Las armas y el campo de batalla

Derek Prince
Published: 1979
Last Updated: julio de 2026
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¿Enfrentas batallas espirituales? Descubre las armas que Dios proporciona y el campo de batalla donde luchamos en ‘Guerra Espiritual’, Parte 4. Aprende a participar en este conflicto a través de la oración y el poder del Señor, como se revela en 2 Corintios 10:3-5.
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con ustedes para continuar con nuestro tema de esta semana, “La guerra espiritual”.
Empezaré revisando brevemente la materia que hemos cubierto en mis dos charlas anteriores. Antes que nada, como representante del reino de Dios aquí en la tierra, estamos en una guerra total contra un reino opuesto, el reino de Satanás. Segundo el reino de Satanás está altamente organizado, su nivel más alto está compuesto por seres espirituales de maldad, personas sin cuerpos y su cuartel general está en las esferas celestiales.
Ayer vimos en el libro de Daniel, capítulo 10, un ejemplo histórico de cómo todo esto funciona en la práctica. Cuando Daniel oró por el futuro del pueblo de Dios, Israel, sus oraciones pusieron a los cielos en movimiento. Dios envío un ángel para darle la respuesta a Daniel, pero en su viaje fue resistido por ángeles satánicos en alguna parte de las regiones celestiales. Solo después de 21 días, el ángel pudo llegar a Daniel con su mensaje. El principal ángel satánico que se opuso al ángel de Dios se llamaba “el Príncipe del Reino de Persia”. Sin entrar en todos los detalles que este pasaje revela, podemos decir brevemente que existe un reino altamente organizado de seres espirituales de maldad en los cielos que resisten sistemáticamente los propósitos y al pueblo de Dios en la tierra. Viendo desde esta perspectiva la oración es mucho más que traer una lista de peticiones a Dios. Esto es involucrarse en un gran conflicto espiritual que se extiende desde la tierra a los cielos y que incluye a ambos, los hombres y los ángeles.
Hoy vamos a ver dos aspectos relacionados de esta guerra espiritual, las armas que debemos usar y el campo de batalla en que se pelea la guerra. Ambos están revelados en Segunda Corintios, capítulo 10, versículos del 3 al 5. Leeré primero de la Biblia de las Américas:
“3 Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne”
Note que Pablo dice, que andamos en la carne y que estamos involucrados en una guerra pero que esta guerra no es en la carne. “Pues las armas de nuestra milicia no son de la carne”. Es decir, las armas que usamos deben corresponder a la naturaleza de la guerra. Si la naturaleza de la guerra fuera carnal o física, entonces podríamos usar armas carnales o físicas, tanques, bombas, balas, o lo que sea, pero debido de que la guerra es espiritual, entonces nuestras armas también deben ser espirituales. Sigue diciendo en los versículos 4 y 5:
“4 porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas; 5 destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo” (NBLA)
Note, nuestras armas son apropiadas para la guerra, y estamos tratando con fortalezas.
La versión Reina Valer 1960 dice así,
“4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.” (RV1960)
Primero, resumiré: las armas son adecuadas a el área de combate. La guerra es espiritual y por lo tanto las armas son espirituales. No voy a entrar en mayores detalles, sobre las armas ahora porque ese será mi tema principal en las próximas dos semanas que estaré hablando sobre de la guerra espiritual. Así que simplemente note que las armas corresponden a la naturaleza de la guerra y dejaremos eso pendiente para cuando más detalle podamos abordar ese tema.
Veamos ahora el campo de batalla. Es de suma importancia que entendamos donde se está llevando a cabo la batalla. Cuando se refiere al campo de batalla y a nuestros objetivos, Pablo usa varias palabras y voy a escoger de varias versiones, estas son las palabras que el usa: imaginaciones, razonamientos, especulaciones, argumentos, conocimiento y pensamiento. Notamos algo que es muy obvio, esas palabras se refieren a la misma área en particular, la mente. Esto es algo que absolutamente tenemos que entender, el campo de batalla está en la mente. Satanás está librando una guerra para cautivar las mentes de la raza humana. Él está levantando fortalezas en las mentes y es nuestra responsabilidad como representantes de Dios usar nuestras armas espirituales para derribar estas fortalezas. Liberar las mentes de los hombres y de las mujeres y llevarlos cautivos de nuevo a la obediencia a Cristo. ¡Esa es una tarea tan extraordinaria!
He dicho que nuestra guerra está en la mente y es allí donde Satanás deliberada y sistemáticamente establece fortalezas, en las mentes de las personas. Fortalezas que resisten la verdad del evangelio y la palabra de Dios e impiden que las personas reciban el mensaje del evangelio.
Preguntémonos brevemente, ¿de qué clase de fortalezas habla la Biblia? Hay dos palabras conocidas en español que describen bastante bien el tipo de fortalezas en las mentes de las personas. Las palabras son prejuicio, e ideas preconcebidas.
Yo creo que eso es exactamente lo que Satanás desarrolla en las mentes de las personas. Usted oyó probablemente la definición popular de “prejuicio”. Es la opinión previa de algo que no se conoce bien, en otras palabras, es esa manera de pensar de que si usted no sabe nada del asunto, entonces debe de estar mal, si usted no fue el primero en pensarlo, entonces es peligroso. Esto es verdad de algún grupo de personas, lo es de la gente religiosa, casi cualquier cosa que las personas religiosas no hayan oído antes, la miran con temor y sospecha.
La siguiente frase es otro ejemplo de alguien que demuestra tener prejuicio: “no me confunda con los hechos, que ya estoy decidido”, eso es tener prejuicio. Cuando una persona está decidida de antemano, ningún hecho, ni verdad, tampoco las evidencias o razones los podrá cambiar. Solo las armas espirituales pueden derribar esas fortalezas. Las personas son llevadas y dominadas por prejuicios e ideas preconcebidas a menudo para su propio mal.
Pienso en un ejemplo que en verdad me impresionó, tal vez porque soy británico, Durante la guerra de la Revolución americana cuando los soldados ingleses luchaban contra los rebeldes americanos, la idea de guerra de los ingleses era, ponerse el uniforme, y marchar en fila a la batalla con sus uniformes coloridos y los tambores redoblando. Los francotiradores americanos simplemente se escondían en los árboles y en los pantanos y disparaban a los ingleses sin ser vistos. Según nuestros estándares de hoy eso sería considerado suicidio militar, pero en ese tiempo la gente no podía concebir combatir de otra manera. ¿Que fue eso? Fue una fortaleza de prejuicio y de ideas preconcebidas que causó la muerte a miles de soldados ingleses. Eso es solo un ejemplo como un prejuicio mental puede llevar a la gente a su propia destrucción.
Pensemos en algunos prejuicios que cautiva la mente de las personas: Podría decir las sectas religiosas, ideologías políticas y prejuicios raciales. Estos se encuentran frecuentemente entre los que declaran ser cristianos.
Hace algún tiempo estaba predicado en África del Sur. Me pidieron que predicara sobre este tema de principados y guerra espiritual. Mientras meditaba sobre esto sentía que Dios me daba la identidad del hombre fuerte sobre África del Sur, pensé, en una palabra: fanatismo. Busqué la palabra fanático en el diccionario y esta es la definición: “alguien que manifiesta pasión exagerada sin respetar la razón, opinión o creencia”. Eso es ser fanático. Esa es una fortaleza, eso es lo que Satanás establece en la mente de las personas.
Después de esta charla, un ministro, originario de África del sur, que conocía bien el país me dijo: Yo no hubiese podido describir mejor los problemas de África del Sur. Este país está plagado por el fanatismo religioso, racial o de denominaciones. El problema básico de este país es el fanatismo. Aun así, individualmente son un grupo de personas muy agradables pero sus mentes fueron cautivadas y tomadas por la fortaleza del fanatismo. No estoy diciendo que África del sur es diferente a los demás, simplemente que tienen su propio tipo de fortaleza.
Para terminar este mensaje, escuche lo que Pablo dice en Segunda de Corintios, capítulo 4, versículo 4:
“4 El dios de este mundo ha cegado la mente de estos incrédulos, para que no vean la luz del glorioso evangelio de Cristo, el cual es la imagen de Dios.” (NVI)
Esa es una fortaleza, algo que ha segado las mentes de los hombres para que la luz del evangelio no lo alumbre. Es muy difícil discutir con una persona en esa condición. Cuanto más discute, más se aferra a su error. La única manera de liberar a esa persona es usar nuestra arma espiritual y derribar las fortalezas mentales.
Nuestro tiempo por hoy a terminado. Regresare mañana a la misma hora para explicar la verdad más importante que debemos conocer para asegurarnos la victoria en nuestra guerra espiritual.
Código: RP-R036-104-SPA









