Relacion Con El Pueblo De Dios (Parte 4)

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
Read Time: 9
¡Profundiza tu relación con Dios y Su pueblo! Descubre el significado de la Cena del Señor como una comida de pacto, simbolizando nuestro compromiso en el Nuevo Pacto. 'La Comida del Pacto' ('Relación con el Pueblo de Dios', Parte 4) de Derek Prince revela la profunda conexión entre esta ordenanza y la fe cristiana.
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con Ud. ayer hablamos sobre la koinonía, el estilo de vida del Nuevo Pacto, una vida de compromiso y entrega mutua entre el pueblo de Dios que anda en luz.
Hoy voy a tocar una ordenanza o sacramento distintivo que simboliza a perpetuidad este estilo especial de vida. A través de los siglos, el pueblo de Dios ha adoptado diversos nombres, algunos le llaman la eucaristía, otros, comunión, Santa Cena, o el partimiento del pan. Para lo que pretendo hoy el nombre no es importante.
En esta charla de hoy quiero mostrarle la conexión directa entre esta ordenanza y el pacto sobre el cual está fundamentada la fe cristiana. De hecho, quiero representar para usted una comida de pacto. Recordamos por supuesto que fue en una comida cuando Jesús instituyó la eucaristía, o comunión, o Santa Cena; por eso se llama la Cena del Señor; después de la comida de la pascua que había comido con sus discípulos, el Señor tomó dos de los elementos que estaban en la mesa: el pan y el vino, y usó estos para instituir las ordenanza sagrada y solemne o sacramento como Ud. quiera llamarlo. Estos son las palabras que describen lo que hizo Jesús, en Mateo 26, vers. 26, 27 y 28:
Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed esto, es mi cuerpo. Y tomando la copa y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.
Note que con este intercambio sencillo con sus discípulos compartiendo el pan y el vino entraron en el Nuevo Pacto. Esta fue la manera en que él instituyó ese pacto. Mantenga siempre presente que la palabra pacto y la palabra testamento son las mismas en el lenguaje original. Cuando hablamos del Nuevo Testamento, estamos hablando del Nuevo Pacto; así se inició el nuevo pacto, entre Jesús y sus discípulos, por lo tanto es un evento muy solemne, significativo, importante para todos los que se han comprometido y entregado a Jesús.
¿Cuáles eran sus propósitos? Voy a sugerir tres que se pueden expresar en estas palabras; conmemorar, perpetuar, renovar. Jesús dijo: “Haced esto en memoria de mí”; en otras palabras recuerde siempre, como se inició este pacto, recuerden siempre como comenzó esta relación, no lo olvide nunca.
Segundo, era para perpetuarlo, para, mantenerlo siempre delante de ellos, era para establecer una relación continua que nunca cesaría, tanto entre Jesús y sus discípulos, como entre los discípulos mismos.
Tercero tiene la función de renovar, creo que hay ocasiones en nuestra experiencia cristiana cuando nos desviamos de las normas de Dios de lo que él requiere, y una de las maneras que Dios tiene para hacernos volver es por medio de esta comida del pacto, con la que se nos recuerda de qué se trata todo esto, lo que le costó y lo que Jesús espera de nosotros. ¿Cuáles son las implicaciones de esta comida de pacto? Quiero indicar que una comida de pacto no es nada nuevo en el Oriente medio. Por muchos siglos entre los pueblos del Oriente Medio se ha entendido que comer pan con una persona, y compartir la misma copa es hacer un compromiso muy solemne y sagrado.
Quisiera ilustrar esto con una historia verdadera, se encuentra en el libro “Oh Jerusalén”, que describe los acontecimientos en Jerusalén y sus alrededores en el año de 1948, cuando el estado israelí fue constituido, y se inició la guerra de los árabes y el pueblo judío. La historia se puede encontrar en el Cap. 29 de este libro.
“Al sur de Jerusalén, [quiero agregar que yo estaba en Jerusalén, cuando estaban sucediendo estas cosas, y que fui testigo ocular de muchas de ellas], justo al Sur de Jerusalén había un KIBUTZ judío, llamado Kfar Etzion, que estaba aislado y que las fuerzas judías no podían proteger. Este Kibutz fue atacado por la legión árabe, la fuerza militar de Jordania, y eventualmente sucumbió con poderosa fuerza militar y fue prácticamente destruido. Solo un puñado de personas judías fueron hechos prisioneros. Una de ellas era una joven judía de nombre Elisa. Los soldados árabes la capturaron y como era ya casi normal para la situación en ese tiempo, la vieron como un botín legítimo de guerra. Estaban a punto de violarla. Cuando comenzaron a arrancar su ropa, sucedió algo sorprendente. Un oficial árabe apareció y disparó matando a los dos soldados. Entonces sacó un pedazo de pan de su bolsillo y se lo dio a la mujer judía y le dijo: Come esto; cuando ella lo hubo comido le dijo: ahora estas bajo mi protección, nadie te tocará”.
¿Por qué estaba bajo su protección?, porque había comido de su pan, en otras palabras él había establecido una relación con ella en un pacto visible. Y aun en medio de las pasiones de la guerra y la lujuria, esos soldados árabes respetaron la relación de pacto entre su oficial y esta joven mujer judía.
Cuando yo pienso en estos acontecimientos me digo a mi mismo, “esos soldados árabes; y probablemente la mayoría de ellos eran musulmanes, tenían una compresión más clara que muchos cristianos profesantes de lo que significa “partir el pan”. Una vez que se había partido el pan entre su oficial y esa mujer, ellos estaban obligados por ese símbolo sagrado a no hacerle daño, a no abusar de ella, sino respetar esa relación. ¿Qué significa pues, esa comida de pacto, en términos de nuestra relación, unos con los otros? Lo diré en cuatro palabras: compromiso o entrega, unidad, amor, y lealtad. Quiero enfatizar esta última palabra, una vez que se haya partido el pan, estamos comprometidos a ser leales unos con los otros.
Ahora quiero que veamos la explicación de Pablo, de lo que es esta comida del pacto, en Primera de Corintios Cap. 11, vers. del 23 al 30, voy a leer estos versículos:
Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Así mismo tomó también la copa, después de haber cenado diciendo: esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto pruébese cada uno asimismo, y coma así del pan y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.
Y cuando Pablo dice: Y “muchos duermen”, quiere decir que han muerto antes de su tiempo; este es un cuadro muy solemne de lo que es la comida del pacto, es memoria de la cena que inició Jesús. Es un recordatorio de nuestra obligación de pacto; hacia Él y a nuestros hermanos. Pablo nos recuerda bien, que cuando comamos, juzguemos y discernamos bien el cuerpo de Cristo. Eso no quiere decir, que solo discernimos que el pan representa el cuerpo del Señor, sino que sepamos también discernir a nuestros hermanos que comparten con nosotros la misma comida como miembros del mismo cuerpo.
En Primera de Corintios Cap. 10, Pablo dice, … Puesto que el pan es uno, nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan. Así que discernir el cuerpo, significa discernir la unidad de todos los que participan, es discernir que todos somos miembros de un cuerpo, que todos tenemos relaciones de pacto, uno con otro; eso significa que en el momento en que entramos en esa relación y la renovamos partiendo el pan, estamos comprometidos a ser leales unos con otros.
Igual que esos soldados árabes, a pesar de sus sentimientos personales, tenían que respetar a la mujer judía, porque su oficial había partido pan con ella. Así nosotros a pesar de nuestras actitudes personales, emoción, o sentimientos, cuando partimos el pan, cuando comemos la comida del pacto estamos obligados por ese mismo acto; a ser leales unos con los otros. No podemos darnos el lujo de ser traidores; el pecado de Judas está sintetizado en el Salmo 41:9, donde dice proféticamente, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar. Eso fue lo que hizo la traición de Judas particularmente terrible; primero comió el pan, y después traicionó a Aquel con quien había partido pan con él.
Ahora quiero preguntar con toda franqueza, nosotros los cristianos a menudo somos culpables de eso. No partimos el pan unos con los otros y después levantamos el calcañar uno contra el otro, criticando, llevando cuentos, actuando de una manera despiadada y sin compasión. Pablo dice que solo hay dos alternativas cuando comemos la comida del pan, si la tomamos cuando las relaciones están bien, nos traerán bendiciones y salud, pero si las relaciones están mal, nos traerá juicio, enfermedad, y muerte. Es un pensamiento muy solemne, es que las relaciones de pactos son algo solemne y serio; que Dios nos ayude a no tomarlas a la ligera.
Bueno nuestro tiempo de hoy terminó, regresaré mañana a la misma hora para seguir con este tema del compromiso del pacto; mañana estaré hablando sobre la conducta que socaba el pacto.

Descargar transcripción
Una copia gratuita de esta transcripción está disponible para descargar, imprimir y compartir para uso personal o de la iglesia.
Código: RP-R003-104-SPA









