Es un placer estar con ustedes nuevamente mientras nos acercamos al final de la semana, compartiendo contigo verdades preciosas que han marcado la diferencia entre el éxito y el fracaso en mi vida y que pueden hacer lo mismo en la tuya.

Primero, permítanme agradecer a aquellos que me han estado escribiendo. Antes de terminar esta charla, les daremos una dirección postal a la que pueden escribir. Siéntanse libres de compartir con nosotros sus necesidades personales, sus problemas, sus peticiones de oración.

Esta semana he estado compartiendo sobre como encontrar el plan de Dios para su vida. Hasta ahora he explicado cuatro pasos que usted debe dar. Primero deje que Dios lo cree de nuevo, que le haga una creación completamente nueva. Segundo presente su cuerpo como un sacrificio vivo a Dios. Tercero, deje que Dios renueve su mente, y le de una manera totalmente nueva de pensar. Cuarto, encuentre su lugar como miembro del cuerpo de Cristo.

Hoy voy a explicarle el quinto y último paso de este proceso de encontrar el plan de Dios para usted. Estar capacitado perfectamente para cumplir la función en el cuerpo que Dios le ha asignado. Así que mi tema para hoy es “estar perfectamente edificado para llenar su lugar en el cuerpo”.

Volvamos nuevamente a Romanos, capitulo 12, vamos a ver los tres versículos que leímos ayer, y luego continuaré con los tres que siguen para enseñarle el próximo paso en el pensamiento de Pablo. Empecemos pues en Romanos 12, versículos del 3 al 5:

3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. 4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.

Ayer señalé que una mente renovada, es como el radar de un avión, nos dirige a nuestro lugar como miembros de un cuerpo.

En los siguientes versículos Pablo empieza a hablar de capacitación. Allí usa a palabra Dones. Leeré ahora en Romanos Cap. 12: 6-8, los siguientes tres versículos son una continuación a los hemos leído anteriormente.

6 De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; 7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; 8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría

Vemos entonces que estos dones de Dios son nuestra edificación. Y proceden lógicamente de nuestra función. Necesitamos tener el orden correcto. Primero la función, luego la edificación. Algunas personas se emocionan con los dones espirituales, pero su emoción está fuera de orden, porque no saben que miembro deben ser y por lo tanto no saben que dones ejercer como miembros.

Le daré un ejemplo simple, el pie y la mano en el cuerpo; ¿Cuál es la responsabilidad del pie? Muy sencillo es sostener peso y mantener el equilibrio. ¿Cuál es la responsabilidad de la mano? Levantar pesos y aferrarse. Encontramos que estos miembros están perfectamente capacitados para su función en particular. Pero que ridículo sería si trataran de intercambiar funciones el uno con el otro, que tonto sería cuando la mano trata de sostener peso y mantener el equilibrio, sabemos lo difícil que es, hay que ser gimnasta para hacer esto; y cuando el pie trata de levantar pesos, y sujetarse, casi tendría que ser un mono para lograrlo y aun así me temo que hay muchos creyentes que son así. Dios ha ordenado que sean un pie y ellos están tratando de ser una mano. Y están fuera de orden. Ellos no tienen la fe suficiente porque la medida de la fe que Dios le dio era para la función que tenían que cumplir, y no tienen los dones necesarios, porque los dones también están relacionados con la función.

Note lo variado que pueden ser los dones. Pablo nos da algunos ejemplos, y creo que son solo ejemplos, no es una lista completa. El menciona siete tipos diferentes de capacitación-Primero, profetizar-Segundo, servir-Tercero, enseñar-Cuarto, exhortar-Quinto, repartir, recuerde que esto es un don-Sexto, presidir (liderar) -Séptimo, hacer o mostrar misericordia.

Muchas personas se emocionan con la profecía. Suena tan dramático y en cierto sentido lo es. Pero pudiera estar emocionado con la profecía cuando Dios tal vez, le esté hablando de un Ministerio de misericordia. Visitar a los enfermos, y a los presos; que es algo que se hace calladamente y a escondidas de los ojos del público. Y aun así ese será su lugar particular y su función en el cuerpo. Note lo importante que es no tratar de ser algo diferente a lo que Dios lo ha llamado a ser. Que encuentre su lugar, que cumpla con su función, que acepte la edificación de Dios, y opere en la medida de fe que Dios le ha dado. Porque esa medida de fe está directamente relacionada con su función.

Pablo dice en primera de Corintios 12:31: “…Ustedes, por su parte, ambicionen los mejores dones” (NVI). Pero es muy significativo que no nos dice cuáles son los mejores dones. He buscado muchas veces en la Biblia, una lista que indique, cuáles son los mejores o los menores dones. Y he llegado a esta conclusión: para mí, los mejores dones son los que me permiten funcionar en el mejor lugar posible del cuerpo que Dios me ha puesto. Por lo tanto lo que pudiera ser un gran don para mí, no sería tan grande para usted. Nunca separe los dones, que son la edificación, de la función, que es lo que Dios quiere que sea y que haga en el cuerpo de Cristo.

Le he estado hablando de la necesidad de la edificación espiritual para funcionar en un cuerpo. Quiero seguir un poco más y mostrarle la importancia que el Nuevo Testamento le da a una buena edificación o capacitación. Quiero referirme a las palabras de Jesús a sus discípulos, de cómo debían de empezar su Ministerio; antes de dejarlos les dijo: “No salgan a ministrar porque no están capacitados, esperen en Jerusalén, cuando reciban la capacitación; entonces podrán empezar a ministrar”. Ahora si esto era cierto para los apóstoles que estuvieron con Jesús por tres años y medio, que escucharon todas sus enseñanzas, que presenciaron todos sus milagros, ¿no le parece que es tan igualmente cierto para nosotros también? No estamos capacitados para salir a ministrar hasta que hayamos recibido la debida capacitación. Esto es lo que dice Jesús en Lucas 24:46-49,

46 y les dijo: Así está escrito, que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día; 47 y que en su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. 48 Vosotros sois testigos de estas cosas. 49 Y he aquí, yo enviaré sobre vosotros la promesa de mi Padre; pero vosotros, permaneced en la ciudad hasta que seáis investidos con poder de lo alto.

Esa es la capacitación: el poder sobrenatural del Espíritu Santo. Lo mismo se dice en Hechos 1:8, justo antes de que Él fuera llevado al cielo y ya no lo vieron más con sus ojos naturales allí en el Monte de los Olivos. Sus últimas palabras para ellos fueron:

8 pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.

Note, que no debían salir aunque tenían la historia para contar. No debían salir hasta que también tuvieran la capacitación que requería su Ministerio. En Hebreos, capitulo 2 versículo 3 y 4, el escritor de ésta epístola, también habla de la capacitación que Dios ha dado para su pueblo:

3 ¿cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande? La cual, después que fue anunciada primeramente por medio del Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, 4 testificando Dios juntamente con ellos, tanto por señales como por prodigios, y por diversos milagros y por dones del Espíritu Santo según su propia voluntad.

Note que es la voluntad de Dios, que el testimonio de Jesús y el mensaje del Evangelio sean acompañados por los dones del Espíritu Santo. Esta es la voluntad de Dios. No debemos de pensar en los dones del Espíritu como juguetes; sino como herramientas. Y sin las herramientas no estamos capacitados para hacer nuestro trabajo y cumplir nuestra función.

Otro punto y es el último, para estar capacitado necesitamos la ayuda de los Ministerios dados por Dios.Pablo dice esto muy claramente en Efesios 4:11 y 12:

11 Y Él dio a algunos el ser apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros, 12 a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo;

Observe nuevamente, que la voluntad de Dios es que su pueblo esté capacitado para el trabajo que debe hacer, pero ha puesto en el cuerpo ciertos Ministerios que son responsables de edificar al pueblo de Dios. Esa es otra razón de la importancia de estar en el cuerpo porque solo allí, se podrá recibir el beneficio de estos Ministerios, que son la edificación para la obra del Ministerio. Así que necesitamos la capacitación.

Para terminar el mensaje, voy a repasar los cinco pasos que debe tomar para encontrar el plan de Dios para su vida.

Primero, necesita ser una nueva creación, en Jesucristo.

Segundo, necesita presentar su cuerpo, como un sacrificio vivo en el altar de Dios.

Tercero, tiene que ser renovado en su mente, debe pensar diferente; tener diferentes valores, principios, propósitos y objetivos. La mente vieja no renovada, está en guerra contra Dios, y nunca podrá encontrar la voluntad de Dios.

Cuarto; su mente renovada, le guiará, a su lugar en el cuerpo, como el radar lleva al avión a la pista de aterrizaje.

Quinto, cuando encuentre su lugar en el cuerpo, debe ser capacitado perfectamente, con el poder sobrenatural del Espíritu Santo. Y esta edificación también viene a nosotros, por medio de los Ministerios que Dios ha puesto en su cuerpo.

Nuestro tiempo por hoy a terminado, pero regresaré la próxima semana a la misma hora, de lunes a viernes con otro tema de interés.

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