Elementos de una Oración Exitosa 1 - Con Confianza, Sin Condenación

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
Read Time: 9
Descubre los elementos esenciales de la oración exitosa con Derek Prince en 'Elementos de la Oración Exitosa 1 - Con Confianza, Sin Condena'. Basándose en las Escrituras, Derek enseña que acercarse al Señor con confianza, sin condena, fortalece nuestras oraciones. Este podcast es parte de la serie 'Cómo Orar y Obtener lo que Pides', ofreciendo ideas prácticas para elevar tu camino espiritual.
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted, en el comienzo de otra semana para compartir las verdades que la vida me ha enseñado, verdades que han hecho la diferencia entre el éxito y el fracaso en mi vida y que pueden hacer lo mismo en la suya.
Primero, déjenme decir "gracias" a aquellos de ustedes que me han estado escribiendo. Antes de terminar esta charla, les daremos una dirección postal a la que pueden escribir. Siéntanse libres de compartir con nosotros sus necesidades personales, sus problemas, sus peticiones de oración.
La semana pasada hablé sobre un tema que es de tremenda importancia práctica para todos nosotros “Cómo orar y obtener lo que usted ora. Esta semana continuaré con el mismo tema, todavía hay mucho más que decir.
La semana pasada hablé principalmente de la manera en que nos acercamos a Dios en oración, mencioné cuatro requisitos para acercarnos correctamente a Dios. Primero, renuncie a su libertad y ábrase a la voluntad de Dios. Segundo, acérquese a Dios en fe, con confianza personal en él. Tercero, ore en el nombre de Jesús. Y cuarto, entre en la presencia de Dios con adoración, alabanza y acción de gracias.
Esta semana iré más allá de nuestro verdadero acercamiento a Dios. Explicaré varios elementos que se necesitan para tener una oración completa y exitosa.
Hoy voy a hablar del primer elemento de una oración exitosa. Puede decirse de dos maneras, una positiva y otra negativa. Positivamente es con confianza. La negativa es sin condenación. Esas son como las dos caras de una moneda. La cara positiva con confianza y la cara negativa sin condenación. La condenación siempre debilita la confianza.
Veamos algunas escrituras que enfatizan este aspecto de la oración exitosa. Leamos primero en Hebreos capítulo 4 versículo 16:
“Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.”
Se nos da dos razones por las que debemos tener este tipo de confianza, primero, oramos a alguien que está en un trono. ¿Qué indica un trono? Un Rey, no solamente un Rey, sino el Rey, el de Reyes y el Señor de Señores, el gobernador Supremo del Universo, el que dijo: “Toda autoridad me ha sido dada en los cielos y en la tierra”. Oramos a alguien que tiene autoridad y el poder para hacer lo que pedimos y está sentado en un trono. No nos veamos a nosotros mismos, a nuestros problemas y necesidades, miremos ese glorioso trono.
Y luego dice que es el Trono de Gracia. La Gracias es siempre algo más de lo que merecemos o de lo que podemos ganar. Gracia es una de las palabras claves en el Nuevo Testamento y siempre representa algo que va más allá de lo que podemos ganar o alcanzar con nuestro esfuerzo. Entonces, porque es un trono de Gracia no estamos limitados a lo que podemos obtener o alcanzar con nuestros propios esfuerzos. Así que cuando está en oración recuerde que está acercándose a un trono y que es un trono de Gracia.
La segunda razón por la que podemos acercarnos con confianza es porque Dios nos ha invitado a venir. Dios nos invita para que recibamos Gracia y la ayuda en tiempo de necesidad.
Una de las cosas de que he estado consciente en mi vida cristiana es que necesito la misericordia de Dios. Pero este pasaje me motiva a creer que si pido misericordia, eso es lo que recibiré. Yo creo que el motivo porque las personas no reciben misericordia es simplemente porque no ven la necesidad de venir en fe para recibirla.
Luego dice que debemos venir para recibir la ayuda oportuna. No tenemos que fijarnos en las circunstancias. No debemos decir: “la situación es tan grave, los problemas son grandes y no hay nada que se puede hacer”. Porque Dios nos invita a venir en tiempo de necesidad y justamente cuando los problemas son grandes.
Leeré este versículo nuevamente y recuerde las cosas que le he dicho
“Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.”
Recuerde que es un trono de gracia y que fuimos invitados. Si venimos en base a la invitación, Dios no nos rechazara.
Leamos otro hermoso pasaje en Hebreos capítulo 10 versículos 19 y 22 (NBLA):
“Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús. acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura.”
Note “confianza” y “plena certidumbre”. Todo requiere denuedo, denuedo basado en el hecho que la sangre de Jesucristo ha sido derramada por nosotros y esparcida en la presencia de Dios. Y esa sangre habla a nuestro favor, aun cuando no sabemos cómo orar.
Observará que en ambos pasajes en el libro de Hebreos aparece la palabra “por tanto” o “entonces”. Eso es muy importante. Esto indica dos cosas. Primero, indica una decisión. Es una decisión colectiva. Esta fue tomada por más que una persona. A veces necesitamos a Dios de tal manera que tenemos que venir a él colectivamente, no individualmente sino como miembros de un cuerpo que ora juntamente con nosotros. Dije que desde el punto de vista positivo tenemos que acercarnos a Dios con confianza. Dije también que el lado negativo es que debemos venir sin condenación. Veamos algunos pasajes bíblicos que hablan sobre la necesidad de venir libremente sin condenación. Un buen pasaje es el Salmo 66 versículo 18 (NBLA), donde el salmista dice:
“Si observo iniquidad en mi corazón, El Señor no me escuchará“
Yo creo que eso significa que si empiezo a buscar en mi corazón y dudo de su perdón y mi posición ante Dios, y comienzo a dudar de la misericordia y la gracia de Dios, la que Él me ha invitado a recibir, empiezo a pensar en términos de mis propios méritos. Esto da lugar al diablo para recordarme lo malo que he hecho, mis fracasos, y mis debilidades, si el diablo puede hacernos enfocar nuestras debilidades y nuestras faltas, entonces no nos acercaremos a Dios con confianza. Entonces el salmista dice: “Si observo iniquidad en mi corazón, El Señor no me escuchará”. La lección es que no debemos mirarnos a nosotros mismos. Debemos mirar al trono de gracia. Tenemos que darnos cuenta de que no estamos viniendo de acuerdo con nuestros propios méritos o en nuestra propia justicia.
En uno de los Salmos de David él dice: “Oh Señor, escucha mi oración,…Respóndeme por Tu fidelidad, por Tu justicia” Es muy importante recordar que no nos basamos en nuestra justicia, ni nuestra fidelidad; sino en la justicia y la fidelidad de Dios.
En 1 de Juan capítulo 3 versiculos 21 y 22, Juan expresa el mismo pensamiento:
“Amados, si nuestro corazón no nos condena, confianza tenemos delante de Dios. Y todo lo que pidamos lo recibimos de Él…”
Tenemos que librarnos de la condenación de nuestro corazón. Cualquier actitud que piense tener algún tipo de justicia o méritos propios para acercarnos a Dios no es producto de la confianza, porque no tenemos nada en nosotros mismos. En nosotros no hay justicia. Nuestra confianza no puede basarse en nosotros mismos. Así que tenemos que llegar al punto de no permitir que nuestro corazón nos condene. Tenemos que llegar al lugar donde estemos confiando no en nuestra propia justicia y sabiduría, sino en la fidelidad de Dios, y eso produce confianza.
Pablo dice en Romanos capítulo 8 versículo 1:
“Por tanto, ahora no hay condenación para los que están en Cristo Jesús…”
En el resto del capítulo da una ilustración gloriosa de la vida que está llena y está controlada por el Espíritu Santo, todas las bendiciones, los privilegios y beneficios de esa vida. Pero el principio de ese capítulo y la entrada a esa vida está allí en el primer versículo “…no hay condenación para los que están en Cristo Jesús…” Debemos dejar de lado la condenación.
Todo esto en realidad nos lleva al tercer requisito para acercarnos a Dios, del que hablé en mis charlas la semana pasada. Es venir en el nombre de Jesús. Cuando nos acercamos en el nombre de Jesús, tenemos la seguridad de que nuestras oraciones son escuchadas por causa de Jesús. Esto quita la atención de nuestras vidas y de nuestra justicia. Porque al venir en el nombre de Jesús, creemos que nuestros pecados han sido perdonados y que somos aceptados por Dios como sus hijos. Nos acercamos como hijos de Dios y no como mendigos, esto agrada a Dios. Es así como él quiere que nos acerquemos.
Hay un hermoso cuadro en el libro de Ester, cómo ella entró en la presencia del Rey. Este fue un tiempo de tremenda crisis, las vidas de su gente estaban en peligro y el Rey no la había invitado a venir. Arriesgó su vida, pero después de ayunar tres días, dice que se vistió con sus ropas reales y entró ante la presencia del Rey y él la recibió. Note que ella entró como una reina y no como una mendiga, y es así como Cristo quiere que su iglesia se presente a Él, como una reina, no como una mendiga, creyendo que es recibida a causa de su Gracia y su Justicia.
Nuestro tiempo por hoy ha terminado, regresaré mañana a la misma hora para hablar del segundo elemento para una oración exitosa, “el motivo correcto”.

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