Liberación del tormento mental

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
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En nuestro mundo acelerado, el tormento mental es una lucha común. Únete a Derek Prince en 'Liberación del Tormento Mental', parte de la serie 'Caminando por la Tierra de las Promesas de Dios', donde revela cómo el Evangelio ofrece verdadera libertad y paz. Descubre cómo la Palabra de Dios puede guiarte a liberarte de estas cadenas y abrazar las promesas del Reino.
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted en el comienzo de otra etapa de nuestro recorrido por la tierra de las promesas de Dios.
Ayer expliqué la respuesta bíblica a la pregunta ¿Cómo llegar a ser un hijo de Dios? Hoy voy a tratar sobre uno de los problemas más comunes de nuestro tiempo, el problema del tormento mental. Estaré hablando sobre como recibir liberación de esta clase de tormento.
Debemos entender que en nuestra cultura y situación contemporánea estamos expuestos a muchos y diferentes tipos de presión que siempre parecen ir en aumento y nunca disminuyen. Serían muchos para mencionar, pero permítame darle algunos ejemplos sencillos.
Una de las formas más comunes es la presión de nuestro propio grupo en particular, nivel de edad, o nivel social; es la presión de conformarse a ser semejante al resto del grupo. Esto se manifiesta abiertamente cuando los niños están juntos en la escuela; hay una presión de hacer lo que todos los muchachos hacen. Por ejemplo, un joven puede sentir presión para fumar marihuana solo porque todos los otros lo hacen; o usar un lenguaje vulgar o sucio simplemente porque los demás lo hacen, ya que si él no lo hace resaltará demasiado. La presión de grupo continúa mientras crecemos en la vida; como por ejemplo mantener el mismo paso social del vecino. La familia del frente compra un auto nuevo, nosotros también queremos tener uno nuevo; o si ellos tienen una piscina, nosotros también queremos construir una. Hay una presión casi incesante de ser como los demás, de mantener el paso y el nivel social de los demás, a menudo en contra de nuestra verdadera naturaleza o personalidad.
Otra presión obvia es la presión económica. La presión de ganar lo suficiente para satisfacer los deseos materiales, de proveer alguna seguridad en la vejez, hacer las cosas que otros hacen y casi siempre en ese orden. Y para hacer la mayoría de esas cosas se necesita dinero. Hay pues una presión constante para tener dinero. En general no importa cuánto dinero gane la gente, pareciera que nunca es suficiente.
Hay también algunas presiones básicas. Por ejemplo, la presión de sobrevivir, como la lucha contra las enfermedades. Muchas personas tienen una condición diagnosticada que tarde o temprano sería fatal. Usted pudiera ser uno de estos, de los que están peleando contra una enfermedad que ha sido diagnosticada como mortal; quizá la prognosis sea que suceda en unos pocos meses o años. Usted lleva esta clase de sentencia de muerte que pende sobre su cabeza y es una forma de presión.
A menudo está asociada con dichas presiones una voz que habla a su mente. A veces es una voz audible, pero muchas veces es solo una voz interna, pero las cosas que dice vienen formuladas en oraciones claras y específicas. Ahora tenemos que entender que donde haya una voz, tiene que haber una persona, no existe tal cosa en el universo como una voz sin una persona, la presencia de una voz indica la presencia de una persona.
Muchas veces la voz que oímos en estas situaciones nos acusa y atormenta de alguna manera. Si la voz que viene a nuestra mente acusa y atormenta entonces podemos estar seguros de esto: detrás de esa voz, hay una persona y esa persona es Satanás. Tenga presente que él, Satanás, el diablo, es el acusador y el atormentador. Si tiene una voz acusadora que atormenta su mente, su vida, que lo presiona, que lo empuja, que lo acosa, tiene que saber sin necesidad de buscar más evidencia, que el diablo está trabajando en su vida.
Voy a darle ejemplos de las formas más comunes y tormentos que el diablo trae a las personas; y todos estos que le voy a mencionar los enfrenté más de una vez cuando aconsejé a personas que están bajo tormento o presión mental.
Una acusación común es esta: “Dios no me ama”. La persona se siente rechazada y solitaria. Otras personas pueden relacionarse con Dios, Dios parece tener un plan para la vida de otros pero para ti no es.
Otra frase es: “siempre serás un fracasado”. Esta voz no viene directamente a su mente, a veces viene por medio de otras personas: siempre serás un fracasado.Quizás usted haya fracasado tantas veces que no le queda otra alternativa. Y está esa voz que le repite, que “siempre será un fracasado”.
Otra voz es: “te estás volviendo loco”, en mis sesiones de consejería me he sorprendido de ver, cuántas personas hoy tiene esa voz que les dice: “te estás volviendo loco”. La voz puede venir de esta manera: “Sabes que tu tía murió en el hospital psiquiátrico, y hay algo raro en tu abuela y tú serás la siguiente”. No creo que sea posible poner en palabras, la agonía que produce este tipo de tormento.
También está el tormento que viene asociado con el dolor físico y síntomas de enfermedades. Tales como: “ese dolor que tiene significa cáncer”. Tal vez tenga un dolor en el abdomen y otros síntomas, una clase de hemorragia y tiene demasiado miedo de ir a un doctor para que le haga un examen; pero incesantemente, de día y de noche está este pensamiento que se forma en su mente: “es el cáncer que causa ese dolor”. Es muy posible que con usted sea poco lo que este mal, pero sigue asustado y no enfrenta el desafío de su atormentador.
Hay una descripción en la Biblia de un hombre que padeció este tipo de tormento y lo resumió claramente en las palabras que voy a leer; el hombre se llamaba Job, y las palabras están en el libro de Job, capítulo 3, versículos 25 y 26 (NVI). Escuche lo que dice Job:
“25 Lo que más temía, me sobrevino; lo que más me asustaba, me sucedió.26 No encuentro paz ni sosiego; no hallo reposo, sino solo agitación”
Esto describe a millares de personas en nuestra civilización contemporánea, “Lo que más temía, me sobrevino”. Como puede ver el temor que tiene puede abrir la puerta a la misma cosa que teme. Es probable que lo que cause cáncer en algunas personas sea el temor mórbido del cáncer y con seguridad uno de los factores que intervienen en la locura es el temor de volverse loco. Es el diablo que usa el temor como una palanca para traerle algo más que temor.“...Lo que más me asustaba, me sucedió. No encuentro paz ni sosiego; no hallo reposo, sino solo agitación”. ¿Está en esa condición? ¿Lo describe a usted? Yo quiero que sepa que hay remedio y es el siguiente:
Primero tenemos que reconocer la puerta que usa Satanás para meterse en nuestras vidas. Hay varias, pero solo voy a sugerirles dos de las más comunes, que he visto muchas veces en mi sesión de consejería.-La primera puerta que usa Satanás es, el resentimiento y la falta de perdón. Estamos llenos de resentimiento y falta de perdón hacia otras personas, a menudo se trata de una persona muy cercana a nosotros. Pudiera ser uno de los padres, el esposo, la esposa, un hijo, o un vecino, o un ministro, pero siempre se trata de alguien cercano. -Y la otra puerta que Satanás usa es la rebeldía, una actitud de rebeldía hacia Dios. Algunas veces se dirige contra la sociedad u otra autoridad humana. Pero en esencia es rebeldía contra Dios, es negarse a someterse al gobierno justo de Dios.
Ahora primeramente y antes que todo, es cerrar la puerta. Si la puerta es el resentimiento y la falta de perdón, entonces tenemos que perdonar a la persona con la que estamos resentidos. Tenemos que entregar ese resentimiento, ese odio.Escuche lo que dice Jesús en el Padre Nuestro, Mateo 6:
“12 Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores”
No tenemos derecho de pedir que Dios nos perdone más allá de la medida en que nosotros perdonamos a los demás. Esa es la medida que Dios nos perdonará. Jesús comenta:
“14 »Porque, si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. 15 Pero, si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas”
Si queremos el perdón de Dios tenemos que perdonar a los demás. Dios ha establecido los requisitos y no serán alterados. Recuerde que perdonar no es una emoción. Sino una decisión, en cierto sentido es romper el pagaré. Alguien le debe. Usted tiene el pagaré, sin embargo Dios tiene más pagarés suyos; Dios dice: “Si rompes tu pagaré, yo romperé los míos”. Es la primera forma de cerrar la puerta, perdonar a los demás.
Pero si su problema es la rebeldía especialmente contra Dios, entonces la manera de cerrar la puerta es someterse a Dios. Nuevamente es una decisión de la voluntad. Oiga lo que dice Santiago, en el Cap. 4 vers. 7:
“7 Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes.”
Usted no puede resistir al diablo mientras esté resistiendo a Dios, porque Dios es el único que puede darle la fe, la fuerza y la gracia que necesita para resistir al diablo. Así que si el diablo le está atormentando, lo que debe hacer es someterse a Dios. “Entréguele su rebelión a Dios. Dígale: “Dios me someto a ti, tú eres mi creador, tu ordenas el universo y yo me someto a tu gobierno justo, a tus tratos en mi vida, haré lo que requieras de mí”. Entonces tiene el derecho de tomar la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios y sacar al diablo de su vida; así como Jesús hizo, cuando el diablo vino a él, lo derrotó con estas palabras: “Escrito está, escrito está, escrito está”. Jesús estaba sujeto a Dios y por eso podía resistir al diablo. Si se somete a Dios así como Jesús lo hizo, entonces usted también podrá derrotar al diablo. Tiene el derecho de decir a esas voces, “ya no te escucharé más. Satanás sal de mi vida. Estoy entregado a Dios, le pertenezco a Dios, tú no tienes nada en mi vida. Todas las deudas contra mí fueron pagadas por la muerte de Jesús en la cruz. Te resisto y te ordeno que salgas de mi”.
Bien nuestro tiempo por hoy terminó. Regresaré mañana a la misma hora, el tema de mañana sigue naturalmente a este: Cómo disfrutar de la verdadera paz mental.
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