Me alegro de estar con Ud. En un nuevo día, donde estudiaremos una de las preguntas más importantes de la vida ¿Cómo encontrar el plan de Dios para su vida?

Ayer expliqué el primer paso esencial para esta meta, es dejar que Dios trate radicalmente con las consecuencias del pecado en nuestras vidas, y luego por un acto creativo divino, transformarnos en una creación completamente nueva, una persona totalmente nueva.

La mayor revelación del plan de Dios está abierta solamente a aquellos que antes han pasado por éste poderoso acto creativo de Dios. Hoy Oyvoy a explicar el siguiente paso, en este acto creativo.

Primero, busquemos en Romanos capítulo 12 versículo 1, en este capítulo empieza el desarrollo práctico de todas las verdades teológicas que Pablo ha revelado en los once capítulos anteriores de Romanos. Toma la teoría de los primeros once capítulos y la aplica a la práctica de la manera en cómo vivimos. Empieza con: “Por consiguiente”, hermanos, os ruego; y he dicho muchas veces que cuando en la Biblia se encuentra esta frase “Por consiguiente”, “por lo tanto”, o “Así que” debe preguntarse ¿Qué dijo antes? Este está allí porque es la aplicación práctica de toda la teología que vino anteriormente. Esto es lo que Pablo dice:

Por consiguiente…, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional. (LBLA)

Lo que me conmueve de la Biblia es que es práctica, tan simple. No es súper espiritual. Hemos sido confrontados con toda esta tremenda teología de los capítulos precedentes. ¿Dónde empieza la aplicación? Empieza con nuestros cuerpos. La primera cosa que Dios pide es que le presentemos nuestro cuerpo en sacrificio vivo.

Usted podría decir, “bueno yo pensaba que el cuerpo no era tan importante, que lo más importante es el alma”. Pero Dios es muy práctico. Si hay un vaso de agua sobre la mesa y yo le digo a usted: “Páseme ese vaso”, ¿qué recibo? Recibo el vaso y su contenido; ¿Cómo podría darme el agua sin el vaso? Y eso es lo que Dios le está diciendo, él quiere el vaso, el cuerpo, y el contenido; y usted en realidad no puede darle a Dios el contenido sin el vaso. Así que Dios lo quiere a usted, al vaso y a su contenido.

Dios dice que seamos sacrificios vivos, ¿Qué significa eso? Se contrasta con los sacrificios del Antiguo Testamento, donde los animales se ofrecían en sacrificio, ponían sus cuerpos muertos sobre el altar de Dios. Dios dice, “quiero su cuerpo tan completo como ese sacrificio del Antiguo Testamento. Pero hay una diferencia, no quiero su cuerpo muerto lo quiero como un sacrificio vivo.

Note lo simple que habla Dios. El dice, “lo que quiero es su cuerpo y cuando tenga su cuerpo, lo tendré a usted totalmente”.

En Mateo capítulo 23, Jesús les explica a los fariseos las cosas que realmente tienen importancia en su religión, porque tenían los valores equivocados. Decían que la ofrenda era más importante que el altar en que se ofrecía. Jesús dice en el versículo 19.

¡Ciegos!, porque ¿qué es más importante: la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?

Esta última frase es muy significante. Es el altar que santifica la ofrenda puesta en ella. Lo que hace santa la ofrenda es el hecho de que se ponga la ofrenda en el altar de Dios. Y así es con su cuerpo. Cuando lo pone en el altar de Dios se santifica. Es apartado para Dios. Pero ese es un acto que usted debe hacer. Debe ser su decisión personal; su cuerpo totalmente disponible para Dios.

¿Qué significa eso en términos prácticos? Significa que usted va donde Dios le mande y hará cualquier cosa. Puede ser un desierto, una ciudad o una montaña. Puede ser que esté lavando platos, podría ser que predique, podría tener un salario o tal vez no. Usted ha renunciado a tomar esas decisiones y las ha dejado para que Dios las tome. Ud. Simplemente ha entregado su cuerpo a Él y dijo: “Aquí está Señor te entrego mi cuerpo, para que hagas como quiera”. Eso es presentar su cuerpo a Dios. Luego hay un resultado en la mente. Continuando en el capítulo 12, de Romanos; Pablo nos dice lo siguiente en el versículo 2:

2 Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable[d] y perfecto. (LBLA)

Cuando usted presente su cuerpo, por más extraño que le parezca, ocurre un cambio en su mente. Comienza a pensar diferente. Dios dice que su mente es renovada y luego usted comprueba, descubre por sí mismo lo que es la voluntad de Dios. Pablo usa tres palabras para describir la voluntad de Dios, todas hermosas y emocionantes. Él dice que es buena, agradable y perfecta.

Note que hay un orden progresivo. Cuando comienza a descubrir la voluntad de Dios, se da cuenta de que es buena. Dios siempre quiere lo que es bueno para sus hijos, nunca lo que es malo. Cuando más avance, tanto más descubrirá que es aceptable. Es en realidad también lo que usted quiere hacer. Y cuando tenga completo entendimiento sabrá que es perfecta, cubre cada área de su vida. Suple toda necesidad. No hay nada que no sea provisto para su bien en la perfecta voluntad de Dios. Pero recuerde, solo cuando su mente sea renovada usted podrá encontrar la voluntad de Dios.

Generalmente la religión trabaja desde afuera, empieza por tratar de cambiar a los hombres desde afuera. Sin embargo, Dios trabaja desde adentro. Él dice “cuando yo pueda empezar a cambiar tu mente, entonces cambiarás. Cambiará toda tu manera de vivir y podré revelarte mi voluntad, que es buena, agradable y perfecta”.

Ahora quiero explicarle porque Dios solo puede revelarle su voluntad cuando su mente es renovada. Antes que Dios tiene que hacer cambios en nuestras mentes ya que nuestra mente vieja, natural y carnal no puede recibir la voluntad de Dios. Pablo dice esto en Romanos 8:7: “…ya que la mente puesta en la carne es enemiga de Dios”. (LBLA)

Yo creo que es obvio que la mente que está en guerra con Dios no puede recibir la revelación de la voluntad de Dios. Esa actitud guerrera de nuestra mente, que es hostil a Dios debe ser cambiada, por la transformación y renovación de nuestra mente. Y luego esa mente renovada, y solamente la mente renovada, puede recibir la revelación de la voluntad de Dios.

La mente carnal es el producto de las huellas del alma rebelde del hombre, un alma que ha estado en rebelión contra Dios. Y cubre tres áreas principales: La voluntad, El intelecto y, Las emociones. Esencialmente la mente carnal es egoísta. Gira alrededor de esa palabra corta que se llama YO. Esta centrada en el ego. Se expresa en ciertos verbos simples. La voluntad carnal dice: “YO QUIERO”. El intelecto carnal dice: “YO PIENSO”. Las emociones carnales dicen: “YO SIENTO”. Y en esta condición carnal del hombre no regenerado es controlado por estos tres verbos: YO QUIERO, YO PIENSO, YO SIENTO. Toda su vida gira alrededor de ellos, y en esa condición no está abierta a la revelación de la voluntad de Dios. Tiene que haber un cambio significativo y continuo. Estas actitudes expresadas en las palabras: “Yo quiero”, “Yo pienso” y “Yo siento”, tienen que abandonarse. Debemos sacrificar algo para poder recibir la voluntad de Dios. Escuche lo que dice Jesús en Mateo 16:25:

Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.

La palabra que se traduce como vida, en el griego original significa “alma”. Así que si desea salvar la vida de su alma la perderá; pero si está dispuesto a entregar la vida de su alma, entonces encontrará una nueva vida, una que Dios tiene para usted.

¿Qué significa perder esa vieja vida del alma? Significa negarse a sí mismo. Es decirle a su ego, “Ya no dictarás mi vida. Ya no voy a ser gobernado por las cosas que tu quieres, por lo que pienso y siento. Voy a vivir bajo estándares diferentes. Voy a ser guiado por otra fuente. Daré mi espalda a todo ese egoísmo. Ya no seré el juguete de mis emociones y de mis propios sentimientos. Dejaré esa vieja vida del alma, esa forma egoísta de vivir y pensar, que me ha guiado todos estos años; yo voy a encontrar una nueva vida; una vida que Dios ha planeado para mí.

Recuerde lo que dije ayer al citar Efesios 2:10, somos la creación de Dios cuando venimos a EL, en Cristo, y fuimos hechos para buenas obras, la cuales El preparo de antemano para que anduviésemos en ellas, es una tarea especial y única que Dios tiene para que cada uno cumpla. Pero mientras sigamos en la antigua manera de pensar, mientras dejemos que esa antigua mente egoísta nos controle, mientras seamos motivados por los viejos caminos, no podremos encontrar y caminar en esas buenas obras que Dios ha preparado para nosotros.

Así que hay una nueva vida que perder y una nueva vida que encontrar. Y si usted en realidad va a encontrar la plenitud del plan de Dios para su vida. Tiene que preguntarse ¿Estoy dispuesto a dejar esa antigua vida del alma? ¿Estoy dispuesto a no pensar en esas viejas maneras de: yo quiero, yo pienso, yo siento?, ¿Estaré dispuesto a que Dios me cambie?

Esa es una decisión que usted debe tomar.

Nuestro tiempo por hoy ha terminado, regresaremos mañana para describir con mayor detalle “La naturaleza de la mente renovada”.

Como
Compartir