Nuestra Respuesta

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
Read Time: 9
Descubre el propósito final de Dios y la restauración de Israel en 'Nuestra Respuesta', parte 15 de la serie 'Restauración'. Aprende cómo las Escrituras confirman la Palabra de Dios y cómo alinearte con Su plan trae éxito. Agradece al Señor por Su fidelidad hacia Israel, un testimonio de Sus promesas para Su Reino.
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted para seguir viendo el cumplimiento del propósito de Dios en los últimos tiempos, que encuentra su expresión contemporánea en la restauración de Israel.
En mis tres últimas charlas hemos discutido la restauración de Israel, desde tres puntos de vista diferentes pero relacionados: Primero, las promesas de la restauración. Segundo, el proceso de la restauración. Tercero, el propósito de la restauración. Hoy terminaré con este tema, haré y contestaré una pregunta muy importante y práctica ¿Cuál debe ser nuestra respuesta al cumplimiento del propósito de Dios, de restaurar a Israel?
Primero, repetiré algo que dije al principio de la semana. La actual reunificación de Israel a su propia tierra registrada diariamente en los periódicos, en la televisión y en todos los medios sociales, es, para nosotros los creyentes de la Biblia, una confirmación objetiva y mundial de que la Biblia es un libro verdadero, relevante y al día. Por lo tanto en mi opinión todo creyente en la Biblia debe dar gracias a Dios cada vez que piense en lo que Dios está haciendo por Israel; porque la fidelidad de Dios en el cumplimiento de sus promesas a Israel es la gran seguridad de que también El será fiel en cumplir sus promesas con la iglesia. Personalmente creo, que lo opuesto también es cierto; si Dios no cumpliera sus promesas a Israel, pienso que no tendría confianza en que Dios no cumplirá sus promesas a la iglesia. Si Dios no cumpliera las muchas promesas que El hizo a Israel en su Palabra, yo tendría que concluir que la Biblia no es un libro confiable. Pero gracias a Dios no tengo que pensar eso porque Dios está cumpliendo sus promesas a Israel, y la historia contemporánea atestigua a diario ese hecho.
Ahora le sugeriré un principio importante para tener éxito en la vida. Una clave para tener éxito en cualquier período de la historia humana es encontrar lo que Dios está haciendo y continuar en ese fluir. Lo diré de nuevo, encuentre lo que Dios está haciendo y continue en ese fluir. Por otro lado una de las maneras segura de fracasar y tener frustración es oponerse a Dios y al cumplimiento de sus propósitos. Esto se aplica tanto a los individuos como a las naciones. En Isaías, capitulo 60, tenemos un pasaje muy detallado, claro y hermoso acerca de la predicción de Israel. No tengo tiempo para leer todo ese pasaje, pero en el versículo 12, Dios da una advertencia muy solemne y dice:
“La nación o el reino que no te sirva perecerá; quedarán arruinados por completo”
Cualquier nación o reino que se resista a los propósitos declarados por Dios de reunificar y restaurar a Israel, quedará en ruinas. Yo creo eso. Pienso que es muy importante que aceptemos esa verdad y cuanto más para nosotros. Usted probablemente conoce mi trasfondo inglés. Inglaterra es mi país de origen, quiero contarle brevemente lo que vi sucederle a Inglaterra. Fui testigo porque yo vivía en Israel en el tiempo del que estoy hablando.
Inglaterra salió victoriosa de dos guerras mundiales. Nunca fue derrotada en una guerra. Y al final de la Segunda Guerra mundial, era una nación grande, con tremenda influencia, muchos recursos y un imperio o territorio que se extendía a casi todos los rincones del globo. Ahora 30 años después Inglaterra ha declinado hasta ser una potencia de segunda clase; ha perdido mucho de su prestigio, su influencia, y sus riquezas, su posición en el mundo. ¿Cuál fue el punto crucial? Le diré lo que yo pienso, yo estaba allí cuando sucedió, como el poder gobernante en Palestina, antes de que fuera Israel. Cuando las Naciones Unidas determinaron que Israel podía volver a tener un estado propio, las autoridades británicas se resistieron deliberadamente por todos los medios posible, menos que una guerra abierta. No estoy en una posición hoy para entrar en detalles; pero quiero decirles que soy inglés, que yo estaba allí, yo vi que esto sucedió. Esto no es teoría. Creo que al resistir a los propósitos de Dios de restaurar el estado de Israel, fue el punto crucial que llevó al decaimiento de Inglaterra.
Por otra parte una de las grandes bendiciones de los Estados Unidos, es que hasta ahora, ha sido un amigo consistente del estado de Israel. Me gusta los Estados Unidos. Fueron muy buenos conmigo como individuo. Y una de mis oraciones más continuas y fervientes es que los Estados Unidos nunca cometa el mismo error de Inglaterra de volverse contra Israel y alinearse con los enemigos de Israel; porque creo que eso llevaría al decadencia y al desastre, tan seguramente para los Estados Unidos, como lo fue para Inglaterra.
Y ahora quiero hablar de lo positivo. Positivamente, ¿Cómo podríamos fluir con los propósitos de Dios para Israel? Quiero darle algunas sugerencias bíblicas, leamos en el Salmo 122, versículo 6:
“Orad por la paz de Jerusalén: Sean prosperados los que te aman.”
Hay ciertas cosas que necesitamos entender. De acuerdo con todo el contenido de la profecía bíblica, la paz de Jerusalén y la restauración de Israel están inseparablemente entretejidas. Nunca habrá paz permanente en Jerusalén hasta que esté completa la restauración de Israel.
Segundo, en última instancia, la paz de toda la humanidad depende de la paz de Jerusalén porque Dios en su consejo eterno ha ordenado que su gobierno en la tierra sea establecido con Jerusalén como su centro y será el canal por el que vendrán las bendiciones de paz y prosperidad a las demás naciones y personas.
La tercera cosa que necesitamos entender es esta; se necesitaran las oraciones insistentes y constantes del pueblo de Dios para poner en acción la intervención de Dios a favor de Israel y Jerusalén. Dios obrará pero no lo hará hasta que oremos. La oración no es solo una formalidad. Esto no es solo un rito. Es algo esencial para el cumplimiento de los propósitos de Dios. Dios no hará cosas sin la cooperación de su pueblo. Esto se aplica tanto a la iglesia como a Israel. Una de las principales responsabilidades de la iglesia es orar por Israel y Jerusalén. Y al hacer esto, estaremos promoviendo nuestros propios intereses, porque esta es la única manera para lograr la paz que el mundo anhela. Y también al obedecer a Dios y preocuparnos por Jerusalén, promoveremos nuestro propio bienestar. Dios dice: “Sean prosperados los que te aman”. Ese es un buen camino hacia la prosperidad.
Hay otro pasaje en Isaías 62, versículos 6 y 7, que habla de esto:
“6 Sobre tus murallas, oh Jerusalén, he puesto centinelas; en todo el día y en toda la noche jamás callarán. Los que hacéis que el Señor recuerde, no os deis descanso, 7 ni le concedáis descanso hasta que la restablezca, hasta que haga de Jerusalén una alabanza en la tierra.”
Esos centinelas de los que Dios habla son los que hoy nosotros llamamos “intercesores”. Son aquellas personas que se interesan por Jerusalén, que tienen sus ojos puestos en ella, que están comprometidos a clamar a Dios por ella de día y de noche, hasta que Dios intervenga y haga lo que Él ha prometido hacer.
Nuevamente quiero resaltar algunos puntos importantes: Primero, no hay forma de servicio más alto que la intercesión. Tendríamos que ser un reino de sacerdotes. Uno de los grandes ministerios de los sacerdotes es la intercesión. Y al cumplir con este ministerio, gobernamos como reyes.
Segundo, esto requerirá oración de día y de noche. Dios dice, “en todo el día y en toda la noche”, esto concuerda con la declaración de Jesús en Lucas 18:7:
“¿Acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche?”
Hay algunos objetivos que solo podrían lograrse con oración de día y de noche. La paz de Jerusalén es uno de ellos.
Luego leemos las palabras en Isaías 62:7: “Los que hacéis que el Señor recuerde” se refiere a otras predicciones que nos dicen que hay un tiempo específico en la agenda profética de Dios para hacer su obra de restauración, en especial el Salmo 102, versículo 13, que dice:
“Tú te levantarás y tendrás compasión de Sión, porque es tiempo de apiadarse de ella,”
Por esa razón somos llamados a que “el Señor recuerde”. Somos llamados a tener presente su calendario profético y decirle: “Dios el tiempo ha llegado”. Y continuar recordándole, hasta que Dios responde a nuestras oraciones.
Finalmente, permítame leer Isaías 66, donde encontramos una imagen de lo que será nuestra recompensa; leeremos los versículos desde el 10 al 13:
“10 Alegraos con Jerusalén y regocijaos por ella, todos los que la amáis; rebosad de júbilo con ella, todos los que por ella hacéis duelo, 11 para que maméis y os saciéis del pecho de sus consolaciones, para que chupéis y os deleitéis de su seno abundante. 12 Porque así dice el Señor: He aquí, yo extiendo hacia ella paz como un río, y la gloria de las naciones como torrente desbordado; y mamaréis, seréis llevados sobre la cadera y acariciados sobre las rodillas. 13 Como uno a quien consuela su madre, así os consolaré yo; en Jerusalén seréis consolados.”
Ese es un mensaje de Dios para todos los que se interesan y oran por Jerusalén.
Nuestro tiempo por hoy ha terminado, regresaré la próxima semana a la misma hora de lunes a viernes para compartir con usted otro tema nuevo y emocionante.

Descargar transcripción
Una copia gratuita de esta transcripción está disponible para descargar, imprimir y compartir para uso personal o de la iglesia.
Código: RP-R013-105-SPA









