Me alegro de estar nuevamente con usted para seguir exponiendo las verdades que la vida me ha enseñado, verdades que han hecho la diferencia entre el éxito y fracaso en mi vida, que pueden hacer lo mismo por usted.

En mi charla de ayer traté con situaciones que necesitamos la dirección de Dios. Hoy voy a enfocarme en un problema que confrontan particularmente algunas personas con empleo, aquellos que son empleados. Mi tema es: “Cómo encontrar aceptación en una situación laboral”.

Muchos cristianos comprometidos que tratan de vivir rectamente para glorificar al Señor sufren algún grado de tensión en situaciones de trabajo con otras personas, o con jefes que no son creyentes, y que quizá sean hostiles a su fe cristiana. En algunos casos en estas situaciones hay mucha oposición y hasta persecución.

¿Tiene la Biblia alguna dirección para estos cristianos que se encuentran en tal situación? Creo que sí. Y lo digo basado en mi propia experiencia en tales situaciones.

Para nuestra primera promesa de hoy, vamos a buscar lo que yo llamo una promesa negativa, una promesa que promete algo que no escogeríamos si se tuviera que elegir. Sin embargo es parte de la totalidad de las promesas de Dios y tenemos que prestarle atención. Segunda Timoteo, capítulo 3, versículo 12 dice lo siguiente:

“12 Y en verdad, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, serán perseguidos” (NBLA)

Esa es una promesa. Usted pudiera pensar que no es una promesa muy agradable, pero es parte de nuestra herencia total.

Recuerde que nuestra herencia son todas las promesas de Dios; ambas, las que nos agradan y las que nos desagradan. Es importante saber que todas vienen juntas y no pueden separarse una de la otra, aunque unas sean agradables y otras desagradables. Es muy importante que veamos esto, que si estamos padeciendo persecución porque vivimos piadosamente, nos dará mucho ánimo saber que eso es parte de nuestra herencia. Dios ha preparado esto, El entiende, no hay nada incorrecto, no estamos fuera de la voluntad de Dios, eso sucede porque somos cristianos. Por eso en lo que tengo que decir hoy, no estoy prometiendo que nunca será perseguido. Más bien basado en una Escritura clara le puedo prometer que si vive realmente una vida piadosa en Cristo Jesús, habrá tiempos cuando será perseguido por esa causa. Sin embargo yo creo que Dios tiene ciertas respuestas para tales situaciones y que él puede obrar para su gloria y para su bien.

Primero, yo creo que debo establecer ciertas normas de conducta para los empleados que son lo que el Nuevo Testamento estipula. Leeremos en Efesios 6, versículos 5 al 7. Estas palabras son dirigidas a siervos o esclavos, en nuestra sociedad moderna servidores o empleados, aunque por supuesto las condiciones de los esclavos eran más rigurosas que la del empleado moderno. Pero esto es lo que el Nuevo Testamento ordena para los empleados modernos, o para los siervos:

“5 Ustedes, los siervos, obedezcan a sus amos terrenales con temor y temblor, y con sencillez de corazón, como obedecen a Cristo. 6 No actúen así sólo cuando los estén mirando, como los que quieren agradar a la gente, sino como siervos de Cristo que de corazón hacen la voluntad de Dios. 7 Cuando sirvan, háganlo de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres” (RV)

Veamos pues ciertas cosas que debemos mostrar en nuestras conductas a nuestros empleadores o patrones. Se requiere que les mostremos respeto, sinceridad y le sirvamos de buena voluntad. El principio es que en esa situación nuestro patrón es el representante de Dios para nosotros. Tenemos que verlo como la persona que Dios ha puesto en particular en esa situación, en ese tiempo y lugar sobre nosotros, de hecho, nuestra actitud y responsabilidad hacia ese patrón es realmente un espejo de nuestra verdadera actitud y respuesta hacia Dios. Quizá nunca nos atrevamos a mostrar nuestra mala actitud hacia Dios, pero la actitud que demostramos a nuestro patrón es una indicación del estado de nuestro corazón hacia Dios. Una vez que nos demos cuenta de esto, vamos a ser la clase de persona que el empleador estará feliz de tener.

Necesito enfatizar lo siguiente y está muy alineado con lo que he dicho, es la importancia de ser fieles y dignos de confianza. Proverbios 20:6

“6 Muchos hombres proclaman su propia lealtad, Pero un hombre digno de confianza, ¿quién lo hallará?” (NBLA)

Esto fue cierto hace unos tres mil años atrás. Yo diría que aun hoy esto es verdad. Yo soy un empleador. Tengo muchos amigos que son hombres de negocios. A menudo me muevo en esos círculos y yo diría que la pregunta es la misma ¿Quién hallará a un hombre digno de confianza? No hay muchos. La tendencia general de la sociedad moderna es hacia la indisciplina y a la irresponsabilidad y se hace cada vez más difícil de encontrar empleados de confianza. Mi convicción es que cualquier empleado en cualquier situación que se muestre realmente digno de confianza, será estimado y aprobado por su patrón a su debido tiempo. Tal vez tome tiempo pero cuando lo haya hecho será apreciado. Nuevamente en Proverbios 28, versículo 20 dice:

“20 El hombre fiel recibirá muchas bendiciones; el que tiene prisa por enriquecerse no quedará impune.” (NVI)

Así que si usted es un hombre o una mujer fiel de verdad en su lugar de empleo, y en su actitud hacia su patrón, Dios dice que será bendecido aun cuando su patrón no lo bendiga, Dios se ocupará de que a su tiempo usted sea bendecido.

Hemos visto la promesa negativa: “ Y en verdad, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, serán perseguidos”. Hemos examinado las normas, que la Biblia establece para los empleados. Ahora voy a concentrarme en la promesa positiva, y esta es la que yo mismo he probado en mi vida. Se encuentra en Romanos, capítulo 14, versículo 17 y 18:

“17 porque el reino de Dios no es cuestión de comidas o bebidas, sino de justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo. 18 El que de esta manera sirve a Cristo agrada a Dios y es aprobado por sus semejantes.”

Note lo que es el reino de Dios. No es una serie de reglamentos acerca de que beber o que comer, o que lugar de entretenimiento pueda frecuentar, o cualquier tipo de reglas religiosas. Allí no está, la realidad es que el legalismo religioso repele a las personas que no son cristianas. No los atrae, más bien los aleja. Pero la verdadera vida del cristianismo es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Aparte del Espíritu Santo esto no es posible.

También debe notar lo que Pablo dice de la persona que sirve a Dios en justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Dice que agrada a Dios y es aprobado por sus semejantes. En otras palabras, los hombres reconocerán la calidad de su vida y aunque sea a regañadientes lo aprobarán. Yo realmente puedo decir que lo he probado en mi vida.

Fui soldado del ejército británico en la Segunda Guerra Mundial, y después de haber estado casi un año en el Ejército experimenté una conversión maravillosa a Jesucristo. Mi vida entera fue cambiada instantánea, radical y permanentemente. Mis compañeros no podían entender el cambio que ocurrió en mí. Al principio decían que me había vuelto religioso y yo les corregía diciendo que eso no es una religión. Yo fui salvo y eso no lo podían entender y les disgustaba. Sin embargo, Dios me dio gracia para llevar la clase de vida que era consistente con mi experiencia. Y noté después de un tiempo que empezaba a ganarme el respeto de ellos. Una de las cosas que descubrí fue que nunca tiene que comprometer su fe; desde el comienzo en toda situación nueva. Por ejemplo, si era trasladado a otra barraca, la primera noche deliberadamente me arrodillaba junto a mi cama para orar. No porque creyera que era esencial arrodillarme, sino porque quería que todos supieran cuál era mi condición. Y aunque al comienzo hubo cierta frialdad y titubeo al acercarse después llegaron a respetarme. Una vez, en una situación peligrosa en el desierto de África del Norte, sucedió que nuestra compañía quedó aislada, detrás de las líneas enemigas, algo que sucede con frecuencia en las guerras del desierto. Algunos de estos hombres blasfemos e impíos, venían a mí para decirme “Cabo Prince, me alegro de que usted esté con nosotros”. Es decir, ellos sentían que yo era algo así como una póliza de seguros para ellos. Sabían que Dios estaba conmigo y que si Dios estaba conmigo algo de esa seguridad se les pegaría a ellos, y la verdad así fue. Nuestra compañía tuvo una de las marcas más sorprendentes de seguridad y de protección durante el tiempo que estuve con ellos en el desierto.

Este es un ejemplo de que si sirve a Dios correctamente se gana la aprobación de los hombres, aunque quizá no se unan contigo en la fe. Y esto está declarado en otro pasaje en la Biblia. Por ejemplo, en Proverbios, capitulo 3, versículos 1 y 4, Dios dice:

“1 Hijo mío, no te olvides de mis enseñanzas;    más bien, guarda en tu corazón mis mandamientos4 Contarás con el favor de Dios    y tendrás buena fama entre la gente.”

Hay una promesa del favor con Dios y los hombres si caminamos en obediencia a los mandamientos de Dios.

Hay un ejemplo sorprendente de personas que han comprobado esto. José estuvo en la cárcel, pero las Escrituras dicen que Dios “le concedió gracia ante los ojos del jefe de la cárcel”. Daniel era un exiliado en Babilonia, pero la escritura dice que “Dios concedió a Daniel hallar favor y gracia ante el jefe de los oficiales”. En otras palabras, no importa donde esté, si camina rectamente ante Dios y lo agrada, Dios le dará favor ante los hombres.

Bueno nuestro tiempo de hoy terminó. Regresaré mañana a la misma hora, para compartir con usted algunas promesas de la Palabra de Dios, que se relacionan con una de las bendiciones más importantes que un hombre y una mujer pueden hacer: La elección de su cónyuge.

Como
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