Me alegro de estar nuevamente con Ud. para continuar con nuestro tema de esta semana ¿Cómo orar y obtener lo que usted ora?

En mis dos charlas previas de esta semana explique que Dios requiere que oremos y que recibamos lo que pedimos. Pero hay requisitos que debemos cumplir al acercarnos a Dios en oración. Ayer hablé del primer requisito: Jesús es nuestro ejemplo al Renunciar a nuestra propia voluntad y aceptar la voluntad de Dios. Sus oraciones eran escuchadas por su reverente sumisión. Esto fue expresado por medio de lo que le decía al Padre, “no se haga mi voluntad sino la tuya”

Lo resumí de esta manera, la oración no es una manera de persuadir a Dios para que haga lo que Ud. quiera. La oración es una manera para que Ud. sea un instrumento, para que Dios haga lo que él quiere. La capacidad de Dios para contestar nuestras oraciones va mucho más allá de lo que nosotros pedimos y pensamos. Cuando Ud. ora en ese nivel de la voluntad de Dios, está orando en el nivel más alto posible. Va mucho más alto de lo que usted puede lograr cuando hace solo su propia voluntad.

Hoy voy a hablar del segundo requisito para acercarse a Dios en oración, puede decirse sencillamente en una palabra: Fe

En Hebreos capítulo 11, versículo 6, nos recuerda que hay un requisito básico e invaluable para los que se acercan a Dios, esto es lo que dice el versículo:

“6 En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan.”

Note que sin fe es imposible agradar a Dios. La fe es esencial para que Dios nos acepte. Cualquiera que se acerque a Dios debe creer, ese es un requisito invariable de Dios. Además, se requiere que creamos dos cosas: que Dios existe y que recompensa a quienes lo buscan. Ahora, la mayoría de nosotros no tenemos problemas en creer que Dios existe. Si eso fuera todo lo que se requiriera que creyéramos, cumpliríamos con las condiciones; pero eso no es todo. Se requiere no solo que creamos que Dios existe; sino que él recompensa a los que le buscan ¿Cree usted eso? En realidad, esa es la pregunta vital. Usted podría decir: “yo no sé mucho de doctrinas, teologías o credos, no soy muy inteligente para esas cosas”. Entonces tengo buenas noticias para Ud. Esta clase de fe no tiene nada que ver con doctrina o teología. Tiene que ver con confianza en Dios como persona. Es confiar en el carácter de Dios, en su confiabilidad. Ud. viene a Dios creyendo que si lo busca de todo corazón. Él lo recompensará. Eso no requiere de mucha teología. Esa es su imagen personal de Dios. Es por eso que dije al principio de la semana, que es muy importante que empecemos por un concepto apropiado que tenemos de Dios. Eso es lo que genera fe. Creemos en la bondad de Dios. Creemos en su fidelidad. Creemos en este Dios que es digno de confianza.

Y por el otro lado, por esa razón la incredulidad es pecado, como dice claramente la Biblia. Algunas personas no pueden entender porque la incredulidad es pecado. Una de las razones básicas es que la incredulidad es una calumnia al carácter de Dios. Crea una imagen falsa y poco atractiva de Dios.

El requisito para acercarnos a Dios en fe es universal, de cualquier manera que vengamos a Él, pero se aplica particularmente a la oración. Por ejemplo Jesús dice en Mateo, 21:22

“22 Y todo lo que pidan en oración, creyendo, lo recibirán».”

Allí está la palabra clave en medio, creyendo; todo lo que pidan en oración creyendo, lo recibirán. Y otra vez en Primera de Juan 5:14 dice:

“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.”

De eso estoy hablando ahora. Es mi confianza en Dios. No es esencial creer en una doctrina apropiada, poder repetir un credo, o una declaración de fundamentos, sino la confianza en Dios mismo como persona; confianza en su bondad y en su carácter. Si venimos a Dios con esa confianza, entonces cualquier cosa que pidamos sabemos, que él nos oye.

Así que comience acercándose a Dios con una total confianza. Trate de ser como un niño que va a su padre, que su padre le ama y que hará lo que le pida, esa es la base para acercarnos a Dios en fe. Aléjese de pensar teológicamente. No es teología. Se trata de una relación personal con Dios, de eso estamos hablando ahora

¿Cómo se puede adquirir esa fe de la que estoy hablando? Esa fe para acercarse a Dios con confianza. Gracias a Dios que el Nuevo Testamento no solo nos dice, que tenemos que acercarnos a Dios en fe, sino que también nos dice de una manera muy práctica, como viene esa fe. Encontramos esto en Romanos, capitulo 10, versículo 17. Anote esos versículos. Es uno de esos versículos claves. Ese es el versículo que me sacó del hospital, cuando los doctores no me podían sanar; en realidad le debo mi salud, mi larga vida, y mi fortaleza, a Romanos 10:17.

“17 Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo (NBLA)”

Yo estaba allí en el hospital y me daba cuenta de que si yo tuviera fe, Dios me sanaría, y cada vez que pensaba eso me decía a mí mismo, “Yo no tengo fe”. Entonces un día el Espíritu Santo me dirigió a Romanos 10:17, “Así que la fe, es por el oír”, y las palabras a las que me aferré, fueron: la fe viene. Si uno no la tiene la puede obtener.

¿Cómo viene la fe? La fe viene por el oír. Viene de escuchar a Dios. La oración no es solo hablar con Dios. La oración es una comunicación con Dios en dos vías. Es tener una conversación personal e íntima con Dios. Muchas personas piensan que la oración es solamente decirle a Dios, lo que quieren y lo que necesitan. Vienen a Dios con su lista de lo que quieren recibir, la presentan y dicen amén. En realidad, eso no es orar. ¿Cómo se sentiría Ud. como padre, si su hijo viniera a Ud. con una lista de lo que quiere que Ud. haga para ellos? ¿Creería que su relación está bien? Así se siente Dios. Cuando Ud. viene a Dios con su lista de compras, Él dice, “puedo darte todas las cosas en tu lista, pero estoy interesado en ti, no en las cosas que necesita”. Dios espera comunicarse con nosotros. No solo espera oír lo que tenemos que decir. También quiere que oigamos lo que Él tiene que decirnos En ambos casos la más importante es, lo que Dios tiene que decir. Jesús nos dijo que nuestro Padre, ya conoce nuestra necesidad. Cuando venimos a Dios pidiendo algo, no le estamos informando de nada que El ya no lo sepa. No es tanto decirle a Dios lo que necesita, sino tener la actitud y la relación con Dios, de saber que recibirá lo que necesita cuando se lo pide. Y eso viene de oír lo que Dios tiene que decir.

Algunas veces vienen a mí personas buscando consejos, y están llenas de sus problemas y aflicciones, de la manera en que sus cónyuges los han maltratado o de cuanto lo despreciaron en la iglesia; que alguien los ha engañado o que han tenido cierto problema en su niñez. Muchas veces siento, que Dios me ha dado una respuesta, pero ellos hablan tanto que no puedo dárselas. Pienso que muchas veces cometemos ese mismo error con Dios, hablamos tanto, que no oímos su respuesta.

En el Antiguo Testamento después de que había sido construido el templo de Salomón, Dios se le apareció a Salomón una noche en un sueño y le dijo: “Pide lo que quieras que yo te dé”. Y Salomón dio una respuesta muy sabia y dijo: “Da pues, a tu siervo un corazón con entendimiento…y para discernir…” eso es lo que dice la versión en español, pero la versión hebrea dice: “Dame un corazón que escucha…”. No hay nada más precioso que un corazón que escucha; un corazón dócil que escuche a Dios.

Le daré otro ejemplo del Antiguo Testamento. Después de que David había establecido su reino, tuvo la idea de que sería bueno edificarle una casa a Dios. Así que compartió con el profeta Natán, quien le dijo es “buena idea, hazlo”.

Pero esa noche Dios le habló a Natán y le dijo: Eso no es lo que yo quiero, David quiere construirme una casa, pero lo que yo quiero hacer es edificarle una casa a David. Así que al día siguiente Natán regresó a donde David y le dio ese mensaje.

¿Puede ver la diferencia de nuestra voluntad y la voluntad de Dios? David pensaba que lo más grande que podía hacer para Dios, era edificarle una casa; pero la voluntad de Dios estaba en un nivel más alto.

Dios quería edificarle una casa a David, Natán volvió a David con este mensaje, “Dios quiere hacerte a ti una casa”. Y leemos en el relato que cuando David oyó eso, se puso delante de Dios ¿Qué piensa Ud. que estaba haciendo? Yo creo que estaba dejando de lado sus propias ideas, sus concepciones y planes, y callar delante de Dios y así lo que el Señor tenía que decir llegue a su corazón, y después oró así en Primera de Crónicas 17:17:

“17 Y aun esto fue poco ante Tus ojos, oh Dios, pues también has hablado de la casa de Tu siervo concerniente a un futuro lejano, y me has considerado conforme a la medida de un hombre excelso, oh Señor Dios. [Y más adelante en el versículo 23, dice:] 23 »Y ahora, Señor, que la palabra que Tú has hablado acerca de Tu siervo y acerca de su casa sea afirmada para siempre. Haz según has hablado”

Esa es la clave de la fe, decirle a Dios: “Haz como has dicho”. Ese tipo de fe solo viene cuando primero oímos lo que Dios dice. David oyó lo que Dios tenía para él, estaba en un nivel mucho más alto de lo que él podía imaginar.

Le daré un consejo para terminar esta charla, ore con su Biblia abierta, es más yo sugeriría que nunca empiece un rato serio de oración, sin antes leer su Biblia ¿Por qué? Hay dos razones. Primero, Dios habla principalmente por medio de la Biblia, si quiere oír a Dios, la mayoría de las veces lo oirá por medio de la Biblia. Segundo, cualquier cosa que no esté de acuerdo con la Biblia, no es de Dios. A veces hay voces engañosas que se hacen pasar por la voz de Dios, pero no lo son; para prevenir eso ore con su Biblia abierta.

Nuestro tiempo por hoy ha terminado, regresaré mañana a la misma hora, para hablar del siguiente requisito importante para acercarnos a Dios.

Como
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