El que da Vida y el que quita la Vida

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
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¿Temes a la muerte? Descubre la victoria probada del Evangelio sobre la muerte, abordando sus aspectos espirituales, físicos y eternos. 'Victoria sobre la muerte', Parte 2, revela el remedio que se encuentra en el Señor Jesucristo.
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con ustedes para seguir hablando del único problema que es común a toda la humanidad y, que muchas personas no enfrentan hasta que es muy tarde: el problema de la muerte.
Permítanme recordarles una vez más lo que dije al comienzo de mi charla de ayer. Si al mencionar la palabra muerte lo estremece y tiene un deseo de cambiar a otro programa, eso es una indicación innegable de que usted, en particular, necesita estar atento a este programa y escuchar atentamente lo que tengo que decir.
Ayer señalé que una cosa que distingue a la fe cristiana de todas las demás religiones y filosofías es que tiene una respuesta probada y positiva para la muerte. En términos médicos, provee el diagnóstico, el pronóstico y el remedio. El diagnóstico dice que el aguijón de la muerte es el pecado. La muerte vino a través del pecado.El pronóstico dice que la muerte sigue tres fases sucesivas. Primera, la muerte espiritual, eso es separación de Dios. Segunda, la muerte física, la separación del alma del cuerpo. Tercera, la muerte segunda, es decir, la expulsión final, eterna e irrevocable de la presencia de Dios, pero sin perder la conciencia.
No podemos comenzar a entender y aplicar el remedio sin antes aceptar tanto el diagnóstico como el pronóstico. Hoy voy a hablar del remedio.
Quiero empezar explicando más a fondo la naturaleza del mundo espiritual y de las fuerzas espirituales que funcionan en la vida como en la muerte. Algunas personas no se dan cuenta de que hay un mundo espiritual. Piensan que todo comienza y termina en este mundo y no hay nada más allá. Otras personas reconocen la realidad de un mundo espiritual, pero piensan en esto como algo vago, amorfo y abstracto. Pero la verdad es que el mundo espiritual es tan real y objetivo como el mundo físico y está habitado por cosas y personas que exceden en número y variedad todo lo que estamos familiarizados en el mundo físico. La diferencia importante entre los dos mundos es que, lo físico es temporal y transitorio, lo espiritual es eterno e inmutable. Pablo expresa esto en 2 Corintios 4:18. Él dice:
Así que no nos fijamos en lo visible, sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno. (NVI)
Así que el mundo invisible es eterno. Ahora veamos lo que la Biblia nos muestra acerca de la naturaleza de este mundo invisible. Si localizamos la fuente de la vida y la muerte, nos encontraremos cara a cara con dos personas, dos personas a las que he titulado “El que da Vida y el que quita la Vida”. Esto se expresa muy claramente en el mundo de Jesús, en Juan 10:10. Él dice:
El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.
Allí tenemos a dos personas: el ladrón y a Jesús. Ambos son personas. Por supuesto, el ladrón, es Satanás. Muchas personas hoy en día encuentran difícil reconocer que Satanás es una persona real. Esto lo vi en un libro que me llamó la atención. Decía: "El mal no es algo, sino es alguien". Sus ojos empezarán a abrirse cuando se de cuenta de eso. Así que el ladrón es Satanás o el diablo. Escuche lo que Jesús nos dijo acerca de él en Juan 8:44. Cuando se trata de decirnos sobre la naturaleza de nuestro enemigo, el diablo, Jesús, ciertamente, nos habló la verdad con mucha franqueza. Él dijo a la gente religiosa de su época:
Ustedes son de su padre, el diablo, cuyos deseos quieren cumplir. Desde el principio este ha sido un asesino, y no se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, expresa su propia naturaleza, porque es un mentiroso. ¡Es el padre de la mentira!
Así que allí Jesús nos dice que Satanás es un mentiroso y un homicida. Al juntar esto con el otro pasaje de Juan 10 y descubrimos que Satanás es un ladrón, mentiroso y un homicida. La Biblia no tiene nada bueno que decirnos acerca de él.
Un evangelista de renombre resumió la diferencia entre Dios y el diablo con esta simple frase: "No hay maldad en Dios y no hay bondad en el diablo”. Tenemos que recordar esto. No queremos ser cegados por la filosofía, el sentimentalismo o la teoría humana. Estamos tratando con dos personas: el que Da Vida, Jesús; el que Quita la Vida, Satanás o el diablo.
Volvamos de nuevo a Juan 10:10, donde Jesús dice lo siguiente:
El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir
Debemos recordar esto. El diablo nunca viene a nuestra vida para hacernos el bien. Tiene tres propósitos. Cada uno es peor que el anterior. Su primer propósito es robar, su segundo es matar, su tercero es destruir. Veamos el significado de esas tres palabras por un momento.
Satanás viene a nuestras vidas para robar, para quitar todo lo que justamente nos pertenece de Dios y que es legítimamente nuestro, cada bendición que Dios quiere que disfrutemos, Satanás viene a quitarnos todo. ¿Cuáles son algunas de esas bendiciones? Las bendiciones de la inocencia, de una buena conciencia, la paz en el corazón y la mente, las relaciones sanas en el hogar y la familia, la salud, la prosperidad, la provisión de todas nuestras necesidades. Esas son algunas de las bendiciones que el diablo viene a robar. Y luego Jesús nos dijo que el enemigo viene para matar.
Matar es quitar la vida físicamente, asesinar. Recuerde que Jesús dijo que el diablo es un homicida. Él en realidad viene a tomar nuestras vidas físicas. Lo hace a través del pecado, a través de la enfermedad, a través de todo tipo de presiones que trae contra nosotros. Si acepta esa declaración de Jesús como correcta, nos encontramos con una realidad asombrosa y terrible: en cierto sentido, cada persona que haya muerto durante el curso de la historia de la raza humana fue asesinada. Todos han sido asesinados, porque el diablo es un asesino y él está detrás de la muerte de cada persona que haya muerto. Pero ese no es todo.
El tercer propósito del diablo es destruir. Puedes decir: "Bueno, ¿qué podría hacer además de matar?" La muerte acaba con la vida física, pero la destrucción continúa eternamente. Escucha lo que dice Jesús en Mateo 10:28:
“No temas a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Más bien, teme al que puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el infierno.” (NIV)
¿Quién es ese? Creo que es el diablo. Su obra destructiva contra nosotros no termina con la muerte física, continúa en la eternidad. Él es un asesino, un ladrón y un mentiroso. La realidad de que él es un ladrón y un mentiroso debería advertirnos de una cosa: él nos engaña. Cuando él viene a nosotros, no nos dice quién es él, ni el propósito para que ha venido. Un ladrón no se acerca a su casa, llama a su puerta y cuando abre dice: "Soy un ladrón. He venido a tomar tus posesiones". Un ladrón viene en la oscuridad, viene en un momento inesperado y que no puede verlo. O si es un tipo de ladrón diferente, puede ser alguien que llamamos un "estafador". Él vendrá y tergiversará su motivo, le sugerirá que tiene algo tremendo valor para compartirle, pero en realidad ha venido para tomar y no para dar.
Dios obra en la luz, Dios es luz. Cuando estamos relacionados con Dios, sabemos con quién estamos relacionados. Nos damos cuenta de lo que Dios está haciendo. No andamos a tientas, no titubeamos, no andamos inciertos o inseguros, pero el diablo, Satanás, trabaja en la oscuridad. Y muchas, muchas veces cuando está trabajando no lo vemos. No lo reconocemos. No sabemos exactamente quién es o por qué está allí o qué está haciendo. Eso es porque él trabaja en la oscuridad. Cuando Dios está en nuestras vidas, lo reconocemos. Pero cuando Satanás está en nuestras vidas, muchas veces no lo reconocemos. El es un engañador y un mentiroso.
Recuerdo una vez, cuando era el director de una universidad en África para la formación de maestros, uno de los maestros africanos bajo mi supervisión tuvo muchos problemas con la realidad del diablo. Tenía varios patos en su patio de atrás. Estaba muy orgulloso de sus patos. Un día vino a mí triste y decepcionado. Alguien había venido en la noche y le había robado todos sus patos. Le pregunté: "Sr. Odawa, ¿vino alguna persona a su puerta para decirle que se robaría sus patos?"
Él dijo: "No. No, él vino en la noche y yo no lo pude ver".
Le dije: "Sr. Odawa, eso explica su problema con la realidad del diablo. Él no viene a su puerta cuando hay luz, lo llama y dice: “Yo soy el diablo. He venido a robar”. Pero lo hace exactamente como ese ladrón que se llevó sus patos. Él viene en la noche. Él no le dice quién era, ni cuándo viene. No lo ve, no lo reconoce, no sabe con qué está tratando. Un ladrón obra de esa manera".
Recuerde lo que Jesús dijo: "El diablo es un ladrón, un mentiroso y un asesino". Él nunca viene para hacernos el bien. Él tiene tres propósitos: robar todas las bendiciones que Dios quiere que disfrutemos; matar, quitarnos la vida física; y destruir, atormentarnos por siempre y siempre en una eternidad perdida.
Gracias a Dios por Jesús, quien fielmente nos dice la verdad. Gracias a Dios también porque Jesús es nuestro remedio.
Mañana voy a empezar a hablar sobre el remedio que hay en Cristo. Voy a Tratare acerca de la naturaleza, el propósito y la obra de Jesús a nuestro favor. Hablaré de Jesús como nuestro pariente-redentor, aplicando una de las imágenes más vívidas y hermosas de Él que se encuentra en el Antiguo Testamento.

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