Me alegro de estar nuevamente con usted para compartir las verdades que la vida me ha enseñado, verdades que han hecho la diferencia entre el éxito y la derrota en mi vida y que pueden hacer lo mismo para usted.

En mis primeras dos charlas expliqué como Dios ha preparado un camino para que seamos libres de la esclavitud del reino de las tinieblas y lleguemos a ser herederos del reino de la luz. El camino que Dios ha hecho para que esto sea posible es a través de la muerte de Jesucristo por nosotros.

En la cruz Jesús cargó con todas las maldiciones por nuestra desobediencia, estas maldiciones cubren toda la extensión del reino de las tinieblas, para que nosotros recibamos las bendiciones que Jesús logró por su obediencia. Y estas bendiciones cubren toda el área del reino de la luz. Ambas, las maldiciones y las bendiciones se desarrollan en tres áreas básicas en nuestra vida; espiritual, física y material.

Hoy voy a tratar con el área espiritual. ¿Cuáles son las maldiciones espirituales de las que Cristo nos ha liberado? Y ¿cuáles son las bendiciones espirituales que Cristo nos ha brindado?

Voy a leer nuevamente Deuteronomio, capítulo 28 que presenta en gran detalle, dos cosas opuestas, las bendiciones que resultan de la obediencia a Dios y las maldiciones que resultan de la desobediencia a Dios.

Primero quiero ver otra vez las causas principales que traen bendiciones y las causas que traen maldición. Deuteronomio capítulo 28 y versículos 1 y 2 y dice así:

Si tú escuchas con atención la voz del Señor tu Dios, y cumples y pones en práctica todos los mandamientos que hoy te mando cumplir, el Señor tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. 2 Si escuchas la voz del Señor tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti, y te alcanzarán (RVC)

Luego en el versículo 15, Moisés habla de las maldiciones y sus causas:

15 »Si no oyes la voz del Señor tu Dios ni procuras cumplir todos los mandamientos y estatutos que hoy te mando cumplir, vendrán sobre ti, y te alcanzarán, todas estas maldiciones

Es de vital importancia que todos entendamos la diferencia decisiva entre obtener las bendiciones o las maldiciones. Esto se resume en una frase corta pero muy importante, “oír… la voz del Señor, tu Dios”. Si escuchas la voz del Señor tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti, y te alcanzarán, pero Si no oyes la voz del Señor, tu Dios, vendrán sobre ti,… todas estas maldiciones.

Entonces puede ver que nuestro destino en su totalidad está determinado por la voz que escuchamos, sea para nuestro bienestar o para ruina. Escuchar la voz de Dios, y obedecer lo que Él dice, traerá bendición. Pero no oír la voz de Dios traerá maldición, muchas maldiciones. Por supuesto, no es suficiente oír la voz de Dios tenemos que obedecerla, pero es imposible obedecer lo que Dios dice, a menos que primero, escuchemos su voz, porque es su voz, la que nos dice lo que Él requiere que hagamos.

Y el gran peligro espiritual que enfrentan muchos cristianos es que no están sensibles a la voz de Dios. Podrán seguir con sus actividades religiosas y su tareas pero es algo habitual y formal de un estilo de vida y hábitos que han cultivado pero no tienen esa conciencia continua de percibir la voz de Dios. A través de todas las dispensaciones, una cosa que Dios pide de su pueblo: es que oigamos su voz.

Por ejemplo, el Señor lo declara rotundamente en Jeremías, capitulo 7, versículos 22 y 23. En estos versículos Dios explica lo que en realidad requería de Israel cuando los redimió sacándolos de Egipto. Dice que la primera cosa que tenia en mente no era cumplir la ley para ofrecer sacrificios si no, oír Su voz. Ahora, su voz los guiará a cumplir con la ley y ofrecer sacrificios. Por el otro lado, solo observar la parte externa de la ley y ofrecer sacrificios no tendría ningún beneficio para ellos, si no lo hacen como resultado de oír la voz de Dios. El requisito clave de Dios, es que escuchemos su voz. Esto es lo que Dios dice en Jeremías, capítulo 7, versículos 22 y 23 (NBLA):

22 Porque Yo no hablé a sus padres, ni les ordené nada en cuanto a los holocaustos y sacrificios, el día que los saqué de la tierra de Egipto. 23 Sino que esto es lo que les ordené: “Escuchen Mi voz y Yo seré su Dios y ustedes serán Mi pueblo, y andarán en todo camino por el que Yo los envíe para que les vaya bien

Note el requisito simple del Señor que Él sea nuestro Dios y nosotros su pueblo, “Escuchen Mi voz y Yo seré su Dios y ustedes serán Mi pueblo”. Esa es la manera más simple de resumirlo si es que se pudiera resumir.

Usted podrá pensar que es diferente en el Nuevo Testamento pero no lo es. El principio es exactamente el mismo. Jesús lo resume en un solo versículo en Juan capítulo 10, versículo 27:

27 Mis ovejas oyen Mi voz; Yo las conozco y me siguen.

La marca que nos distingue de que realmente pertenecemos a Jesús no es que practiquemos cierto patrón de vida de una organización o que adoremos en un determinado edificio si no que, escuchemos su voz y por escuchar su voz lo seguimos. Esa es la característica de los verdaderos creyentes de todas las razas, en todas las edades y todas las denominaciones. No es algo externo, sino una relación íntima y personal con el Señor que nos permite escuchar su voz y seguirle donde él nos guíe. Vemos que el camino simple para tener las bendiciones de Dios es escuchar y obedecer su voz, pero el final inevitable de no escuchar y obedecer su voz son las maldiciones.

Hoy voy a darle una lista breve de las maldiciones en la esfera espiritual, la esfera de nuestra personalidad interna que resulta de la desobediencia a Dios como se nos presenta en Deuteronomio, capítulo 28. Primero, en el versículo 20, Moisés dice que experimentaremos confusión en todo lo que vamos a hacer. Esa es la primera especifica maldición espiritual, es la confusión. Observe que todo el mundo moderno está lleno de confusión.

En el versículo 28, Moises da los resultados de no escuchar la voz de Dios. Estas son maldiciones, y leemos: 28 Te herirá el Señor con locura, con ceguera y con turbación de corazón.

En el versículo 34 Dios dice, “Y te volverás loco por lo que verán tus ojos”. Podemos decir que el colapso mental y emocional es una maldición y es el resultado de la desobediencia a Dios.

Comentaré de mi propia experiencia, de mi observación personal y de muchísimos casos que, uno de los casos más comunes del colapso mental y emocional en el mundo moderno, probablemente, la única causa mas frecuente de confusión, de colapso mental y emocional es involucrarse con lo oculto, con relaciones espirituales equivocadas y actividades que son prohibidas por la Palabra de Dios.

Continuamos con la lista en el versículo 65, donde Moisés dice: “…el Señor te dará un corazón temeroso, desfallecimiento de ojos y desesperación de alma. Estas consecuencias espirituales de la desobediencia o maldiciones espirituales podemos resumir con algunas palabras como la confusión, frustración, agonía y tormento interno. Y hablo como ministro que siempre está tratando con las personas y sus problemas. Estas son las cosas que vemos en las personas hoy en día: confusión, frustración, agonía y tormento interno.

¿Cuál es la bendición en la esfera espiritual que resulta de la obediencia? Por supuesto que tenemos muchas e incontables bendiciones. Pero yo creo que se puede resumir en una sola palabra: la palabra hermosa es: Paz. En el capítulo 53:5 Isaías explica el intercambio que se llevó a cabo cuando Jesús murió en la cruz y dice así: “El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él”. Jesús sufrió el juicio y el castigo por nuestro pecado y desobediencia para que fuéramos reconciliados con Dios. Y para estar reconciliados con Dios fuimos liberados de la agonía y el tormento interno de la confusión y la frustración para que conociésemos la realidad de una paz interna bien cimentada. Y creo que puedo agregar de mi experiencia personal, que por muchos años he gozado de esa paz interna bien cimentada. Es una realidad para mí, no es una teoría, no una doctrina, ni una teología.

Veamos otros dos pasajes en el Nuevo Testamento que hablan de esta paz. Romanos 5-1:

Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo (NBLA)

Esas son palabras hermosas, “tenemos paz para con Dios”. Ya no somos culpables. No tenemos que vivir con el temor de que no estamos agradando a Dios. Tenemos paz con Dios. Ahora leamos Filipenses 4-7 que describe los resultados de esta experiencia dentro de nosotros:

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. (NVI)

Se requiere la paz de Dios para guardar nuestros corazones y pensamientos en esta civilización moderna. Quiero testificar que la paz de Dios puede hacer eso. En realidad la palabra “paz” en hebreo significa mas que la ausencia de conflictos, significa bienestar total. La paz comienza en el interior de nuestro ser pero lleva a un bienestar total. Trabaja en todas las áreas de nuestra vida, en lo físico y también en lo material.

Nuestro tiempo por hoy a terminado regresaré mañana a la misma hora para hablar del desarrollo de la redención en el área físico, los beneficios físicos que Cristo nos ha dado por medio de su muerte.

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