Tercer requisito para acercarnos a Dios: En el nombre de Jesus

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
Read Time: 10
Desbloquea el poder de la oración comprendiendo el tercer requisito esencial para acercarte a Dios, como se detalla en 'Tercer Requisito para Acercarse a Dios: En el Nombre de Jesús'. Aprende a orar con autoridad en el nombre de Jesús, ya que las Escrituras revelan su importancia para recibir las bendiciones de Dios y glorificar al Padre. Este mensaje perspicaz de Derek Prince es parte de la serie 'Cómo Orar y Obtener lo que Pides', Parte 4.
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted. Nuestro tema para esta semana es Cómo orar y obtener lo que usted ora. Estoy hablando de los requisitos que necesitamos para acercarnos a Dios apropiadamente, hasta ahora he hablado de dos requisitos que debemos cumplir al acercarnos a Dios en oración:
El primero, es renunciar a nuestra propia voluntad. Mientras nos aferremos a nuestra voluntad no podremos encontrar la voluntad de Dios, y la voluntad de Dios es mucho más alta a cualquier cosa que pudiéramos pensar o imaginar para nosotros mismos.
El segundo requisito, es que debemos acercarnos a Dios en fe, no un tipo de fe doctrinal o teológica, sino una fe en la fidelidad, en el carácter y la confiabilidad de Dios.
Hoy hablaré del tercer requisito que es: Debemos orar, en el nombre de Jesús. Veamos algunos pasajes en el Nuevo Testamento donde encontramos esto claramente establecido. Jesús dice en Juan 14 versículo 13 y 14:
13 Y todo lo que pidan en Mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14 Si me piden algo en Mi nombre, Yo lo haré.
Y en Juan 16 versículos 23 y 24: Y en aquel día no me preguntaréis nada.
23 En aquel día no me preguntarán nada. En verdad les digo, que si piden algo al Padre en Mi nombre, Él se lo dará. 24 Hasta ahora nada han pedido en Mi nombre; pidan y recibirán, para que su gozo sea completo.
En esos versículos que hemos leído, encontramos cuatro veces la frase “en mi nombre”. Tres veces nos insta de presentar nuestra petición a Dios en el nombre de Jesús, pero la cuarta dice que, “Si pedimos algo al Padre en el nombre de Jesús, Él le dará”. En otras palabras, la relación con Dios en el nombre de Jesús va en ambas vías. En nosotros al pedir y en Dios al dar ¿Qué implica cuando oramos en el nombre de Jesús? Yo sugiero que hay tres cosas implícitas cuando venimos a Dios en el nombre de Jesús:
Primero, venimos a Dios en base a lo que Jesús hizo por nosotros. Lo diré de nuevo, en base a lo que Jesús hizo por nosotros. Eso está implícito cuando oramos en el nombre de Jesús, Jesús ha pagado por nosotros el castigo del pecado, él murió por nosotros, tomó nuestra culpa y nuestra condena y abrió el camino para que nos pudiéramos acercar a Dios libremente sin culpa ni vergüenza.
Eso es lo que dice en Primera de Pedro 3:18 (NBLA)
8 Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espíritu.
El propósito de su muerte en la cruz, llevando nuestros pecados fue para acercarnos a Dios, para que tuviéramos libre acceso a Dios.
Pablo dice en Efesios 2:13
13 Pero ahora en Cristo Jesús, ustedes, que en otro tiempo estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo.
La sangre de Cristo es la evidencia visible y eterna del sacrificio que Jesús hizo por nosotros, al acercarnos en el nombre de Jesús, venimos por los méritos de la sangre que Él derramó a nuestro favor.
Esto es lo que dice en Hebreos 12:24 acerca de las cosas que están en los cielos:
24 y a Jesús, el mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la sangre de Abel.
Allí encontramos una comparación hermosa basada en un incidente del Antiguo Testamento. ¿Recuerda usted la historia de Caín y Abel? Caín mató a su hermano Abel y luego Dios le habló a su hermano diciendo: ¿Que has hecho? Y cuando Caín alegó ignorancia e inocencia Dios dijo: “La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra, por venganza y justicia”.
Pero aquí el autor de Hebreos dice que la sangre de Jesús está rociada para nosotros en los cielos, y que habla mejor que la sangre de Abel. En otras palabras, la sangre de Jesús habla de reconciliación, misericordia, perdón, y expiación. Cuando estoy presionado y me es difícil orar, una de mis mayores consolaciones es que aun cuando no sé qué decir, la sangre de Jesús siempre está hablando en el cielo por mí, y cuando vengo en el nombre de Jesús eso está incluido.
El segundo punto es que tenemos derecho cuando venimos en el nombre de Jesús, basándonos en quien es Jesús mismo; esto es lo que dice en Hebreos 10:19, 21 y 22 (NBLA)
19 Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús, 21 y puesto que tenemos un gran Sacerdote sobre la casa de Dios, 22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura.
Venimos a Jesús como nuestro gran sacerdote. Otra vez leemos en 1 Juan 2:1
Hijitos míos, les escribo estas cosas para que no pequen. Y si alguien peca, tenemos Abogado para con el Padre, a Jesucristo el Justo.
La palabra “abogado”, significa literalmente “alguien llamado para ayudarnos y defendernos”, así que cuando venimos en el nombre de Jesús, venimos con Jesús de nuestro lado, como nuestro gran sacerdote, y como nuestro abogado. El, como nuestro gran sacerdote, ofrece por nosotros nuestras oraciones a Dios, y porque son ofrecidas por Jesús sabemos que llegan a Dios, y como nuestro abogado el habla a Dios a nuestro favor. Él nos defiende mejor de lo que podríamos hacerlo nosotros mismos.
Así que cuando venimos en el nombre de Jesús lo hacemos por lo que es Jesús, no por quienes somos nosotros, sino por lo que es El. - Primero, es el sacerdote que ofrece nuestras oraciones. -Segundo, es el abogado que habla a Dios directamente a favor nuestro. Y cuando nos equivocamos y pecamos no tenemos que mantenernos alejados de Dios y sentirnos avergonzados podemos venir a Dios libremente, porque Jesús es nuestro abogado, él nos defiende ante Dios. Dije que cuando venimos a Dios en el nombre de Jesús lo hacemos con base a lo que Jesús ha hecho por nosotros en la cruz, y quien Jesús es.
Hay un tercer aspecto relacionado con el nombre de Jesús. Este se basa en la relación que tenemos con Dios por medio de Jesús, escuche lo que Pablo dice en Efesios capítulo 1:3 al 6 (NBLA):
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. 4 Porque Dios nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo, para que fuéramos[a] santos y sin mancha delante de Él. En amor 5 nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme a la buena intención de Su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de Su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado.
Note que Dios ha tenido un propósito eterno en su mente y corazón, desde antes que empezara el tiempo, o la fundación del mundo. Dios nos predestinó y determinó que, a través de Jesucristo, fuésemos adoptados en su familia como hijos suyos. Todo esto se cumplió en el tiempo y en la historia humana cuando Jesús vino y murió por nosotros. Pero no fue algo que se le ocurriera a Dios en el momento. Esto fue un propósito eterno que se estaba cumpliendo en la historia humana. Dios en Su propósito nos predestinó para que fuésemos adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo y luego dice: para alabanza de la gloria de Su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado.
Aunque la versión Reina Valera de Efesios 1:6 dice:
6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,
Me gusta mucho esa frase, “aceptos en el amado”, eso es lo que somos, somos aceptados por Dios como sus hijos, cuando venimos a Él con el amado Jesucristo. No somos aceptados por lo que somos sino por quien Jesús es. Uno de los problemas psicológicos y emocionales más grandes de nuestra cultura contemporánea es el rechazo. Muchas personas viven sintiéndose rechazadas, no amadas, de segunda categoría, tal vez, por una mala actitud de los padres en la niñez, o en una situación matrimonial, hubo una mala actitud del esposo o la esposa, y probablemente no haya herida más profunda que la del rechazo. Pero el primer paso para curar esa herida es darse cuenta de que cuando viene a Dios a través de Jesús, no somos rechazados. Dios nunca rechaza a sus hijos. Somos aceptos en el amado, eso hace toda a la diferencia al acercarnos a Dios.
Entonces cuando venimos a Dios basado en esto, a través de Jesús, las cosas maravillosas que están disponibles para nosotros sonPrimero encontramos en Romanos 8:32:
32 El que no negó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también junto con Él todas las cosas?
¿No es esa frase maravillosa? Con Él, con Jesús. Dios nos dará todas las cosas. Todo depende, si estamos “con El”, “en Jesús”. En Jesús tenemos todo derecho como hijos de Dios; pero sin él no tenemos ningún derecho.
Luego en Filipenses 4:19
19 Y mi Dios proveerá a todas sus necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
“Todas sus necesidades”. Eso significa que toda necesidad será suplida, la provisión viene de las riquezas de Dios. Y yo creo que Dios tiene tanta abundancia para suplir las necesidades de todos sus hijos, pero la provisión está en Cristo Jesús. Fuera de Jesús no tenemos derecho alguno a las riquezas de Dios.
Y finalmente en Segunda de Corintios 1:20 (NVI)
20 Todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos «amén» para la gloria de Dios.
Se ha estimado que la Biblia contiene 8,000 promesas de Dios. Pero Pablo dice aquí que no importa cuántas promesas haya hecho Dios, no importa si son muchísimas, todas son “Sí” en Cristo. Cada promesa que Dios ha hecho está destinada a cumplirse en Cristo.
Dios dice “Sí”, y cuando nos apropiamos de la promesa y venimos a Dios en base a esta, nuestra respuesta a Dios es “amén”. Dios dice “Sí” y nosotros respondemos “Amén”, y eso se establece así porque estamos “en Cristo”.
Nuestro tiempo por hoy ha terminado. Regresaremos mañana a la misma hora para hablar del siguiente requisito básico para acercarnos a Dios en oración.

Descargar transcripción
Una copia gratuita de esta transcripción está disponible para descargar, imprimir y compartir para uso personal o de la iglesia.
Código: RP-R018-104-SPA









