Cómo convertirse en un hijo de Dios

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
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Descubre el viaje espiritual para convertirte en hijo de Dios con Derek Prince en 'Cómo Convertirse en Hijo de Dios'. A través de enseñanzas del Evangelio, explora la conversación de Jesús con Nicodemo, que revela la necesidad de nacer 'de agua y del Espíritu' para entrar en el Reino. Este episodio es parte de la serie 'Caminando por la Tierra de las Promesas de Dios', Parte 3, ofreciendo perspectivas prácticas basadas en la Escritura.
Transcript
Me alegro de estar con usted para continuar recorriendo la tierra de las promesas de Dios. Cada día de esta semana estaré tratando un problema o necesidad de los que surgen comúnmente en nuestras vidas y le mostraré de una manera muy práctica: Como podemos llenar nuestras necesidades y solucionar ese problema localizando y reclamando las promesas específicas de Dios de acuerdo a cada situación en particular.
Ayer traté con el problema del pecado, ¿Cómo podemos estar seguros de que Dios nos perdonará? Hoy voy a hablar sobre otro asunto que es básico en nuestra vida espiritual: Cómo ser un hijo de Dios. Primero, veremos una conversación entre Jesús y un líder religioso de ese tiempo, un fariseo llamado Nicodemo. Esta conversación está registrada en el Evangelio de Juan, capítulo 3, versículo del 1 al 11, la que leeré a continuación:
1 Había un hombre de los fariseos, llamado Nicodemo, prominente entre los judíos. 2 Este vino a Jesús de noche y le dijo: «Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer las señales que Tú haces si Dios no está con él».3 Jesús le contestó: «En verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios».4 Nicodemo le dijo: «¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?».5 Jesús respondió: «En verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7 No te asombres de que te haya dicho: “Tienen que nacer de nuevo”. 8 El viento sopla por donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu».9 Nicodemo le preguntó: «¿Cómo puede ser esto?». 10 Jesús le respondió: «Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas cosas? 11 En verdad te digo que hablamos lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no reciben nuestro testimonio.
Esa fue una conversación extraordinaria. Esto es interesante, aunque Nicodemo era obviamente sincero, bueno, inteligente y educado, simplemente no entendía lo que Jesús estaba hablando. Jesús obviamente hablaba de una de las cosas más importante de la vida. Él estaba hablando de una experiencia que El describe, como “nacer de nuevo”, o “nacer de lo alto”, o “nacer otra vez”. Todas esas son traducciones legítimas.
Esta experiencia es tan importante que Jesús le declara a Nicodemo: “En verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios”. Esto extrañó mucho a Nicodemo y él trató de comprender lo que Jesús quiso decir con eso. Jesús le explicó en síntesis que hay dos tipos de naturaleza, una naturaleza carnal o física, y una naturaleza espiritual. Él dice: “lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”. Nicodemo de alguna manera pensó, que debiera volver al vientre de su madre y volver a nacer como un niño. Jesús le dice, no, no estoy hablando de eso, no estoy hablando de un nacimiento que produce una naturaleza carnal, que ya tiene. Estoy hablando de un nacimiento que produce una naturaleza espiritual, que aún no tienes. Y Jesús dio un ejemplo de esto con el viento, una de las cosas más conocidas en nuestro mundo físico. Jesús dijo: “El viento sopla por donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu”.
Es interesante notar que en el hebreo del Antiguo Testamento y en el griego del Nuevo Testamento, la misma palabra significa: viento o aliento, o espíritu. Así que cuando Jesús habla del viento como ejemplo, también nos dirige a lo que éste representa, que es el comportamiento del Espíritu Santo. Él dice: “El Espíritu Santo, es como el viento, nadie le dice a donde soplar, entra en nuestras vidas, no sabemos de dónde viene y no sabemos a dónde va”. Jesús dice: así es todo aquel que es nacido del Espíritu. No sabemos de dónde viene el Espíritu, no sabemos a dónde va, pero sí sabemos lo que hace.
Ninguno de nosotros ha visto el viento. Una vez estaba hablando con un hombre muy argumentador que me decía: Yo no creo en nada que no pueda ver.
Entonces yo le dije: “eso es ridículo”. Usted nunca ha visto el viento, pero cree, ¿no es así? Y el hombre se quedó sin respuesta.
¿Cómo sabemos dónde está trabajando el viento? No porque vemos al viento en sí, sino porque vemos lo que hace ¿Qué es lo que vemos? ¿Vemos las nubes que se mueven en el cielo? ¿El polvo en la calle que se levanta? O ¿los árboles que se dobla? O ¿una señora que tiene un sombrero? O ¿una bufanda y el viento se lo lleva y ella corre para alcanzarlo? Todas estas cosas y muchas más indican que el viento está operando en cierta área. Así es también cuando una persona nace de nuevo. El Espíritu de Dios viene a la vida de alguien pero no sabe de dónde viene ni a donde va, pero está consciente de que ciertas cosas están sucediendo.
Recuerdo hace muchos años cuando era pastor en Londres, que una joven de Dinamarca, de quien yo diría, una feligresa nominal, vino a nuestra casa para oír más de esta experiencia y mi primera esposa y yo le explicamos lo que tenía que hacer para nacer de nuevo y voy a explicar eso antes de terminar la charla de hoy. Luego la dirigí a hacer una oración muy simple, que ella hizo lo que Dios requería de ella. Ella era una clase de persona formal, de ninguna manera emocional. Los daneses no son muy emotivos y después de orar sentada en un sillón de nuestra sala, dos grandes lágrimas aparecieron y corrieron por sus mejillas. Así que se limpió los ojos con un pañuelo, un poco consciente de sí misma, dos lágrimas más aparecieron y bajaron por sus mejillas y ella dijo: No sé por qué estoy llorando, y le dije: “El viento ha comenzado a soplar”. Esa es una de las evidencias que el Espíritu Santo está obrando, un sentimiento de ternura, de alivio, de alegría, que ella no podía explicar ni entender, casi estaba avergonzada; pero era tan real que no lo podía esconder.
El caso en particular que se registra en Juan, capítulo 3, es de Nicodemo. Estoy seguro de que Jesús dijo lo mismo a muchas otras personas, pero creo que la conversación con Nicodemo se escribió por una razón especial. Porque si hubiese algo más en lugar del nuevo nacimiento, Nicodemo lo hubiera tenido, él era un hombre religioso, educado, de una alta posición social y pertenecía a una raza, la raza judía que Dios había separado para propósitos especiales. Pero note que la religión, ni la educación, ni la posición social, ni la superioridad racial, son sustitutos del nuevo nacimiento.
Le he estado explicando dos cosas: La necesidad de nacer de nuevo y la naturaleza de lo que sucede. Aun me queda una pregunta muy importante ¿Cómo puede alguien nacer de nuevo? Eso es lo que le voy a decir ahora, escuche atentamente, Juan dice esto de Jesús, Juan capítulo 1, versículos 11 al 13 (NBLA):
11 A lo Suyo vino, y los Suyos no lo recibieron.
Jesús vino al pueblo judío y como una nación, no como individuos, sino como una nación, colectivamente lo rechazaron a El, que era Su mesías. Pero gracias a Dios que hay un “pero”, en ese versículo;
12 Pero a todos los que lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en Su nombre, 13 que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.
¿Cuál es la transacción clave que nos hace nacer de Dios, y que es lo mismo como nacer de nuevo? ¿Qué tienen que hacer estas personas que desean nacer de Dios? Es algo muy sencillo, todos los que le recibieron a Jesús, ¿Qué es lo que tienen que hacer para nacer de nuevo? Tienen que recibir a Jesús como su salvador personal, confesar que Él es el Señor. Cuando hacen eso, Él le da el derecho, y la potestad de ser un hijo de Dios. Usted lo hace por fe, por creer en su nombre, no por alguna obra religiosa, o cualquier reclamo de justicia propia que tenga, sino solamente por creer en su nombre. Y el resultado es que nace de nuevo.
En ese versículo Juan excluye otras tres posibilidades en que podríamos pensar, él dice: “que no nacieron de sangre”. En otras palabras, no es de descendencia natural. No importa que tan bueno fueron sus padres, eso tampoco lo hace tan bueno en ese sentido. Usted debe tener un nuevo nacimiento espiritual, una nueva naturaleza.
Segundo dice: “ni de la voluntad de la carne”. No es la satisfacción de algún deseo natural de la carne, o por gusto.
Tercero, “ni de la voluntad del hombre”. La palabra griega es la misma que significa “esposo”. No es el resultado de una relación sexual, natural, entre un esposo y una esposa. Esto está en un plano diferente. No es físico, es espiritual.
Para terminar quiero darle una promesa de la que puede apropiarse si quiere nacer de nuevo. Es dada por Jesús en Apocalipsis 3:20 (NBLA), dice:
20 Yo estoy a la puerta y llamo; si alguien oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo.
Esa es una palabra para usted si quiere nacer de nuevo. Jesús está tocando a la puerta de su corazón ahora. Él es un caballero, Él no va a forzar su entrada. Si quiere que Él venga lo tendrá que invitar. Si lo hace, esté seguro de que El entrará porque es un caballero y cumple Su palabra; él dice: “entraré a él, y cenaré con él y él conmigo”. Primero le da a Jesús su cena y luego él comparte su cena con usted. ¿Qué es lo que tiene que hacer? Tiene que invitarlo a entrar, tiene que rendirse a Él, y luego por fe, tiene que agradecerle por haber entrado a su vida. Recuerde que es por fe en Su nombre.
Nuestro tiempo por hoy ha terminado. Regresaré mañana a la misma hora, para hablar sobre uno de los problemas más comunes de nuestra época, el problema del “tormento mental”. Explicaré como obtener alivio de este tipo de tormento.
Código: RP-R024-103-SPA









