Me alegro de estar nuevamente con usted, hasta ahora en esta semana he explicado 4 elementos importantes para la oración exitosa. El primero, debemos orar con confianza y sin condenación. El segundo, tenemos que orar con el motivo que es para la gloria de Dios. El tercero, debemos orar con base en las relaciones correctas con otros, especialmente con los que están cerca de nosotros. Cuarto, que nuestras oraciones sean dirigidas por el Espíritu Santo.

Hoy tengo un importante elemento más para las oraciones exitosas, y es que oremos de acuerdo con la Palabra de Dios. Ayer hablé de la función que debe desempeñar el Espíritu Santo en nuestras oraciones. Cité Romanos 8:14:

14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.

Le mostré que para vivir como hijos de Dios tiene que ser guiado por el Espíritu Santo. Luego en Romanos 8:26 y 27 (NBLA), Pablo aplica esto particularmente a nuestras oraciones:

26 De la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27 Y Aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque Él intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios

Indiqué que en cierto sentido el arte de una oración exitosa es saber rendirse al Espíritu Santo, dejar que él tome cargo y ore a través de nosotros la oración correcta. Dije que hay varias maneras diferentes en que el Espíritu Santo puede hacer esto. En ese pasaje Pablo menciona gemidos indecibles, y dije que a menudo las cosas que tenemos que orar son tan profundas que no pueden expresarse en palabras, tan profundas que nuestras mentes finitas no pueden encontrar las palabras adecuadas. Otras veces, la oración en nuestro propio lenguaje. Pero es una oración que viene de Dios, y no solo de nuestro entendimiento. Y en otras ocasiones, el Espíritu Santo puede darnos un lenguaje de oración, una lengua desconocida, algo que sobrepasa nuestro entendimiento, pero que nos permite comunicarnos con Dios, de espíritu a Espíritu. Así que estas son varias maneras en que el Espíritu Santo nos ayuda a orar.

Hoy quiero agregar a esto un principio muy importante que tenemos que recordar. El principio es este “El Espíritu de Dios siempre opera con y a través de la Palabra de Dios”. Lo diré de nuevo, es muy importante, “El Espíritu de Dios siempre opera con y a través de la Palabra de Dios”. Por lo tanto, no es suficiente con tener al Espíritu de Dios, sino que tenemos que combinarlo con la Palabra de Dios. Hay un ejemplo de esto en el Salmo 33 verso 6, donde este principio es aplicado a la creación del universo, el salmista dice:

6 Por la palabra del Señor fueron hechos los cielos,Y todo su ejército por el aliento de Su boca

Donde en español dice “Aliento” el hebreo dice literalmente “Espíritu”. Así que por la Palabra de Dios y por su Espíritu fueron hechos los cielos y todo el ejército de ellos; en otras palabras, esos son los dos agentes detrás de la creación. Todo el universo creado fue puesto en existencia por la combinación y por la operación del Espíritu y la Palabra de Dios.

Si leemos en el primer capítulo de génesis vemos un ejemplo de como sucedió esto históricamente, Génesis capítulo 1, versículos 2 y 3, dice:

2 La tierra estaba sin orden y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. Y hubo luz. Note que el Espíritu de Dios sí estaba allí moviéndose, pero nada efectivo estaba sucediendo, y el siguiente versículo dice: 3 Entonces dijo Dios: Sea la luz. Y hubo luz.

“Dijo Dios”, significa que la palabra de Dios salió. Entonces donde ya estaba el Espíritu de Dios, la palabra de Dios salió y la unión del Espíritu con la palabra de Dios produjo la creación. Dios dijo la palabra “luz” y el objeto “luz” entró en existencia. Aquí hay una vedad tremenda que debemos captar y la diré de esta manera: Todo el poder creativo de Dios puede obrar a través de nosotros cuando el Espíritu y la palabra de Dios se combinan en nuestras oraciones. Ante nuestros ojos podemos parecer muy débiles o limitados, pero sí logramos ser canales para el Espíritu y la Palabra de Dios, sí podemos unirnos con Dios de tal manera que no estorbemos al Espíritu y a la palabra de Dios, si somos sumisos, obedientes y flexibles, entonces todo el poder creativo de Dios puede obrar a través de nuestras oraciones. Porque se requiere solamente esas dos cosas para la creación del universo. El Espíritu y la palabra de Dios. Esas dos cosas están igualmente disponibles en nuestras oraciones y si sabemos cómo rendirnos a ellos y dejar que operen libremente a través de nosotros.

Quiero darle un ejemplo del poder ilimitado de la oración de un solo hombre, cuando el Espíritu y la palabra de Dios se combinan en él. El ejemplo es Elías, el pasaje que habla de esto está en el Nuevo testamento, en Santiago capítulo 5, versículos 17 y 18, esto es lo que Santiago dice de Elías:

17 Elías era un hombre de pasiones semejantes a las nuestras… Note que Elías no era diferente a nosotros...era un hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras y oró fervientemente para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses.  18 Oró de nuevo, y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto…

Así que Elías no era diferente a nosotros, y con su oración controló la lluvia en Israel por 3 años y medio, ¿no es eso asombroso? Y Elías no nos es representado como alguien completamente diferente a nosotros, sino que se menciona como un desafío y un ejemplo. Él lo hizo. Santiago dice “nosotros podemos hacerlo también”.

¿Cuál era el secreto de la oración de Elías? Yo creo que era este, su oración estaba basada en la palabra de Dios. Que en su oración él dio libertad por fe al ilimitado poder de la Palabra de Dios al unirlo con el Espíritu de Dios, Elías no estaba orando por iniciativa propia. Él no estaba inventando su propia oración, sino que estaba orando de acuerdo con la palabra de Dios. Cuando vemos lo que sucedió allí en el monte de Carmelo, Elías había desafiado a los profetas de Baal para que hicieran descender fuego sobre sus sacrificios y ellos oraron todo el día, cortándose con lanzas y saltando sobre el sacrificio frenéticamente, pero nada sucedió. Al final del día, Elías edifica su altar y ofrece su sacrificio. Y luego hace esta simple oración. No grita, no salta sobre el altar, sino que hace una oración que se basa en la Palabra de Dios. Escuche lo que dice en 1ra de Reyes 18:36:

36 Y a la hora de ofrecerse el sacrificio de la tarde, el profeta Elías se acercó y dijo: «Oh Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, que se sepa hoy que Tú eres Dios en Israel, que yo soy Tu siervo y que he hecho todas estas cosas por palabra Tuya.

¿Cuál es la clave? Esta en esa última frase, “he hecho todas estas cosas por palabra Tuya”, no he improvisado, no he seguido mis propios impulsos, no he basado mis acciones en una filosofía humana, sino que he basado todo lo que he hecho en su palabra Señor, y por lo tanto puedo esperar su respaldo, porque Él respalda su palabra.

¿Cuál palabra de Dios le dio el derecho a Elías para que orara por la lluvia? Primero veamos lo que dice en las escrituras para detener la lluvia, en el libro de Deuteronomio, capítulo 11, versículos 16 y 17, antes de que Israel entrara en su tierra, Dios les advirtió por medio de Moisés, eso es lo que dijo:

16 Tengan cuidado, no sea que se engañe su corazón y se desvíen y sirvan a otros dioses, y los adoren. 17 No sea que la ira del Señor se encienda contra ustedes, y cierre los cielos y no haya lluvia y la tierra no produzca su fruto, y pronto perezcan en la buena tierra que el Señor les da.

Note lo que Dios le dijo a Israel, si “se desvíen y sirvan a otros dioses, y los adoren”, y eso fue exactamente lo que habían hecho en el tiempo de Elías, Dios dijo que cerraría los cielos y no habría lluvia. Así que cuando Elías oró para que se cerraran los cielos lo que pedía era que Dios respaldará su propia palabra ya dada. Esa era la autoridad de su oración.

Entonces, después de que se había edificado el templo de Salomón, Salomón oró de esta manera para dedicar el templo, 1 de Reyes 8, versículos 35 y 36 (NBLA):

35 »Cuando los cielos estén cerrados y no haya lluvia por haber ellos pecado contra Ti, y oren hacia este lugar y confiesen Tu nombre, y se vuelvan de su pecado cuando Tú los aflijas, 36 escucha Tú desde los cielos y perdona el pecado de Tus siervos y de Tu pueblo Israel; sí, enséñales el buen camino por el que deben andar. Y envía lluvia sobre Tu tierra, la que diste a Tu pueblo por heredad.

Ahí está el derecho bíblico para reclamar la lluvia. Cuando el pueblo de Dios se arrepienta y ore a Dios, entonces Dios dice, “tienen una base bíblica para reclamar la lluvia”. Así que, cuando fue retenida como cuando fue dada la lluvia, Elías tuvo una base bíblica en la palabra de Dios por lo que oro, y esa era su autoridad, y explica la efectividad en su oración.

En el mismo contexto Santiago habla en el mismo capítulo de como orar por los enfermos. En el capítulo 5, versículos 14 y 15 (NVI):

14 ¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. 15 La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y, si ha pecado, su pecado se le perdonará.

¿Cuál es la base para esa oración ofrecida en fe? Exactamente la misma como la oración de Elías. Esto es, que lo hacemos de acuerdo con la palabra de Dios. Ungir con aceite es en verdad una imagen hermosa, porque el aceite ejemplifica el Espíritu Santo. Pero se requiere obediencia a la Palabra de Dios para poder liberar el Poder del Espíritu Santo. Así que cuando hacemos lo que dice la Palabra de Dios y ungimos a los enfermos con aceite, nuestra obediencia a la Palabra de Dios libera el poder del Espíritu Santo para sanar a los enfermos.

Nuestro tiempo por hoy ha terminado, regresaré la próxima semana a la misma hora, de lunes a viernes, para explicar varias maneras especificas en que podemos orar conforme a la palabra de Dios, y así liberar el poder del Espíritu Santo, para poder producir resultados mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos. Manténganse atentos ahora para algunos anuncios importantes. En particular, cómo pueden obtener mi libro, Cita en Jerusalén. Esta es la dramática historia verdadera de mi primera esposa, Lydia. Relata cómo Jesús se le apareció mientras ella era maestra en su Dinamarca natal y la llamó a dejar su hogar y todo lo que tenía para ir a Jerusalén, donde se convirtió en madre de una familia de niños huérfanos. Muchas veces, en medio de innumerables peligros y presiones, su propia supervivencia y la de los niños dependían de su capacidad para alcanzar a Dios en oración. Su historia les dará una nueva perspectiva sobre lo que la oración puede hacer. El anuncio que sigue les dirá cómo pueden obtener este libro.

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