Me alegro de estar nuevamente con Ud. Ayer hablé de la Palabra de Dios como fuente de iluminación mental. Expliqué como penetra en nuestras mentes como un rayo de luz y quita la oscuridad que ha sido producida por nuestra separación de Dios, también dije que así como no hay sustituto en lo natural para la luz, tampoco lo hay para la palabra de Dios en lo espiritual.

Hoy voy a hablar de otra provisión totalmente importante que Dios nos ha dado a través de Su Palabra. Esto es: La victoria que Dios nos ha dado sobre la victoria sobre el pecado y sobre Satanás.

Primero hablaré de la victoria sobre el pecado. En el Salmo 119:9 y 11 el salmista nos presenta la esencia del asunto de la vida pura y de victoria. En el versículo 9, él hace una pregunta:

¿Con que limpiará el joven su camino? [Y él mismo responde:] Con guardar tu palabra.

Esta es una gran pregunta para millones de jóvenes en nuestra cultura contemporánea. ¿Habrá alguna manera de vivir una vida pura? ¿O será normal o casi inevitable que estemos involucrados en la inmoralidad y varias formas de impureza? Hay muchas corrientes en nuestra sociedad contemporánea que dicen que no hay alternativa para la impureza. Esto es natural. Los hombres viven de esa manera y que no hay otra alternativa.Pero el Salmista dice: Sí, hay una alternativa, un joven puede limpiar su camino ¿Cómo? Con guardar tu palabra. En otras palabras, si obedecemos los principios de la palabra de Dios, aun en un mundo pecaminoso e impío, podemos llevar una vida pura. Esas son buenas noticias. Quiero enfatizar eso, es posible vivir una vida pura y quiero decirle que esto no es solo una teoría, sino que para la gloria y gracia de Dios puedo testificar que lo he probado en mi propia experiencia. Y en el versículo 11 el Salmista le dice al Señor:

En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti.

Allí hay un secreto o principio muy importante ¿Cómo puede guardarse del pecado? La respuesta es atesorando la Palabra de Dios en nuestro corazón, aceptándola y dejando que tenga el primer lugar en nuestra vida y dejando que toda nuestra vida sea ordenada por su palabra. Alguien dijo esto sobre la relación entre el pecado y la palabra de Dios; “ o la Palabra de Dios lo guardará del pecado o el pecado lo alejará de la Palabra de Dios”. Y eso establece claramente las alternativas, y si Ud. escoge las alternativas positivas, entonces la Palabra de Dios lo guardará del pecado.

En el Salmo 17:4 El Salmista da este testimonio:

En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios; Yo me he guardado de las sendas de los violentos.

Otros lo traducen como: Sendas de destrucción. Las sendas de destrucción son aquellas costumbres y hábitos malos y pecaminosos, maneras de vivir que traen destrucción, destrucción moral, mental y física. Pero el guardar la Palabra de Dios nos aleja de esa senda de destrucción. Quiero sugerirle dos principios en la palabra de Dios que nos guardará del camino de la destrucción; El primero está declarado en Primera de Corintios 10:31

Pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.

Eso se aplica a cosas sencillas de todos los días como comer y beber, pero dice: “Hacedlo todo”, cualquier cosa que haga sea para la gloria de Dios. Luego en Colosenses 3:17,

Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre, por medio de él.

El principio es cualquier cosa que haga, hágalo en el nombre de Jesús y dele gracias a Dios.

Sugiero que, si acepta esos principios de la Palabra de Dios para que guíe su vida, Ud. será guardado de la senda de destrucción. Haga solo lo que dé gloria a Dios. Haga solo lo que puede hacer en el nombre de Jesús y agradeciendo a Dios, mientras lo hace. Y pronto se dará cuenta que eso elimina de su vida, las costumbres y los hábitos malos, pecaminosos y destructivos.Y Dios tiene una palabra especial sobre la importancia de su cuerpo.

Dios y Su palabra le da mucha importancia al cuerpo. No es algo sucio, ni algo solo para satisfacer nuestra sexualidad sino para el creyente el cuerpo es el templo, un lugar muy sagrado, la morada del Espíritu Santo. Pablo dice en 1ra de Corintios 6:19 y 20:

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, él cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu los cuales son de Dios.

El precio por supuesto es la sangre de Jesús. Jesús dio su sangre en la cruz, para redimirnos del pecado. No solo redimió nuestro espíritu o nuestra alma, también redimió nuestro cuerpo, para que fuese templo del Espíritu Santo y debemos cuidar y tratar nuestros cuerpos como templo sagrado del Espíritu Santo de Dios. Si Ud. ve su cuerpo en ese contexto y lo trata de esa manera, eso lo mantendrá lejos de los males que destruyen multitudes hoy en día. Males como drogas, nicotina, exceso alcohólico y glotonería. Todas las cosas que corrompen y destruyen nuestro cuerpo.

He hablado de la victoria sobre nuestro cuerpo, ahora trataré de la victoria sobre Satanás. Recuerde que no solo luchamos contra el pecado, sino que tenemos un adversario muy personal, que es el diablo. Un ser muy astuto, malvado y malicioso, pero también un ser muy poderoso que busca nuestra destrucción ¿Cómo debemos tratarlo? Pablo dice en Efesios 6:17:

Tomad la espada del Espíritu que es la palabra de Dios.

Hay un arma para enfrentarse con el diablo. La espada del Espíritu. La espada que al tomarla y usarla en fe, el Espíritu Santo nos enseña cómo manejarla. El Espíritu Santo nos ayuda y nos da sabiduría sobrenatural, autoridad sobrenatural. Sin embargo, es importante que entendamos exactamente lo que Pablo está diciendo. Cuando él dice, en ese versículo, “La Palabra de Dios” la palabra griega que él está usando es RHEMA, que significa específicamente la palabra hablada. En otras palabras, la espada del Espíritu es la palabra de Dios cuando Ud. la proclama en fe. No es la Biblia en su mesita de luz, o la Biblia en su librero que asusta al diablo. Eso no lo asusta en lo más mínimo, pero cuando Ud., toma la Escritura y lo proclama personalmente en fe, cuando la dirige al diablo, entonces se convierte en la espada del Espíritu.

El ejemplo perfecto de esto es por supuesto Jesús, cuando confrontaba a Satanás en el desierto. Recuerde que Satanás lo tentó tres veces. No necesitamos analizarlas, pero es importante que veamos que Jesús usó solo un arma para echar fuera al diablo, la Espada del Espíritu, la palabra hablada de Dios. Tres veces citó las escrituras a Satanás: ¡Escrito está!, ¡Escrito está!, ¡Escrito está! Jesús no se basó en el hecho de que era el Hijo de Dios. No se basó en su propia sabiduría. No se basó en que era judío. Ni en su entrenamiento en la sinagoga, sino que se basó solamente en la Palabra de Dios.

Quiero decirle francamente que podrá decirle al diablo que pertenece a cierta iglesia o a cierta denominación pero eso no lo va a asustar. Ud. podrá discutir con él en términos de teoría o teología, pero eso no servirá. La única cosa que trata eficazmente con el diablo es cuando Ud. toma la Palabra de Dios escrita y la declara con su boca en fe y la dirige al diablo diciendo: “Satanás, no me puedes atacar, no me puedes tener, estoy citando la Palabra de Dios, “escrito está, escrito está, escrito está”. Descubrirá que el diablo le teme a esa espada de doble filo, que es la Palabra de Dios, y cuando ataca con ella, el diablo se alejará y lo dejará en paz porque lo asustará y lo hostigará más que él a Ud.

Hay otra escritura sobre como vencer al diablo y está en Apocalipsis 12:11.

Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte “Y ellos le han vencido”, aquí está hablando del pueblo creyente de Dios. Notará que estamos en un conflicto directo con Satanás, que han vencido ¿Cómo? Por medio de la sangre del cordero y de la palabra del testimonio de ellos.

Hay tres cosas allí que combinadas nos dan la victoria sobre Satanás. La sangre de Jesús, el cordero de Dios, la Palabra de Dios, nuestro testimonio. La sangre de Jesús es el gran símbolo y sello de todo lo que El hizo por nosotros cuando murió en la cruz en nuestro lugar, derramó su sangre para redimirnos. La Palabra de Dios nos hace saber lo que Jesús ha hecho por nosotros, cuál es nuestra herencia por medio de la cruz para que la sangre y la Palabra operen juntos. Pero solo son verdaderamente eficaces si se combinan con nuestro testimonio, cuando nosotros mismos afirmamos en fe lo que la Palabra de Dios dice, que la sangre de Jesús hace por nosotros, así que es: La sangre, La Palabra y nuestro Testimonio personal. Luego dice y “menospreciaron sus vidas hasta la muerte”. Esto solo se aplica a los creyentes comprometidos para servir al Señor, sea que vivan o mueran. Los creyentes no comprometidos, no pueden controlar al diablo, él no se asusta de ellos, pero sí le temen a los creyentes comprometidos, verdaderos cristianos que se enfrentan a él con La sangre, La Palabra y con su testimonio personal.

Nuestro tiempo por hoy ha terminado, regresaré mañana a la misma hora, para seguir compartiendo sobre este tema, “Lo que la palabra de Dios hará por Usted”. Mañana explicaré como la Palabra de Dios opera como un agente interno de limpieza y santificación.

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