Ver la historia Moldeada por la oración

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
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Descubre un viaje inspirador en 'Ver la Historia Moldeada por la Oración', donde Derek Prince revela cómo las oraciones fervientes pueden influir en el rumbo de las naciones. Reflexiona sobre el poder de la oración, alineada con la voluntad de Dios, que facilita el Evangelio y su impacto transformador. Este es el Episodio 3 de la serie 'Gobernando por la Oración'.
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con Ud. En mi charla de ayer hablé de nuestra obligación de orar por nuestro gobierno. Expliqué que un buen gobierno es la voluntad de Dios porque facilita la predicación del Evangelio, que es el propósito principal de Dios para nuestro mundo. Sin embargo esto no significa que tendremos un buen gobierno automáticamente. Dios espera que nosotros oremos. Nuestras oraciones tienen mucho que ver con la clase de gobierno que tenemos, mucho más de lo que la mayoría de los cristianos quieran reconocerlo.
Hoy voy a hablar de esto basado en mi experiencia, le contaré de casos, en los que he visto formarse la historia a través de la oración.
Para mi primer ejemplo regresaré, a mis primeros años como cristiano. En 1940, cuando estaba como profesor de Filosofía en la Universidad de Cambridge, fui convocado por las fuerzas británicas en la Segunda Guerra Mundial. En Julio de 1941, tuve un encuentro personal muy dramático con el Señor, en una de las barracas del Ejército. No puedo entrar en muchos detalles ahora; pero me transformó completamente y cambió el curso de mi vida. Un tiempo después, en el mismo año, mi unidad fue enviada al Norte de África, y serví allí como asistente, en un hospital militar. En el curso de esa experiencia tomé parte en la retirada más larga en la historia del ejército inglés; 700 millas de retirada continua, desde un lugar llamado El Agheila, en Libia, hasta las mismas puertas del Cairo. Y le diré que retroceder 700 millas, es una experiencia muy cansadora y desmoralizante, especialmente en un árido desierto.
En ese momento el destino de todo el Oriente Medio estaba en peligro. Si las fuerzas del eje capturaban el Cairo, dominarían el Canal de SUEZ, y cortarían una de las líneas básicas de abastecimiento del Imperio Británico, y finalmente las tierras de Israel, y los recursos petroleros de todo el Oriente Medio, estarían a su merced. Así que era un momento crítico.
Sin duda hubo muchos factores que produjeron esa retirada que yo no podía analizar apropiadamente. Pero lo que más me impresionó, fue que los oficiales no tenían el respeto de sus suboficiales.Los ánimos estaban bajos, había poca comunicación, y la impresión que teníamos de los oficiales era que estaban muy preocupados por su propio bienestar, y sus propias necesidades, que por las necesidades de sus hombres, o por la necesidad de pelear la guerra eficazmente.
Por ejemplo, estaba el problema del agua. El agua estaba tremendamente escasa, y la ración era de una cantimplora cada dos días para cada hombre, esta debía usarse para todo, beber, lavar, y cocinar. Pero era muy obvio que mientras nosotros vivíamos con esa ración, los oficiales usaban en su día solo para poner en su whisky más de lo que teníamos nosotros para todos los otros propósitos. Obviamente eso no ayudaba a una buena relación entre los oficiales y sus suboficiales.
Como yo era cristiano y había llegado a conocer al Señor, tenía una relación firme con él, y creía en la Biblia; yo sentí que debía orar, pero no sabía cómo hacerlo. Así que más o menos esperé a que Dios me diera una oración, el tipo de oración que él quería que yo hiciera. Y después de un tiempo Dios me dio esta oración específica:” Señor, danos líderes que nos lleven a la victoria para tu gloria”. Una vez que empecé, oré de esta manera regularmente, todos los días; yo no sabía lo que estaba sucediendo, pero Dios empezó a moverse rápidamente. El gobierno británico asignó a un nuevo comandante para sus fuerzas en el Oriente Medio del Norte de África.Un oficial que estaba sirviendo en el desierto fue asignado a comandar en el Cairo, pero su avión se estrelló y murió. Así que en este escenario muy importante y activo de la guerra, las fuerzas británicas no tenían comandante.
En esa situación WINSTON CHURCHILL, que era el primer ministro Británico actuó más o menos por iniciativa propia, y asignó a un oficial desconocido que fue traído desde Inglaterra, su nombre era BERNARD MONTGOMERY. Quiero hacer la observación, que MONTGOMERY era un cristiano comprometido, y un hombre que temía a Dios. También era un comandante muy bueno y un hombre de mucha disciplina. Tomó la tarea de reorganizar las fuerzas británicas. Restauró la disciplina y el estado de ánimo, cambió la actitud, el porte y la conducta de los oficiales; y luego peleó la muy conocida batalla de ALAMEIN, que fue la primera gran victoria aliada en todo ese escenario de guerra. En realidad de toda la guerra. Cambió el curso de la guerra en el Norte de África a favor de los aliados, esa fue la batalla del ALAMEIN.
En ese momento, yo servía con una unidad de la ambulancia militar en el desierto, un poco más atrás de las fuerzas británicas que avanzaban; y en el camión había, una pequeña radio portátil, por el que el comentarista, estaba describiendo los preparativos en el cuartel de Montgomery, antes de la batalla del ALAMEIN. Y explicaba como Montgomery, había reunido a sus oficiales y a sus hombres y le decía, pidámosle a Dios, el poderoso en batalla, que nos dé la victoria”. Y al escuchar esas palabras. Lo que yo llamo la electricidad del cielo me atravesó desde la cabeza hasta los pies; y Dios me habló de una manera silenciosa y firme diciendo: Esa es la respuesta a tu oración.
Entonces muy temprano en mi experiencia cristiana aprendí que la oración puede cambiar el curso de la historia. Está alineada con la Escritura. Por ejemplo en el Salmo 75, versículo 6 y 7 (NBLA). El Salmista dice:
6 Porque ni del oriente ni del occidente, Ni del desierto viene el enaltecimiento,7 Sino que Dios es el Juez;A uno humilla y a otro ensalzaNote que dice ni del desierto; que era particularmente apropiado a mi situación, note que dice: Mas Dios es el juez; A éste humilla, y a aquel enaltece.
Y eso fue exactamente lo que sucedió en esa situación. Los líderes humanos habían escogido a un comandante, pero Dios lo quitó y puso a otro que le diera la victoria a él. Así que quiero que entienda que vale la pena orar por el liderazgo.
El segundo ejemplo que le daré sobre cómo la historia es formada a través de la oración, esto ocurrió en Kenia, al este de África; en 1960, yo hacía un trabajo de educador con estudiantes y maestros africanos. En ese entonces Kenia estaba esperando recibir su independencia del imperio británico, dentro de un par de años. Y el país había pasado una tremenda crisis política. La revuelta de Mau Mau, que había dividido eal país en dos, creó hostilidad y sospecha, y no solo entre negros y blancos; sino también entre las diferentes tribus africanas. El Congo Belga, que está al Oeste, había recibido su independencia de Bélgica, e inmediatamente había brotado una amarga guerra civil. Todos los expertos políticos predijeron que Kenia, seguiría los mismos pasos que el colonialismo belga en el Congo; aún podría ser peor.
En agosto de ese año, yo era uno de los oradores, en una convención bíblica para jóvenes africanos. La convención duró una semana y habíamos llegado a una última noche, y el Espíritu de Dios se movió de una manera soberana y única. Yo sentí que habíamos abierto los recursos del poder de Dios, y que era nuestra responsabilidad usarlos para bien. Así que subí a la plataforma y silencié a los jóvenes que estaban orando, y los desafié a que oraran por el futuro de su nación. Les dije que los cristianos tenemos una responsabilidad de orar por nuestro gobierno y que su país estaba atravesando una gran crisis, y que probablemente, sus oraciones serian lo único que podía salvar a su país del desastre.
Se unieron en oración, y por aproximadamente 10 minutos, todos, unas dos o trescientas personas estaban orando, aferrándose a Dios. Unas de las experiencias más dramáticas de las he participado. Luego cuando todos se callaron, el joven africano que estaba a mi lado en la plataforma habló y dijo: Quiero decirles que mientras orábamos tuve una visión: “Ví a un hombre sobre un caballo rojo, y el caballo era muy feroz y cruel, y venía a Kenia del Este. Detrás de él venían otros caballos rojos también, feroces y crueles, mientras estábamos orando, vi que estos caballos, se volvían alejándose de Kenia hacia el Norte. Y al meditar sobre esto, Dios me dijo: “Sólo el poder sobrenatural de la oración de mi pueblo puede alejar los problemas, que se están acercando a Kenia. Repetiré esas palabras, “sólo el poder sobrenatural de la oración de mi pueblo puede alejar los problemas, que se están acercando a Kenia”.
No puedo entrar en mucho detalle sobre esta historia de los años que siguieron, pero puedo decir que la visión que tuvo ese joven africano se cumplió exactamente. Como tres o cuatro años después hubo un grave intento comunista que venía del Este, para entrar a Kenia y a todo el país. Pero fue frustrado por la acción pronta y sabia de JOMO KENYATTA, el primer presidente de Kenia. Y los comunistas nunca han hecho ningún avance significativo en Kenia, pero se fueron hacia el Norte, ocuparon Somalia y hoy ese país es básicamente un campamento comunista armado. Pero desde ese tiempo en adelante Kenia ha sido una de las naciones más estables y progresistas, entre más de 50 naciones africanas nuevas, que han surgido en el Continente, después de la Segunda Guerra Mundial. Ciertamente eso no fue lo que predijeron los expertos políticos. Se logró por medio de la oración, una oración de acuerdo, conjunta y en fe, durante una crisis por el destino de una nación.
Para terminar quiero hacerle esta pregunta ¿Podría suceder lo mismo en su país? ¿Podría ser lo mismo en su país, sobre lo que Dios le dijo a ese joven africano de Kenia en 1960? “Solo el poder sobrenatural de la oración de mi pueblo puede alejar los problemas que se están acercando a su país.
Nuestro tiempo por hoy ha terminado. Regresaré mañana, a la misma hora para continuar con este tema de cómo gobernar a través de la oración. Explicaré la provisión de Dios para la sanidad de nuestra tierra.

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