El Espíritu Santo: Nuestro Siervo-Guía

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
Read Time: 11
Descubre la presencia guía del Espíritu Santo en 'El Espíritu Santo: Nuestro Guía-Servidor', un podcast de Derek Prince. Este episodio, parte de la serie 'Reclamando Nuestra Herencia', explora cómo el Espíritu Santo ayuda a los creyentes a entender su herencia divina y revela las verdades esenciales del Evangelio. Descubre los paralelismos espirituales en la historia de Abraham al obtener una esposa para Isaac, ilustrando nuestro camino hacia las promesas de Dios.
Transcript
Me alegro de estar con usted nuevamente para estudiar nuestro tema rico y emocionante de esta semana, “Reclamando nuestra herencia”.
En mi charla de ayer expliqué que Dios nos ha dado un ayudador y un guía especial para estar con nosotros y asistirnos a reclamar nuestra asistencia [ayuda]. Este defensor especial es el Espíritu Santo. Él es nuestro abogado, nuestro defensor, llamado para explicarnos el alcance total de nuestra herencia y mostrarnos las condiciones que debemos cumplir, para que nuestro reclamo de la herencia sea justificado.
En relación con esto mencioné cinco maneras especificas en que nos ayuda el Espíritu Santo.
Primero nos enseña.
Segundo, nos recuerda las cosas que necesitamos conocer con exactitud.
Tercero, nos guía a toda verdad.
Cuarto, nos revela el futuro.
Quinto, nos revela todo lo que pertenece a Cristo y a nosotros, porque compartimos la herencia con Cristo.
Hoy voy a explicar, aun más la parte que desempeña el Espíritu Santo para llevarnos a nuestra herencia en Cristo. Tomaré una imagen muy vívida y hermosa del Antiguo Testamento para ilustrar esto. Esta en Génesis, capítulo 24. Es la historia de cómo Abraham consiguió esposa para su hijo Isaac. Por supuesto, en realidad es una serie de eventos históricos que sucedieron y aun en ese sentido es un relato muy hermoso. Pero también es un tipo de parábola que sucedió en la historia y nos revela otras verdades espirituales que son de mucha importancia concerniente a nosotros como creyentes en Jesús.
En este tiempo Abraham estaba establecido en la tierra que Dios le había prometido, la tierra de Canaán y con Sara, habían tenido a Isaac, su hijo milagroso, quien iba a ser el heredero de todo lo que Dios le había prometido. Y necesitaba una esposa para Isaac pero no quería tomar una esposa de las hijas de los cananitas, así que llamo a su siervo, el mayordomo de la casa y le dijo, que volviera a Mesopotamia, la tierra nativa de Abraham y que buscara una esposa de su mismo clan. Así que el siervo se llevó diez camellos cargados con regalos y emprendió el viaje a Mesopotamia. En el camino, el oró a Dios para que lo guiara a la mujer que Él había escogido para Isaac y al llegar a Mesopotamia se detuvo en un pozo y oró específicamente que al venir la mujer escogida, y cuando él le pidiera de beber, que ella respondiera dándole de beber a él y a todos sus camellos. Así conocería él, que ella era la mujer escogida para ser la esposa de Isaac.
Después de orar, apareció Rebeca que era del mismo clan de Abraham. El siervo le pidió algo de beber. Ella le dio de beber inmediatamente y de su propia iniciativa le dio de beber a los camellos. Eso es muy significativo porque él tenía diez camellos y había hecho un largo viaje a través del desierto, se ha calculado que un camello sediento se puede tomar más de 180 litros de agua. Así que para atender a diez camellos, tenía que ser una mujer activa y vigorosa porque habría de sacar 1.800 litros de agua del pozo con una vasija. Yo creo que eso dice mucho.
Entonces, el siervo le dio los regalos que traía y ella se adornó con ellos y lo llevó a conocer a su familia. La familia le dio la bienvenida. Él les comunicó el destino que Dios tenía para Rebeca y en fe ella respondió que iría. Su familia la bendijo y emprendió el viaje con el siervo de Abraham en busca del hombre con quien se iba a casar. Recuerde que ella nunca había visto a Abraham ni a Isaac. Su único contacto con la familia era a través del siervo.
Esta es la parábola de Dios, buscando a una esposa para su hijo único Jesucristo y por supuesto la iglesia es la novia. En esta representación, Abraham personifica a Dios padre. Isaac, el hijo único de Abraham representa a Jesús, el hijo único. Rebeca representa a la Iglesia y nos queda un personaje principal, el siervo anónimo. El siervo desconocido es un autorretrato del Espíritu Santo. Pienso que es la imagen más clara en toda la Escritura de quien es el Espíritu Santo y de lo que Él hace. El Espíritu Santo es tan modesto y sencillo que nunca se da un nombre. Solo se llama “el siervo”.
Así que vemos la aplicación de la historia a la realidad actual: Abraham representa a Dios Padre, Isaac representa a Dios hijo, Rebeca tipifica a la Iglesia, la novia escogida y finalmente, el siervo representa al Espíritu Santo. Teniendo en cuenta esos factores, quiero mostrarle siete características del siervo y su relación con Abraham, Isaac y Rebeca.
La primera característica: es que el siervo estaba a cargo de todo lo que poseía Abraham. Él estaba en completo control de toda la herencia.
Segundo, no buscó nada para sí mismo, si no, solo para Abraham e Isaac.
Tercero, era su responsabilidad encontrar esposa para Isaac.
Cuarto, él llegó con diez camellos cargados de regalos.
Quinto, confrontó a Rebeca con la alternativa que estableció su destino.
Sexto, él era la única fuente de información para Rebeca concerniente a Abraham e Isaac.
Séptimo, él fue quien guío a Rebeca para encontrar a su novio.
Apliquemos esos datos del siervo, a la relación del Espíritu Santo con la iglesia.
Primero el Espíritu Santo es el administrador de toda la herencia. Él es quien toma las cosas de Cristo para revelarnos e impartirnos.
Segundo el Espíritu Santo no busca nada para sí mismo. Su meta es glorificar al padre y al hijo.
Tercero, el Espíritu Santo tiene la responsabilidad de encontrar la iglesia en el mundo de hoy, la novia para Jesucristo, el Hijo de Dios.
Cuarto, el Espíritu Santo entra en nuestras vidas, trae muchos regalos hermosos y maravillosos.
Quinto, Él es quien nos confronta con la elección concerniente a Jesús que establece nuestro destino para la eternidad.
Sexto, Él es nuestra única fuente de información directa sobre Dios Padre y Dios, el hijo. No podemos ver a las otras personas de Dios, pero el Espíritu Santo nos revela.
Y séptimo, Él es quien nos guiará por este mundo para encontrarnos con nuestro novio celestial.
Le he explicado como el siervo de Abraham representa al Espíritu Santo, en su relación con la novia de cristo: “La Iglesia”.
Ahora quiero analizar desde la otra perspectiva y explicarle como Rebeca es una representación de la iglesia y que respuesta debe dar al Espíritu Santo para poder calificarse como la novia de Cristo. Voy a mostrar siete datos de la respuesta de Rebeca y sus significados para nosotros como creyentes en Jesús.
Primero, el siervo fue su contacto principal, no fue Abraham tampoco Isaac.
Segundo, su respuesta al siervo determinó su destino.
Tercero, su reacción fue servir al siervo. Ella inmediatamente sacó agua para sus camellos, fue un trabajo arduo.
Cuarto, ella recibió los regalos que el siervo le había traído.
Quinto, cuando ella se adornó con los regalos, eso la distinguía visiblemente como la novia escogida.
Sexto, ella hizo espacio en su casa para el siervo y sus camellos. Déjeme resaltar que los camellos ocupan mucho lugar.
Séptimo, por fe ella siguió al siervo a su destino.
Veamos como tipifica esto la manera en que debemos responder al Espíritu Santo.
Primero, nuestro contacto principal con Dios es siempre a través del Espíritu Santo. El es el primero que viene a nuestras vidas, y empieza a revelarnos al Padre y al Hijo.
Segundo, nuestra respuesta al Espíritu Santo determinará nuestro destino en el tiempo y la eternidad. A ese punto, Rebeca fue confrontada, a través del siervo, a tomar decisión que determinó su destino para el resto de su vida. Si ella decía “Si” al siervo, su destino seria conforme a la voluntad de Dios y esto es bueno, pero si ella se negaba, el resto de su destino nunca se le hubiese revelado y por lo tanto perdería todo lo que Dios tenía para ella.
Tercero, la respuesta de Rebeca fue para servir al siervo. Yo llamo a eso, “fe con obras”, no solo creyó, no solo dijo sí, sino que se ocupó en dar de beber a los camellos 1.800 litros de agua. Creo que el cristianismo debe ser la religión de fe activa, fe con obras. La imagen de Rebeca sacando agua del pozo nos hace entender su significado.
Cuarto, ella recibió los regalos que el siervo le traía, no podemos recibir a un hombre y rechazar sus dones. Eso es cierto en la vida. Si un hombre ahorra dinero para comprar un anillo de compromiso para la mujer con quien quiere casarse, nunca sucederá que si la mujer se case con el hombre si rechaza el anillo. Aceptar o rechazar el anillo es una indicación de su actitud hacia el hombre. Así es también en nuestra relación con el Espíritu Santo. No podemos rechazar los regalos del Espíritu Santo y esperar ser parte de la novia de Cristo.
Quinto, los regalos distinguían visiblemente a Rebeca como la novia escogida y cuando estos regalos empezaron a operar en la iglesia, esto fue cuando la iglesia se distinguió visiblemente como la novia de Cristo.
Sexto, Rebeca hizo espacio para el siervo y sus camellos. Recibir el Espíritu Santo en nuestras vidas representa muchos cambios. Significa que tenemos que deshacernos de muchas cosas para dar lugar a lo que Dios quiere en nuestras vidas. Esto traerá cambios radicales, significa poner la voluntad de Dios antes que nuestra propia conveniencia.
Séptimo, ella siguió al Siervo hasta su destino establecido. La única manera en que podemos pasar por este mundo y llegar a ese encuentro con nuestro novio celestial, es seguir al Espíritu Santo.
Quiero resaltar que su relación con el siervo fue esencial para alcanzar su destino en Dios. Y es igualmente cierto para nosotros como creyentes en Jesucristo, nuestra relación con el Espíritu Santo es lo que va a determinar nuestro destino. Si despreciamos al Espíritu Santo no podremos entrar en nuestro destino. Él es el ayudador enviado para capacitarnos a reclamar y recibir nuestra herencia.
Nuestro tiempo por hoy ha terminado, regresare mañana a la misma hora para explicar la relación entre la “Provisión y las promesas de Dios”.
Código: RP-R023-102-SPA









