El Espíritu Santo: Nuestro Ayudador

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
Read Time: 11
Descubre el poder transformador del Espíritu Santo en 'El Espíritu Santo: Nuestro Ayudador', parte de la serie de Derek Prince 'Reclamando Nuestra Herencia', Parte 6. Aprende cómo el sacrificio de Jesús en la Cruz nos libera de maldiciones, desbloqueando bendiciones para nuestras vidas espirituales, físicas y materiales. Encuentra las claves para reclamar tu herencia completa a través de la fe, guiado por la Escritura clave de Gálatas 3:13-14.
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted, en el comienzo de otra semana para compartir las verdades que han hecho la diferencia entre el éxito y el fracaso en mi vida y que pueden hacer lo mismo para usted.
Primero, déjenme decir "Gracias" a aquellos de ustedes que me han estado escribiendo. Antes de terminar esta charla, les daremos una dirección postal a la que pueden escribir. Siéntanse libres de compartir con nosotros sus necesidades personales, sus problemas, sus peticiones de oración.
En mis charlas de la semana pasada hablé de los dos reinos opuestos, Dios, el reino de la luz, y Satanás, el reino de las tinieblas. El propósito de Dios es liberarnos del reino de la oscuridad y darnos una herencia en el reino de la luz.
La liberación fue posible a través de la redención de Cristo. En la cruz, Jesús llevó sobre sí, las maldiciones de nuestra desobediencia para que podamos recibir las bendiciones por su obediencia. Estas bendiciones abarcan tres áreas, la espiritual, la física, y material.
Esta semana estaré explicando los principios prácticos que son la clave para reclamar, todas las bendiciones que Cristo ha puesto a nuestro alcance y así entrar en toda nuestra herencia.
Leeremos la Escritura clave que habla de la redención y la liberación de la maldición de la ley, es decir de la maldición por la desobediencia a Dios, Gálatas 3:13-14:
13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.
La semana pasada expliqué el principio básico de esa escritura revelado por el Espíritu Santo, que cuando Jesús colgó en la cruz, El cargó una maldición visible, porque en el Antiguo Pacto del libro Deuteronomio fue escrito: “Maldito todo el que es colgado en un madero”. Pero Jesús no llevó la maldición para beneficio propio sino que fue por nosotros. Él fue nuestro sustituto. Nuestro pariente redentor. Él tomó nuestra naturaleza para ocupar nuestro lugar!
Las maldiciones por nuestra desobediencia cayeron sobre Jesús, el propósito real ha sido que nosotros por fe en Él recibiésemos las bendiciones por su obediencia. Tiene que entender el intercambio. Jesús tomó las maldiciones para que nosotros tuviésemos las bendiciones, Jesús llevó el mal que merecíamos para que recibiésemos el bien que Él merecía. Esa es la clave para entender la cruz. Y la cruz es la clave para entender todo el mensaje del Evangelio.
Leeré Gálatas 3:14 nuevamente, Pablo es más especifico que yo para describir la bendición, dice: 14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles. En otros pasajes de la epístola a los Gálatas, Pablo explica que por fe en Jesús, que es de la simiente de Abraham, podemos ser reconocidos como descendientes de Abraham. Aunque seamos gentiles, sin ser descendientes naturales de Abraham podemos entrar en la herencia de Abraham que Dios le prometió a él y a sus descendientes. Así que por fe en Jesucristo Dios nos da la bendición de Abraham. Por supuesto que se la da a judíos y gentiles por igual. Porque Jesús, por su muerte en la cruz, nos ha redimido por la maldición de la ley, rota para el pueblo judío y también nos incluye a nosotros que somos gentiles en la herencia de Abraham.
Necesitamos saber, exactamente lo que incluye la bendición de Abraham que también es nuestra. Leemos en Génesis 24:1:
Abraham era viejo, entrado en años; y el Señor había bendecido a Abraham en todo. (NBLA)
La bendición de Abraham es muy hermosa. Bendice “en todo”. Esta abarca cada área de nuestras vidas. Nada se omite de esa bendición de Abraham. La semana pasada dije que las maldiciones y bendiciones cubren tres áreas básicas, la espiritual, la física y material, es total.
Sin embargo, volviendo a Gálatas 3:14, descubrimos que Pablo habla de una bendición especifica, una que se destaca de las demás. Él dice: “a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu”. La palabra espíritu esta con “E” mayúscula, se refiere al Espíritu Santo. Así que, de todas las bendiciones y promesas que se nos da, por fe en Jesús, una que sobresales de las demás, es la promesa del Espíritu. En otros pasajes en el Nuevo Testamento, Jesús la llama” la promesa del Padre”. Es la promesa específica y especial que Dios el Padre da a los que son sus hijos por fe en Jesucristo.
La razón por la que se destaca la promesa del Espíritu es que es la clave de todas las demás bendiciones. Sin recibir el Espíritu Santo, no podríamos, ni estamos calificados para entrar en nuestra herencia. El Espíritu Santo administra nuestra herencia y hace que esté disponible para nosotros.
En el Evangelio de Juan 14, Jesús está hablando a sus discípulos antes de ser llevado al cielo y les dijo: “al irme les mandaré a alguien que tome mi lugar y se quede con ustedes, he estado con ustedes brevemente, por unos tres años y medio, el que viene en mi lugar nunca los dejará. El estará con ustedes por siempre”. Jesús les dijo que el que vendría es el Espíritu Santo.Aquí Jesús le da un título muy especial “el consolador” o “defensor” en otras versiones bíblicas. Leamos Juan 14:15-18:
15 »Si ustedes me aman, guardarán Mis mandamientos. 16 Entonces Yo rogaré al Padre, y Él les dará otro Consolador para que esté con ustedes para siempre; 17 es decir, el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni lo ve ni lo conoce, pero ustedes sí lo conocen porque mora con ustedes y estará en ustedes. 18 No los dejaré huérfanos; vendré a ustedes. (NBLA)
El Espíritu de verdad es otro título del Espíritu Santo, a quien el mundo no puede recibir, porque ni lo ve, ni lo conoce, pero ustedes sí le conocen porque mora en ustedes y estará en ustedes. No os dejare huérfanos, vendré a vosotros. Puede ver que sin el Espíritu Santo, los discípulos se hubieran quedado como huérfanos, como niños sin nadie que los ayudara o los aconsejara y que estuviera con ellos para enseñarles como obtener la herencia que Jesús les daría por su muerte en la cruz. Pero cuando viene el Espíritu Santo ya no estamos como huérfanos desamparados, sino que él viene para ayudarnos, viene como nuestro ayudador para mostrarnos como reclamar y entrar en nuestra herencia que nos dejó Jesús al morir en la cruz por nosotros.
Ahora voy a hablar de algunas maneras especificas en que el Espíritu Santo nos ayuda.En Juan 14-26, Jesús les dice a sus discípulos:
26 Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en Mi nombre, Él les enseñará todas las cosas, y les recordará todo lo que les he dicho.
Hay dos grandes ministerios del Espíritu Santo para nosotros, quienes somos los discípulos de Jesús. Nos enseña todo lo que debemos saber de las Escrituras por revelación divina y nos recordará las cosas que Jesús enseñó que de otra manera olvidaríamos. Por eso, yo creo en la veracidad absoluta de los registros del Nuevo Testamento, porque creo que esto no depende del pensamiento humano o de la memoria. Sino que los que escribieron el Nuevo Testamento fueron enseñados por el Espíritu Santo y Él, le trajo a la memoria las cosas que necesitaban recordar.
Jesús continúa diciendo en Juan 16:13 y 14.
13 Pero cuando Él, el Espíritu de verdad venga, los guiará a toda la verdad, porque no hablará por Su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y les hará saber lo que habrá de venir. 14 Él me glorificará, porque tomará de lo Mío y se lo hará saber a ustedes.
En esos versículos Jesús indica tres ministerios más que el Espíritu Santo cumplirá cuando venga para ayudarnos. Nos guiará a toda verdad, y en todo conocimiento de lo que Dios tiene para nosotros en Cristo Jesús. El Espíritu Santo es nuestra guía. Es como quien nos guía por una tierra que no conocemos y nos perderíamos sin él, la tierra de las promesas de Dios. La tierra de nuestra herencia.
Luego Jesús dice que: “les hará saber lo que habrá de venir”. Quitará el velo que cubre el futuro y nos revelará las cosas que debemos saber. Yo creo que estamos viviendo lo que la Biblia indica, son tiempos peligrosos, en que tremendos peligros van a dispersarse por la faz de la tierra, y vamos a ser confrontados con desafíos y grandes oposiciones que ninguna otra generación previa ha visto en la tierra. Y creo que nuestra seguridad va a depender del Espíritu Santo que nos revele lo que necesitamos saber del futuro, para que podamos evitar los peligros, las trampas y los lazos de Satanás y estar a salvo de las experiencias que nos esperan. No creo que eso sea un lujo, creo que será necesario que el Espíritu Santo nos revele lo que va a suceder.
Y la tercera cosa que Jesús dice en ese pasaje, en Juan 16: “Él me glorificará”. Recuerde que el Espíritu Santo nunca viene para glorificarse a si mismo o hablar por su cuenta, si no que glorifica a Jesús y revela lo que el mismo ha oído en el cielo, nos habla a nosotros en la tierra.
Jesús dice, “porque tomará de lo Mío y se lo hará saber a ustedes”. En otras palabras el Espíritu Santo toma lo que es por derecho de Jesús, que es nuestra herencia y nos la revela. Así que, a través del Espíritu Santo llegamos a saber de nuestra herencia en Cristo.
Podemos resumir todo esto en una palabra que se usa a través del Nuevo Testamento en Primera Juan, capitulo 2, versículo 1. La misma palabra que se traduce en Juan 14 como “consolador”, aquí se traduce “abogado” y se aplica a Jesús. Lo que quiero indicar, es que el Espíritu Santo viene como nuestro abogado. Esa es una palabra legal. Es lo mismo que decir defensor. Así que el Espíritu Santo es el mejor abogado del cielo, enviado para que no seamos huérfanos, si no para poder interpretar nuestra herencia en Cristo y mostrarnos las condiciones que debemos cumplir para entrar en esa herencia. Él es nuestro abogado, es nuestro defensor. Eso es lo que vino a hacer para nosotros.
Nuestro tiempo por hoy a terminado. Regresaré mañana a la misma hora para ampliar la parte que desempeña el Espíritu Santo para ayudarnos a reclamar nuestra herencia.
Código: RP-R023-101-SPA









