El origen y la naturaleza del nuevo hombre

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
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Descubre la transformación divina del viejo yo al nuevo yo a través de la aceptación de la verdad de Dios en 'El Origen y la Naturaleza del Nuevo Yo', un pódcast bíblico de Derek Prince. Aprende cómo abrazar el Evangelio renueva tu mente, liberándote de la esclavitud del pecado y permitiéndote caminar a la semejanza del Mesías. Este mensaje es parte de 'El Viejo Yo y el Nuevo Yo', Parte 3.
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted para continuar con nuestro estudio sobre las dos naturalezas que están tan cercas una de la otra. Y al mismo tiempo están totalmente opuestas: el hombre viejo y el hombre nuevo.
En las primeras dos charlas de esta semana hablé sobre el origen y la naturaleza del hombre viejo. Haré un breve resumen del proceso de degeneración que produce el hombre viejo. El hombre viejo es el producto del engaño y la mentira de Satanás que contradice directamente a la Palabra de Dios. El engaño produce concupiscencia o lujuria. La lujuria es un deseo pervertido y rebelde. Deseos que son contrarios a la voluntad de Dios, y contrarios al bienestar de la persona que abriga esos deseos. La concupiscencia produce pecado y el pecado produce la muerte. Ese es el orden del proceso degenerativo, el engaño, la concupiscencia y la muerte. Y la naturaleza producida de esta manera, la naturaleza del viejo yo tiene dos marcas que la distinguen. Primero, esta corrompida espiritual, moral y físicamente, segundo, es un rebelde. Resumí diciendo: “que hay un rebelde en cada uno de nosotros.
Ayer explique que la solución de Dios para tratar con el viejo yo, es la ejecución, Pablo lo dice así en Romanos 6:6:
“Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado;”
Es la única manera de escapar de la esclavitud del pecado. Sabiendo que nuestro viejo yo, esa naturaleza mortal y pecadora fue crucificada con Cristo, el rebelde fue ejecutado con Cristo cuando EL murió en la cruz.
Hoy vamos a examinar el lado opuesto de la moneda, el hombre nuevo. Estaré explicando la naturaleza y el origen del hombre nuevo. Regresemos otra vez al pasaje de Efesios 4: 22 y 24, que nos describe a ambos hombres. Pablo dice:
“Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; ser renovados en la actitud de su mente; y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad.”
Analicemos esa última frase sobre el hombre nuevo, “creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad”. Este señala cuatro aspectos principales del hombre nuevo. Primero, es producido por un acto creativo de Dios. No es algo que el hombre puede hacer con esfuerzo propio, por la religión, buenas obras, legalismo, o cualquier otra cosa semejante. Depende de un acto creativo de Dios. En segundo lugar, ese acto creativo de Dios procede de la verdad, de la verdad de la Palabra de Dios. Está totalmente opuesto al origen del hombre viejo, que procede de la mentira de Satanás, de manera que tenemos la mentira y la verdad en oposición una con la otra. Tercero, la naturaleza del hombre nuevo se describe con las palabras “justicia y santidad”. Y cuarto, Pablo dice que es creada a imagen de Dios, o a semejanza de Dios. Otra manera de decirlo sería conforme al propósito de Dios o según Dios. Cada uno es legítimo, y creo que Pablo incluye esos dos significados. El hombre nuevo es creado conforme al propósito original de Dios para el hombre, y en el hombre nuevo la semejanza de Dios es restaurada.
Voy a resumir esos cuatro aspectos del hombre nuevo. Primero, es producto de un acto creativo de Dios. Segundo, es el producto de la Palabra de Dios, que es verdad, opuesto al engaño de satanás que produce el hombre viejo. Tercero, la naturaleza del hombre nuevo se resume con las palabras justicia y santidad. Cuarto, el hombre nuevo cumple con el propósito original de Dios en la creación de reproducir la imagen de Dios.
Podemos comparar esto con lo que Pablo dice del hombre viejo y del hombre nuevo, en Colosenses 3:9 y 10:
“Dejen de mentirse los unos a los otros, puesto que han desechado al viejo hombre con sus malos hábitos, y se han vestido del nuevo hombre, el cual se va renovando hacia un verdadero conocimiento, conforme a la imagen de Aquel que lo creó”
Veamos los aspectos del hombre nuevo que Pablo menciona en este pasaje. Principalmente notemos como he dicho anteriormente que, el hombre viejo está asociado con la mentira. Es el producto de la mentira del diablo y él es un mentiroso por naturaleza. La mentira es una marca de la naturaleza vieja. La mentira nunca procede de la naturaleza divina, recuerde que Jesús dijo que Satanás es padre de mentira. Segundo, en ese pasaje de Colosenses Pablo dice que el hombre nuevo está siendo renovado progresivamente. En Efesios, Pablo enfatiza el acto creativo, pero en Colosenses es el proceso de ser renovado después de la creación. Hay un proceso continuo de renovación. También en Colosenses, Pablo declara los dos propósitos finales del hombre nuevo. Primero, el verdadero conocimiento de Dios tiene que regresar al conocimiento pleno de Dios; y segundo, utiliza nuevamente la palabra” imagen” de su creador, la semejanza de Dios.
Repito, esos dos aspectos del hombre nuevo que encontramos en Colosenses. Primero, está siendo renovado progresivamente. Segundo, está cumpliendo con los dos propósitos finales de Dios, el conocimiento pleno de Dios y la restauración de la imagen de Dios o semejanza de Dios.
Ahora voy a tratar con la pregunta sobre: ¿Cómo es producido el hombre nuevo? Primeramente, es producido por un nacimiento, Juan 1:12 y 13, dice lo siguientes:
“Pero a todos los que lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en Su nombre, que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.”
Tomemos la frase clave del último versículo “nacieron… de Dios”. Es la primera declaración sobre el hombre nuevo, es nacido de Dios, en Juan 3:5, Juan dice lo mismo:
“En verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios”
Aquí el nacimiento es descrito como del agua y del Espíritu. En Primera de Pedro 1:23: Pablo dice:
“Pues han nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece.”
Entonces el hombre nuevo es el producto de un nacimiento, es nacido de Dios por medio del agua, del Espíritu y de recibir la semilla incorruptible de la Palabra de Dios. Lo podemos decir de esta otra forma, cuando recibimos la Palabra de Dios por fe y la obedecemos, el Espíritu de Dios produce en nosotros la misma naturaleza de Dios, que es divina, incorruptible y eterna. La semilla es divina incorruptible y eterna. La semilla de la Palabra de Dios y lo que produce es igualmente divino, incorruptible y eterno. Llevemos esto un paso más adelante, en las Escrituras Jesús es llamado el verbo o la Palabra de Dios, en Juan 1:1, se usa ese título tres veces en el mismo versículo:
“En el principio ya existía el Verbo y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios”
¿A quién se refiere? A aquel que fue manifestado en la carne como Jesús de Nazaret. También en Apocalipsis 19:13, encontramos una descripción del regreso triunfante de Jesús a la tierra para gobernar con gloria y poder; y eso es lo que dice:
“Está vestido de un manto empapado en sangre, y Su nombre es: El Verbo de Dios”
Así que Jesús es la Palabra de Dios. El Evangelio y las Escrituras es la Palabra de Dios. El Evangelio es la Palabra predicada. Jesús es la Palabra viva. Hay una relación directa entre los dos. La semilla está al recibir, creer y obedecer la Palabra proclamada, el Evangelio y la Escritura. Esa semilla produce en nosotros una naturaleza nueva, por la obediencia, y la operación del Espíritu Santo. Ese es el hombre nuevo. Y esa naturaleza es como la semilla que ha producido. Es divina, es eterna, es imperecedera e incorruptible. Y aquí hay una diferencia básica. El hombre viejo es esencialmente corrupto. El hombre nuevo es incorruptible. Tiene la misma naturaleza de Dios que recibe la semilla de la palabra de Dios. Es la simiente de la Palabra de Dios proclamada, que se recibe, se cree en nuestro corazón produciendo la naturaleza, y finalmente la misma persona de la Palabra viva de Dios, el mismo Señor Jesucristo. Pablo expresa claramente en Gálatas 2:20 donde dice:
“Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mi”
Aquí vemos ambas caras de la moneda. El programa de Dios para el viejo yo, y también para el nuevo. Primero, el hombre viejo tiene que ser ejecutado, pero este fue muerto con Cristo, murió en la cruz. Nuestro hombre viejo fue crucificado con él. Pablo lo declara que, en la historia, esto es un hecho consumado, Con Cristo he sido crucificado: ese es el hombre viejo. Pero dice…sigo viviendo…,” y ya no soy yo el que vive, es decir, ya no es el hombre viejo el que vive en mí, sino el hombre nuevo. Esa es la misma naturaleza y la persona de Jesús reproducida en mí cuando creí y recibí la palabra proclamada de Dios, la simiente divina, eterna, e incorruptible que produce en mí la misma naturaleza del Hijo de Dios”.
Bueno el tiempo de hoy terminó, pero regresare mañana a esta misma hora para continuar con este tema del hombre nuevo y explicaré la manera de cultivarlo.
Código: RP-R027-103-SPA









