La naturaleza de un cuerpo resucitado

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
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Explora el profundo misterio del 'Cuerpo de Resurrección' con Derek Prince en la Parte 11 de la serie 'Victoria sobre la Muerte'. Al examinar 1 Corintios 15, descubre la asombrosa verdad de la transformación que aguarda a los creyentes, similar al grano que se convierte en nueva creación. Abraza las promesas del Evangelio y el poder de la Resurrección a través de este inspirador mensaje.
Transcript
Me alegro de estar con Ud. en el comienzo de otra semana compartiendo las verdades que la vida, me ha enseñado, verdades que han hecho la diferencia entre el éxito y el fracaso y que pueden hacer lo mismo por usted.
Primero que nada, déjame agradecer a aquellos de ustedes que me han estado escribiendo. Antes de terminar esta charla, les daremos una dirección postal a la cual pueden escribir. Siéntanse libres de compartir con nosotros sus necesidades personales, sus problemas, sus peticiones de oración.
En las dos últimas semanas he estado compartiendo con Ud. un rico y maravilloso tema que tiene tanto significado para todos nosotros, el tema de “La victoria sobre la muerte”. Esta semana voy a continuar y concluir con este tema. Todavía hay muchos tesoros esperando que los descubramos.
En mi última charla de la semana pasada hablé de uno de los eventos más importantes asociados con la segunda venida de Cristo, “la resurrección de los creyentes justos”.
Hoy voy a profundizar un paso más sobre este tema. Estaré hablando del nuevo cuerpo con que serán resucitados los creyentes, el cuerpo de resurrección de los justos.
El gran capítulo que habla de la resurrección, por supuesto, es Primera de Corintios 15, desde el versículo 35 en adelante, Pablo está tratando con este tema del cuerpo de la resurrección:
35 Pero alguno dirá: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Y con qué clase de cuerpo vienen? 36 ¡Necio! Lo que tú siembras no llega a tener vida si antes no muere;37 y lo que siembras, no siembras el cuerpo que nacerá, sino el grano desnudo, quizás de trigo o de alguna otra especie. 38 Pero Dios le da un cuerpo como Él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo. (LBLA)
Aquí Pablo hace una analogía entre dos cosas:
Primero: un grano de trigo sembrado en la tierra,
Segundo: el cuerpo de un creyente sepultado en la tierra.
Y él apunta que hay cierta clase de comparación entre lo que pasa con el grano de trigo y lo que le pasa al cuerpo del creyente.
En el último capítulo de mi libro: “La resurrección de los muertos” aparecen las lecciones que podemos aprender de esta analogía, así que voy a leer un pasaje de este capítulo,
“Pablo usa aquí una analogía del grano de maíz sembrado en la tierra, para ilustrar la relación entre el cuerpo que está sepultado y el cuerpo que es levantado en la resurrección. De esta analogía surgen tres verdades que pueden ser aplicadas a la resurrección del cuerpo.
Primera, hay una continuidad directa entre la semilla que está sembrada en la tierra y la planta que luego crece de esa semilla; el material básico de la semilla original está aún contenido en la planta que crece de la semilla.
Segunda, esa planta que crece de la semilla original sufre en ese proceso ciertos cambios definidos y obvios, en la forma y apariencia externa de la nueva planta es diferente a la de la semilla original.
Tercera, la naturaleza de la semilla original determina la naturaleza de la planta que sale de ahí. Cada clase de semilla solo puede producir el tipo de planta apropiada a la semilla. Una semilla de trigo solo puede producir una espiga de trigo; una semilla de cebada solo puede producir una espiga de cebada.
Ahora apliquemos estas tres verdades tomadas de la analogía de una semilla a la naturaleza del cuerpo que será resucitado.
Primero, hay una continuidad directa entre el tipo de cuerpo que está enterrado y el cuerpo resucitado.
Segundo, el cuerpo que es resucitado sufre en ese proceso ciertos cambios definidos y obvios, la forma externa del nuevo cuerpo resucitado es diferente al del cuerpo original que fue sepultado.
Tercero, la naturaleza del cuerpo que es sepultado determina la naturaleza del cuerpo que es resucitado. Habrá una conexión directa, lógica y causal entre la condición del creyente, entre su existencia presente en la tierra y la naturaleza del cuerpo que será resucitado”.
Hasta aquí la analogía entre el grano de trigo sembrado en la tierra, y el cuerpo sepultado del creyente.
Luego, en este Capítulo 15, de Primera de Corintios, Pablo continúa hablando del mismo tema de la naturaleza del cuerpo resucitado y dice 1 Corintios 15:39-42:
39 No toda carne es la misma carne, sino que una es la de los hombres, otra la de las bestias, otra la de las aves y otra la de los peces.40 Hay, asimismo, cuerpos celestiales y cuerpos terrestres, pero la gloria del celestial es una, y la del terrestre es otra. 41 Hay una gloria del sol, y otra gloria de la luna, y otra gloria de las estrellas; pues una estrella es distinta de otra estrella en gloria. 42 Así es también la resurrección de los muertos…
Pablo habla de varios puntos aquí:
Primero él apunta que aquí en la tierra, hay diferentes tipos de cuerpos: cuerpos de aves, de hombres, de peces, de bestias, etc. Luego dice que más allá del reino terrenal, en el reino celestial, hay otros tipos de cuerpos que son muy diferentes en su clase, de la que estamos acostumbrados aquí en la tierra. El continua señalando que en estos cuerpos celestiales hay diferencias en apariencia y en gloria. El Sol difiere de la luna, las estrellas difieren de ambos y de sí mismas; y él aplica esto a los cuerpos de la resurrección. Él dice: así también, es la resurrección de los muertos. El tipo de cuerpo que tenemos aquí en la tierra es uno, pero el tipo de cuerpo con que seremos resucitados es diferente, apropiado para las regiones celestiales que será nuestro nuevo hogar.
Yo pienso que esto es muy obvio, que cuando un hombre es puesto en el espacio, en una cápsula, él puede entrar en las regiones celestiales, pero tiene que llevar consigo, la atmósfera y las condiciones de la tierra. Su cuerpo no es apropiado para las regiones celestiales. Es todavía un tipo terrenal de cuerpo. Pero cuando obtengamos nuestro nuevo cuerpo resucitado, no será limitado a la superficie y a la atmósfera de la tierra. Y luego por supuesto entre los cuerpos que se les dará a los creyentes en la resurrección, habrá diferencias en gloria, igual como las estrellas, habrá diferencias entre sí, las diferencias en gloria estarán relacionadas a la fidelidad en el servicio de cada creyente, aquí en la tierra. Entonces estará manifestada para siempre en su cuerpo resucitado.
Pablo sigue diciendo en Primera de Corintios 15, del versículo 42 al 44:
42 Así es también la resurrección de los muertos. Se siembra un cuerpo corruptible, se resucita un cuerpo incorruptible; 43 se siembra en deshonra, se resucita en gloria; se siembra en debilidad, se resucita en poder; 44 se siembra un cuerpo natural, se resucita un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual.
La palabra que se traduce en español como natural se deriva directamente de la palabra griega para alma. La traducción más natural es “almático”. Hay un cuerpo almático y hay un cuerpo espiritual. Regresaré a esto en unos minutos, pero voy a apuntar una diferencia más entre el cuerpo natural que está sepultado y el cuerpo resucitado que saldrá de este. Pablo dice en Primera de Corintios 15:53
53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.
Si juntamos estos versículos diferentes de Primera de Corintios 15, encontramos cinco cambios específicos que sucederán entre el cuerpo que es sepultado y el cuerpo resucitado. Veamos estos cinco cambios:
Primero, el cuerpo sepultado, es corruptible, el cuerpo de la resurrección es incorruptible. Esto significa que nuestro cuerpo natural está sujeto a corrupción o expuesto a perecer. Está expuesto a la enfermedad, al dolor, a la senilidad; nuestros dientes se gastan, nuestros pelos se caen, nuestra piel se arruga, todo eso lo aceptamos como natural en este cuerpo terrenal. Pero será un tanto diferente en la resurrección.
Segundo, cambio de mortalidad a inmortalidad. Mortal significa propenso a la muerte, e inmortal significa no propenso a la muerte. Todos sabemos que este cuerpo presente está propenso a la muerte, pero el cuerpo de la resurrección no lo será. Será inmortal.
Tercero, de la deshonra a la gloria. Necesitamos entender que el cuerpo que tenemos ahora es el resultado del pecado, no es el mismo cuerpo con que Dios equipó a Adán. Este lleva consigo las marcas del pecado del hombre. En cierta forma nos recuerda de nuestra propia deshonra. El cuerpo de la resurrección será un cuerpo de gloria. Ya no nos recordará de las consecuencias de nuestro pecado.
Cuarto, de la debilidad al poder. El cuerpo que es sepultado es débil. Cuando voy a un funeral siempre me acuerdo de eso, que débil es el hombre. Puede ser un hombre de gran fortaleza, de gran inteligencia, o de gran habilidad; pero un día su gran habilidad heredada se hace manifiesta en el hecho de que tiene que sucumbir ante la muerte. El cuerpo que será resucitado será un cuerpo de poder.
Quinto, de lo natural o almático a lo espiritual. Este no es muy fácil de explicar o entender; pero una de las cosas que la Escritura declara es, que el alma de toda carne está en la sangre. Nuestro cuerpo natural contiene sangre. En mi opinión el cuerpo de la resurrección tendrá carne y huesos, pero no tendrá sangre. Y además de eso, será un cuerpo en el que el espíritu dirija y controle y no el alma. El hombre será dirigido desde arriba por su continuo contacto con Dios. No estará bajo sus impulsos o bajo la influencia del alma, como lo está el cuerpo presente. Finalmente será un cuerpo del mismo orden que el de Jesús cuando fuere resucitado. Ahora veamos en Filipenses 3:20 y 21;
20 Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo, 21 el cual transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación en conformidad al cuerpo de su gloria, por el ejercicio del poder que tiene aun para sujetar todas las cosas a sí mismo (LBLA) Note que ahora estamos viviendo en un estado de humillación. Es el cuerpo el que ha cargado con la humillación de las consecuencias de nuestros pecados. No importa cuán rica o hermosa sea una persona, su cuerpo siempre le demuestra su estado de humillación, este transpira, tiene que ir al baño, está sujeta a la enfermedad. Siempre es un cuerpo de humillación. El nuevo cuerpo será como el del Señor Jesús, un cuerpo de gloria.
Nuestro tiempo de hoy ha terminado, estaré con usted nuevamente mañana a la misma hora para ver la nueva fase del programa de Dios que le sigue a la resurrección esto es el juicio.

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