Me alegro de estar nuevamente con usted para continuar con nuestro tema de esta semana: “la guerra espiritual”. En mi charla de ayer hablé del arma de la oración. La llamé “el proyectil balístico intercontinental dirigido por el Espíritu Santo”. El hará que esta arma sea de largo alcance que puede atacar y destruir las fortalezas de Satanás en cualquier parte del universo. Di ejemplo del libro de los Hechos, de cómo la oración ferviente y unida de la iglesia en Jerusalén llegó hasta los cielos y desató la intervención sobrenatural de ángeles para hacer dos milagros dramáticos: Primero, la liberación de Pedro de la cárcel de máxima seguridad; segundo, el juicio de una enfermedad mortal y repugnante sobre el rey Herodes, el perseguidor de la iglesia.

Hoy voy a hablar sobre la siguiente gran arma de ataque que por lógica le sigue a la oración: es la alabanza. En cierto sentido se podría considerar que la alabanza es un tipo de oración.

En la Biblia la alabanza es relacionada frecuentemente con la grandeza de Dios. La alabanza invoca la intervención sobrenatural de Dios y es también la respuesta apropiada cuando Dios muestra su poder. En Éxodo encontramos un ejemplo del cántico de Moisés, que el pueblo de Israel cantó después de su liberación de Egipto y después que el ejército del faraón fue destruido por las aguas del mar rojo.

“Soplaste con Tu viento, los cubrió el mar; Se hundieron como plomo en las aguas poderosas. ¿Quién como Tú entre los dioses, oh Señor? ¿Quién como Tú, majestuoso en santidad, Temible en las alabanzas, haciendo maravillas?” (NBLA)

Note la frase “temible en las alabanzas”. La alabanza revela y manifiesta lo majestuoso y temible de Dios, especialmente contra los enemigos del pueblo de Dios.

Salmo 22:23 declara:

“Los que temen al Señor, alábenlo;Descendencia toda de Jacob, glorifíquenlo,Témanlo, descendencia toda de Israel.”

La alabanza es la respuesta apropiada del pueblo de Dios a su grandeza y a sus actos temibles de guerra y venganza a favor de ellos. Esto se desarrolla más claramente en el Salmo 8:2:

“Por boca de los infantes y de los niños de pecho has establecido Tu fortaleza,Por causa de Tus adversarios,Para hacer cesar al enemigo y al vengativo.”

Vemos aquí que Dios ha fortalecido a su pueblo para que pueda hacer frente a sus enemigos. Al hablar del “enemigo” se usa la palabra tanto en el plural como en el singular. Primero “adversarios” en el plural; yo creo que eso significa el reino de Satanás en general, los principados y poderes, los gobernadores y las potestades que se menciona en Efesios 6:12. Luego el salmista habla del “enemigo”, en singular. Creo que se refiere a Satanás mismo, el enemigo único. Satanás, los adversarios, los representantes del reino de Satanás en general.

Dios le ha dado fortaleza a Su pueblo para luchar contra todo ese reino. En el Nuevo Testamento se lee sobre esta clase de fortaleza que Dios ha provisto, donde se revela con mayor claridad en Mateo 21:15-16. Aquí se registra un incidente cuando Jesús estaba en el templo haciendo milagros, los niños corrían de un lado a otro diciendo: ¡Hosanna! y los líderes religiosos le pidieron a Jesús que los callara. Aquí tenemos la respuesta de Jesús:

“Pero al ver las cosas maravillosas que hacía, y que los muchachos lo aclamaban en el templo y decían «¡Hosanna al Hijo de David!», los principales sacerdotes y los escribas se indignarony le dijeron: «¿Oyes lo que éstos dicen?» Y Jesús les dijo: «Lo oigo. ¿Acaso ustedes nunca leyeron:»“De la boca de los niños y de los que mamanPerfeccionaste la alabanza?”»(RVC)

Jesús les contestó citando ese versículo en el Salmo 8:2, pero lo cambió un poco. En efecto, Él nos dio su propio comentario. El salmista dijo: “Por boca de los infantes y de los niños de pecho has establecido Tu fortaleza”. Jesús dijo: “perfeccionaste la alabanza”. Esto nos revela que la fortaleza del pueblo de Dios: es la alabanza. La alabanza es nuestra gran fuente de fortaleza.

Observe otros aspectos de esta revelación. Primeramente, en cada caso dice “de la boca”. La boca es el canal principal para desatar las fuerzas espirituales, para lanzar nuestras armas espirituales en contra el reino de Satanás. En segundo lugar; habla de “los niños y de los que maman”. Esto se refiere a quienes no tienen fortaleza natural en sí mismo y tienen que depender de la fuerza de Dios. En Mateo 11:25 Jesús habló de sus propios discípulos:

“En aquel tiempo, hablando Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios e inteligentes, y las revelaste a los niños.” (NBLA)

Él estaba hablando de sus propios discípulos. La frase “niños” no se refiere necesariamente a los recién nacidos en lo natural, sino a quienes no tienen ninguna fortaleza propia y tienen que depender totalmente de la fortaleza de Dios.

El propósito de usar la alabanza como un arma es silenciar a Satanás. Esto se alinea con Apocalipsis 12:10, una visión que aún falta por cumplirse pero que nos habla bastante de la actividad de Satanás en este tiempo.

“Y oí una gran voz en el cielo, que decía:Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque el acusador de nuestros hermanos, el que los acusa delante de nuestro Dios día y noche, ha sido arrojado.”

Esto nos muestra que la actividad principal de Satanás y su arma más grande contra nosotros: es la acusación. Él está acusándonos continuamente delante de Dios, tanto de día como de noche. Se me ocurre que, si Satanás está ocupado día y noche, no podemos darnos el lujo de ocuparnos solo durante el día. Debemos hacerle frente día y noche.

Tal vez se pregunte: ¿Por qué nos acusa Satanás?, ¿Cuál es su propósito? Porque quiere hacernos sentir culpables. Esa es su arma principal contra nosotros: la culpa. Usted podría decir: ¿Por qué Dios no silencia a Satanás? La respuesta es muy simple, porque Dios nos ha dado los medios para silenciarlo y él no lo hará por nosotros. El medio es la alabanza, “de la boca de los niños y de los que maman”. La alabanza que asciende y traspasa las regiones celestiales, llega hasta el trono de Dios y silencia las acusaciones de Satanás contra nosotros. Esas son buenas noticias, hay una manera con la que podemos silenciar a Satanás.

Apocalipsis capítulo 16: 13 y 14 es un pasaje profético y no voy a intentar explicar cómo se cumplirá en la historia, pero si quiero resaltar un principio muy importante. Juan dice:

“13 Y vi salir de la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta, a tres espíritus inmundos semejantes a ranas;14 pues son espíritus de demonios que hacen señales, los cuales van a los reyes de todo el mundo, a reunirlos para la batalla del gran día del Dios Todopoderoso.”

El principio que quiero señalar aquí es que los espíritus inmundos también operan a través de la boca. La alabanza que silencia a Satanás sale de la boca del pueblo de Dios. Así también las fuerzas espirituales satánicas son desatadas a través de las bocas de los que están de parte de Satanás. “…De la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta, … Vi salir a… espíritus inmundos”. En cierto sentido esto indica que el bando que más eficazmente use su boca ganará esta guerra espiritual. Si no aprendemos a usar nuestra boca, no podremos ganar la guerra.

Además, los espíritus inmundos son comparados con ranas. Esto es interesante que las ranas solo hacen ruido de noche y emiten un canto repetitivo e incesante que se prolonga durante todas las horas nocturnas. Creo que esta es una imagen muy gráfica de algo que conocemos bien en nuestra civilización contemporánea “la propaganda”. Muchas veces, la propaganda es un instrumento satánico que se usa para promover ideologías erróneas con fines políticos falsos, dirigentes traicioneros y malvados. Una de las grandes maneras de tratar con estas potestades es la alabanza que sale de la boca del pueblo de Dios.

Para concluir quiero darle otro ejemplo del poder de la alabanza en el Salmo 149, versículos del 6 al 9:

“Que broten de su garganta alabanzas a Dios,    y haya en sus manos una espada de dos filos7 para que tomen venganza de las naciones    y castiguen a los pueblos;8 para que sujeten a sus reyes con cadenas,    a sus nobles con grilletes de hierro;9 para que se cumpla en ellos la sentencia escrita.    ¡Esta será la gloria de todos sus fieles!¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!” (NVI)

Aquí habla de algo que todos los santos de Dios pueden hacer por medio de la alabanza, Sin embargo, es una alabanza acompañada de una espada de doble filo, la cual es la Palabra de Dios. En otras palabras, la palabra de Dios y la alabanza deben ir juntas. En combinación con la Palabra de Dios, la alabanza viene a ser un instrumento de juicio sobre reyes y naciones. Los reyes y nobles a que se refiere son, los reyes y príncipes del reino satánico del mundo invisible. Dios ha encomendada al pueblo creyente la autoridad para ejecutar en ellos el juicio decretado. En otras palabras, administramos sobre ellos el juicio revelado por Dios. Este privilegio se les concede a todos los santos de Dios.

En 1ra de Corintios 6: 2 y 3, Pablo dice a los creyentes:

“¿Acaso no saben que los creyentes juzgarán al mundo? ? …. Y …. ¿No saben que aun a los ángeles los juzgaremos?”

Mediante la autoridad de la Palabra de Dios y el arma de la alabanza Dios nos ha encomendado administrar el juicio de Dios sobre los ángeles, los gobernadores, los reyes, los pueblos y las naciones. Esto implica un tremendo poder y autoridad.

Nuestro tiempo por hoy ha terminado, regresaré mañana a la misma hora, para hablar de la siguiente arma de ataque “la predicación”.

Como
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