Me alegro de estar con Ud. otra vez para estar compartiendo el rico y maravilloso tema de la victoria sobre la muerte, especialmente cuando se centra alrededor de la resurrección de Cristo.

En mi charla de ayer expliqué tres cosas que significan la resurrección de Cristo para cada uno de nosotros: La primera, es que es el sello seguro de la oferta de Dios de perdón y salvación; La segunda, es que es la garantía de nuestra resurrección; y La tercera, es que es la meta de nuestra vida cristiana.

Hoy voy a leer de las escrituras del Antiguo Testamento y voy a mostrarle como fue predicha claramente la resurrección en esas Escrituras. Además de aumentar nuestro entendimiento sobre la resurrección, además nos prevé un ejemplo sobresaliente de la asombrosa exactitud de la profecía bíblica.

Pablo declara la esencia del evangelio en Primera de Corintios 15:3 y 4:

3 Porque yo os entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.

Debemos comprender que cuando aquí se habla de “las Escrituras”, está hablando del Antiguo Testamento, ya que en los tiempos en que Pablo escribe, el Nuevo Testamento no había sido completado o establecido como el libro de las Escrituras. Pablo dice que el evangelio consiste en tres hechos históricos: Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día. Y él dice que la máxima autoridad de estos hechos es de dos cumplimientos de la profecía del Antiguo Testamento; era conforme a las Escrituras. Él pone la autoridad de las Escrituras antes de que el testigo ocular de la resurrección, a quien luego cita. Naturalmente que debiéramos preguntarnos ¿A cuál de las escrituras se refería Pablo? ¿Cuáles escrituras del Antiguo Testamento es la que predecían la resurrección de Jesucristo?

Antes de estudiar esto necesitamos aprender de un principio de interpretación de la profecía, del Antiguo Testamento cuando se relaciona con Cristo, este principio está en Primera de Pedro capítulo 1 versículos 10 al 12;

10 Los profetas, que anunciaron la gracia reservada para ustedes, estudiaron cuidadosamente esta salvación.11 Querían descubrir a qué tiempo y a cuáles circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, cuando testificó de antemano acerca de los sufrimientos de Cristo y de la gloria que vendría después de estos. 12 A ellos se les reveló que no se estaban sirviendo a sí mismos, sino que les servían a ustedes. Hablaban de las cosas que ahora les han anunciado los que les predicaron el evangelio por medio del Espíritu Santo enviado del cielo. Aun los mismos ángeles anhelan contemplar esas cosas.

Necesitamos entender esto y ver cuidadosamente lo que Pedro está diciendo. Estos profetas del Antiguo Testamento, David es un ejemplo, hablaban en primera persona. Decían esto me ha pasado a mí, pero no se referían a sí mismos, aunque hablaban de sí mismos sus palabras no se referían a ellos, sino que se aplicaban solo a Cristo. En otras palabras ellos no estaban hablando en su propio espíritu o en su propio entendimiento; pero en el Espíritu de Cristo que estaba en ellos hablaban de cosas que serían cumplidas solamente en Cristo.

La segunda cosa es que su mensaje no era para su generación, sino para los creyentes del nuevo testamento, recuerde esto de las profecías del Antiguo Testamento; primero los profetas no hablaban de sí mismos sino de Cristo, y la segunda cosa es que su mensaje no era para su generación sino para nosotros.

Apliquemos este principio al Salmo 16, que es un Salmo de David, versículo 8 al 11:

8Siempre tengo presente al Señor;     con él a mi derecha, nada me hará caer.9 Por eso mi corazón se alegra,   y se regocijan mis entrañas;    todo mi ser se llena de confianza.10 No dejarás que mi vida termine en el sepulcro;    no permitirás que sufra corrupción tu siervo fiel.11 Me has dado a conocer la senda de la vida;    me llenarás de alegría en tu presencia,    y de dicha eterna a tu derecha.

Notemos algunos hechos importantes de este pasaje. Primero, está citada en el Nuevo Testamento por Pedro y Pablo, y ambos lo aplican a Jesús y no a David. Pedro dice que no se podría aplicar a David, porque David había sido sepultado y su cuerpo se descompuso en la tumba, pero del que está hablando David, dice que su Santo no verá corrupción o descomposición. En otras palabras Pedro dice: Aunque David habló en primera persona como si estuviese hablando de sí mismo, sus palabras no se aplicaban a él, sino a Jesús el mesías.

Necesitamos entender que el alma de Jesús descendió al Seol, pero no permaneció allí. Él dice: “No dejarás que mi vida termine en el sepulcro”. Mientras tanto su cuerpo yacía en la tumba, dice: “todo mi ser se llena de confianza”. El salmista dice: “No permitirás que tu santo vea corrupción”. Luego al final, el versículo 11 habla de la resurrección: “Me mostrarás la senda de la vida, en tu presencia hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra para siempre”. Esto indica que Cristo el mesías iba a ser restaurado a la presencia del padre por medio de la resurrección.

Repasemos rápidamente. Esto fue citado en el Nuevo Testamento por Pedro y por Pablo, y ambos lo aplicaron esto a Jesús, no se aplicaba a David, esto indicaba que el alma de David, descendería al Seol, pero no permanecería allí, que su cuerpo yacería en la tumba, pero su cuerpo no sufriría descomposición, y a través de la resurrección sería restaurado a la presencia del padre. Veamos los mismos principios en el Salmo 71, versículos 20 y 21:

20 Me has hecho pasar por muchos infortunios, pero volverás a darme vida;de las profundidades de la tierra volverás a levantarme. 21 Acrecentarás mi honor y volverás a consolarme. (NVI)

El mismo principio se aplica nuevamente. Esto no se cumplió con el salmista que lo escribió. El no fue sacado de las profundidades de la tierra, el permaneció sepultado. Por el otro lado, esto fue exactamente cumplido en la experiencia de Jesús. Notemos cuatro fases sucesivas: La primera, Jesús sufrió grandes y dolorosos males que vinieron sobre él, por su obediencia a Dios. La segunda, después de su muerte en la cruz fue restaurado a la vida nuevamente. La tercera es fue sacado de las profundidades de la tierra, sacado de la tumba y del Seol. La cuarta fase es, Él fue restaurado a su lugar de honor, a la diestra del padre.

Resumamos nuevamente,

Jesús sufrió grandes y dolorosos males pero fue restaurado a la vida nuevamente. Fue levantado de las profundidades de la tierra y restaurado a los lugares de honor a la diestra de Dios. Algunas personas dicen que no hay ninguna predicción de la resurrección en el Antiguo Testamento. Para mí eso es incorrecto. No puedo pensar en ningunas palabras que pudieran predecir más claramente la resurrección, que aquellas palabras afirmando que Dios restaurará la vida de un hombre y lo levantará de las profundidades de la tierra. Me parece que solamente la resurrección podría satisfacer lo que esas palabras implican.

Veamos en Oseas capítulo 6 versículos 1 al 3:

1¡Vengan, volvámonos al Señor! Él nos ha despedazado, pero nos sanará; nos ha herido, pero nos vendará.2 Después de dos días nos dará vida; al tercer día nos levantará, y así viviremos en su presencia.3 Conozcamos al Señor; vayamos tras su conocimiento. Tan cierto como que sale el sol, él habrá de manifestarse;vendrá a nosotros como la lluvia de invierno, como la lluvia de primavera que riega la tierra. (NVI)

Note el énfasis en el tercer día, las escrituras del Nuevo Testamento dan mucha importancia al hecho de que Jesús sería resucitado al tercer día. ¿Cuál pasaje del Antiguo Testamento lo predijo? La respuesta es: el pasaje en Oseas, que acabamos de leer.

Para comprender el significado completo de Oseas tenemos que entender el principio. Un principio de identificación en dos direcciones.

Primero Jesús se identificó con nosotros. Se hizo hombre. El sustituto del pecador. El tomó el lugar del pecador. Pero la salvación viene cuando nosotros nos identificamos con Jesús por fe, para que nosotros compartamos, las experiencias que él pasó. Pablo dice esto en Efesios 2, del 4 al 6:

4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, 5 nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados! 6 Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales (LBLA)

Note que a través de nuestra identificación con Jesús, después de su identificación con nosotros, compartimos tres experiencias. Somos hechos vivos. Somos levantados o resucitados y estamos sentados en lugares celestiales. Compartimos su resurrección. Su resurrección fue la nuestra.

Veamos nuevamente a Oseas capítulo 6 versículo 3

3 Conozcamos al Señor;    vayamos tras su conocimiento.Tan cierto como que sale el sol,    él habrá de manifestarse;vendrá a nosotros como la lluvia de invierno,    como la lluvia de primavera que riega la tierra.

Consideremos tres puntos importantes:

primero esta revelación del cumplimiento de la profecía de Oseas es solo para aquellos que anhelan conocer al Señor. No es para aquellos que solo hojean ligeramente la Escritura, sino es para los que leen la Escritura con un corazón y mente abierta, buscando la verdad que Dios quiere revelar.

Segundo, habla de esta persona a quien lo buscamos con tanta certeza él habrá de manifestarse como cuando se pone el sol, por supuesto, que también aquí está la oscuridad de la noche. Por lo tanto que la comparación con la puesta del sol habla de la resurrección de Jesús de la noche larga y oscura del pecado. Luego dice:

vendrá a nosotros como la lluvia,

En la Escritura y particularmente en Oseas, la lluvia es un tipo del Espíritu Santo. Así que esta profecía no solo predice la resurrección de Jesús, sino también la venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés. Jesús fue resucitado tan cierto como que sale el sol, después de la oscuridad, cincuenta días más tarde el Espíritu Santo vino como lluvia para los discípulos que esperaban. Vemos que la profecía del Antiguo Testamento no solo predice los eventos, también revela su significado espiritual. En otras palabras no solo predice que Jesús resucitará al tercer día, también nos indica que somos identificados con Jesús en su resurrección. Por supuesto esta identificación con Jesús es resaltada mucho más en el Nuevo Testamento, pero ya está allí en su estado embrionario en la profecía del Antiguo Testamento.

Hay muchos ejemplos más de la profecía en el Antiguo Testamento, de la resurrección en mi libro: “La resurrección de los muertos”, pero el tiempo me impide para dar más hoy. Así que por hoy tendré que terminar. Estaré con usted nuevamente mañana a la misma hora para tratar un tema que siempre cautiva la imaginación del hombre ¿Qué sigue después de la muerte?

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