El origen y la naturaleza del viejo hombre

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
Read Time: 9
Descubre las profundas ideas sobre el 'viejo hombre' y el 'nuevo hombre' en este iluminador podcast de Derek Prince. Explora cómo entender estos dos aspectos de la naturaleza humana es clave para captar el mensaje completo del Nuevo Testamento. Únete a 'El Viejo Hombre y el Nuevo Hombre, Parte 1' para un viaje transformador basado en las Escrituras.
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted en el comienzo de otra semana para compartir las verdades que la vida me ha enseñado, verdades que hicieron la diferencia entre el éxito y el fracaso en mi vida y que harán lo mismo para usted.
Primero, déjenme decir “Gracias” a aquellos de ustedes que me han estado escribiendo. Antes de terminar esta charla, les daremos una dirección postal a la que pueden escribir. Siéntanse libres de compartir con nosotros sus necesidades personales, sus problemas, sus peticiones de oración.
Esta semana estaré hablando de dos personas que ocupan una posición de importancia única en la revelación total del Nuevo Testamento. De hecho, estaríamos en lo cierto si dijéramos que nunca podríamos comprender adecuadamente el mensaje del Nuevo Testamento sin conocer bien estas dos personas, su origen, su naturaleza y su destino. No obstante, con toda la importancia única de esas dos personas, ni una sola vez se mencionan por su nombre en el Nuevo Testamento.
Sin duda, usted ya se estaría preguntando quienes son esas dos personas. La respuesta le podría sorprender inicialmente, sin embargo, todo lo que he dicho de ellas es absolutamente correcto. Esas dos personas son el hombre viejo y el hombre nuevo. Esa es una forma bastante pintoresca que usa la Biblia. También podemos llamarlos “El viejo yo y el nuevo yo”. De cualquier manera que escojamos describirlos, la verdad es que no comprenderemos el Nuevo Testamento sin familiarizarnos con estas dos personas.
Hoy comenzaremos leyendo la Biblia en Efesios, capítulo 4, versículos 20 al 24:
20 Pero ustedes no han aprendido a Cristo de esta manera. 21 Si en verdad lo oyeron y han sido enseñados en Él, conforme a la verdad que hay en Jesús (NBLA)
Es importante notar que Pablo escribe a los cristianos comprometidos, y no obstante, deja abierta la posibilidad de que quizás no hayan escuchado la verdad sobre lo que Dios quiere que sepan acerca de su lugar en Jesús. Creo que hoy también esto podría suceder con algunos cristianos sinceros que no hayan escuchado la verdad que voy a compartir sobre “el viejo yo y el nuevo yo”. Pablo continua con esta verdad:
22 que en cuanto a la anterior manera de vivir, ustedes se despojen del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos, 23 y que sean renovados en el espíritu de su mente, 24 y se vistan del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad.
Hay dos hombres, el hombre viejo y el hombre nuevo. Las Escritura requiere que los cristianos tomen una decisión específica con respecto a estos dos seres,
despojarse del hombre viejo
y vestirse del hombre nuevo.
Es obvio que, si vamos a hacer algo semejante, tenemos que saber lo que esto implica. Primero, tenemos que identificar el “viejo yo” y el “nuevo yo”. En caso contrario, como saber si nos estamos despojando del viejo ser y vistiéndonos del nuevo ser. Es decir el conocimiento es esencial. Tenemos que identificar a ambos, el viejo ser y el nuevo ser.
Por eso hoy comenzaré explicando el origen y la naturaleza del viejo yo. Esto se resume en las palabras que Pablo usa en Efesios 4:22: 22 que en cuanto a la anterior manera de vivir, ustedes se despojen del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos.
Los pensamientos claves son: corrompido, deseos engañosos. Comenzaremos con la última de las palabras: engañoso. El origen del hombre viejo es el engaño o la decepción. Específicamente el engaño de Satanás. Es el resultado de prestar atención a la mentira de Satanás.
Si queremos entender la naturaleza completa de la mentira, tenemos que buscar en el registro de la creación y del origen de la historia humana. Recuerde que después que Adán y Eva fueron creados, Dios les advirtió que había un árbol en el huerto que no deberían tocar, ni comer, el árbol del conocimiento del bien y del mal, y Dios formalmente les dijo “pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás porque el día que de él comas, ciertamente morirás”. En el capítulo siguiente, satanás personificado en la serpiente viene y tienta a Eva. Esencialmente la tentación fue para que ellos ignoren la advertencia de Dios y desobedezcan lo que Él les ha dicho, para esto Satanás maquina su mentira. La mentira es la negación directa de lo que Dios había dicho. Dios había dicho “ciertamente morirás”. Satanás les dijo: “ciertamente no morirán”. Véalo en Génesis 3:4:
4 Y la serpiente dijo a la mujer: “Ciertamente no morirán.” (NBLA)
Esa es una mentira directa. Esa mentira es la negación de la verdad de Dios, la que da origen al hombre viejo. El hombre viejo es el producto del engaño y la mentira de Satanás. Tenemos que recordar que la actividad principal de Satanás contra la raza humana es el engaño. En Apocalipsis 12:9, Satanás es llamado “el gran dragón, la serpiente antigua,… el cual engaña al mundo entero”.
¿Ha visto alguna vez una serpiente recta? ¡Nunca! Una víbora está siempre torcida. Y el resultado de la mentira de la serpiente es tan torcido como ella misma. Ese es el viejo yo. Es corrompido. Es deshonesto. Por esa misma razón en el versículo siguiente de Efesios Pablo da una advertencia específica contra la mentira; leemos Efesios 4:25, (NBLA):
25 Por tanto, dejando a un lado la falsedad, hablen verdad cada cual con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros. Así nos despojamos del viejo hombre y nos vestimos del hombre nuevo.
El engaño origina la degeneración. El engaño produce concupiscencia o lujuria. La lujuria es un deseo pervertido y rebelde. Deseos que son contrarios a la voluntad de Dios, y contrarios al bienestar de la persona que abriga esos deseos. La concupiscencia produce pecado y el pecado produce muerte. Esto está declarado con toda claridad en Santiago 1:13 al 15 (NBLA),
13 Que nadie diga cuando es tentado: «Soy tentado por Dios». Porque Dios no puede ser tentado por el mal y Él mismo no tienta a nadie. 14 Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. 15 Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte.
Entonces allí está el proceso total: el engaño produce la lujuria, la lujuria produce el pecado y el pecado produce la muerte.
Ahora vamos a ver la naturaleza del hombre viejo, esa naturaleza se produce con el engaño y la concupiscencia. Hay una palabra clave que la describe. La palabra es: “corrupta” o “corruptible”. La naturaleza vieja es corrupta o corruptible en cada área: espiritual, moral y física.
Segundo, es la semilla o la descendencia de Satanás, en Génesis 3:15, inmediatamente después de la desobediencia del hombre, el Señor habla a la serpiente de la simiente de Satanás. Porque el hombre viejo desciende de Satanás, reproduce la naturaleza satánica.
Recuerde que en una oportunidad Jesús dijo a los líderes religiosos de sus días “vosotros sois de vuestro padre el diablo”. El diablo es un padre a los hijos de desobediencia, y su naturaleza es reproducida en sus hijos, esa naturaleza se puede resumir en una sola palabra: “Rebelión”. El diablo es el líder de toda rebelión en el universo. Por eso la conducta de la vieja naturaleza es inevitablemente rebelde. Isaías 53:6 dice así:
6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, Nos apartamos cada cual por su camino; (LBLA)
La marca de la naturaleza vieja se ve en el comportamiento, cada cual se apartó por su camino. Le da la espalda a Dios y busca hacer su propia voluntad y satisfacer sus propios deseos sin importarle Dios. Esto se describe con mucho detalle en Efesios 2:1 al 3, donde Pablo dice:
1 Y Él les dio vida a ustedes, que estaban muertos en sus delitos y pecados, 2 en los cuales anduvieron en otro tiempo según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. 3 Entre ellos también todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás
Note la frase, “por naturaleza hijos de ira”, ¿Por qué? porque por naturaleza éramos hijos de desobediencia y la desobediencia siempre trae la ira de Dios. Así que tenemos en nosotros una naturaleza que es producto del engaño de Satanás. Resumiendo todo: hay un rebelde en cada uno de nosotros. Ese rebelde es a quien la Escritura llama el “hombre viejo”.
Podemos resumir el proceso que produce el hombre viejo:
el engaño de satanás produce concupiscencia.
La concupiscencia produce pecado.
El pecado produce muerte.
Y la naturaleza producida de esta manera, la naturaleza del “viejo yo” tiene dos marcas que la distinguen. Primero, esta es corrompida espiritual, moral y físicamente. Segundo, es un rebelde.
Nuestro tiempo por hoy ha terminado. Regresaré mañana a la misma hora para continuar con el mismo tema y explicar la solución de Dios en ese problema universal, “el problema del viejo Hombre.”
Código: RP-R027-101-SPA









