Me alegro de estar nuevamente con usted para continuar nuestra jornada a través de esta tierra rica y maravillosa de las promesas de Dios.

En mi charla de ayer nos enfocamos en un problema específico que enfrentan los empleados: Como encontrar aceptación en situaciones laborales.

Hoy voy a compartir algunas de las promesas de Dios en relación con una de las decisiones más importante que un hombre y una mujer puede hacer: La elección de su cónyuge.

Teóricamente la iniciativa de este asunto es del hombre, digo teóricamente, porque he observado y he llegado a la conclusión que la actitud y la decisión de la mujer tiene mucho que ver con el asunto. Quizás escuchó de la mujer que huía del hombre hasta que ella lo atrapó a él. No voy a hacer ningún otro comentario sobre esto. Bueno, comenzaremos viendo la situación desde el punto de vista del hombre. Aunque la mayoría de los principios relevantes que estaré tocando se aplican igualmente desde ambas perspectivas, sea del hombre o de la mujer.

Primero tenemos que establecer un principio general que se aplica a esto y otras numerosas situaciones. Dios provee dirección de dos manerasLa primera, es la que yo llamo dirección general, y se aplica a todo el pueblo de Dios. La segunda, es una dirección personal, se aplica solo a ciertos individuos y en determinada situación.

La dirección general proviene de las Escrituras. Esto se enfatiza una y otra vez en la Biblia. Tomemos un ejemplo del Salmos 119, versículo 105:

“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.”

De manera que si queremos andar en los caminos de Dios, la Palabra de Dios es la fuente de luz que nos muestra el camino para saber dónde poner nuestros pies. Toda otra dirección debe ser probada por la Palabra de Dios. Juan Wesley dijo: “Yo no permito ninguna otra regla, sea para la fe o para la práctica, que no sean las Sagradas Escrituras”. No hay ninguna regla de fe o práctica que tenga la misma autoridad de las Sagradas Escrituras.Tenemos que caminar a la luz de las Escrituras. Esa es la fuente principal de dirección para todo el pueblo de Dios. Y solo cuando somos obedientes a su dirección general, a la dirección de las Escrituras, tenemos el derecho de esperar por la dirección personal. Nuevamente, hay otro principio que debemos enfatizar aquí, en relación con el matrimonio, un principio de la Palabra de Dios, es decir un principio de dirección en general. Y es este: Es incorrecto que un creyente se case con una persona incrédula. Creo que debo repetirlo porque hay personas, dentro del pueblo de Dios que no tienen una compresión muy clara de este principio. Es incorrecto que un creyente se case con una persona incrédula.

Esto es lo que dice claramente en Segunda de Corintios, capitulo 6, versículos 14 al 16 (NVI):

“14 No formen yunta con los incrédulos. Por supuesto, que escribe a creyentes y la forma principal de yugo a la que se refiere es el matrimonio. En las escrituras el matrimonio es llamado comúnmente un yugo; Porque ¿Qué tienen en común la justicia y la maldad? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad?15 ¿Qué armonía tiene Cristo con el diablo? ¿Qué tiene en común un creyente con un incrédulo? 16 ¿En qué concuerdan el templo de Dios y los ídolos? Porque nosotros somos templo del Dios viviente. Como él ha dicho: «Viviré con ellos y caminaré entre ellos. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.”

Preste atención a esas preguntas tan pertinentes, ¿Qué tiene en común la justicia con la maldad? ¿Qué comunión la luz con la oscuridad? En otras palabras, los creyentes son luz y la luz no puede tener comunión con la tiniebla de la incredulidad.

Si no está casado, y es creyente no tiene derecho a buscar una pareja para toda la vida entre los incrédulos. Por otra parte, si usted está casado con alguien que no es creyente y después conoce al Señor, esa es una situación diferente. El Señor puede ayudarlo de varias maneras. Pero ahora estoy hablando a personas solteras sobre como elegir un compañero o compañera para toda la vida.

El segundo principio general expuesto en la Palabra de Dios es que Dios asigna el compañero o compañera adecuados para sus hijos. No es algo al azar y que esté fuera de la provisión de Dios. Dios elige al cónyuge adecuado para cada uno de sus hijos. Proverbios 18, versículo 22 dice esto:

“El que halla esposa halla algo bueno Y alcanza el favor del Señor.” (NBLA)

En otras palabras encontrar la esposa que Dios tiene para usted es una indicación de su favor.También en Proverbios 19:14 dice:

“Casa y riqueza son herencia de los padres, Pero la mujer prudente viene del Señor.”

Si queremos una esposa prudente tenemos que pedirle al Señor que nos dé una mujer prudente. Yo puedo decir “amén y amen” a esta declaración. Me he casado dos veces, porque mi primera esposa murió. En cada ocasión el Señor me dirigió definitivamente a mi esposa. En cada caso el Señor me dio una esposa prudente, una bendición que nunca sabré como agradecerle lo suficiente, digo esto para que usted sepa que hablo por propia experiencia.

Ahora veremos el estándar para el matrimonio que Jesús reconoció y que marcó para sus discípulos. Se encuentra en Mateo, capitulo 19, versículos 3 al 6. Es una conversación entre Jesús y algunos de los fariseos que le preguntaban por el matrimonio y el divorcio:

“3 Y se acercaron a Él algunos fariseos para ponerlo a prueba, diciendo: «¿Le está permitido a un hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?». 4 Jesús les respondió: «¿No han leído que Aquel que los creó, desde el principio los hizo varón y hembra, 5 y dijo: “Por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne”? 6 Así que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe.” (NBLA)

El punto que quiero resaltar aquí es que, cuando le preguntaron a Jesús sobre el matrimonio, él no aceptó las normas, ni las reglas, ni lo convencional de su tiempo, sino que como norma y propósito para el matrimonio, inmediatamente fue al “principio”. Ahora, el significado del libro de Génesis en el hebreo es ese: “principio. En otras palabras, El fue al propósito original de Dios y a la norma establecida por Dios para crear al primer hombre y a la primera mujer, y ese fue el único estándar que aceptó como válido. Esto significa que, en este tiempo, nosotros también como sus discípulos tenemos que ir al propósito y estándar original de la creación para encontrar el estándar de Dios en el matrimonio para nuestra vida como creyentes.

En conexión con esto voy a ofrecerle cuatro verdades sobre Adán y Eva que se aplican también hoy a nuestras vidas.

Primeramente; Fue Dios quien decidió que Adán necesitaba una esposa.

Segundo; fue Dios quien formó a Eva para Adán.

Tercero; fue Dios quien trajo a Eva para Adán.

Cuarto; Dios determinó la naturaleza de su relación.

Voy a repetir estas verdades: Dios decidió que Adán necesitaba una esposa; Dios formó a Eva para Adán; Dios trajo a Eva para Adán; Dios determinó la naturaleza de su relación.

Creo que todas estas verdades se aplican hoy a nosotros los cristianos, sea hombre o mujer por igual.Voy a mostrarle cómo se aplican en cada caso. Primero; si usted es un hombre,

Dios decidirá que usted necesita una esposa, no es decisión suya, es de Dios.

Segundo; Dios formará a su esposa para usted.

Tercero; Dios le traerá una esposa para usted,

Cuarto; Dios determinará la naturaleza de la relación bajo la que vivirán como matrimonio.

Si usted es una mujer, debemos darle vuelta un poquito, y el mismo principio se aplica.

Dios decidirá que hay un hombre que la necesita como esposa.

Dios la formará y la preparará para que sea la esposa de ese hombre.

Dios la presentará a ese hombre.

Dios determinará la naturaleza de la relación bajo la que vivirán como matrimonio.

En otras palabras, sea que es un hombre o una mujer, la iniciativa, la decisión y el proceso de preparación están en las manos de Dios.

Ahora, ¿Qué es lo que Dios requiere de usted para que haga su voluntad en este asunto tan vital, sea usted hombre o mujer?Voy a darle siete reglas sencillas que le ayudarán mucho en este asunto:

Primero; Crea en el propósito de Dios para su vida, crea que Dios tiene un destino para usted. Usted no es un accidente esperando que algo suceda. Dios tiene un propósito para usted y es bueno.

Segundo; encomiende su vida totalmente a Dios.

Tercero; Camine a la luz de la Palabra de Dios. Es decir, siga la dirección general que Dios ha dado a todo su pueblo.

Cuarto; Cultive la comunión con el pueblo de Dios, porque es probable que Dios escoja su pareja de la gente con quien usted tiene comunión. Si tiene comunión con alguien que no es creyente, es probable que se case con uno de ellos.

Quinto; tome en cuenta el valor que tiene como hijo o hija de Dios. No se rebaje. En ese asunto tan importante de la vida, no acepte nada excepto lo mejor. El problema de algunos cristianos es que no se valoran lo suficiente como hijos de Dios y terminan aceptando un pobre sustituto como lo mejor que Dios tiene para ellos.

Sexto; Dispóngase a esperar. Esperar es una evidencia de fe, y es algo que a menudo requiere que lo demostremos.

Séptimo: Sea sensible al Espíritu Santo. Permita que Él escoja su camino y lo dirija.

Al terminar este mensaje, oro sinceramente por usted, que me está escuchando, para que Dios lo dirija en esta decisión tan importante en su vida.

Nuestro tiempo por hoy terminó, pero regresaré mañana a la misma hora, para compartir algunas de las promesas que tienen que ver con la vida familiar. ¿Cómo tratar con hijos problemáticos?

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