Orando por nuestro gobierno

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
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Únete a Derek Prince en 'Orando por Nuestro Gobierno', donde explora la profunda responsabilidad de los cristianos de interceder por nuestros líderes. Descubre cómo el Espíritu Santo guía y potencia nuestras oraciones, alineándolas con la Palabra, como lo muestran figuras bíblicas como Elías y Pedro. Parte de la serie 'Gobernando por la Oración', este episodio fundamenta la oración en las Escrituras para traer un cambio transformador a nuestro mundo.
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con Ud. para continuar hablando sobre las posibilidades ilimitadas de la oración. En mi charla de ayer establecí un fundamento de tres verdades importantes y relacionadas. Primero, Dios nos ha hecho una nación de sacerdotes. Es nuestra responsabilidad gobernar el mundo para Dios a través de nuestras oraciones. Segundo, para que nuestras oraciones sean eficaces, estas tienen que ser dirigidas y facultadas por el Espíritu Santo. Tercero, el Espíritu y la Palabra de Dios, siempre trabajan juntos; el poder del Espíritu Santo solo obra a través de nuestras oraciones, siempre y cuando estén alineadas con la Palabra de Dios.
Además, usé dos ejemplos de la Biblia, el de Elías, en el Antiguo Testamento, quien a través de sus oraciones controló la lluvia en Israel por tres años y medio. La oración conjunta de la iglesia del Nuevo Testamento que, primero liberó a Pedro de una cárcel de máxima seguridad, y luego dio un fin rápido y temible a la carrera de un rey corrupto, Herodes. En cada caso estas oraciones provocaron la intervención angelical directa a favor de aquellos por lo que se oraba.
Hoy voy a desarrollar este tema, sobre como “gobernar a través de la oración” de una manera muy práctica. Voy a hablar de nuestra obligación de orar por nuestro gobierno. Es una verdad triste que muchos creyentes no se han enterados de esa responsabilidad que es puesta directamente sobre nosotros en el Nuevo Testamento. El primer pasaje que voy a leer está en Primera de Timoteo, capítulo 2, versículos 1 al 4 (NBLA); esto es lo que Pablo dice:
1Exhorto, pues, ante todo que se hagan plegarias, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres, 2 por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad. 3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad.
Este es uno de los pasajes más lógicos de la Biblia que conozco. Nos revela una serie de pensamientos y obligaciones para nosotros y nos da las razones más firmes y lógicas de lo que nos está diciendo. Se lo explicaré en los siguientes pasos: Primero; el primer ministerio público de la iglesia cuando se congrega es la oración. Pablo dice: Exhorto, pues, ante todo que se hagan plegarias, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres. Si resumimos esas cuatro palabras en una sola seria “Oración”. Así que el primer ministerio público de la iglesia cuando se congrega es la oración.
Esto está de acuerdo con lo que dice Isaías en el capítulo 56 versículo 7; “…porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos” (RVC). El primer tema en particular que se nos requiere orar es por todos los hombres. En otras palabras, nuestras oraciones deben ser tan amplias en su alcance como el amor, la misericordia de Dios y el ofrecimiento del evangelio para todos los hombres.
Dije ayer que muchos cristianos están demasiados centrados en sí mismo cuando oran; y le di el ejemplo de la oración de un miembro de una iglesia; “Señor, bendíceme a mí, a mi esposa, a mi hijo Juan, a su esposa, a nosotros cuatro y a nadie más, Amén”. Obviamente esto no está alineado con lo que Pablo dice, de orar por todos los hombres.
La primera categoría en particular de hombres, por la que debemos orar, según lo que dice Pablo es, “por los reyes y por todos los que están en autoridad”. Por supuesto, del lado occidental del Atlántico no hay muchos reyes. Así que dejemos eso de lado y solo digamos, todos los que están en autoridad o eminencia: el gobierno. ¿Se da cuenta que en particular el primer tema específico de oración para el creyente al reunirse en la iglesia es por nuestro gobierno; por aquellos que tienen autoridad sobre nosotros?
He observado, que en muchísimas iglesias nunca se piensa en eso; ni una vez al mes. Pablo lo coloca en primer lugar. ¿Qué debemos pedirle a Dios que haga por y a través del gobierno? Pablo dice: para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad. Hagámonos esta pregunta simple. ¿El gobierno que tenemos afecta la vida que llevamos? Obvio que nos afecta continuamente y de muchas maneras. Entonces, esto indica que debemos orar por nuestro gobierno si queremos vivir una vida buena, lógica y de bien común.
¿Qué vamos a pedir que logre el gobierno? Este logrará un entorno donde los que estamos bajo el gobierno podamos vivir una vida tranquila y sosegadamente con toda piedad y dignidad. Yo creo que esa es la función principal del gobierno claramente descrita. En otras palabras, por lo que debemos orar es que el gobierno haga su trabajo como corresponde; y más simple aun, debemos orar por un buen gobierno.
En el siguiente versículo Pablo dice: esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador. Cuando él dice “esto” ¿A qué se está refiriendo? A lo que hemos analizado en el versículo anterior: un buen gobierno. Así que Pablo está diciendo, y esto es de tremenda importancia, un buen gobierno es bueno y agradable delante de Dios, nuestro Salvador.
Me pregunto cuántos cristianos se dan cuenta de que Dios aprueba el buen gobierno. Que haya un buen gobierno es la voluntad de Dios. El siguiente versículo nos da una gran razón básica del porque Dios aprueba un buen gobierno; de porqué es su voluntad. Allí leemos: Dios “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad”. Ya dije que la misericordia y el amor de Dios se extienden a toda la raza humana. Dios quiere que todos los hombres sean salvos, pero no pueden serlo sin que ellos lleguen al conocimiento de la verdad. No pueden tener ese conocimiento a menos que se les presente la verdad del Evangelio, que se les predique.
Entonces la simple y lógica razón es que Dios quiere que la verdad del Evangelio sea proclamada a todos los hombres en todas partes. Todo lo que tenemos que hacer es preguntarnos una cosa más. Que hace que sea más fácil proclamar el Evangelio; ¿un buen gobierno o un mal gobierno? Creo que la respuesta es demasiado obvia como para requerir mucha explicación; el mal gobierno dificulta la predicación del Evangelio, el buen gobierno facilita en muchas maneras la predicación del Evangelio. Así que un buen gobierno es la voluntad revelada de Dios.
Para resumir lo que he estado diciendo, leeré un breve pasaje de mi libro “Moldeando la historia a través de la oración y el ayuno”. Leeré lo que escribí en el capítulo 3, página 48 de este libro:
“Estamos ahora en un buen punto para presentar la enseñanza de 1ra de Timoteo 2:1–4 en una serie de pasos lógicos y sencillos
1. La oración es el primer ministerio y propósito de los creyentes al congregarse. 2. El primer tema específico para la oración es el gobierno. 3. Es nuestro deber orar por un buen gobierno. 4. Dios desea que se predique la verdad del Evangelio a todos los hombres. 5. Un buen gobierno facilita la predicación del evangelio, mientras que un gobierno malo lo impide. 6. Por lo tanto, un buen gobierno es la voluntad de Dios”.
Leeré esa conclusión una vez más, esta es una de las conclusiones más importantes en toda la Escritura. Esto afecta toda nuestra vida. “Un buen gobierno es la voluntad de Dios”.
Ahora voy a relacionar eso con un pasaje en Primera de Juan, capítulo 5, versículos 14 y 15 (NBLA), donde Juan nos da un requisito simple y básico para que nuestras oraciones sean contestadas. Esto es lo que dice:
14 Esta es la confianza que tenemos delante de Él, que si pedimos cualquier cosa conforme a Su voluntad, Él nos oye. 15 Y si sabemos que Él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho.
Escuche nuevamente lo que dice: “…si pedimos cualquier cosa conforme a la voluntad de Dios, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho”. La base para la relación exitosa es saber que se está orando conforme a la voluntad de Dios. Y la voluntad de Dios está revelada principalmente en la Biblia.
Apliquemos este principio de orar conforme a la voluntad de Dios, y saber que él nos oye, y que tenemos las peticiones que le hemos hecho, al tema en particular que hemos desarrollado, que es “orando por nuestro gobierno”. Lo resumiré de esta manera; si oramos de acuerdo con la voluntad de Dios, Él nos oye. Si sabemos que él nos oye, sabemos que tenemos lo que pedimos. Sabemos que un buen gobierno es conforme a la voluntad de Dios; por lo tanto si oramos por un buen gobierno sabemos que Dios nos oye. Y si sabemos que Dios nos oye, sabemos que tenemos lo que pedimos. ¿De qué estamos hablando? Estamos hablando de un buen gobierno.
Démosle una aplicación práctica a la situación actual de nuestro país. Si es que no tenemos un buen gobierno; solo estoy diciendo: “sí”… es que no tenemos, cada uno tiene que decidir hasta donde considera que un gobierno es “bueno”, o es ineficaz, ineficiente, o cualquiera sea la opinión que pueda tener del gobierno; pero si no tiene un buen gobierno, ¿por qué razón no lo tenemos? Solo hay dos razones posibles, si creemos lo que la Biblia dice. La primera razón, es que no hemos orado como deberíamos hacerlo. Y yo supongo que eso se aplica a más de la mitad de los cristianos en este país. Nunca oran inteligentemente y con una verdadera preocupación por el gobierno. Se encogen de hombro y critican al gobierno, pero lo que menos hacen es orar.
Déjeme decirle que las escrituras no otorgan ninguna autoridad para criticar al gobierno, pero hay una obligación para orar por nuestras autoridades. Y si Ud. es uno de los que critican, sugiero que si pasa menos tiempo criticando y más tiempo orando, tal vez tenga menos que criticar.
La primera razón posible es que no hemos orado. Pero hay otra razón, es que hemos orado sin saber que un buen gobierno es la voluntad de Dios; porque solo si oramos sabiendo que es la voluntad de Dios, podemos decir, que tenemos lo que hemos pedido, esto es: un buen gobierno.
¿Por qué los cristianos encontramos difícil creer que eso depende de nuestras oraciones? Tomamos la actitud de creer que el gobierno está fuera de nuestro control, que no hay nada que podamos hacer. Nos encogemos de hombros y criticamos, nos quejamos, pero no oramos. Yo creo que la verdadera razón por la que no hemos orado es porque no hemos entendido, las posibilidades ilimitadas de orar conforme a la Palabra de Dios.
Nuestro tiempo por hoy a terminado, regresaré mañana a la misma hora para hablar de mi propia experiencia. Le daré ejemplos de cómo he visto cambiar la historia a través de la oración.GOBERNANDO A TRAVÉS DE LA ORACIÓNVer la historia transformada mediante la oración

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