¿Como enfrentar la muerte?

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
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¿Te has preguntado cómo enfrentar la muerte con paz y confianza? En "Cómo Enfrentar la Muerte", Derek Prince nos guía para entender que nuestro destino eterno depende de nuestra relación con el Señor Jesucristo. Únete a esta conversación importante en la serie "Victoria Sobre la Muerte", Parte 14, para aprender los pasos necesarios para prepararte para la cita final de la vida.
Transcript
Me alegro de estar con nuevamente usted, para continuar estudiando un tema que es de tremenda importancia para cada uno de nosotros, el tema de La ‘victoria sobre la muerte’.
En mis charlas anteriores he explicado, que hay dos citas, a la que ninguno de nosotros faltará: la primera es la muerte y la segunda el juicio. Eventualmente todos tendremos que dar cuenta a Dios de las cosas que hemos hecho en esta vida.
Nuestro destino dependerá de una cosa, de nuestra relación con Jesucristo. El es la cuenca de agua para las almas humanas. La fe en Jesucristo nos asegura el perdón, la paz y la vida eterna; y por otro lado la incredulidad, nos traerá solamente juicio y rechazo de Dios.
Hoy voy a hacer una aplicación personal y práctica de estas verdades. El tema de hoy es ¿Cómo enfrentar la muerte? Y le recordaré una vez más, una de las citas a la que usted no va a faltar es la cita de la que estamos hablando ahora: Es la cita de la muerte.
Si usted va a enfrentar la muerte en paz, con confianza, y con tranquilidad, Yo sugiero que tendrá que hacer cuatro cosas básicas, las que les voy a explicar ahora: *Primero, tiene que aceptarlo, tiene que aceptar el hecho de que usted va a morir, yo voy a morir y todos tendremos que morir. Como ministro, una de las cosas que más me asombran, es que poca gente está preparada para la muerte. Es algo asombroso ver que la gente pueda vivir sabiendo muy bien que va a morir, y nunca hacer ninguna preparación adecuada para este evento seguro. No es mórbido aceptar el hecho de que va a morir, es simplemente realista. Es muy irreal vivir la vida, sin hacer preparativos, para lo que viene al final de ella. Pablo dice lo siguiente de la muerte, en Filipenses 1:21:
“Porque para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia.”
Él no tenía miedo de morir. El aceptó la realidad del pecado, del juicio y de los requisitos de Dios para su vida; y porque estaba dispuesto a aceptarla y a enfrentar el juicio de la muerte, él tuvo un tipo de relación con Dios donde ya no había temor; y en realidad había un deseo intenso de ser liberado de la cautividad de esta vida carnal, y estar en la plenitud de la presencia de Dios. Y cada uno de nosotros que haga lo que mismo Pablo hizo, podremos tener esa misma seguridad, podremos decir como Pablo, que el Vivir es Cristo y el morir es ganancia. Sin embargo, quiero explicar, que si Ud. no puede decir eso: El vivir es Cristo; entonces no podrá decir, el morir es ganancia. Ese es el primer requisito. Acepte el hecho de que va a morir. Haga los preparativos. Relaciónese con Dios a través de Jesucristo de modo que no haya más condenación, no hay más temor, no hay más incertidumbre.
Esto lleva al segundo requisito; Acepte la oferta de Dios de perdón, de paz y de la vida eterna. Pablo dice en Romanos 5:1:
“Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”
Hemos sido justificados por haber puesto nuestra fe en el sacrificio de muerte de Jesucristo, por nosotros y por cargar la culpa de nuestro pecado, y por recibir por fe, su justicia. ¿Recuerda cómo yo describí ser justificado? Justificado es como si nunca hubiese pecado. Porque tengo una justicia que me ha sido imputada, de que nunca ha conocido pecado, la justicia de Jesucristo. Y con esa justicia, puedo estar frente a Dios, a la muerte y a la eternidad sin temblor ni miedo. El apóstol Juan dice en su primera epístola, capitulo 5:11-13 (LBLA):
“11 Y el testimonio es este: que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. 12 El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida.13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna.”
Dios le ha dado a toda la raza humana un testimonio, el que nos ha ofrecido vida eterna. Esta vida está en la persona de su hijo, Jesucristo. Si recibimos a Jesucristo; en El recibimos la vida eterna. Observe que está en tiempo presente, “él que tiene al Hijo tiene la vida”. No es algo que va a suceder después de la muerte, es algo que sucede ahora en el tiempo y en el espacio. Si Ud. lo deja para después de la muerte será demasiado tarde. Ud. tiene que establecer ese asunto ahora! El que tiene al hijo, tiene la vida!
Note también lo que dice Juan, en el versículo 13, Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna. No es solamente que creamos. Al creer, podemos saber. Ud. puede decir: Yo creo en Jesús, pero yo le pregunto ¿Lo sabe usted? El propósito final de creer es saber. Y aquellos que creemos de la manera en que Dios nos requiere creer en Jesucristo, no solo creemos sino que sabemos que tenemos vida eterna. Lo tenemos ahora. No estamos esperándola después de la muerte. Y sabemos que cuando venga la muerte, no podrá tocar ni destruir esa vida eterna que ya tenemos en Jesús.
-El tercer requisito, es que Ud. se dedique aquí y ahora al servicio de Cristo en este mundo. Anteriormente en esta semana apunte a que todos vamos a estar ante el tribunal de Cristo, para recibir lo que hemos hecho en nuestros cuerpos; o sea, algo bueno o malo. Y le recordé que solo hay dos categorías de cosas que hacemos en esta vida, son buenas o son malas; cualquier cosa que no sea positivamente buena es mala. Así que debemos dedicarnos a Cristo, en una manera en que lo que hagamos, sea bueno, que sea aceptable a Dios.
Señalé que hay tres cosas que debemos revisar con respecto a esto: -Nuestros motivos, -Nuestra obediencia, y -El poder.-¿Cuáles son nuestros motivos? ¿Estarán centrados en nosotros mismos? ¿Estaremos buscando nuestra propia ambición, nuestro placer, nuestra propia satisfacción de gloria, o estaremos sinceramente motivados por el deseo de la gloria de Dios? Un día Dios va a examinar los motivos.
-La segunda cosa es: Obediencia, ¿Estamos sirviendo a Dios sobre sus términos o sobre los nuestros?, ¿Somos obedientes a los requisitos y declaraciones claras de la Escritura? O ¿Estaremos tratando de forjar un tipo de religión propia, que nos sienta mejor, que el de las Escrituras? Seremos escudriñados sobre nuestra obediencia, y
-Tercero, El poder; estamos sirviendo a Dios en nuestro poder o en el suyo? ¿Hemos dejado que el Espíritu Santo tome completo control sobre nosotros, y que nos motive, y que nos haga ser capaces de servir a Dios de una forma que le sea aceptable?
Veamos ahora el cuarto requisito, tal vez tomará un poco más de explicación pero es muy importante. El cuarto requisito es, deje que Dios lo separe gradualmente de las cosas del tiempo; leeré en Isaías uno de mis pasajes favoritos, Isaías 40:6-8,
“6 Una voz dijo: Clama.Entonces él respondió: ¿Qué he de clamar?Toda carne es hierba, y todo su esplendor es como flor del campo.7 Sécase la hierba, marchítase la florcuando el aliento del Señor sopla sobre ella;en verdad el pueblo es hierba.8 Sécase la hierba, marchítase la flor,mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.”
Esta es una imagen de la vida muy cierta. Estamos rodeados de cosas hermosas. Estamos rodeados de personas que amamos, hay tanto que amar y apreciar y aun todo lo que viene es hierba, incluyéndonos a nosotros. Brota y florece en la mañana, y perece en la noche. Ese es el tipo de vida que tenemos. Ese es el tipo de personas que somos. Y dice: Sécase la hierba, marchítase la florcuando el aliento del Señor sopla sobre ella.
Dios da hermosura en el mundo temporal, y luego hace que se marchite ¿Por qué? Porque Dios quiere que conozcamos la hermosura que él puede producir, pero él no quiere que sintamos que este mundo es nuestro hogar permanente. Así que él levanta nuestro sentido de la hermosura, nuestra apreciación por la belleza en todo lo que es bueno y luego hace que la belleza temporal de este mundo se marchite, para que pongamos nuestros corazones en la hermosura que está más allá de este mundo, en el próximo. Dios nos separa gradualmente de las cosas del tiempo, Pablo dice en Primera de Corintios 15:19:
“19 Si hemos esperado en Cristo para esta vida solamente, somos, de todos los hombres, los más dignos de lástima.”
Nuestra esperanza en Cristo no termina con esta vida. Se torna cada vez más brillante a través de la eternidad.Luego Pablo dice en Colosenses capítulo 3:1- 4,
“Ya que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios.2 Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra, 3 pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios. 4 Cuando Cristo, que es la vida de ustedes, se manifieste, entonces también ustedes serán manifestados con él en gloria.”
Note que su corazón y su mente, sus afectos y las cosas en que piensa, deben estar puestos en las cosas de arriba. Luego Pablo continua: pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, que es la vida de ustedes, se manifieste, entonces también ustedes serán manifestados con él en gloria. Recuerde eso, el último galardón del creyente va más allá de las cosas temporales. Allí es cuando nuestra verdadera vida, Cristo, será manifestada en su gloria y plenitud. Eso nos espera más allá de la tumba.
Para terminar, leeré de Job 5:26:
“26 Llegarás al sepulcro anciano pero vigoroso, como las gavillas que se recogen a tiempo.”
La muerte no tiene que ser un accidente o algo que arriba prematuramente o demasiado pronto, o algo por lo que no está preparado. Si Ud. se mueve en los propósitos de Dios, podrá llegar a la muerte como una gavilla de trigo que está madura a su tiempo, y Dios lo recogerá en el tiempo establecido.
Recuerdo cuando vivía en la ciudad de Ramala, en Israel; y una mujer árabe se murió, era creyente, y mi primera esposa Lidia, le preguntó a su nieto ¿De que murió? Y él le contestó: de nada, simplemente estaba madura. Qué respuesta más hermosa ¿Cómo va a morir Ud.? ¿Maduro o inmaduro? Recuerde que no tiene que morir enfermo. Hay muy pocos creyentes registrados en la Biblia que murieron enfermos. Si Ud. vive como la Biblia ordena va a morir no porque esté enfermo, sino porque está maduro.
Nuestro tiempo por hoy ha terminado. Regresaré mañana a la misma hora, para hablar de un tema que sigue naturalmente después de mi charla de hoy, el tema será ¿Cómo enfrentar la muerte de un ser querido?

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