Cómo enfrentar la muerte de un ser querido

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
Read Time: 10
Explora la reconfortante verdad de enfrentar la pérdida de un ser querido con la esperanza del Evangelio. En 'Cómo Enfrentar la Muerte de un Ser Querido', Derek Prince comparte sabiduría personal y bíblica de 'Victoria Sobre la Muerte', Parte 15, guiando a los oyentes a través del duelo para experimentar la paz de Dios a través de la Cruz. Descubre cómo el Señor puede transformar tu mayor tristeza en una fuente de fortaleza y bendición.
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con Ud. nuestro tema de toda esta semana ha sido Victoria sobre la muerte.
Déjame comenzar diciendo gracias a aquellos de ustedes que me han estado escribiendo. Antes de terminar esta charla, les daremos una dirección postal a la que pueden escribir. Siéntanse libres de compartir con nosotros sus necesidades personales, sus problemas, sus solicitudes de oración.
Ayer traté sobre una aplicación muy personal y práctica de las verdades que hemos estado estudiando, el tema fue ¿Cómo enfrentar la muerte?
Hoy voy a hablar de un tema que sigue naturalmente al tema de ayer. El tema de hoy será: Como enfrentar la muerte de un ser querido.
Quiero compartirle que hoy voy a hablar de mi experiencia personal. Yo creo que hay ciertas cosas que una persona no puede entender hasta que las haya experimentado. Esto fue cierto en mi caso.En 1975, el Señor se llevó a mi primera esposa, Lidia, con quien estaba casado felizmente por treinta años. Durante ese tiempo habíamos compartido mucho: la pobreza, la riqueza, momentos buenos y malos, juntos habíamos criado una familia, también hemos servido al Señor juntos. A veces después de haber ministrado juntos en un servicio o una conferencia, la gente se acercaba y nos decía algo como esto, “ustedes dos trabajan juntos como si fueran una sola persona”, esa era la clase de unidad que había entre nosotros. Cuando el Señor se llevó a Lidia, fue como si una parte de mí se hubiese ido, esa fue la experiencia más agonizante de mi vida. Pero quiero contarle como Dios lo convirtió, en una bendición y en una fuente de muchos frutos.
Después de eso comencé a observar a otros y de alguna manera era atraído por las personas desconsoladas y yo fui capaz de consolarlos de una manera que antes no había podido hacerlo. Y me di cuenta de cuán poca gente está preparada para la muerte de un ser querido; un hombre y una mujer pueden estar juntos por treinta, cuarenta, y aun cincuenta años; y aun así no estar preparados para cuando Dios se lleve a uno de ellos. Eso es ser poco realista porque Dios se va a llevar a uno de ellos. En muy pocas ocasiones una pareja de casados parte juntos, o Dios podrá llevarse a un hermano o a una hermana, o cualquier ser querido. Y recuerden, padres que Dios se lleva a los hijos también. No todos llegan a una madurez. Hay ataúdes en diferentes medidas y para todas las edades. No soy mórbido al decir esto, simplemente realista. Sin embargo, lo que he descubierto es que podemos enfrentar la muerte de un ser querido en victoria. Puede ser una experiencia donde vemos otra evidencia clara del amor y la fidelidad de Dios para con nosotros.
Me gustaría ofrecerle unos consejos, basados en mis experiencias, para saber que hacer cuando se enfrente a esta situación.
Primero: Confíe en el amor y la sabiduría de Dios. Hay un ejemplo hermoso de confianza en la historia de Job. Los siete hijos y las tres hijas de Job murieron en un instante, en un solo desastre. Pero esto es lo que Job dijo, “El Señor ha dado; el Señor ha quitado. ¡Bendito sea el nombre del Señor!” (Job 1:21) No creo que estas palabras fueron dichas en un estado de resignación. Lo que Job dijo fue una expresión de confianza. Si usted puede confiar en lo que el Señor le da, ¿no podría confiar en el Señor cuando Él quita? ¿Puede usted confiar en Su sabiduría?, o acaso ¿no sabe Dios el momento apropiado y la manera correcta para llevarse a uno de Sus hijos? Yo creo que Él lo sabe.
Segundo: Rinda su ser querido a Dios. Este paso no es fácil. Yo recuerdo como me sentía una hora después de la muerte de mi esposa. Le dije al Señor, “No te pediré que la regreses. Ella es tuya antes de que haya sido mía.” Cuando dije eso, fue como si una barrera fuese removida de mi corazón. Esas palabras hicieron que la mano de Dios se pose sobre mí y comience a sanar la herida. Mientras yo me aferraba a mi ser querido con mi deseo carnal, Dios no pudo obrar en mí.Entonces, mi segundo consejo es: rinda/entregue sus seres queridos a Dios.
Tercero, Reafirme su fe. Podría parecerle extraño que un predicador diga esto, pero cuando Dios se llevó a mis esposas (Lidia y Rut), cada vez tuve que preguntarme, “¿Creo realmente que las veré de nuevo? ¿Creo realmente lo que estoy predicando todos estos años? ¿Creo realmente que habrá una resurrección? Por un tiempo, era difícil para mí responder a estas preguntas. Luego un día, pude decir: Si, ¡lo creo! ¡habrá una resurrección! ¡Nos veremos nuevamente!, ¡Dios es fiel!, ¡la Biblia es confiable! “Yo creo. No he puesto mi fe en creencias irreales y de poca solidez. Yo he puesto mi fe en las verdades que soportarán cada prueba, en la fidelidad de Dios, en el amor de Dios y en la verdad de las Escrituras”. Cuando esté enfrentando ese tipo de situación, reafirme su fe. Cada vez que lo haga, su fe será reforzada. Caminará en una victoria mayor.
Yo creo que Ud. entiende, porque no es fácil decir lo que estoy diciendo hoy. La razón por la que estoy haciendo esto es porque he visto a tantas personas poco preparadas que al venir los problemas no pudieron enfrentar esta situación. Ahora voy a darle tres consejos más:
La cuarta, Exprese sus emociones. ¡No reprima sus emociones! No sea estoico. El estoicismo es una filosofía pagana de origen griego. El estoico era aquel que no dejaba que nada le lastimara. Él estaba en control de sí mismo y nunca reía o lloraba. De hecho, él nunca demostraba sus emociones. Tal ausencia de respuesta no tiene nada que hacer con la fe cristiana. Dios conoce que somos seres humanos. Las Escrituras dice que Él sabe de qué estamos hechos. Él conoce nuestros sentimientos y pensamientos. Dios sabe que estamos dolidos. Él sabe que estamos experimentando angustia. Él no está airado con usted porque tiene estos sentimientos. Siempre me impresionó el hecho en la historia de Israel que después que perdieron a sus dos grandes líderes, Moisés y Aarón, Dios les dio un tiempo de luto (vea en Deuteronomio 34:8-12 y Números 20:23-29). En cada caso, Dios permitió a Israel treinta días de luto por la muerte de ellos. Él sabía que los israelitas no podían levantarse y seguir como si nada les hubiera sucedido. El Señor sabía que iban a extrañar a esos líderes que se les fue quitados de sus vidas. Entonces Él les instruyó a que tomaran treinta días y que expresaran sus sentimientos, y que no los repriman.
También pienso en el testimonio de David, en el Salmo 30, versículo 11 y 12:
Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.
Lo que me gusta de la Biblia, es que es tan honesta, tan real. David no dijo, no me lamenté, él dijo: yo sé lo que es llorar, pero mi lamento se ha convertido en gozo. Yo creo que si David no hubiese llorado nunca pudo danzar. Hay un baile que solo nace del lamento.
Necesitamos ser honestos y reales. Tenemos que admitir que estamos angustiados y que nos duele. He descubierto que Dios sana nuestro dolor cuando se lo exponemos con honestidad. Si tratamos de reprimir nuestras emociones ellas se depositan en su interior y supuran, posiblemente producen un problema emocional después. Al expresar mi tristeza con honestidad y libremente, me convertí en una persona más saludable y fortalecida, en ambas áreas, mental y emocionalmente,
Mi quinto consejo es que debe apoyarse en otros
creyentes. En 1ra de Tesalonicenses 4:18 Pablo nos desafía:
“Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras.”
Hay momentos en que necesitamos ser consolados por otros creyentes. Una bendición que nunca olvidaré es el amor que me brindaron mis amigos, familia y miembros de mi congregación durante mis tiempos de duelo.Al mirar atrás, doy gracias a Dios que formaba parte del cuerpo de Cristo, de un grupo de cristianos comprometidos para compartir sus vidas con otros. Créame, cuando enfrente momentos de crisis, usted necesitará gente que lo consuele. ¿No es hermoso? que la Biblia llame a Dios, “el Dios de todo consuelo. Él nos consuela por medio de nuestros hermanos creyentes. Eclesiastés 4:9 y 10, dice:
Más valen dos que uno solo,pues tienen mejor remuneración por su trabajo.Porque si uno de ellos cae, el otro levantará a su compañero;pero ¡ay del que cae cuando no hay otro que lo levante!
Recuerde que todos pasamos momentos en que necesitamos de creyentes comprometidos quienes estarán a nuestro lado.
Mi sexto: Continúe sirviendo a Cristo tan fielmente como pueda. No deje que nada lo detenga de cumplir con sus compromisos personales con el Señor – sírvale y cumpla con el ministerio que Él le dio. 13 Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús (Filipenses 3:13-14)
13 Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús (Filipenses 3:13-14)
Uno de los secretos para una vida cristiana exitosa es poder olvidar lo que queda atrás y esforzarse por alcanzar lo que está por delante. ¡Hay una recompensa adelante! ¡Siga adelante! Pienso en dos frases que resumen la actitud de Pablo, hacia adelante y hacia arriba. Así es como usted tiene que continuar no se quede. No se vuelva atrás. Siga hacia adelante y hacia arriba. Al recordar esa experiencia, para mí, ha sido otra prueba en mi vida, mi experiencia del amor y de la fidelidad de Dios.
Nuestro tiempo por hoy ha terminado, regresaré la próxima semana, de lunes a viernes a la misma hora.

Descargar transcripción
Una copia gratuita de esta transcripción está disponible para descargar, imprimir y compartir para uso personal o de la iglesia.
Código: RP-R017-105-SPA









