Me alegro de estar nuevamente con usted, para continuar con un tema que es de mucha importancia práctica para todos nosotros “Cómo orar y obtener lo que usted ora”.

Hasta ahora en esta semana ha explicado los 3 elementos importantes de la oración exitosa. El primero, debemos orar con confianza y sin condenación. Segundo, tenemos que orar con el motivo correcto, que es para la gloria de Dios. Y el tercero, debemos orar con base a buenas relaciones, que es necesario que perdonemos a otros, que debemos hacer a un lado la ira y la contienda, porque estas cosas son estorbo para nuestras oraciones, particularmente en la oración entre los esposos y las esposas.

Hoy voy hablar del siguiente elemento importante de la oración exitosa. Tiene que ver con la función que desempeña el Espíritu Santo en nuestras oraciones. Esto puede decirse de una manera simple, el único tipo de oración que Dios acepta es el que está dirigido por el Espíritu Santo. En realidad, eso va mucho más allá de nuestras oraciones. Se aplica a cada área de nuestra vida cristiana. El único tipo de vida cristiana aceptable a Dios es el que está dirigido por el Espíritu Santo. Pablo habla de esto en Romanos capítulo 8, versículo 14:

“14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.”

Eso es lo que constituye que una persona sea hijo de Dios, que sea guiada por el Espíritu de Dios. Para ser un hijo de Dios usted tiene que nacer del Espíritu de Dios. Esa es la experiencia inicial sin la cual no puede entrar en la vida cristiana. Pero para vivir con un hijo de Dios usted debe ser guiado por el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios. Muchas personas que han nacido de nuevo en realidad no saben cómo ser guiados por el Espíritu de Dios, cuando se trata de la vida cristiana. Eso es particularmente cierto con la vida de oración. Más adelante en ese mismo capítulo, Pablo aplica ese principio específicamente a la oración, dice en Romanos 8:26 y 27 (NBLA):

“26 De la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27 Y Aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque Él intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios.”

Pablo dice que tenemos una debilidad. Todos tenemos una debilidad. No es una enfermedad física, ni es una enfermedad mental, sino que es parte de nuestra antigua naturaleza carnal. Y nuestra debilidad es esta: no sabemos orar como debiéramos. Hay diferentes versiones de este versículo, algunos dicen que no sabemos por qué orar, otros dicen que no sabemos cómo orar. Yo creo que ambas versiones son ciertas. No sabemos por qué orar, no sabemos cómo orar. A veces pensamos que sabemos cómo orar. Pero aún no sabemos cómo, pero otras veces no sabemos por qué orar, ni cómo hacerlo. Estamos perdidos. Dios para esto realmente es depender del Espíritu Santo para que nos ayude. Él es él consolador, el ayudador, el que viene y nos ayuda a vivir una clase de vida diferente y hacer el tipo de oraciones que necesitamos. Pablo dice aquí que cuando viene el Espíritu Santo, en cierto sentido Él se hace cargo y cuando nos rendimos a El, él hace a través de nosotros la oración que necesitamos. Aquí el lenguaje de Pablo es muy personal y dice: “El Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”, y en el siguiente versículo leemos, “El (el Espíritu) intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios”. De cierto modo el secreto para orar exitosamente es dar control al Espíritu Santo, ceder inteligentemente pero voluntariamente a él, y dejar que el ore a través de usted el tipo de oración que en verdad necesita hacer.

Note que Pablo dice que este tipo de oración puede venir de varias maneras. una manera del que habla es con gemidos indecibles. Yo he estado presente cuando la persona recibe este tipo de oración. Es muy conmovedor, es muy solemne, esto produce un temor en usted. Es muy importante que entendamos que muchas de las cosas por las que necesitamos orar son tan profundas que no pueden expresarse con palabras. Las palabras ordinarias de nuestra expresión normal simplemente no son adecuadas para las cosas por las que tenemos que orar. Muy dentro de cada uno de nosotros hay algo más grande que nuestra mente finita. Es lo que la Biblia llama nuestro espíritu. Nuestro espíritu siempre está hambriento y sediento de Dios. Nuestro espíritu anhela alcanzar a Dios, tiene cosas dentro de él que ansía expresar a Dios en oración. Pero mientras estemos limitados a lo que nuestras mentes diminutas puedan decidir y establecer como razonable y válido, nuestro espíritu no se podrá expresar completamente. Así que una de las formas en que el Espíritu Santo libera a nuestro espíritu para orar eficazmente es con gemidos indecibles. Ese es un tipo de oración.

Otra manera en que el Espíritu Santo nos puede ayudar es dándonos la oración en nuestro propio lenguaje, pero no es una oración que hacemos nosotros mismos. Recuerdo muy bien cómo me sucedió la primera vez. Yo era soldado inglés y aunque no conocía al Señor Jesús de una manera personal y una familia cristiana me invitó a cenar un domingo, junto con otro soldado. Así que fuimos y todos eran cristianos comprometidos y yo nunca había estado en una casa así. Empezaron por pedirle a Dios que bendijera la comida. Yo nunca había estado en una casa donde se hiciera eso. Pero después que me ajusté a eso, la cena estaba deliciosa y pensé en realidad me estaba acomodando bien. Y entonces cuando terminó la cena, sin ninguna advertencia, todos empezaron a orar. Éramos como 7 u 8 personas alrededor de esta mesa ovalada y me di cuenta de que se turnaban para orar, uno después de otro, noté que mi turno se acercaba rápidamente. Yo nunca había orado en voz alta en público en toda mi vida. Estaba literalmente paralizado de miedo. Y cuando llegó mi turno no tenía ninguna idea de lo que iba a pasar. Simplemente abrí mi boca y dije estas palabras “Señor creo, ayuda mi incredulidad”. Yo no sabía que eso estaba en la Biblia. Pero esto fue probablemente la mejor oración que jamás haya hecho. No Puedo tomar crédito por esa oración. El Espíritu Santo me la dio.

He hablado de 2 maneras en que el Espíritu Santo puede ayudarnos a orar. La primera es con gemidos indecibles. La otra es dándonos una oración en nuestro propio lenguaje, pero es una oración que no podríamos hacerlo nosotros mismos.

Hay una tercera manera en que el Espíritu Santo puede ayudarnos a orar y es por medio de un lenguaje de oración en una lengua desconocida. Se habla de esto por supuesto muchas veces en el Nuevo Testamento. Algunas personas no lo entienden bien. La verdad es que no se puede entender completamente. Es una de esas actividades de nuestro espíritu que va más allá de nuestras pequeñas mentes para comprender totalmente. Pero gracias a Dios nuestra experiencia cristiana no está limitada a lo que nuestras mentes pueden comprender. Tenemos un Dios que es más grande que nuestras mentes diminutas y una de las maneras en que Dios nos libera de la tiranía de nuestra mente sobre nuestras vidas es dándonos por medio del Espíritu Santo un leguaje de oración. Oramos en un lenguaje que es muy real. Pero no es un lenguaje que podamos entender. Simplemente dejamos que el Espíritu Santo ore a través de nosotros por lo que se necesite, en este nuevo lenguaje de oración.

Hoy hay millones de personas alrededor del mundo que están entrando en esa experiencia y descubren que corresponde exactamente a lo que está escrito en el Nuevo Testamento. Escuche lo que Pablo dice en 1ra de Corintios 14, versículos 2 y 4:

“2 Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios, pues nadie lo entiende, sino que en su espíritu habla misterios.4 El que habla en lenguas, a sí mismo se edifica...”

Así que ¿Que hacemos cuando oramos en este lenguaje de oración, en esta lengua desconocida? Pablo dice que hacemos 3 cosas. Primero, que hablamos directamente con Dios y no a los hombres, ese es un privilegio en sí mismo, poder hablar directamente con Dios todopoderoso. Segundo, en nuestros espíritus hablamos misterios, cosas muy profundas para que nuestras mentes pequeñas puedan entender. Tercero, dice que cuando hablamos en lenguas nos edificamos espiritualmente, aunque nuestra mente no comprenda lo que sucede.

Pablo vuelve sobre esto en 1ra de Corintios 14 versículos 14 y 15 (NBLA):

“14 Porque si yo oro en lenguas, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.15 Entonces ¿qué? Oraré con el espíritu, pero también oraré con el entendimiento. Cantaré con el espíritu, pero también cantaré con el entendimiento.”

Note que tenemos varias opciones de como orar. A veces oramos con el entendimiento. Oramos con palabras que entendemos y confiamos que el Espíritu Santo nos corrija. Otras veces, le damos un descanso a nuestra mente y dejamos que el Espíritu Santo tome control a través de nuestro espíritu ore con un lenguaje que no entendemos. Pero sabemos de acuerdo con las escrituras que hablamos con Dios, que hablamos misterios, que compartimos los secretos de Dios y que nos edificamos a nosotros mismos.

Otro aspecto importante, la oración es un arma importante en la guerra espiritual. En Efesios, capítulo 6 del versículo 12 en adelante, Pablo habla de la guerra espiritual y en el versículo 18 dice:

“18 Con toda oración y súplica oren en todo tiempo en el Espíritu…”

Esto está en el contexto de la guerra espiritual. La oración entre otras cosas es una tremenda arma espiritual. Yo la comparo con un proyectil balístico intercontinental de los que tenemos hoy día, que puede ser lanzado desde un continente contra alguna fortaleza o posición estratégica en el territorio de un enemigo potencial en otro continente a kilómetros de distancia. Pero para que el proyectil sea efectivo y cumpla su objetivo su computadora debe ser programada correctamente. Y creo que esto es una pequeña parábola. Si oramos eficazmente en el Espíritu Santo, él programará la computadora. El determinará el objetivo contra el que estamos orando.

Escuche lo que Pablo dice en Efesios 3:20, para terminar por hoy:

“20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros,”

Note que la contestación a nuestras oraciones depende del poder que actúa en nosotros. ¿Cuál es ese poder? Por supuesto es el poder del Espíritu Santo. Cuanto más El actúa en nosotros, tanto más eficaz serán nuestras oraciones.

Nuestro tiempo por hoy ha terminado, regresaré mañana a la misma hora, aún tengo un elemento más de la oración exitosa, estaré hablando de eso mañana.

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