Lo Que La Palabra De Dios Hara Por Usted (Parte 5) - Sanidad Física

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
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Descubre cómo el Señor usa Su Palabra para traer sanidad física. En 'Lo que la Palabra de Dios hará por ti', Parte 5, Derek Prince explora las Escrituras que muestran cómo la Palabra de Dios ofrece sanidad y salud para tu cuerpo, respondiendo a nuestros gritos desesperados de ayuda. A través del poder del Evangelio y la Resurrección, experimenta el poder transformador del Señor.
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted Hoy.
Esta semana he estado compartiendo sobre el tema: Lo que la palabra de Dios hará por Usted. Ayer expliqué que la Palabra de Dios es el alimento espiritual para la nueva vida que ha sido producida en nosotros por el nuevo nacimiento. Dije que esta alimentación viene de varias formas propias para las etapas sucesivas del desarrollo espiritual-Primero, la leche para los recién nacidos, luego el pan, para los que están creciendo, finalmente el alimento sólido, la dieta completa para los que están maduros.
Hoy voy a dar otro paso más. Voy a hablar sobre lo que la Palabra de Dios hará por Ud. no por la naturaleza espiritual interna, sino en su cuerpo físico. Le mostraré como a través de Su Palabra Dios nos ofrece sanidad y salud para nuestro cuerpo físico.
La primera escritura que citaré es el Salmo 107 versículo 17 al 20, donde el Salmista dice esto:
“Por causa de sus caminos rebeldes y por causa de sus iniquidades, los insensatos fueron afligidos.18 Su alma aborreció todo alimento, y se acercaron hasta las puertas de la muerte.
Aquí encontramos a hombres en un estado extremo y terrible. Están a las puertas de la muerte. Ya no pueden comer. Se están consumiendo. El doctor les ha dicho que no hay esperanza. El salmista dice que están allí por sus maldades y su rebelión. Necesitamos prestar atención a eso. Luego en el versículo 19, el salmista continúa diciendo:
Entonces en su angustia clamaron al Señor y Él los salvó de sus aflicciones.20 Él envió su palabra y los sanó y los libró de la muerte
Vemos como el Señor responde a su súplica desesperada. Porque si no reconocemos la respuesta, es posible que no recibamos la ayuda que Él envía.
¿Cómo es que Dios responde a la petición de aquellos que están en esta situación tan desesperada? “El envió su palabra”. En otras palabras, la Palabra de Dios es la respuesta a nuestro clamor por ayuda. La ayuda viene por medio de la Palabra de Dios. Dice allí que, al enviar Su palabra, Dios hizo tres cosas para los que clamaron a Él. Dice que los salvó. Los sanó y los liberó de su destrucción o los salvó de sus aflicciones.
Note pues estas tres obras de la misericordia de Dios. El salva. El sana. El libera. Yo creo que esta es la provisión total de Dios para las necesidades físicas y espirituales del ser humano.
Salvar, es la salvación del pecado, de su culpa, su poder, sus consecuencias. Esta es una obra espiritual.
La sanidad es física. Somos sanados de nuestras enfermedades. Dios envía Su palabra, y nos salva del pecado, pero también nos sana de las enfermedades.
La tercera cosa que Dios hace a través de su Palabra es que nos libera. Otras traducciones usan la palabra “rescatar”. Creo que la liberación primordialmente no es del pecado o de la enfermedad sino de la misma persona y poder de Satanás. La salvación es del pecado. La sanidad es de la enfermedad. La liberación es del poder de Satanás. Note la manera básica en que Dios nos provee estas tres cosas: La salvación, la sanidad y la liberación, es a través de su palabra enviada.
Ahora le voy a relatar la forma en que yo he comprobado esto en mi vida personal. Mencioné esta semana que yo estuve en cama, por muchos meses estaba enfermo en un hospital militar durante la Segunda Guerra Mundial, en el Norte de África. Describí como me encontraba en el pantano del desaliento, en el valle oscuro de la desesperación. Y como vino a mí un rayo brillante de luz, mientras leía Romanos 10:17, la fe viene. Dios me mostró que no tenía por qué seguir sin fe, que a la fe la podía recibir, que por la fe podría recibir la sanidad física. Justo después de permanecer casi un año en el hospital. Y cuando salí de allí, fue porque había recibido fe y aprendí como apropiarme de la provisión para la sanidad de mi cuerpo físico.
Dios me dirigió a Su frasco de medicina. ¿Sabía que en la Biblia hay un frasco de la medicina de Dios con resultados garantizados? Dios mismo garantiza esta medicina que está en Su frasco. Se encuentra en Proverbios 4:20 al 22. Y quiero enfatizar, esto que estoy ofreciendo no es teoría o teología nada más, es mi testimonio de una experiencia personal.Este frasco de medicina me sacó del hospital, me sanó, me ha mantenido sano; este es el “frasco de la medicina de Dios. Proverbios Cap. 4:20 al 22:
Hijo mío, presta atención a mis palabras,inclina tu oído a mis razones;21 que no se aparten de tus ojos,guárdalas en medio de tu corazón.22 Porque son vida para los que las hallan,y salud para todo su cuerpo.
Note la última frase: “salud a todo su cuerpo”. Mientras estaba acostado en esa cama del hospital leyendo esas palabras: Salud a todo su cuerpo. Me dije: “Si lo estoy entendiendo bien estas palabras, Dios me está prometiendo salud para todo mi cuerpo, y que si tuviera salud en todo mi cuerpo no habría lugar para la enfermedad, porque la salud y la enfermedad son opuestos. Donde haya enfermedad no hay salud; y donde haya salud no hay enfermedad”.Yo me propuse estudiar lo que decía Dios, para saber lo que realmente decía, y llegué a la conclusión que este es el frasco de la medicina de Dios. Mientras meditaba en esto y concluía bueno, “aquí esta la provisión de Dios para mí y mi salud”, Dios me habló de la siguiente manera, no fue una voz audible, pero sí con toda claridad en mi mente y me dijo esto: “Cuando un doctor prescribe una medicina para su paciente, las instrucciones están en la etiqueta de la medicina, y si el paciente no la toma de acuerdo con las instrucciones, el doctor no garantiza la cura”. Luego Dios me decía: “Este es mi frasco de medicina, sus instrucciones están en el frasco, tienes que leerlas”. Entonces volví a leer el pasaje una y otra vez. Y descubrí las instrucciones en el frasco. Hay cuatro cosas que Dios requiere.
Primero note las palabras con las que comienza: Hijo mío, Dios nuestro padre nos habla individualmente como a sus hijos. Esto no es para los que no conocen a Dios como su padre. Es solo para la familia de Dios. En un lugar del Nuevo Testamento Jesús lo llama a la sanidad como “el pan de los hijos”. Es el pan de los hijos de Dios. Es nuestro derecho legítimo y no se ofrece de la misma manera a los que no conocen a Dios como su Padre. Dios dice: “Hijo mío”.
Luego continúa hablando para darnos estas palabras. Ahora las direcciones que El da son cuádruplesPrimero, presta atención Segundo, inclina tu oído.Tercero, que no se aparten de tus ojos.Cuarto, guárdalas en medio de tu corazón.Veamos brevemente lo que involucra para seguir estas instrucciones:
Primeramente; presta atención. De su atención completa. No lea la biblia con la radio puesta o la televisión. O pensar en el menú del día o lo que tiene que hacer en la oficina. Deje a un lado todo y dé su atención completa a lo que Dios le está diciendo.
Segundo; Inclina tu oído. Eso significa que se debe estar en una actitud de humildad. La actitud que reconoce que Dios es su maestro y usted su discípulo, El enseña.Mucha gente se acerca a la Biblia con ideas preconcebidas de lo que Dios debiera decir, con sus concepciones doctrinales o teológicas y limitaciones de lo Dios puede hacer. Esto no es inclinar el oído. Ellos nunca realmente permiten que Dios les enseñe.
El tercer requisito es; “que no se aparten de tus ojos”. Mantenga su visión espiritual enfocado en las promesas de Dios. No deje que sus ojos divaguen, pues hay muchas enseñanzas y cosas escritas que no imparten fe. Muchas veces lo que imparten es incredulidad. Si queremos fe, tenemos que enfocarnos en las promesas de Dios.
Cuarto: “Guárdalas en medio de tu corazón”. Y el siguiente versículo dice esto: “Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él brotan los manantiales de la vida”. En otras palabras lo que está en su corazón determinará finalmente el curso de su vida. Lo que está en su corazón determinará si es que algo esté bien o mal. Pero si llena su corazón con la Palabra de Dios, dará vida, salud a todo su cuerpo.
Hay dos puertas por las que entra la Palabra de Dios, los ojos y el oído. Proverbios dice: “Inclina tu oído”, el oído es una puerta. Este dice también: “que no se aparten de tus ojos”, los ojos es la otra puerta. Al centrar sus ojos y oídos en las promesas y las declaraciones de la Palabra de Dios, y las guardamos en nuestro corazón, entonces Dios dice: “garantizaré que la medicina hará Su obra. Le traerá salud a todo su cuerpo”.
Bueno nuestro tiempo de hoy ha terminado. Regresaré nuevamente la próxima semana, de lunes a viernes, a la misma hora, para continuar este tema: “Lo que la palabra de Dios hará por usted”. Hay todavía muchas otras cosas que Dios tiene para nosotros.
Mantengase atento ahora para algunos anuncios importantes; en particular, cómo puedes obtener mi libro Poniendo el Fundamento de la Fe. Este libro te ofrecerá en forma impresa y permanente los secretos de la Palabra de Dios y su funcionamiento que he estado compartiendo contigo esta semana y muchos otros más.

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