Prosperidad a Través de Sembrar y Cosechar

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
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Descubre la prosperidad bíblica a través de los principios de 'Sembrar y Cosechar' en este esclarecedor podcast de Derek Prince. Parte de la serie 'Caminando por la Tierra de las Promesas de Dios', este episodio revela cómo la generosidad se alinea con la verdad bíblica en 2 Corintios, ofreciendo una comprensión más profunda que el diezmo. Abraza los principios del Reino y experimenta las bendiciones prometidas a los corazones generosos.
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted en la continuación de nuestro caminar por la tierra de las promesas de Dios.
Ayer vimos algunas de las promesas de la prosperidad cuya condición principal es traer los diezmos completos al alfolí, y definimos que el diezmo es la décima parte de nuestros ingresos que se aparta para Dios.
Hoy voy a examinar otro principio bíblico donde Dios promete prosperarnos. Creo que este principio nos llevara más profundamente al área de la prosperidad que la promesa del diezmo que vimos ayer.
Voy a buscar ahora en Segunda de Corintios 9 y leeré algunos versículos de ese Capítulo. Tenemos que recordar que los capítulos 8 y 9 de Segunda de Corintios tratan el tema de la generosidad u ofrenda a Dios. El trasfondo es que Pablo está recogiendo una ofrenda entre las diferentes iglesias para dar a ciertos cristianos que tenían necesidad financiera. Una de las iglesias que había prometido una ofrenda fue esta iglesia de Corinto, a la que Pablo escribe y les explica como él quiere que se recoja la ofrenda, y les da algunos motivos que son importantes y los principios que deberían dirigir cuando ofrendamos para Dios. Por lo tanto, es también de importancia para nosotros pues los mismos motivos y principios son válidos para hoy. Entonces, leemos Segunda de Corintios capítulo 9 versículo 5 al 9:
5 Así que me pareció necesario rogar a estos hermanos que se adelantaran a visitarlos y completaran los preparativos para esa generosa colecta que ustedes habían prometido. Entonces estará lista como una ofrenda generosa, y no como una tacañería.Vea que los motivos son importantes, Pablo continúa diciendo6 Recuerden esto: El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará
Cuando Pablo usa las palabras” sembrar” y “cosechar”, el tomó la terminología de la agricultura, pero lo aplica al diezmo. “Sembrar” es dar y “cosechar” es recibir, nuevamente en términos de dinero. Manténgalo presente porque es importante. Pablo continúa con el otro principio, que se relaciona con el motivo;
7 Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría.
Encontramos que en el griego se refiere a alguien que “da jovialmente”. Me pregunto cuántos de nosotros damos de esa manera, yo he visto a personas en naciones pobres del tercer mundo que dan a Dios con alegría exuberante, ellos dieron aún más que sus diezmos y he visto como Dios los ha bendecido. Regresemos a las palabras de Pablo:
8 Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena obra abunde en ustedes.
Que versículo más rico es este. Puede ver que “abundar” se repite dos veces, la palabra “toda/o” la encontramos cuatro veces y “siempre”, una sola vez. En conjunto no nos da lugar para la insuficiencia o la necesidad en ningún área de nuestras vidas y Pablo está escribiendo acerca de la gracia de Dios. Realmente que la palabra clave en estos capítulos es “la gracia”. Dar es una gracia. Es una de las gracias para el creyente. Esta se origina en la gracia de Dios. Y seguidamente Pablo cita, el Salmo 112 del Antiguo Testamento, más adelante veremos este Salmo:
9 Reparte sus bienes entre los pobres, su justicia permanece para siempre… (NVI)
Note la relación que hay entre dar a los pobres y la justicia que permanece. La palabra “repartió” allí también se puede traducir como “esparcir”, nos da la idea de alguien que siembra la semilla en el campo. En relación con esto tenemos que ver que hubo un intercambio divino realizado en el propósito predeterminado por Dios en la Cruz, por medio de la gracia de Dios. En la cruz Jesús llevó la maldición de la pobreza que había caído sobre la raza humana por la consecuencia de la desobediencia, para que nosotros pudiésemos ser partícipes de su riqueza. Esto está declarado en Segunda de Corintios capítulo 8 versículo 9:
9 Ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que, aunque era rico, por causa de ustedes se hizo pobre, para que mediante su pobreza ustedes llegaran a ser ricos.
Ese es el intercambio. La base para toda la provisión de Dios es que: Jesús tomó la maldición de la pobreza cuando colgó desnudo en la cruz, para que nosotros pudiéramos recibir su bendición y abundancia por medio de la fe; y es por gracia. Esa gracia es manifestada en nuestras vidas, por el hecho de que Dios hace que tengamos abundancia en todo lo que necesitemos, todo el tiempo, para que abundemos en toda buena obra.
El principio está allí, especialmente cuando Pablo se refiere a la agricultura, específicamente a la siembra y la cosecha. La medida que repartimos o que sembramos determina la medida que segaremos. Se ha imaginado alguna vez, a un agricultor que tenga una semilla, tremendamente maravillosa y por la que este tan alegre y diga: Esta semilla es tan buena, que la voy a conservar no la voy a sembrar, ¿Cuánta cosecha recibirá de esa semilla? Nada. Esta es una de las paradojas de la naturaleza, una paradoja divina. Que al repartir viene más y si se niega a dar trae pobreza. En toda la Biblia nos dice lo mismo. Que la mezquindad lleva finalmente a la pobreza. Que si queremos ganancia tenemos que repartir o esparcir.
Ahora vamos a ver el Salmo que Pablo cita en Segunda de Corintios 9, el Salmo 112, leeremos el versículo 1-3, versículos 5, 8 y 9. Este Salmo describe a un hombre de rectitud sobresaliente cuya vida está edificada firmemente sobre el fundamento de la Palabra de Dios y el temor del Señor. Esto es lo que dice:
1 ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!Dichoso el que teme al Señor,el que halla gran deleite en sus mandamientos.2 Sus hijos dominarán el país; la descendencia de los justos será bendecida. (NVI)Es una promesa de bendición continua de generación en generación; versículo 33 En su casa habrá abundantes riquezas, y para siempre permanecerá su justicia Note la conexión directa entre la rectitud, los bienes y las riquezas en su casa; versículo 55 Bien le va al que presta con generosidad,Es el mismo principio, la ganancia viene cuando se reparte. El versículo 8 dice de tal hombre: 8 Su corazón estará seguro, no tendrá temor, y al final verá derrotados a sus adversarios.El versículo 9 el que cita Pablo en Segunda de Corintios Cap.9, 9 Reparte sus bienes entre los pobres; su justicia permanece para siempre; su poder será gloriosamente exaltado. (NVI)
Vemos otra vez que repartir es una marca de rectitud y justicia, repartir o esparcir, eso es dar generosamente sin retener y establece nuestra rectitud y nos asegura que segaremos. Y por eso podemos decir esto: Prestar y dar generosamente van juntos con la rectitud, con dar y la prosperidad. Es el propósito de Dios. Nunca serán separados.
Nuevamente tenemos esta paradoja de repartir y de retener en Proverbios 11:24
Unos dan a manos llenas, y reciben más de lo que dan;otros ni sus deudas pagan, y acaban en la miseria. (NVI)
Retener lo que es de Dios y de los pobres trae pobreza. Sin embargo, ser generoso de acuerdo con los principios de la Palabra de Dios, dar a Dios en fe y a los que tienen necesidad hará que se nos añada más. Recuerde que todo esto se debe hacer en fe; porque sin fe es imposible agradar a Dios. Por eso damos antes de recibir, repartimos antes de cosechar. Es un principio de fe siempre.
Pablo, aplica los principios básicos de la agricultura al manejo del dinero dentro del reino de Dios. Debemos ver esto, eso es práctico. Voy a sugerir tres principios sencillos tomados de la agricultura para obtener los mejores resultados de la tierra.
Primero, se debe escoger un buen terreno.
Segundo, se necesita preparar bien la tierra.
Tercero, se necesita administrar bien toda la empresa.
Nadie camina en la carretera central esparciendo semillas en los caños, porque de nada le aprovechará; donde sembramos es muy importante, es una inversión. Necesitamos un buen terreno, preparar bien y administrar bien
Lo mismo se aplica al reino de Dios, si sembramos sabiamente cosecharemos en abundancia. No debemos dar por impulso, no debemos dar por un deseo emocional, sino debemos buscar esos ministerios sinceramente, y las empresas de Dios, que estén bien fundamentadas en principios bíblicos; las que estén funcionando en un buen terreno, las que están preparadas bien y administrada con honestidad para que asegure buenos dividendos. Muchos en el pueblo de Dios se pierden las bendiciones de Dios porque no saben nada acerca de la siembra y la cosecha. No saben esparcir para que haya ganancia o siembran donde no van a cosechar; invierten su dinero en ministerios que nos son dignos o en operaciones que no son bíblicas; o en lugares donde no hay buena administración no reciben la ganancia que necesitan.
Permítame hacerle estas preguntas antes de terminar hoy. Al considera su ofrenda para dar a alguien ¿Está actuando conforme a los propósitos de Dios? ¿Está siguiendo los principios básicos de lo que hemos hablado? ¿Son sus motivos correctos? Si la respuesta es sí, entonces le espera prosperidad y abundancia.
Pero nuestro tiempo de hoy terminó. Regresaré mañana, a la misma hora para entrar en las promesas de Dios. El área de la sanidad; explicaré cuales son las provisiones básicas de Dios para su salud total.
Código: RP-R026-103-SPA









