La prosperidad: en general

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
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Descubre las verdades profundas que han transformado vidas en este episodio de 'Caminando por la Tierra de las Promesas de Dios' de Derek Prince. Explora cómo, al igual que Josué, somos guiados por Jesús hacia una tierra rica en promesas, reclamando nuestra herencia promesa por promesa. Encuentra iluminación sobre la prosperidad y la sanación, y aprende cómo la Palabra de Dios guía cada paso hacia una vida de verdadera abundancia.
Transcript
Me alegro de estar con usted en el comienzo de una nueva semana, para compartir las verdades que han hecho la diferencia entre el éxito y el fracaso en mi vida, y que pueden hacer lo mismo en la suya.
Primero, déjenme decir "Gracias" a aquellos de ustedes que me han estado escribiendo. Antes de terminar esta charla, les daremos una dirección postal a la que pueden escribir. Siéntanse libres de compartir con nosotros sus necesidades personales, sus problemas, sus peticiones de oración.
En las últimas dos semanas he estado compartiendo sobre el tema de: Cómo caminar por la tierra de las promesas de Dios. Esta semana voy a continuar con el tema.
En el Antiguo Testamento bajo un líder llamado Josué, Dios llevó a su pueblo a la tierra prometida, pero en el Nuevo Testamento, bajo un líder llamado Jesús, Dios guía a su pueblo en la tierra de las promesas. Así que, en el Antiguo Testamento, era la tierra prometida y en el Nuevo Testamento era la tierra de las promesas. En el Antiguo Testamento Dios dio a Josué, una manera específica para tomar posesión de la tierra prometida. Eso fue paso a paso, etapa por etapa, área por área. Está resumido en Josué 1:3 donde Dios dice:
3 Todo lugar que pise la planta de su pie les he dado a ustedes, tal como dije a Moisés.
Es lo mismo con nosotros en el Nuevo Testamento. La manera en que entramos en nuestra herencia es exactamente la misma. Es promesa por promesa, etapa por etapa, área por área. Al poner nuestro pie, sobre cada promesa nueva de Dios, tomamos más posesión de nuestra herencia.
En mis charlas de esta semana, voy a enfocarme en dos áreas básicas de nuestra herencia: las áreas de la prosperidad y la sanidad. En mis charlas previas hemos visto la promesa completa de la prosperidad y el éxito que Dios le dio a Josué en Josué 1:8 (LBLA);
»Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides[f] de hacer todo lo que en él está escrito. Porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito
Note esa promesa “harás prosperar tu camino y tendrás éxito”. Resumimos las tres condiciones que Josué tenía que cumplir de esta manera: Primero, pensar la Palabra de Dios. Segundo, hablar la Palabra. Tercero, actuar basado en la Palabra de Dios. Ciertamente esa promesa dada en Josué 1:8 es tan positiva y completa como pueda ser cualquier promesa. Sin embargo, fue dada a un individuo en una situación en particular.
Hoy veremos, una promesa de prosperidad que es absolutamente general e inclusiva en su aplicación. Puede ser reclamada por cualquier persona donde quiera y cuando quiera, siempre y cuando cumpla las condiciones claramente detalladas. Lo repetiré: Puede ser reclamada por cualquier persona donde quiera y cuando quiera, siempre y cuando cumpla las condiciones claramente detalladas.
Leamos los primeros versículos del libro de los Salmos. Salmo 1 versículos 1 al 3. En cierto sentido estos versículos establecen la clave para todo el libro de los Salmos. En esencia el libro de los Salmos es de alabanza y acción de gracias a Dios, por estar relacionados con él y conocerle, y poder caminar en sus caminos. Esta bendición está claramente expuesta en el libro de los Salmos. Salmos 1, del 1 al 3:
1 Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores, 2 sino que en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche! 3 Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera
Veamos las promesas. Estas encontramos en cuatro secciones. La primera, el hombre que cumpla las condiciones será como árbol plantado junto a corrientes de aguas. Un árbol firmemente plantado indica que es un árbol cuyas raíces son tan profundas que no caerá cuando hay vientos y tormentas. Así que el primer cuadro que tenemos o la primera parte del cuadro es de un hombre fortalecido, decidido e inquebrantable. No se conmueve ante la adversidad o las circunstancias desfavorables. Sus raíces son profundas y esas cosas no lo debilitan ni lo hacen caer.
Luego dicen que sus raíces se extienden profundamente cerca de las corrientes de las aguas, para que sus raíces tengan siempre acceso a las aguas y todo el árbol tenga siempre vida y salud. No está dependiendo de las lluvias temporales o de la falta de ella, sino que tiene una relación con las corrientes de las aguas que fluyen continuamente. Se suple de estas corrientes de agua que no cambian con el clima.
La segunda parte, del cuadro es que da su fruto a su tiempo. Es una persona fructífera y Dios requiere frutos en la vida de todos nosotros. El dice en el Nuevo Testamento: “Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego”. Este es el secreto para dar buen fruto, y cumplir con los requisitos de Dios y gozar del favor y de la bendición de Dios.
Tercero, dice: ”y su hoja no se marchita”. La hoja es la parte del árbol que más se ve. Así que pienso que ese cuadro indica que tal hombre presenta una imagen de prosperidad. Lo ve y sabe que está floreciendo. Se ve en sus ojos, en su porte, en su vestir, en todo hay una atmósfera de bienestar.
Y finalmente la promesa: donde queremos poner nuestra atención, “en todo lo que hace, prospera”. Nunca conoce el fracaso, ni la frustración. Está tan completamente alineado con la palabra y el propósito de Dios, que todo lo que hace lleva una bendición de Dios. ¡Que imagen y que promesa hermosa!
Hemos visto la promesa. Ahora tenemos que ver las condiciones; se establecen cinco condiciones, tres negativas y dos positivas.
Primero veremos las condiciones negativas: La primera condición, es que tal hombre no anda en el consejo de los impíos. No obtiene su consejo e influencia de la fuente equivocada ¿Cómo podríamos definir el el consejo de los impíos o los malos? Le sugeriré algunas palabras o frases que fácilmente pueden ser asociadas con el mal consejo. -Primero podría ser no ético. En otras palabras, sería consejo que nos llevaría a tratar a las personas de manera incorrecta. Y el consejo y la instrucción de la Biblia es que tratemos a nuestros semejantes como queremos ser tratados.
-Segundo, el consejo de los impíos o malos es a menudo deshonesto, esto lleva a prácticas oscuras. Tal vez sea alterar la declaración de impuestos o no ser honestos en la administración del dinero y en las cuentas pendientes. Esa es una posibilidad obvia.
-Tercero, el consejo de los malos es muchas veces inmoral, nos lleva a actos que son contrarios a la ley de Dios en el área de la moralidad.
-Cuarto, el consejo de los malos tiene una motivación inapropiada, no está centrado, ni alineado en Dios.
-Quinto, en realidad es una continuación de la última es que el consejo de los malos no está alineado con los principios de Dios; va en contra de las normas que rigen el universo. Por lo tanto, está destinado al fracaso.
La segunda condición negativa, tal hombre ni se detiene en el camino de los pecadores. Esto indica un estilo de vida y comunión diferentes. No frecuenta el lugar incorrecto. No recibe su inspiración en el bar o en cualquier otro lugar donde se reúnen las personas de dudosa reputación. Tiene un estilo de vida diferente y sus amigos son diferentes, todas sus asociaciones son diferentes.
Tercero, ni se sienta en la silla de los escarnecedores. La silla de escarnecedores indica una actitud de cinismo determinado. Tiene una opinión oscura y escéptica de la vida que prevalece comúnmente en el mundo de los negocios, y creo, este es un camino seguro a la frustración y el fracaso.
Note que, en estas tres condiciones negativas, hay un proceso de estancamiento. Tal persona empieza caminando, luego se detiene y al final se sienta. En otras palabras, su posición y su condición se empeoran al avanzar.
Veamos ahora las condiciones positivas, son dos: Primero, leemos que el hombre bienaventurado en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche!, o en la revelación de la verdad de Dios. Debemos entender el significado de la palabra ley; la palabra hebrea TORA, que se usa comúnmente en el pueblo judío hoy.
A veces pensamos del “Tora” o ley, es simplemente un conjunto de reglas, pero no es eso. La raíz del significado en esta palabra es: “lo que indica el camino”. La “tora”, es la revelación de Dios que nos muestra cómo debemos vivir; si deseamos la bendición y el favor de Dios. Este hombre se deleita en la ley, y como resultado de eso el medita en la ley, sus pensamientos se centran alrededor de ella todo el tiempo. En esta meditación, él es como el árbol que obtiene su agua de las corrientes que fluyen en la cercanía. Siempre está recibiendo vida nueva, fuerza e inspiración nueva. No puedo enfatizar suficiente sobre la importancia de la meditación correcta. Creo que esa es la verdadera llave de la prosperidad. Usted no puede pensar mal y vivir bien, y no puede vivir mal y pensar bien. En otras palabras, su pensamiento va a determinar el curso de su vida. Ese es el cuadro del hombre que esta plantado junto a corrientes de aguas. Todo lo que hace prosperará.
Nuestro tiempo por hoy ha terminado. Regresaré mañana, a la misma hora para continuar con este tema de la prosperidad. Explicaré entonces un camino especial y específico que conduce a la prosperidad.
Código: RP-R026-101-SPA









