Me alegro de estar con usted nuevamente para continuar estudiando juntos nuestro tema rico y emocionante de esta semana, “Reclamando nuestra herencia”.

Ayer vimos el área espiritual. Hoy vamos a ver en lo físico. ¿Cuáles son los beneficios físicos que Jesús ha comprado para nosotros?

Volvamos nuevamente a Deuteronomio, capítulo 28, el gran capítulo de la lista de bendiciones por la obediencia y las maldiciones por la desobediencia. Debemos recordar las causas básicas de las bendiciones y las maldiciones. Escuchar la voz de Dios es lo que trae bendiciones, y no escuchar la voz de Dios trae maldiciones. Este principio se encuentra a través de toda la Biblia. Todo nuestro destino está determinado finalmente cuando escuchamos la voz de Dios y hacer lo que EL nos dice. Si no oímos la voz de Dios, no podemos hacer lo que Él dice. Debemos tener esa relación viva y continua con Dios para poder oír su voz, recuerda lo que Jesús dijo en Juan 10-27 “Mis ovejas oyen Mi voz; Yo las conozco y me siguen”. Esa es la característica de los verdaderos creyentes en todos los tiempos, oyen la voz de Jesús y le siguen, escuchar trae bendición, si no escucha trae maldición.

Ahora vamos a ver en el capítulo 28 de Deuteronomio sobre todas las maldiciones físicas que resultan por no oír y no obedecer la voz de Dios. En verdad son muchas. Las mencionaré brevemente. Es importante que al escuchar recuerde que las cosas que voy a decir son maldiciones, son cosas que no pertenecen al pueblo redimido de Dios.

En el versículo 21 Dios dice: “21 El Señor hará que la peste se te pegue”. Entonces la peste es una maldición.

Versículo 22 dice, “Te herirá el Señor de tisis, de fiebre, de inflamación”. Así que la tisis, la fiebre y la inflamación son maldiciones.

El versículo 27 menciona tumores, úlcera, sarna y comezón. Todas estas cosas son maldiciones. No deben pertenecer al pueblo redimido de Dios.

El versículo 28 lista la ceguera.

El 35 habla de llagas malignas, en las rodillas y en las piernas desde la planta de tu pie, hasta tu coronilla.

El versículo 59 es en realidad asombroso por la manera explícita en que describe los desastres físicos que resultan de la desobediencia, dice: entonces el Señor hará horribles tus plagas y las plagas de tus descendientes, plagas severas y duraderas, y enfermedades perniciosas y crónicas. Creo que debo leer ese versículo otra vez. Muchos cristianos están sufriendo maldiciones en lugar de estar disfrutando las bendiciones. Estamos sufriendo de maldiciones tal vez por dos razones básicas sea porque no sabemos que son maldiciones o no sabemos que Jesús nos ha liberado de las maldiciones para que heredásemos las bendiciones. Así que escuche el versículo 59 y examínese para ver si está viviendo en las maldiciones o en las bendiciones. Entonces el Señor hará horribles tus plagas y las plagas de tus descendientes [note que van de generación en generación], plagas severas y duraderas, y enfermedades perniciosas y crónicas.

Y el versículo 60 habla de todas las enfermedades de Egipto. Estuve en Egipto por dos años como soldado del ejército inglés, durante la Segunda Guerra Mundial y puedo decirle que las enfermedades de Egipto son incontables. Pienso que en Egipto existe toda clase de enfermedad pero si hay alguna que no se encuentre allí el versículo 61 dice: También el Señor traerá sobre ti toda enfermedad y toda plaga que no están escritas en el libro de esta ley. Lógicamente todo tipo de enfermedad de plaga es una maldición de alguna manera u otras su causa es la desobediencia a Dios.

El profeta Isaías nos da una imagen muy vívida de los resultados de la desobediencia y la rebelión. El habla al pueblo de Israel y compara su condición con un cuerpo completamente enfermo como el resultado de su desobediencia. Esto es lo que dice en Isaías 1 versículo 5 y 6:

5 ¿Para qué recibir más golpes? ¿Para qué insistir en la rebelión? Toda su cabeza está herida, todo su corazón está enfermo. 6 Desde la planta del pie hasta la coronilla no les queda nada sano: todo en ellos es heridas, moretones, y llagas abiertas, que no les han sido curadas ni vendadas, ni aliviadas con aceite. (NVI)

Ese es un cuadro metafórico muy vívido como resultado de la desobediencia. Pero un día el Espíritu Santo me mostró algo maravilloso y hermoso. Me di cuenta de que Jesús ya llevó todas las maldiciones sobre sus hombros porque Él fue nuestro sustituto. Nos redimió de la maldición al hacerse maldición por nosotros, pero al leer ese pasaje en Isaías capítulo 1, versículos 5 y 6 vi que este no es solo un cuadro metafórico de la condición de Israel como resultado de su desobediencia sino también una imagen literal de Jesús cuando colgaba en la cruz, escúchelo nuevamente, “¿Para qué recibir más golpes?”. Él fue golpeado con ese azote romano, con sus nueve correas temibles cada una tachonada con un hueso o metal. “Toda su cabeza está herida”. Recuerde la corona de espinas que pusieron en su cabeza. “Todo su corazón está enfermo”. Yo creo que Jesús murió de un corazón quebrantado “Desde la planta del pie hasta la coronilla no les queda nada sano: todo en ellos es heridas, moretones, y llagas abiertas, que no les han sido curadas ni vendadas, ni aliviadas con aceite”. ¿Se da cuenta de que esa es una descripción exacta de Jesús cuando colgaba en la cruz? y ¿sabe porque estaba en esa condición? Porque él nos remidió de la maldición, habiéndose hecho maldición por nosotros. Todas esas maldiciones que son resultado de nuestra desobediencia a Dios vinieron sobre Jesús en la cruz.

Ahora veamos las bendiciones físicas que Jesús compró para nosotros. Veamos nuevamente en Isaías 53, versículos 4 y 5:

4 Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores, pero nosotros lo consideramos herido, golpeado por Dios, y humillado. 5 Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados. (NVI)

Él tomó las consecuencias físicas de la desobediencia para que nosotros tuviésemos sanidad. Esa frase al final del versículo 5 “gracias a sus heridas fuimos sanados”, en hebreo literalmente dice, “por sus llagas se obtuvo la sanidad para nosotros”. La sanidad fue nuestra herencia a través de las heridas que Jesús sufrió sobre su cuerpo.

Mateo cita este pasaje en el Nuevo Testamento, está en el capítulo 8, versículos 16 y 17, en el evangelio de Mateo y describe el ministerio de Jesús para sanar a los enfermos y echar fuera espíritus malos. Esto es lo que dice:

16 Y al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; y expulsó a los espíritus con Su palabra, y sanó a todos los que estaban enfermos,  17 para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías cuando dijo: «Él tomó nuestras flaquezas y llevó nuestras enfermedades. (NBLA)

Mateo no tiene ninguna duda de la persona a quien se refiere en el capítulo 53 de Isaías porque él lo aplica Jesús. Note también que Mateo era judío y entendía el hebreo, al leer esos versículos de Isaías 53 no tenía dudas de que la aplicación es física. La sanidad física de los enfermos fue el cumplimiento de la profecía dada por Isaías. ¿Por qué Jesús fue capaz de sanar a todos los que estaban enfermos? Porque en los propósitos eternos de Dios, Él tuvo que llevar nuestras enfermedades y dolencias. Y porque la cruz en cierto sentido es eterna aunque aun no se había cumplido, ante los ojos de Dios esto ya fue cumplido. Jesús es el cordero inmolado desde antes de la fundación del mundo. Dios se identificó con el ministerio de Jesús, se identificó con su sacrificio, dio su sello de bendición para sanar a los enfermos.

Note lo que Jesús dice en el libro de Juan, capitulo 7, versículo 23, al contestar a los que le criticaban por sanar a un hombre en el día de reposo. Él dice:

23 Y si para no violar la ley de Moisés un hombre recibe la circuncisión aún en el día de reposo, ¿por qué están enojados conmigo porque sané por completo a un hombre en el día de reposo? (NBLA)

Jesús sanó completamente al hombre. Cada área del ser humano y su personalidad pueden ser sanadas por Jesús.

Escuche lo que dice Pedro en Hechos 3-16 después de sanar a un hombre paralítico en “la puerta llamada hermosa”. Él explicó la sanidad de la siguiente manera,

16 Por la fe en el nombre de Jesús, él ha restablecido a este hombre a quien ustedes ven y conocen. Esta fe que viene por medio de Jesús lo ha sanado por completo, como les consta a ustedes. (NVI)

El resultado es la sanidad completa. Jesús dijo, un hombre recibió sanidad total. Esa es la obra redentora de la sanidad física que Jesús nos dio. Estamos agradecidos por el trabajo de los médicos, de los siquiatras y otros, pero solo una persona en el universo puede decir: “yo sano totalmente a un hombre”. Trato con todos sus problemas espirituales, mentales, emocionales y físicos. Esa persona es el Señor Jesucristo.

Terminaré la charla de hoy con un hermoso versículo de Hebreos 13-8

8 Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos. (NBLA)

Por lo tanto, cuando venimos a Jesús por fe, basándonos en Su redención, los mismos resultados que se llevaron a cabo y fueron registrados en el Nuevo Testamento están disponibles para usted y para mi hoy a través de la fe en Jesús.

Nuestro tiempo por hoy a terminado regresaré mañana a la misma hora para compartir sobre la tercera área de nuestra retención en Cristo, los beneficios materiales que son nuestros por su muerte.

Como
Compartir