Me alegro de estar nuevamente con usted al llegar al final de otra semana. Nuestro tema para esta semana ha sido gobernando a través de la oración. En mi charla de ayer presenté mi tema en forma de pregunta; supongamos que hemos reconocido nuestro fracaso en ejercer nuestra influencia potencial para el bien de nuestra nación, sea esto por la falta de oración u otras maneras. ¿Hay algo que podemos hacer para remediar esta situación?Mi respuesta fue: Sí. La Biblia tiene una respuesta muy clara y práctica a esta pregunta, está en 2nda de Crónicas 7:14 (NVI):

14 si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra.

Indiqué que había siete cosas involucradas en ese versículo: Tres cosas que Dios dijo que El hará por nosotros, y cuatro cosas que Dios requiere que hagamos para El. Las tres cosas que Dios dice que El hará vendrán al final. El escuchará desde los cielos, perdonará nuestros pecados, y sanará o restaurará nuestra tierra. Y es esa última cosa a la que estamos apuntando, la sanidad de nuestra tierra. Y Dios dice que si cumplimos sus condiciones, El hará tres cosas, la última o el clímax es que, sanará nuestra tierra. Así que Dios nos ofrece la posibilidad de sanar nuestra tierra. Pero requiere de nosotros cuatro cosas, ¿Cuáles son? Primero, que nos humillemos; segundo, que oremos; tercero, que busquemos su rostro; y cuarto, que abandonemos nuestra mala conducta.

La primera cosa que Dios quiere que hagamos, es que nos humillemos. Y en toda la Escritura, donde Dios habla de la humildad, Él pone sobre nosotros la responsabilidad. Dios no nos hace humillar. Nosotros tenemos que humillarnos. La humildad no es una emoción, no es una máscara religiosa, es una decisión de la voluntad, que tiene que llevarse a cabo en la acción. Dios dice humíllense. Más aun, la Biblia nos da una manera específica y práctica de cómo Dios espera que nos humillemos. Para mí, esto es una noticia buena. Hubo un tiempo en mi experiencia cristiana, cuando yo quería humillarme, pero no sabía cómo hacerlo. Entonces encontré un secreto, uno que estaba perdido para muchos cristianos, pero creo que Dios nos lo está restaurando, hoy en día. El secreto es que la manera establecida en la Biblia para humillarnos a nosotros mismos es por medio del ayuno. Esa es una palabra desconocida para muchos cristianos de hoy; pero es una que aparece muchísimas veces en la Biblia. En realidad hay algunos grandes personajes bíblicos que con seguridad no practicaban el ayuno.

Empezaré por definir brevemente lo que es el ayuno. Entiendo que el ayuno es abstenerse voluntariamente de comida para los propósitos espirituales. A veces es abstenerse de comida y agua, pero normalmente es sólo de comida. Quiero darle tres ejemplos del Antiguo Testamento, de cómo el ayuno es una manera establecida en la Biblia, para humillarnos a nosotros mismos. El primer ejemplo, es el testimonio de David, dice en el Salmo 35, versículo 13 (NBLA)

Humillé mi alma con ayuno, Y mi oración se repetía en mi pecho.

Vemos aquí que David combinaba el ayuno con la oración, y que a través del ayuno humillaba su alma, y esto hacía que la oración sea más intensa y eficaz. Yo creo que así debe ser, que el ayuno intensifique la oración. ¿Por qué debemos humillar nuestra alma? Como yo lo entiendo la Escritura, el alma es el ego, es la parte demandante y agresiva, la parte que siempre dice, “yo quiero”, “esto es lo que yo necesito”, “bendíceme a mí”, “ore por mi”, “ayúdeme a mí”. Es lo que está en nosotros y nos hace centrarnos en nosotros mismos; y creo que esa es una barrera tremenda entre nosotros y la respuesta a nuestras oraciones, entre nosotros y una relación buena con Dios. Necesitamos humillar nuestra alma, tenemos que sujetarla. Y ayunando es una manera de hacerlo.

Escuche la ordenanza que Dios le dio al pueblo de Israel para el día de la expiación, bajo el Antiguo Testamento: YOM KIPPUR, el gran día sagrado de los judíos hasta hoy día. Levítico 16, versículos 29 al 31 (NBLA):

29 »Y esto será para ustedes un estatuto perpetuo: en el mes séptimo, a los diez días del mes, humillarán sus almas y no harán obra alguna, ni el nativo ni el extranjero que reside entre ustedes. 30 Porque en este día se hará expiación por ustedes para que sean limpios; serán limpios de todos sus pecados delante del Señor.31 Será para ustedes día de reposo, de descanso solemne, para que humillen sus almas; es estatuto perpetuo.

Dios dice allí que quiere que Israel humille sus almas. Es interesante notar, que esta frase en una de las versiones bíblicas nuevas dice: un día… en el cual ayunarán. El hecho es que históricamente desde ese día hasta hoy, casi 4,000 años el pueblo judío en todo el mundo, siempre ha reconocido, ese día de expiación, como día de ayuno estricto. En otras palabras el pueblo judío siempre ha sabido que el ayuno es la manera establecida por Dios para humillar nuestras almas.

Veamos allí el tercer ejemplo, Esdras y los cautivos que regresaban de Babilonia. Esdras 8:21 y 23:

21 Entonces proclamé allí, junto al río Ahava, un ayuno para que nos humilláramos delante de nuestro Dios a fin de implorar de Él un viaje feliz para nosotros, para nuestros pequeños y para todas nuestras posesiones. 22 Porque tuve vergüenza de pedir al rey tropas y hombres de a caballo para protegernos del enemigo en el camino, pues habíamos dicho al rey: «La mano de nuestro Dios es propicia para con todos los que lo buscan, pero Su poder y Su ira contra todos los que lo abandonan».

Esdras y los exiliados estaban a punto de emprender un viaje muy largo y peligroso con sus esposas, sus hijos y llevando los vasos sagrados del templo, que serían devueltos a Jerusalén; ellos irían a través de una tierra infectada de enemigos y bandoleros. Y para tener un viaje seguro se humillaron con ayuno y rogaron a Dios. Y Dios los oyó y les concedió lo que pidieron.

Vemos que a través del Antiguo Testamento, el ayuno es considerado una manera bíblica para que nosotros nos humillemos a nosotros mismos. Entonces el ayuno es la manera establecida por Dios para humillarnos a nosotros mismos. ¿Cuáles son los pasos que siguen en esa promesa de Segunda de Crónicas 7:14? El siguiente paso es que oremos, pero esto nace de una quebrantada humillación ante Dios, reconociendo que lo necesitamos desesperadamente; y si Él no nos ayuda, entonces no hay ninguna otra fuente que pueda suplir nuestra necesidad. Creo que por esa razón humillarnos a nosotros mismos está primero; porque una oración hecha con arrogancia, justicia propia e independencia no moverá el brazo de nuestro Dios Todopoderoso.

La siguiente cosa que tenemos que hacer es buscar a Dios, buscar su rostro; en Oseas, capítulo 10, versículo 12 (NBLA) leemos estas palabras:

…Rompan la tierra para sembrar, Porque es tiempo de buscar al Señor Hasta que venga a enseñarles justicia.

Es muy diferente ir a una reunión de oración por una hora y orar, que buscar a Dios hasta que Él se manifieste, hasta que haya una respuesta definitiva y específica de Dios. Yo creo que Dios al hablar en Segunda de Crónicas 7:14 de buscarle en oración para que él se manifieste; hasta que veamos los brazos de Dios extendidos y veamos evidencia precisa de que Él se está moviendo para responder a nuestra oración. Oseas dice: Rompan la tierra para sembrar. Una de las maneras de hacerlo es por medio del ayuno. Hay áreas en nuestras vidas que no han sido cultivadas, que no están dando fruto para Dios, son áreas en la que no hay resultados verdaderos, simplemente no hay obra del Espíritu Santo. Así que Dios dice: Rompan la tierra para sembrar, Porque es tiempo de buscar al Señor Hasta que venga a enseñarles justicia.

Francamente yo creo que esa es la única esperanza para nuestra nación, que Dios venga y nos enseñe justicia. Pero El requiere que busquemos su rostro. La última cosa que Él requiere de nosotros es que abandonemos la conducta mala. Tal vez usted se pregunte: ¿Qué conducta mala tengo? Voy a la iglesia, oro, leo la biblia, pago mis impuestos, no le hago daño a nadie. Bueno espere un momento ¿Quién está equivocado Dios o usted? Pablo dijo: Al contrario, ¿quién eres tú, oh hombre, que le contestas a Dios? ¿le está diciendo que usted o yo no tenemos caminos malos? Dios dice que nuestros caminos malos fueron los que crearon el problema para nuestra nación.

Le mostraré dos formas posibles de maldad entre muchas: la primera es Pecado de omisión. Recuerde que es un pecado no hacer lo bueno, cuando puede hacerlo. Santiago 4:17 dice:

17 A aquel, pues, que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado

Así que puede ser que Dios no esté preocupado por las cosas que usted esté haciendo, sino las que no hace. Por ejemplo si el ayuno es una manera establecida por Dios para que usted se humille y lo sabe pero no lo hace; recuerde ese “sí” al iniciar ese mandato, entonces eso es pecado en su vida. Dios requiere que lo cambie.

El otro tipo de maldad muy común entre cristianos es la falta de perdón.

Recuerda la historia del siervo que debía a su amo diez mil talentos, los que no podía pagar, y fue perdonado de toda la deuda. Luego se encontró a otro siervo, que le debía tan solo cien denarios, una pequeña fracción de lo que él le debía a su amo, pero se rehusó a perdonar al otro siervo. Entonces los demás siervos se quejaron ante el amo y este llamó al siervo malvado y le dijo esto:

32 Entonces, llamando al siervo, su señor le dijo: “Siervo malvado, te perdoné toda aquella deuda porque me suplicaste. 33 ¿No deberías tú también haberte compadecido de tu consiervo, así como yo me compadecí de ti?”.34 Y enfurecido su señor, lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que le debía. Entonces Jesús concluye35 Así también Mi Padre celestial hará con ustedes, si no perdonan de corazón cada uno a su hermano».

Resaltaré rápidamente cuatro puntos: Primero, el rencor, o no perdonar es maldad.Segundo; esto enfurece a Dios.Tercero; el castigo es ser entregado a los verdugos. Cuarto; Jesús nos advierte específicamente, que si no perdonamos a nuestros hermanos, así es como Dios nos tratará a nosotros. Se enfurece, nos entregará a los verdugos y no saldremos de esa situación hasta que hayamos pagado todo lo que le debemos a Dios.

Nuestro tiempo por hoy ha terminado. Regresaré la próxima semana a la misma hora de lunes a viernes, para hablar sobre otro tema importante e interesante de la vida cristiana.

Mantengase atento ahora para algunos anuncios importantes. En particular, cómo pueden obtener una copia de mi libro, Moldeando la Historia a Través de la Oración y el Ayuno. Este libro explica cómo, como cristianos, tenemos tanto el privilegio como la responsabilidad de cooperar con Dios en la realización de Sus más altos propósitos para nuestra nación. Muestra, a partir de documentos históricos originales, cómo la oración ha influido repetida y decisivamente en la historia estadounidense. El anuncio que sigue le dirá cómo pueden obtener este libro.

Como
Compartir