Me alegro de estar nuevamente con Ud. para continuar con el tema de esta semana: “Lo que la palabra de Dios hará por usted” si abre su corazón para recibirla de la manera que Dios lo requiere.

Ayer compartí con usted la forma en que la Palabra de Dios puede producir en usted el milagro más grande que el ser humano jamás pueda experimentar, el nuevo nacimiento. Lo expliqué que la palabra de Dios es como una semilla. Cuando por medio de la fe recibimos esta simiente imperecedera en nuestros corazones, de esa semilla el Espíritu Santo produce en nosotros una vida nueva, una vida que es como la semilla de donde salió, imperecedera, eterna, divina, realmente es la propia vida, la naturaleza de Jesús quien es la palabra viva de Dios.

Naturalmente, esto nos lleva a considerar el siguiente efecto que produce la Palabra de Dios en nosotros. Nos da el alimento espiritual adecuado para sostener y fortalecer la vida nueva que tenemos por el nuevo nacimiento.

Dondequiera que una criatura nace en este mundo, su primera necesidad más urgente es su alimento adecuado. Tomemos el ejemplo de un bebé humano. El bebé viene a la vida hermoso y perfecto en todo sentido, es un bebé saludable. Pero si rápidamente no recibe su alimento adecuado no crecerá y estará expuesto a la muerte. La clase de alimento que ese bebé necesita tiene que ajustarse a la etapa de su desarrollo. Comienza con cierta clase de alimento y luego pasa a otra clase hasta que llegue finalmente a ingerir alimentos sólidos.

Bueno la Palabra de Dios es así. Es el alimento que Dios provee para sostener y fortalecer la vida nueva que recibimos a través del nuevo nacimiento.

Piense en lo maravilloso que es la Palabra de Dios en ese sentido. No solo es la semilla que produce el nuevo nacimiento, sino que también es el alimento que fortalece la vida que viene por el nuevo nacimiento. Y el alimento que Dios da por medio de su palabra es justo el que necesita el bebé. Es el adecuado para cada etapa que necesita el bebé espiritual.

Por supuesto que la primera etapa en la alimentación en el bebé es la leche. Y esto la Palabra de Dios provee. Ayer cuando hablaba del nuevo nacimiento cité la primera epístola de Pedro, versiculo 23 donde Pedro dice lo siguiente:

“Pues habéis nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece.”

Unos versículos más adelante en el comienzo del capítulo 2 en los versículos 1 y 3, Pedro empieza a decir algo sobre la alimentación que esta nueva vida necesita. Esto es lo que dice:

“Por tanto, desechando toda malicia[a] y todo engaño, e hipocresías, envidias y toda difamación, 2 desead como niños recién nacidos (note esa frase), la leche pura de la palabra, para que por ella crezcáis para salvación, 3 si es que habéis probado la benignidad del Señor.”

Me alegro de que allí Pedro haya usado la palabra “probado” para referirse al momento que Dios vino a nosotros. Porque cuando probamos algo este se ingiere y se convierte en parte de uno. Lo podemos ver, lo podemos tocar, lo podemos oír, pero no necesariamente se convertiría en parte de nosotros. Solo cuando probamos algo es parte de nosotros. Así es como Dios quiere entrar en nuestras vidas. El no quiere quedarse afuera. El quiere estar en nosotros y llegar a ser parte de nosotros. Y esto lo hace por medio de su Palabra.

Y para la etapa inicial de nuestro crecimiento espiritual, en la palabra de Dios, está la leche pura que nos permite crecer. Sin embargo debemos mantener presente la advertencia que nos hace el apóstol Pedro; pues como Ud. sabe la leche es fácil de agriarse. Si hay algunas cosas en la botella o aun en el estómago, la leche se agriará y no será buena para nosotros. Luego Pedro pasa a decirnos las cosas que echan a perder la leche de la Palabra de Dios y la hacen ineficaz y no tienen ningún beneficio para nosotros. Dicen que debemos de desechar cinco cosas: La malicia, el engaño, la hipocresía, la envidia, y toda difamación. Así que cuando Ud. busque en la Palabra de Dios, la leche que Ud. necesita para hacerlo fuerte y saludable; recuerde desechar las cosas que hacen que la leche se ponga agria, deseche la malicia, el engaño, la hipocresía, la envidia, y toda difamación.

Luego de la leche pasamos al pan o los cereales; y la Palabra de Dios también nos provee eso. En Mateo 4:4 Jesús dice esto:

“No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”

Lo que el pan es para nosotros en lo natural así es la Palabra de Dios en lo espiritual, y tenemos que vivir del pan de la Palabra de Dios.

En el griego original la traducción literal dice: “Toda palabra que procede de la boca de Dios”. En otras palabras, esto implica una relación continua con la palabra de Dios, donde estamos en contacto continuo con El, de tal manera que recibimos toda palabra que sale de su boca. Note también que dice: “Toda palabra”. Eso incluye toda la Escritura. No vivimos poco a poco la Escritura, de aquí y de allá, tenemos que conocer la biblia completa.

Segunda de Timoteo 3:16 dice:

“Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia”

Tome en cuenta que para su crecimiento tiene que familiarizarse con toda la Biblia. No solo con los cuatro Evangelios y uno o dos pasajes de los Salmos. También tiene que conocer libros como Zacarías, Ezequiel, y Malaquías. Encuentre donde están y lo que dicen. Recuerde que en ellos hay algo que usted necesita para llegar a ser la clase de cristiano que debe ser para ser alimentado y fortalecido.

Le he hablado de la palabra de Dios como leche y como pan. Pero por supuesto, estos no son la dieta completa. Ahora quiero entrar en lo que la Escritura nos dice acerca de la dieta completa o del alimento sólido. Lo encontramos esto en Hebreos capitulo 5:12 al 14:

“Pues aunque ya debierais ser maestros, otra vez tenéis necesidad de que alguien os enseñe los principios elementales de los oráculos de Dios, y habéis llegado a tener necesidad de leche y no de alimento sólido. 13 Porque todo el que toma solo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niño. 14 Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal.”

Note que es posible llegar a ser como uno de estos cristianos a quienes se dirige el escritor de Hebreos. Él les dice: “deberían haber crecido ya, deberían estar comiendo alimento sólido. Pero la verdad es que están viviendo como bebés, solo pueden recibir unos pocos pasajes de aquí y allá. Nunca maduran”. Y mientras dice esto describe lo que es necesario para madurar: “el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal”. Para crecer se requiere práctica. Tiene que ejercitar sus sentidos espirituales. Tiene que ser capaz de reconocer la diferencia entre el bien y el mal.

Hay cristianos que dicen Amén a cualquier predicador que grite lo suficientemente fuerte. Algunos consideran a eso ser espiritual. Pero yo no digo “amén” a menos que esté de acuerdo con lo que esa persona dice, a menos que este conforme a la Palabra de Dios. Yo he hecho lo posible para ejercitar mis sentidos. He practicado. He vivido en la Palabra de Dios por muchos años y no me pueden engañar fácilmente. Puedo decir por la gracia de Dios que no vivo solo de leche o aun pan. También puedo comer del alimento sólido de la Palabra de Dios. No porque yo sea alguien especial, sino porque he llenado los requisitos de Dios. He ejercitado. He practicado y entrenado mis sentidos. He vivido y caminado en la Escritura. He estudiado y orado la Palabra. Las he compartido con otros y se han convertido en alimento sólido para mí.

Hay una alternativa. Es una alternativa muy trágica. A veces nace un bebé en este mundo y decimos lo hermoso que es y lo amamos por su comportamiento tierno. Nos gusta oír sus sonidos guturales. Y realmente no esperamos que pueda hablar, que haga decisiones inteligentes o que discuta los asuntos de la vida. Es un pequeño bebé, es hermoso y adorable. Pero suponga que ese infante continúa en su condición año tras año. Lo que al principio era hermoso y adorable si continúa así ahora se convierte en algo trágico. A eso llamamos desarrollo retardado.

Ahora, tengo que decirlo que en la vida de muchos cristianos se ve este problema de desarrollo retardado. Han sido cristianos por años y todavía viven de leche. Son bebés aún. Son incapaces de discernir entre el bien y el mal. No han entrenado sus sentidos. Y son presa fácil de los engañadores. Y caen cuando alguien grita usando retórica teológica altisonante desde una plataforma, sin ajustarse a las escrituras.

Quiero que vea esa imagen trágica de esta clase de infante. En Efesios 4:4 Pablo ha estado hablando de la necesidad de sujetarse a la disciplina de Dios en su palabra, y a través de sus ministros para llegar a ser miembros que funcionen en el cuerpo de Cristo. Dice que si reunimos estas condiciones ya no seremos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error.

Si Ud. no quiere ser un niño fluctuante llevado por doquier, para ser engañado sin alcanzar madurez y estabilidad, tiene que vivir del alimento que es la Palabra de Dios. Comience con leche, luego continue con el pan pero llegue al alimento sólido.

Nuestro tiempo por hoy terminó, regresaré mañana a la misma hora para continuar con este tema: Lo que la palabra de Dios hará por Ud. mañana explicaré uno de los efectos más importantes de la palabra de Dios: La sanidad física.

Como
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