El Don de Lenguas

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
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Sumérgete en el poder espiritual y el propósito divino del a menudo malinterpretado Don de Lenguas. Sirviendo como una ayuda sobrenatural para las limitaciones de la comunicación humana, el Espíritu Santo da vida a nuestras palabras, transformándolas en el lenguaje del Cielo. En la serie 'Dones del Espíritu' de Derek Prince, la Parte 9 es un discurso iluminador sobre este extraordinario don espiritual.
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted para seguir compartiendo los preciosos y maravillosos Dones del Espíritu Santo. Ayer hablé del primero de los dones vocales, el don de profecía. Hoy, voy a hablar del don que la mayoría de las personas encuentran difícil de entender, el don de lenguas. Necesitamos entender que, en el lenguaje del Nuevo Testamento, la palabra "lengua" también significaba "idioma". Así que lo que puedo llamar el don de lenguas o el don de idiomas. Por lo general, se refiere como el don de lenguas desconocidas, pero en la mayoría de los casos en el griego original, la palabra "desconocidas" en realidad no aparece en el texto, aunque el contexto indica que debió haber sido una lengua desconocida o un idioma desconocido.
Ahora, necesitamos ver algunos principios generales sobre la lengua para poder entender algunos de los problemas: la lengua es el miembro problema del cuerpo. Es el que causa por lo menos el 50 por ciento de todos los problemas en nuestras vidas. Santiago 3:8 dice:
pero ningún hombre puede domar la lengua,..
Ningún hombre puede controlar completamente su propia lengua. ¿Para qué tenemos nuestra lengua? En los Salmos, David llama a su lengua "ésta es mi gloria" (versión, Biblia del Jubileo). ¿Por qué él la llama así? La respuesta es que el propósito supremo de la lengua humana es glorificar a Dios. Esa es la razón por la que fue puesta una lengua en nuestra boca al principio. Consecuentemente, todo uso de la lengua que no glorifica a Dios es un uso inapropiado. Dudo que, con base a eso, ninguno de nosotros podría negar que frecuentemente somos culpables de usar mal nuestra lengua. La respuesta es, en realidad, que ningún ser humano puede controlar completamente su propia lengua. Es por eso que necesitamos la ayuda sobrenatural del Espíritu Santo para darnos la capacidad de usar nuestras lenguas correctamente. Pablo dice en Romanos 6:13:
…presentad vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia
En otras palabras, debemos ofrecer a Dios todos nuestros miembros físicos de nuestro cuerpo para que Él los use. La necesidad más urgente es que presentemos nuestra lengua a Dios porque ese es el miembro que, sobre todos los otros, no podemos controlar.
El primer registro del hecho de hablar en lenguas es la instancia que se llevó a cabo en el día de Pentecostés. El Espíritu Santo descendió, los creyentes que esperaban fueron llenos del Espíritu Santo; el primer resultado inmediato fue que empezaron a hablar en otras lenguas u otros idiomas según el Espíritu les daba que hablase. Esto reunió a una multitud de judíos de todo el Imperio Romano que estaban allí para la celebración de Pentecostés. Los judíos entendían los idiomas que hablaban los discípulos, pero también sabían que los discípulos no los entendían. Solo eran galileos. Así que vemos claramente que hablar en otra lengua o en una lengua desconocida significa que el creyente, por la dirección y ayuda sobrenatural del Espíritu Santo, habla un lenguaje que no ha aprendido y que no entiende, pero que podría ser entendido si estuviera presente una persona que conociera ese lenguaje.
En 1 Corintios, capítulo 12 versículos 10 y 28, Pablo se refiere a esto como "…diversos géneros de lenguas". Yo entiendo que "géneros" significa diferentes usos o propósitos de lenguas. Así que voy a mencionar tres propósitos específicos y diferentes de lenguas. El primer uso, que creo que es primario y básico, es para una comunión personal y directa con Dios. Pablo dice en 1 Corintios 14:2:
Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.
Eso está muy claro. Cuando uno habla en una lengua desconocida, uno no les habla a los hombres; uno le habla a Dios; habla del Espíritu; uno habla misterios. Es decir, cosas que el entendimiento natural no puede comprender. Dos versículos más adelante, versículo 4, Pablo dice:
…el que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica;
Aunque no entendamos intelectualmente lo que estamos haciendo, cuando hablamos a Dios en otras lenguas hablamos misterios y nos edificamos espiritualmente. En 1ra Corintios 14:14-15, Pablo continúa diciendo:
14Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. 15 ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento
Pablo indica que hay más de una manera de orar. Una manera de orar en el espíritu cuando no sabemos en nuestra mente lo que estamos diciendo. Hay otra manera de orar que es con nuestra mente, cuando nuestra mente está plenamente consciente de lo que hablamos. Pablo dice que ambas maneras son legítimas. Necesitamos ambas maneras. Él dice: " Oraré con el espíritu", pero, “oraré también con el entendimiento".
Antes de conocer al Señor Jesús fui filósofo. Fui un filósofo profesional, y estudié idiomas y libros, y viajé, y me entregué a las artes, y me interesaba la música, la pintura, la poesía y toda clase de cosas. Y, aun así, tenía una profunda insatisfacción interna en mi vida que simplemente no entendía, y tampoco conocía ninguna manera de satisfacer esa necesidad.
Y luego, de una manera muy soberana, Dios me reveló al Señor Jesús, y recibí esta hermosa habilidad de hablarle a Dios en una lengua desconocida. Y cuando eso sucedió, me di cuenta que en mi ignorancia filosófica, había ignorado por completo la parte más vital de mi persona, que es mi espíritu. Había estado alimentando mi alma, nutriendo mi cuerpo, pero había estado matando de hambre a mi espíritu. Y todo este tiempo, mi espíritu había estado clamando para expresarse y comunicarse con Dios, quien es el Padre de los espíritus. Y cuando Dios me dio esta habilidad sobrenatural de hablar en una lengua desconocida, entonces, por primera vez, mi espíritu pudo expresarse libremente a Dios sin tener que pasar por ese estrecho gollete de botella de mi pequeña mente. Y eso me trajo una liberación interna tremenda. En verdad me di cuenta al leer las Escrituras que lo que estaba haciendo era comunicándome con Dios; hablando misterios y edificándome a mismo, y le doy gracias a Dios que he disfrutado esta experiencia casi continuamente todos los días de mi vida por aproximadamente cuarenta años. Lo atesoro muchísimo. Es muy, muy precioso para mí.
Continuemos con el uso de este segundo tipo de lenguas, este es cuando una palabra es dada en público en una lengua desconocida y es seguida por la interpretación en una lengua conocida. Cuando eso sucede, entonces el uso combinado de lenguas, más la interpretación, es equivalente al ejercicio de la profecía. Sin embargo, en mi charla de mañana, trataré específicamente con la interpretación de lenguas, por lo tanto, no continuaré con ese uso en particular de lenguas en mi charla de hoy.
El tercer uso de una lengua desconocida o de lenguas; es uno que muchas personas no tienen muy claro. Y es el de una lengua desconocida como señal para los no creyentes. Pablo dice en 1 Corintios 14:22:
Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes.
Note que las lenguas son una señal a los incrédulos. ¿Cuál es el significado de eso? Retornemos por un momento al día de Pentecostés. ¿Qué sucedió? El Espíritu Santo vino sobre los discípulos, fueron llenos, empezaron a hablar en otras lenguas que no conocían, lenguas desconocidas. Pero los incrédulos a su alrededor, cuando se juntaron, reconocieron los idiomas. Y se sorprendieron cuando se dieron cuenta de que estos hombres hablaban los idiomas fluida y perfectamente, que ellos mismos entendían, pero los hombres que les estaban hablando no entendian, consecuentemente, su atención fue captada y estaban preparados para recibir el mensaje que Pedro les predicó después. Así que esa son las lenguas como señal para los incrédulos. Es inusual, pero es algo que no ha cesado.
Conozco una iglesia episcopal en cierta ciudad de los Estados Unidos, donde asistía una señora cuyo deleite y ministerio era visitar a los enfermos en cierto hospital. Un día cuando caminaba por los cuartos, vino a un hombre que estaba sentado en la cama que parecía muy infeliz. Ella se le acercó y comenzó a hablarle y descubrió que él no entendía inglés. Ahora, esta señora tenía más fe que muchos de nosotros, así que decidió simplemente hablar en una lengua desconocida. Ella no sabía qué lengua estaba hablando, pero solo habló y la cara de ese hombre se iluminó y él comenzó a escuchar. Y él le contestaba en la misma lengua y ella hacia lo mismo y tuvieron una conversación. Y la actitud de ese hombre cambió. Más tarde, ella descubrió que había estado hablando en español, de la Islas Canarias. Que era la lengua materna del hombre. Después buscó a alguien que hablaba español, y esa persona le pudo ministrar al hombre en su propio entendimiento; pero fue el uso inicial de la lengua desconocida que atrajo la atención del hombre y que lo hizo abrirse al mensaje del evangelio.
También, recuerdo una época de mi vida cuando yo pastoreaba una iglesia en Londres; y cada domingo por la noche teníamos un culto evangelístico y nuestras hijas y otros miembros de la iglesia traían a personas que estaban interesadas. Un día, nuestra hija mayor, Tikva, trajo a un joven de Gales, cuya lengua materna era el galés. Bueno, empezamos el servicio y prediqué mi mensaje y antes de que supiera lo que estaba pasando, un hombre mayor de la congregación, que era conocido de todos nosotros, se paró y empezó a hablar muy clara y distintivamente en una lengua desconocida. Bueno, yo estaba un poco frustrado. En verdad pensé que me había interrumpido y echado a perder mi mensaje, pero el joven se volvió a mi hija y le dijo: "¿Por qué está ese hombre diciéndole a todos mis pecados en público?" Duramos como diez minutos para convencer a ese joven de Gales que el hombre mayor no conocía el idioma en que estaba hablando. Créame, ese día Dios atrajo la atención de ese joven y más adelante se casó con la señorita que lo llevó a la reunión y ahora es uno de mis yernos. Ese es un ejemplo interesante del uso de las lenguas como señal a los incrédulos.
Nuestro tiempo por hoy ha terminado, regresaré mañana a la misma hora para hablar del tercer de los dones vocales al que me referí en mi charla de hoy pero que no traté: el don de interpretación de lenguas.

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