de la decisión de Dios está en el versículo siguiente.

“Les esparcí por las naciones, y fueron dispersados por las tierras; conforme a sus caminos y conforme a sus obras les juzgué.”

Entonces el siguiente juicio fue ser dispersados por la tierra. Y en seguida Dios dice: “cuando fueron a las otras naciones me avergonzaron”.

“Y cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo nombre, diciéndose de ellos: Estos son pueblo de Jehová, y de la tierra de él han salido.’”

Entonces el Señor dijo, “el pueblo que fue esparcido por la tierra me ha avergonzado con su conducta porque no se comportaron como mi pueblo”. Ahora, el versículo siguiente es muy significativo porque nunca entenderá los tratos de Dios con Israel hasta que entienda su motivación primordial. Versículo 21,

“Pero he tenido dolor al ver mi santo nombre profanado por la casa de Israel entre las naciones adonde fueron.”

Dios no lo hace por el pueblo judío. Lo hace por causa de su nombre. Si no comprende esto no podrá entender los acontecimientos de la historia. Dios ha intervenido por la gloria de su nombre. Ahora, Dios dice esa es la manera como los trataré, es muy sencillo. Y ahora, es muy interesante, es muy sencillo. Es una descripción paso a paso de la restauración del pueblo judío a su tierra y a su Dios. Tal vez usted diga: “Bueno, Dios, ¿por qué lo hiciste así? Creo que ellos deberían primero arrepentirse y luego regresar a la tierra”. Bueno, usted tendrá que discutir eso con Dios, porque Dios dice que no va a suceder de esa manera. Ellos van a regresar a la tierra y luego van a arrepentirse. He oído a muchos cristianos decir: “Bueno, yo podría creer en la restauración del pueblo judío si ellos se arrepintieran y reconocieran a Jesús como su Mesías”. Bueno, usted tendrá que discutir eso con Dios, porque Dios lo ha organizado de otra manera. Él dice en el versículo 22,

“Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado. 23 Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos.’’

Y luego continúa con algunos pasos sencillos que se están cumpliendo con exactitud en nuestros días. El siguiente paso, en el versículo 24.

"Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país."

¿A cuál país? A su propia tierra. Estuvieran o no en ella, siempre ha sido su tierra porque Dios se las dio por un pacto sempiterno. Pero han estado fuera de ella. Sin embargo, Él dice “ahora”, Dios dice, “os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país”.

Fui estudiante en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Me senté en una clase con unas treinta personas que venían por lo menos de diez países diferentes. Se estima que en total los judíos han sido reunidos de entre más de cien naciones de la tierra durante este siglo. Ese es un milagro asombroso. En mi opinión es posiblemente más grande que el milagro de la liberación de Egipto.

Mi primera esposa como algunos saben era danesa. Y ella solía decir: “Si se toman los daneses y se les dispersa por todas las naciones, al cabo de doscientos años cuando regrese no se encontraría un solo danés por ninguna parte. Se habrían mezclado con la nación”. Pero el pueblo judío ha estado disperso básicamente, ¿cuántos años? No puedo creerlo. Dos mil años. Es decir, seguramente estoy exagerando, pero no. Y todavía son un grupo aparte identificable. Eso es un milagro. Además, ese número de personas de esa cantidad de naciones es en sí una intervención prodigiosa de Dios.

Estuve en Israel al final de la Segunda Guerra mundial y escuché algunos testimonios del pueblo judío cuando decían de dónde habían salido y lo que había sucedido. Tuve que decir que en muchos sentidos y desde mi perspectiva el escenario completo representa un milagro más grande que el éxodo de Egipto. Y es un milagro. Es imposible que haya sucedido a menos que Dios lo haya orquestado. Y Dios dijo: “Yo lo haré”. Quiero leer eso otra vez.

Observe que son recogidos cuando aún no han sido limpiados. Eso cae mal a la teología de algunos. No puedo evitarlo. Así son las cosas. Usted tendrá que aclarar eso con Dios. Dios dice: “Después de traerlos de regreso a la tierra, trataré con ellos. Esparciré agua limpia sobre ustedes y serán limpios de toda su inmundicia”.

Nota que aún se reunirán sin estar limpios. Eso molestó la teología de algunas personas. No puedo evitarlo. Así es como es. Tendrás que aclararlo con Dios. Dios dice: “Cuando los tenga de vuelta en la tierra, entonces trataré con ellos. Esparciré agua limpia sobre ustedes y estarán limpios de toda su impureza.”

En el profeta Oseas les dice: “Y en el lugar donde les fue dicho ‘Vosotros no sois pueblo mío’, les será dicho: ‘Sois hijos del Dios viviente’”. Así que Dios los trae de regreso al lugar desde donde fueron esparcidos para tratar con ellos y restaurarlos. Muy lógico, en mi opinión.

Entonces lo primero que Dios va a hacer es esparcir agua limpia. Ahora, esto es —realmente creo que el agua limpia es la Palabra de Dios. Creo que el pueblo judío está siendo apenas rociado, no inundado sino rociado con la Palabra de Dios. Tiene que saber que en muchos sentidos la historia del pueblo judío es como la historia de la iglesia católica. Por supuesto que existen muchas diferencias. Pero básicamente en la iglesia católica el sacerdote era el que conocía la Biblia, se suponía que él conocía la Biblia. La gente común no la leía por su cuenta. Ellos creían lo que el sacerdote les decía. Y hasta cierto punto lo mismo sucedió al pueblo judío. El rabino era el que sabía las respuestas. Ellos no tenían que pensar por sí mismos. Solo tenían que hacer lo que el rabino les decía. Pero ahora son rociados con agua limpia —la Palabra de Dios viene a ellos. Esto va en aumento. Quiero decir, el número de congregaciones judías que creen en Jesús como el Mesías está creciendo a una velocidad asombrosa.

Puedo recordar cuando estuve en Jerusalén en 1948. Si usted encontraba un judío creyente en un año era algo emocionante. Ahora cada vez que se da vuelta hay un nuevo creyente judío. No recuerdo cuántas congregaciones que hablan hebreo hay en Jerusalén. Creo que son unas dieciocho. Dieciocho congregaciones de habla hebrea en Jerusalén. Eso ha sucedido en los últimos años. Dios está esparciendo agua sobre ellos —el agua limpia de la Palabra de Dios.

Luego Él dice en el versículo siguiente:

“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.”

Entonces durante los siglos de la dispersión el pueblo judío tuvo un corazón de piedra, el juicio de Dios. Un corazón de piedra no puede responder al Espíritu Santo. Ellos eran incapaces de responder. Ellos eran siempre las excepciones. Ahora Dios está quitando el corazón de piedra y les está dando un corazón de carne. Y uno de los cambios emocionantes ocurre en su actitud hacia Yeshua, hacia Jesús.

Recuerdo en 1947 o 1948, cuando hablaba con un judío y le dije: “Yo creo que Jesús es el Mesías”. Y él se dio vuelta y escupió en el suelo. Esa fue su reacción al nombre de Jesús. Un profesor de religión de la Universidad Hebrea de Jerusalén hizo este comentario hace unos años. Él dijo: “Hace un tiempo todos mis estudiantes querían saber acerca de argumentos teológicos. Ahora lo único que quieren saber es acerca de Jesús”. Como ve, hay un cambio, viene un cambio muy significativo. Dios dijo que vendría. “Os daré un corazón nuevo, y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne”. Siguiente versículo:

“Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.”

Luego Dios dice, “No solo podré un nuevo espíritu en ustedes –que es el nuevo nacimiento– “sino que pondré mi Espíritu en ustedes”. Para mí ese es el bautismo del Espíritu Santo. Y después Dios dice, “Ahora podrán guardar mis mandamientos”. ¿Cuántos de ustedes saben que sin el Espíritu Santo no pueden cumplir los mandamientos de Dios?

Recuerdo siendo niño en Eton, en 1932, cuando me “confirmé”. ¿Sabe lo que es confirmarse? De hecho, en realidad yo no quería confirmarme. Así que pregunté a mi padre por qué debía confirmarme y mi padre prestaba su servicio en la India en ese momento. Él me escribió diciendo: “Todos los niños de tu edad se confirman. Tú vas a confirmarte”. Entonces me confirmé. Pues bien, antes de confirmarme era un pecador, y después de confirmarme era un pecador confirmado. No lo digo para menospreciar nada, sencillamente así fue. Casi exactamente diez años después Dios me llenó con el Espíritu Santo y por primera vez pude obedecer a Dios con gozo. No era una lucha. Así va a suceder con el pueblo judío. Dios dice, “pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos”.

Llegamos al último versículo de este pasaje particular. Versículo 28:

“Entonces habitaréis en la tierra que di a vuestros padres; seréis Mi pueblo, y Yo seré vuestro Dios.”

Tiene que mirar el final, como ve. Todas estas etapas, pero el clímax es: “Vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios”. Y Dios ha descrito con gran sencillez las diferentes etapas por medio de las cuales los llevará hasta allí. De modo que si usted tiende a criticar al pueblo judío, y eso no es difícil. De hecho, los que más critican al pueblo judío son los judíos mismos. Pero considere nada más, sea paciente. Dios está obrando. Él está haciendo algo. Él ha trazado con siglos de anticipación la forma como iba a tratar con ellos. Lo está haciendo paso a paso. Se está cumpliendo delante de nuestros ojos. Es emocionante, al menos para mí. Y si yo puedo emocionarme, casi cualquiera podría emocionarse. Ahora, eso no solo es verdad. Era verdad, pero yo he cambiado mucho.

Ahora quiero llevarlo a leer este pasaje en hebreo, entre el versículo 23 de Ezequiel 36 y el versículo 30, Dios habla en primera persona de lo que Él “hará” dieciocho veces. ¿Lo comprende? Estamos frente a un Dios soberano. No estamos frente a un Dios que necesite nuestra aprobación, o que no sepa lo que va a hacer. Él ya tiene todo decidido, y dice lo que hará dieciocho veces “Santificaré, tomaré, recogeré, esparciré…”. ¿Cree usted en la soberanía de Dios? Yo definitivamente sí. Eso no me hace un calvinista, pero mi definición de la soberanía de Dios es esta: Dios hace lo que Él quiere, como lo quiere, cuando lo quiere, y a nadie le pide permiso. Ni siquiera a mí. Algunas personas piensan que Dios necesita su permiso antes de Él hacer algo, pero no es así.

Ahora, todo esto tiene una aplicación muy importante para usted y para mí. Si busca Isaías capítulo 11 Dios dice cuán importante debe ser la restauración de Israel para las otras naciones. Isaías 11 versículos 11 y 12.

Asimismo acontecerá en aquel tiempo, [y en Isaías y otros profetas aquel tiempo es por lo general el tiempo final. No siempre, pero usualmente] que Jehová alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar, y Hamat, y en las costas del mar.

Así profetiza Isaías que habrá una segunda reunión. Este es un hecho extraordinario acerca de la Biblia porque la primera reunión todavía no ha tenido lugar, pero Dios mira más allá de eso. La primera reunión fue una reunión parcial y breve después del cautiverio babilónico. Pero Dios dice que habrá una segunda reunión y que dicha reunión será a nivel mundial, no solo en las pocas áreas en las cuales los judíos fueron dispersados en el cautiverio babilónico, sino que será en todo el mundo. “Alzaré otra vez mi mano para recobrar el remanente de mi pueblo”. Ahora, si Dios alza su mano para hacer algo, es porque va a hacerlo. ¡Ay del que se interponga en su camino! Esta es para mí una descripción muy gráfica. ¿Cuál es su significado?

Y levantará pendón a las naciones, Y juntará a los desterrados de Israel, Y reunirá los esparcidos de Judá De los cuatro confines de la tierra.

Observe que esta será una reunión mundial. La reunión de Babilonia fue parcial, limitada a ciertas áreas. Esta es mundial. Y se ha venido cumpliendo con exactitud. El pueblo judío que ha sido reunido proviene de más de cien naciones. No puede encontrar una sola zona de la tierra de la cual el pueblo judío no haya sido reunido. Pero todo fue profetizado antes de la primera dispersión y de la primera reunión.

Y luego Dios dice, y esto se ha vuelto muy real para mí, “Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel”. Las naciones son las otras naciones, los gentiles. Entonces la reunión de Israel en su propia tierra es el pendón de Dios para las naciones. Nos conviene prestar atención.

Ahora ¿qué es un pendón? Esta es mi definición simple. Un pendón es por lo general alguna clase de bandera o algo parecido que se pone en una base para levantarlo y hacerlo visible a gran distancia, y suele tener algunas palabras sencillas impresas. Así entiendo yo la reunión del pueblo judío. Es el pendón de Dios levantado para que todas las naciones lo vean. Y como sabe todas las naciones lo ven porque es imposible mirar su diario durante una semana sin encontrar noticias acerca de Israel. Quiero decir que es asombroso cuando piensa que es una nación de menos de seis millones de habitantes con una diminuta franja de territorio, más pequeño que el principado de Gales. Y aparece en las noticias semana tras semana tras semana. ¿Por qué? Porque es el pendón de Dios que Él quiere que todas las naciones vean. Está levantado.

¿Qué palabras hay en el pendón? Ahora, esta es mi propia interpretación personal. Pero para mí esto es lo que Dios dice por medio de este pendón: DIOS GUARDA SUS PACTOS. ¿Hace cuántos años? Hace aproximadamente tres mil años Dios hizo un pacto con Abraham. Él dijo, “a ti daré esta tierra y a tu descendencia”. La mayoría de las personas lo ha olvidado. La mayoría de los israelitas lo han olvidado. La gente pensó que había quedado sepultado en su pasado. Hay una persona que nunca lo olvidó. Dios. Él dijo, “Yo guardo mi pacto”. Cuán importante es para todos nosotros saberlo. Dios guarda sus pactos. Es muy importante para nosotros como cristianos porque nuestra relación con Dios se basa en el pacto que fue hecho por medio de la sangre de Jesús. Si Dios pudiera romper su pacto con Israel, ¿por qué no rompería su pacto con la Iglesia? Pero Él no lo hará. Él no es de los que incumplen pactos. Él hizo un pacto y Él va a guardar ese pacto. Y esas son buenas noticias. Es emocionante.

Recuerdo que estábamos en Jerusalén, mi primera esposa y yo, y nuestra familia, el 29 de Noviembre de 1947 cuando las Naciones Unidas votaron para dividir esta pequeña franja de territorio para dar a Israel una pequeña parte. Y abajo en el centro de Jerusalén los jóvenes judíos, los niños y las niñas con manos entrelazadas danzando la hora alrededor de Zion Square casi la noche entera. ¿Por qué estaban tan emocionados? Porque Dios estaba guardando su pacto. Oh, qué maravilloso es Él.

Esto encierra un mensaje solemne para las naciones. Incluso para Gran Bretaña, de hecho en muchos sentidos primeramente para Gran Bretaña, porque jugó un papel especial en todo esto. Volvamos a Joel capítulo 3 versículos 1 y 2.

“Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo [esto es Dios quien habla] en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén, [así que es el tiempo de la restauración del pueblo judío] reuniré a todas las naciones, [es decir, todos los gentiles] y las haré descender al valle de Josafat, [y Josafat como nombre significa el Señor juzga] y allí entraré en juicio con ellas [todas las naciones] A causa de Mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra.”

Antes era la tierra de Israel, era la tierra de Dios. Dios la dio a Israel. ¿Cuál es el término político moderno para dividir la tierra? Repartición. Es correcto. Así que Dios va a juzgar a las naciones que han repartido esta tierra. La primera de la lista es Gran Bretaña.

A finales de la Primera Guerra mundial la Liga de las Naciones delegó a Gran Bretaña el mandato de administrar la Tierra Santa, esta tierra. Y su mandato específico fue crear un hogar nacional para el pueblo judío. Eso fue cerca de 1919. En 1922 Winston Churchill, quien era secretario de estado, con un trazo de pluma británica creó una nación árabe que fue llamada Transjordania. Ahora se llama Jordania, y a ella adjudicó aproximadamente el setenta y cinco por ciento del área total asignada a Israel. Y en esa tierra de Jordania a ningún judío se le permite vivir. Mientras que en la tierra asignada a Israel se le permite a cualquier árabe vivir allí si lo desea. Así termina el pueblo judío con aproximadamente el veinticinco por ciento del territorio que le correspondía.

Luego, después de la Segunda Guerra mundial las Naciones Unidas votaron otra repartición y tomaron alrededor del doce por ciento, quiero decir un doce por ciento adicional, y se lo dieron a Israel. En lugar de recibir el cien por ciento terminó con el doce por ciento. ¿Quién fue el responsable? Gran Bretaña. Ahora, después de eso, como sabe, las Naciones Unidas votaron para dar a Israel un estado propio. Yo fui testigo ocular de esto. Yo vivía allí en ese tiempo. Yo era británico. Había cumplido mi servicio al ejército británico. Tenía acceso a cierto grado de información. Ahora, los británicos no desafiaron abiertamente a las Naciones Unidas, pero decidieron jugar el juego a su manera. Echaron mano a todo menos al conflicto abierto para frustrar la creación del Estado de Israel.

Lo que digo es que — yo estuve allí. Lo vi con mis propios ojos. Y ellos se burlaron de la idea de que los judíos tuvieran su propio estado. “Estos judíos que no saben nada de agricultura. Lo único que saben es hacer dinero”. Ese fue su comentario. De modo que hubo un período extremadamente peligroso para el pueblo judío, y Lidia y yo estábamos en medio de esto. Vivíamos en el centro de la zona judía de Jerusalén. ¿Y cuál fue el resultado? Esto es muy importante. En primer lugar, el Estado de Israel nació. En segundo lugar, el Imperio Británico se derrumbó. Y esa es la razón por la cual se derrumbó, porque se opuso a los propósitos de Dios con Israel. Y ay de la persona o el gobierno que se oponga a los propósitos de Dios para Israel.

Espero que hayamos aprendido la lección. Yo creo que como nación tenemos que humillarnos delante de Dios y confesar esto como pecado. Digamos, “nos opusimos a tus propósitos, menospreciamos a tu pueblo”. Hay toda clase de insultos antisemitas acerca del pueblo judío en esa época. Pero como ve, no hay nación, sin importar cuán poderosa o rica sea, que pueda resistir los propósitos de Dios y prosperar. Veo algo muy parecido que sucede con los Estados Unidos de América. Veo la misma clase de lenguaje político. Dicen cosas buenas, pero al mismo tiempo se retractan. Yo personalmente creo que el presidente Clinton va a caer. Esa es mi opinión personal porque tiene una relación equivocada con los propósitos de Dios para Israel. Usted puede hablar como un amigo de Isarel y ser amable, y decir toda clase de discursos políticamente correctos, pero en su interior ¿sabe qué es lo único que les importa, en una sola palabra? Petróleo. Eso es lo que les importa, lo que motiva a las súper potencias. Eso es lo que motiva a la Unión Europea. Al parecer Israel no tiene petróleo para ofrecer. Entonces decimos cosas agradables. Usamos un discurso políticamente correcto. Usamos un lenguaje democrático, pero al mismo tiempo cuidamos nuestras billeteras. Bueno, así es como ha sido.

Un último hecho acerca de esta situación que es muy, muy crítico: ¿cuál es el verdadero asunto detrás de todo esto? Quiero decir, es absurdo —casi la mitad de las resoluciones de las Naciones Unidas se han hecho respecto a Israel. Es imposible imaginar algo menos adecuado o algo más absurdo. Debe existir una razón. ¿Por qué cada vez que abre su diario o enciende la televisión hay algo acerca de esta diminuta franja de territorio donde habitan unos seis millones de personas? Una gota en el gran cubo del mundo ¿Cuál es el porqué de la presión, la oposición, el conflicto? Intentaré explicarlo.

Permítame pasar a Mateo capítulo 23, las últimas palabras del capítulo, palabras muy tristes, versículos 37, 38 y 39. Aquí Jesús se despide de Jerusalén. Es una despedida muy trágica y triste.

“O Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados. ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como una gallina reúne a sus polluelos bajo sus alas, pero no quisiste! [Y es plural. Hay una cierta voluntad colectiva del pueblo judío. Ellos, como pueblo, no quisieron. Luego dice,] He aquí vuestra casa os es dejada desierta.”

Cuando Él dice tu casa se refiere al tiempo porque lo llama habiat, la casa. Y en efecto, en el curso de una generación fue totalmente destruido. Luego prosigue con el último versículo:

“...porque os digo que no me veréis más hasta que digáis: ‘¡Bendito el que viene en el nombre del SEÑOR!’”

Aquí habla en plural. Os digo es una frase plural. No es Jerusalén. Es el pueblo judío. “...no me veréis, hasta que ustedes el pueblo judío digan ‘Bendito el que viene en el nombre del Señor’”. Ese es el saludo hebreo que se acostumbra. _________________ [Saludo hebreo] Bendito el que viene en el nombre del Señor.

Así que Él dice, “no voy a regresar hasta que estén listos para recibirme. Entonces debe preparar el corazón del pueblo judío antes de su regreso. Y si busca en Zacarías capítulo 12, encuentra la pieza final de esta imagen. Zacarías 12 versículo 10. Zacarías capítulos 12, 13 y 14 todos hablan de la situación de Israel al final de esta era. Y el Señor está hablando, y Él dice:

“Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; [Nota que no puedes suplicar a menos que Dios te dé el Espíritu de gracia. Cuando Él te da el Espíritu de gracia, puedes responder con súplica.]  y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.

Es el Señor quien habla y dice, “Mirarán a mí, a quien [ellos, el pueblo judío] traspasaron”. Es la afirmación más asombrosa que ellos pueden leer sin saber lo que significa, porque es la afirmación más clara en todas las Escrituras de que ellos crucificarán al Señor. “Mirarán a mí, a quien traspasaron”.

Y luego dice, “y llorarán como se llora al hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito”. De modo que habrá una revelación de Jesús a su propio pueblo, el pueblo judío, por el Espíritu Santo como quien es Él realmente. Y entonces habrá tal llanto como nunca se ha experimentado en la historia de Israel. Por primera vez se darán cuenta, “crucificamos a nuestro Mesías. Rechazamos a nuestro Dios”. Y continúa.

“En aquel día habrá gran llanto en Jerusalén, como el llanto de Hadadrimón en el valle de Meguido. 12 Y la tierra lamentará, cada linaje aparte; los descendientes de la casa de David...”

Quiero que vea, si junta Mateo y Zacarías, antes de que el Señor regrese algunas cosas tienen que cumplirse. El pueblo judío tiene que restablecerse en Jerusalén y en la tierra porque el Señor Jesús no va a regresar hasta que eso suceda. Luego tiene que haber una revelación sobrenatural de Jesús que hará volver los corazones de las personas a Él.

Ahora, ¿qué cree usted que Satanás, el dios de esta era, teme más que nada? ¿Qué es lo único que lo molesta sobremanera? Yo diría que el regreso de Jesús. Porque solo hasta que Jesús regrese él puede perder muchas batallas pero nunca perderá la guerra. Puede perder muchas almas pero sigue siendo el dios de esta era. Eso no cambiará hasta que Jesús regrese en persona. ¿Qué teme el diablo más que nada? El regreso de Jesús. ¿A qué se opone con todas sus fuerzas? A todo aquello que prepare el camino para el regreso de Jesús. El pueblo judío tiene que estar en Jerusalén como su ciudad y ellos tienen que estar ocupando la tierra antes de que Jesús regrese. Vea. Entonces esto es lo que está detrás de todo el alboroto y el escándalo. Satanás está haciendo todo lo posible por evitar que se organice el escenario que traerá de vuelta al Señor. Y allí es donde todas las naciones están involucradas, porque Él va a juntar a todas las naciones, y va a juzgarlas conforme han respondido a su concesión de la tierra de Israel. ¿No es asombroso? También es aterrador.

Yo oro por esta nación, la Gran Bretaña, que no se ponga del lado equivocado. No puedo garantizarlo, pero oro por esto. Como verá, es trágico, porque en cierta forma el pueblo británico, los cristianos británicos, abrieron el camino para el restablecimiento de Israel como nación. Tal vez no sea consciente de esto, pero a finales del siglo pasado hubo un grupo pequeño pero muy influyente de cristianos británicos que oraron, actuaron y trabajaron a favor de la restauración del pueblo judío en su tierra. Los primeros sionistas no fueron judíos. Fueron británicos, y durante ese período Dios bendijo a Gran Bretaña. Gran Bretaña fue verdaderamente grande. Hoy día no podría decirse realmente que Gran Bretaña sea grande. Pero en ese entonces Gran Bretaña tenía una reina que amaba al pueblo judío... un primer ministro que era un cristiano comprometido, y otro que era de origen judío, estaban en el equipo ganador. Como ve, nuestra relación con Dios es lo que realmente determina si tendremos éxito o no.

Ruth y yo adoramos en una iglesia en Jerusalén que según creo fue fundada en 1840, la primera iglesia protestante en Medio Oriente. Es el producto de los esfuerzos, las ofrendas y las oraciones de los sionistas británicos. Y su propósito era tener preparado un lugar de testimonio para el pueblo judío cuando ellos regresaran. Así que conocían los pasajes de las Escrituras acerca del pueblo judío que regresa y tuvieron la previsión de decir, “Necesitamos tener un testigo”. Y esta iglesia en particular no está construida como una iglesia cualquiera. La mayoría de las iglesias comunes ofenderían al pueblo judío desde la entrada. Pero esta iglesia, aunque es verdaderamente cristiana, está diseñada de tal forma que un judío puede sentirse en casa allí. Y después de que la iglesia fue fundada el primer obispo fue un antiguo rabino. Y hubo un avivamiento entre el pueblo judío. Y luego Satanás entró y ellos se interesaron más en los árabes que en los judíos. Dios bendiga a los árabes. Cada árabe tiene un alma que necesita salvación. Pero los judíos son la clave de la historia.

Así que sugiero que nosotros los británicos —me alegra poder decir “nosotros”. No tengo que decir ustedes y tal vez despertar objeciones. Pero los británicos realmente tenemos que pensar acerca de nuestra relación con Dios. Creo que conviene concluir esta reunión esta noche confesando nuestros pecados al Dios Todopoderoso. Porque hemos estorbado el camino de sus propósitos. Hemos menospreciado, difamado a su pueblo, hemos faltado a la ética en toda nuestra conducta hacia la tierra de Israel. Yo no siento que yo sea la persona que deba hacer esta confesión.

Quisiera pedir que el liderazgo de Bernabé suba y me acompañe en el estrado. Quisiera pedir a todos ustedes que son verdaderos británicos, que creen en el Señor, que le den la importancia debida a este momento porque puede realmente ayudar a cambiar el destino de Israel, y el de Gran Bretaña.

Quiero entonces pedir entonces a aquellos a quienes el Señor mueve a hacer una confesión sincera en nombre del pueblo británico por la manera como hemos pecado contra Dios y contra el pueblo judío, y pecado contra el Estado de Israel, y decirle que lo lamentamos y pedirle que nos perdone. Amén.

[Otro hombre hablando]

Creo que sería bueno que todos nos pusiéramos de pie por favor en la presencia del Señor. Creo que antes de empezar a orar hay algunas personas en esta sala… No se trata de llamarlas a pasar al frente ni de levantar sus manos o algo parecido. Eso no hace parte de esto. Pero hay personas aquí en esta habitación que han abrazado lo que se llama la teología de la sustitución. Aquella que dice que nosotros somos el Israel de Dios y que no hay lugar para Israel. Creo que hasta que no se corrija esto no estará preparado para reconocer la verdad de la Palabra de Dios tal como la hemos escuchado hoy, no tiene caso orar porque usted está engañado. Creo que es un engaño fuerte de Satanás. Yo pediría a estas personas, vamos a hacer una pausa por un momento. No voy a pedirle que ore en voz alta, no voy a orar, pero voy a pedirle que confiese ese pecado delante del Señor y se arrepienta delante de Dios, que le pida a Dios que quite eso de usted a fin de que pueda orar, actuar y comprender correctamente las cosas de Dios.

Padre Dios, nosotros, Tu pueblo, hemos pisoteado a Israel así como hemos pisoteado Tu palabra. Señor, nosotros como nación hemos ignorado la verdad de Tu palabra por nuestro propio beneficio, por el orgullo de nuestro corazón, por la vana imaginación de la mente. Señor, hemos sido negligentes con el sufrimiento del pueblo judío. Nos hemos unido a aquellos que buscan su destrucción. Hemos permanecido en silencio cuando debimos haber hablado. Padre Dios, hemos actuado injustamente. Hemos actuado con autojusticia, hemos descuidado la misericordia y la gracia, y Padre, nos encontramos como nación, Señor, como si estuviéramos al borde de Tu juicio. Padre, como representantes de Tu pueblo en esta nación, confesamos que nosotros, Tu Iglesia, hemos descuidado a Tu pueblo, hemos descuidado Tus promesas, que, Señor, hemos estado más preocupados por edificar nuestros propios imperios que por el regreso del pueblo judío a la nación y en el regreso del Señor Jesucristo en poder y en gloria. Padre Señor, te pedimos esta noche Tu perdón. Nos arrepentimos de aquello que deshonra Tus propósitos. Te pedimos, Padre Dios, que fortalezcas nuestro corazón, Señor, que fortalezcas nuestros corazones para estar al lado de Tu pueblo. Te pedimos, Señor, que fortalezcas nuestros corazones para que seamos libres de la trampa de los hombres y que hablemos sobre Tu pueblo en esta nación. Señor, que nos des valentía. Señor, que en nuestras iglesias levantemos una oración por Tu pueblo elegido. Señor, que escuchemos Tu corazón y que seamos obedientes a lo que Tú llamas a cada persona en esta sala a hacer en ese proceso. Padre Dios, para que Tú seas exaltado, Señor, para que Tú seas levantado. En el nombre de Jesús te lo pedimos, Amén.

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