Relacion Con El Pueblo De Dios (Parte 5)

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
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Descubre cómo la conducta afecta tu pacto con Dios. Aprende sobre la gravedad de la traición al pacto y las bendiciones del compromiso fiel en 'Conducta que Socava el Pacto', parte 5 de la serie 'Relación con el Pueblo de Dios' de Derek Prince. Este mensaje revela la importancia de honrar tu relación de pacto con Él.
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted.
Esta semana he estado hablando de las relaciones de pacto en el pueblo de Dios. Ayer hablé sobre la comida del Pacto que fue instituida por Jesús, y que algunos llaman, la eucaristía, otros la comunión, o la Cena del Señor, el partimiento del pan o como quiera llamarlo. Su propósito es hacerlo en memoria de EL, perpetuar, y renovar. Puesto que el pacto es muy sagrado para Dios, da bendiciones especiales cuando se observan apropiadamente y juicio severo, cuando lo hacemos en cualquier forma de conducta que constituya una traición de nuestro compromiso de pacto.
Debido a que este tema es tan serio y solemne, hoy quiero hacer una advertencia especial. Quiero hablar de la conducta que socaba el pacto. Las demandas de Dios para el compromiso de pacto como base de la relación están claramente enunciadas en el Salmo 50. En el versículo 5 de este Salmo dice:
Juntadme a mis santos, los que han hecho conmigo pacto con sacrificio.
Esto define a los que Dios considera santos. Son los que han hecho pacto con El en base a un sacrificio. Por supuesto que el sacrificio sobre el que se hace el Nuevo Pacto es la muerte de Jesús a nuestro favor.
Para estar relacionados con Dios, para estar incluidos entre los santos tenemos que estar en esa relación de pacto con Dios, basada en el sacrificio de la muerte de Jesús a nuestro favor.
Ahora, más adelante en el Salmo 50, Dios da una promesa para los que guardan su pacto, promete ayudarles en tiempos de necesidad, en el vers. 15 dice:
Invócame en el día de la angustia, yo te libraré y tú me honrarás.
Luego, en el mismo Salmo da una palabra de reprensión severa para aquellos que tienen una conducta indigna del pacto. Estas palabras se encuentran en el mismo Salmo, vers. 16 al 20:
Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca?
Note que Dios está enojado, porque esta gente, pretende tener una relación de pacto con Dios; usan las palabras del pacto, pero su conducta no responde a lo que profesan. Está muy claro que tener una relación de pacto con Dios nos impone una norma de conducta muy alta, en cuanto a Dios, y unos con otros. Entonces, en los siguientes versículos de este Salmo, Dios especifica lo que no acepta de aquellos que dicen estar en relación de pacto con El; dice así:
Pues tú aborreces la disciplina, y a tus espaldas echas mis palabras.18 Cuando ves a un ladrón, te complaces con él, y con adúlteros te asocias 19 Das rienda suelta a tu boca para el mal, y tu lengua trama engaño. 20 Te sientas y hablas contra tu hermano; al hijo de tu propia madre calumnias.
Hay cierta forma de conducta que descalifica a la gente de relación de pacto. La primera que se menciona es la indisciplina, rechazar la palabra de Dios y asociarse con ladrones y adúlteros. Sin embargo, el énfasis es contra la maldad sembrada con la lengua: Das rienda suelta a tu boca para el mal, y tu lengua trama engaño; Te sientas y hablas contra tu hermano; al hijo de tu propia madre calumnias. Son las cuatro cosas que se siembra con la lengua. Quiero recalcar que los pecados de la lengua hacen más daño a las relaciones de pacto, que todos los otros pecados combinados. En Santiago Cap. 3, vers. 6 (LBLA) dice lo siguiente:
Y la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, es encendida por el infierno e inflama el curso[f] de nuestra vida
Note que el abuso de la lengua contamina todo el cuerpo. Esto es cierto no solo del creyente individual que da mal uso a su lengua en relación con su propio cuerpo, pero también es cierto del cuerpo de Cristo. El mal uso de la lengua por los creyentes contamina a todo el cuerpo. Estas personas son indignas de la relación de pacto con Dios, y unos con otros.
Quiero ahora mencionar, dos cosas específicas que hacen daño al cuerpo de Cristo, cosas que lamentablemente son comunes entre el pueblo de Dios. La primera se menciona, en el Salmo 15, este Salmo comienza con la siguiente pregunta: Señor, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu santo monte? La esencia de la pregunta es, ¿Quién es digno de tener una comunión cercana con Dios?, y en el resto del Salmo se dan 11 requisitos en la vida de una persona que quiere acercarse y tener comunión con Dios. No voy a tratar todo los once, solo voy a leer el tercer versículo que contiene tres de estos requisitos para tener comunión con Dios. Hablando de tal persona, el salmista dice así:
El que no calumnia con su lengua, no hace mal a su prójimo, ni toma reproche contra su amigo
Dos de los requisitos se refieren a la lengua, el primero es no calumniar, y el segundo no admitir reproche contra un amigo; calumniar es propagar declaraciones maliciosas y dañinas de otras personas. No tengo que recordarle que la misma palabra “diablo” significa literalmente calumniador; en Apocalipsis Cap. 12 se nos dice que el diablo es el acusador de nuestros hermanos ¿Quién acusa al pueblo de Dios? Cada vez que calumniamos a nuestros hermanos creyentes o lo acusamos estamos haciendo realmente el trabajo del diablo, solo quiero rogarle no lo haga; el diablo no necesita su ayuda, ya hace suficiente daño, sin que el pueblo de Dios lo ayude.
Y la Segunda cosa en el vers. 3, es que no debemos admitir reproches, cuando alguien viene con una declaración maliciosa o perniciosa contra un hermano, no debemos recibirlo. ¿Qué debemos hacer? En la mayoría de los casos debíamos decir: Si tienes algo contra ese hermano o hermana, ve a ellos y díselo directamente, ve a ellos; yo no soy la persona a quien debes venir.
Supongamos que usted es una ama de casa y acaba de limpiar su casa y su casa está reluciente, sin polvo entre las mesas, y todo está como usted lo quiere; y una de sus vecinas entra con una bolsa podrida y mojada comienza a vaciar la basura el piso de la sala, ¿se lo permitiría Ud.? por supuesto que no, Ud. diría llévate tu basura afuera no la quiero aquí; eso es precisamente lo que Ud. debe de decir cuando alguien viene con una calumnia contra su hermano; llévate tu basura afuera, no la quiero en mi casa. Mi casa está limpia no la quiero contaminar. Por favor no haga el trabajo del diablo.
El otro problema común entre los hermanos es el de juzgar, Santiago 4, vers. 11y 12, dice lo siguiente:
Hermanos, no habléis mal los unos de los otros. El que habla mal de un hermano o juzga a su hermano, habla mal de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres cumplidor de la ley, sino juez de ella. 12 Solo hay un dador de la ley y juez, que es poderoso para salvar y para destruir; pero tú, ¿quién eres que juzgas a tu prójimo?
Algunos cristianos se creen que extraoficialmente, fueron nombrados jueces de sus hermanos. Quiero que entienda que esto es un error terrible. Imagine por un momento un tribunal de la justicia, estoy seguro de que Ud. ha estado en uno, yo sí. Cuando uno entra a la sala, hay bancas y sillas, hay un espacio y cierto tipo de baranda que lo separa de done está la silla del Juez, por lo general el Juez es la última persona que entra en la . Cuando él entra hay cierto tipo de ceremonia, y todos se ponen de pie.
Ahora suponga que Ud. entra en esa y se sienta y espera a que el juicio comience y que entre el Juez, y de repente Ud. dice, ¿por qué no puedo ser yo el Juez de la hoy? Se levanta de su asiento, se encamina a través de la baranda o de la división que fuera, y se sienta en la silla del Juez. Ud. bien sabe lo que le pasaría, estaría rompiendo la ley, Ud. mismo estaría bajo juicio, sería sacado de la silla, acusado y tal vez puesto en prisión ¿Por qué? Por tomar el lugar de juez, sin ningún derecho legal, y eso es lo que Santiago dice que Ud. hace cuando juzgas a su hermano; ya no está obedeciendo la ley, sino que la está rompiendo, la ley es la que determina quién es el Juez, y si Ud. se auto determina Juez contra la ley, la está incumpliendo. Creo que esta es uno de los errores más comunes entre los cristianos. Asumimos el derecho de juzgar al hermano cuando Dios no nos ha dado ese derecho, y fallamos a nuestra obligación de pacto de ser leales el uno con el otro.
Por lo tanto le ruego hoy en la conclusión de este mensaje por favor cuide su lengua, no apuñale a su hermano por la espalda, no sea un calumniador, un chismoso, un juez cuando Dios no lo ha hecho juez.
Pero se terminó mi tiempo de hoy, he estado enfocando estos temas serios y solemnes; espero que mis palabras de hoy le ayuden a mantener una conducta digna de la relación de pacto que tiene con Dios, y con sus hermanos; regresaré la próxima semana a la misma hora de lunes a viernes para tocar otros temas que son las llaves para vivir con éxito.

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