Me alegro de estar nuevamente con usted para continuar uno de los temas más ricos y profundos de la Escritura: Dios Revelado en sus nombres.Lo que podemos conocer de Dios a través de los diferentes nombres en la Escritura. Estamos examinando los siete nombres o títulos específicos directamente ligados al nombre de Jehová o Yawe en la Escritura. Estos nombres representan siete aspectos de la fidelidad del pacto de Dios en su trato con el hombre.

En mis tres charlas anteriores he hablado de los primeros tres de estos nombres de pacto, 1ro: Dios, El que provee, 2do: Dios, El que sana y 3ro. Dios es nuestro Estandarte.

Le sugiero que para seguir el estudio de esta semana memorice estos siete nombres en su orden correcto.

Bien, hoy voy a hablar del 4to. nombre del pacto de Jehová: Dios es nuestra Paz. Ese nombre aparece en el libro de los Jueces en el capítulo 6, habla de un incidente en la vida de Gedeón. En ese tiempo los madianitas, el pueblo gentil del este, habían conquistado la tierra de los israelitas y oprimían al pueblo haciéndolo vivir como refugiados en su propia tierra. Un hombre llamado Gedeón estaba escondido en un lagar sacudiendo un poco el trigo; él se ocultaba porque si los madianitas lo descubrían les hubiesen quitado el trigo.De pronto un ángel del Señor se le aparece a Gedeón y le dice que Dios lo iba a usar como instrumento para derrotar a los madianitas y liderar al pueblo de Israel. Esto fue muy difícil de creer, Gedeón pensaba que era poco apto para llevar a cabo esa tarea; pero el ángel del Señor le dijo que sería un hombre muy valiente y le mostró la estrategia con la conquistaría a los madianitas.Gedeón quiso saber más de este ángel que se había aparecido y ofrecerle un sacrificio. Esa es la parte que leeré de Jueces 6, comenzando con el versículo 17.

17 Y Gedeón le dijo: Si he hallado gracia ante tus ojos, muéstrame una señal de que eres tú el que hablas conmigo. 18 Te ruego que no te vayas de aquí hasta que yo vuelva a ti, y traiga mi ofrenda y la ponga delante de ti. Y él respondió: Me quedaré hasta que vuelvas.19 Y Gedeón entró y preparó un cabrito y pan sin levadura de un efa de harina; puso la carne en una cesta y el caldo en un caldero, y se los llevó a él debajo de la encina y se los presentó. 20 Y el ángel de Dios le dijo: Toma la carne y el pan sin levadura, ponlos sobre esta peña y derrama el caldo. Y así lo hizo. 21 Entonces el ángel del Señor extendió la punta de la vara que estaba en su mano y tocó la carne y el pan sin levadura; y subió fuego de la roca que consumió la carne y el pan sin levadura. Y el ángel del Señor desapareció de su vista. 22 Al ver Gedeón que era el ángel del Señor, dijo: ¡Ay de mí, Señor Dios! Porque ahora he visto al ángel del Señor cara a cara. 23 Y el Señor le dijo: La paz sea contigo, no temas; no morirás.

Se creía en esos tiempos que, si se veía a un ángel o al Señor probablemente no se sobreviviría. Gedeón creyó que iba a morir pero el Señor le dijo: “La paz sea contigo, no temas; no morirás”. Gedeón edificó allí un altar, agradecido por eso y en respuesta a la revelación que había recibido Leamos el versículo 24:

24 Y Gedeón edificó allí un altar al Señor y lo llamó El Señor es Paz,…

Muchos están familiarizados con la palabra paz, en hebreo es “Shalom”. Es un saludo en el hebreo moderno, el Señor “Shalom” es paz. Ese fue el nombre del altar, “el cual permanece en Ofra de los abiezeritas hasta hoy”.

Aquí tenemos revelado el 4to. aspecto de la fidelidad del pacto del Señor con su pueblo, Él es la paz de su pueblo. La paz es una persona y esa persona es el Señor mismo.

Hay dos aplicaciones a la revelación de paz. Hay dos maneras de paz que necesitamos: Primeramente, necesitamos paz con Dios, una relación personal que nos asegure su favor y bendición. La Escritura dice que la paz con Dios se asegura solamente por medio de un sacrificio. No hay paz con Dios sin un sacrificio, una vida entregada y la sangre que fue derramada.

2do, necesitamos paz no solo en nuestra relación con Dios sino en medio de todo lo que viene en contra nuestro, aun en medio de la lucha y el tumulto, Dios le ofrece la paz a su pueblo. La paz no es solo la ausencia de guerra, en realidad es posible tener paz en medio de las luchas, los conflictos, presiones y disturbios; porque la paz está basada en la relación con Dios y no en las circunstancias.Si usted mira las circunstancias muchas veces encontrará que no hay razón para que la paz exista; pero si conoce la verdad que hay en ese nombre de pacto de Jehová, de que Él es nuestra paz, entonces usted podrá tener paz en medio de cualquier circunstancia que se le oponga.

Consideremos esos dos puntos de vista: 1ro. Nuestra relación con el Señor y luego el funcionamiento en esta relación en medio de circunstancias adversas, entre Dios y el hombre. Por supuesto, hay mucho sobre esto en el Nuevo Testamento. Leeré solamente dos pasajes. Primeramente, en Romanos 5:1:

Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo

Observe que dice: “paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”, Jesús es nuestra paz.Ahora leamos Colosenses 1:19-20:

19 Porque agradó al Padre que en Él [ese es Jesús] habitara toda la plenitud, 20 y por medio de Él reconciliar todas las cosas consigo, habiendo hecho la paz por medio de la sangre de su cruz, por medio de Él, repito, ya sean las que están en la tierra o las que están en los cielos.

Tenemos el segundo aspecto de esa verdad que la paz solo se alcanza por medio de un sacrificio. El sacrificio que finalmente trajo la paz eterna entre Dios y el hombre que fue el Señor Jesús en la cruz y la sangre que El derramó, a través de El tenemos paz para con Dios.

Veamos un contraste de esto en Isaías 57 versículos 20 y 21:

20 Pero los impíos son como el mar agitado, que no puede estar quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo.21 No hay paz —dice mi Dios— para los impíos.

Hay una línea divisoria muy definida, los que están reconciliados con Dios a través de Jesucristo reciben su justicia y saben lo que es tener paz con Dios. Sin embargo, “No hay paz —dice mi Dios— para los impíos”. El pecado nunca nos trae paz. Aun cuando no haya circunstancias externas que lo demuestren siempre hay algo que no nos deja descansar mientras el pecado gobierna nuestro corazón.

Veamos ahora la segunda forma de paz en medio de las luchas y tumultos. Cuán importante es tener esa clase de paz en el mundo de hoy.Jesús les dice a sus discípulos en Juan 14:17:

La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. (LBLA)

Siempre me alegro con estas palabras: “no…como el mundo la da”. Los esfuerzos más intensos del mundo para traer paz son tan frágiles, tan fugaces e insatisfactorios; en realidad tendríamos muy poca paz si dependiéramos del mundo para tenerla. Pero, Jesús nos dice: “no hay necesidad de tener miedo o preocupación, mi paz os doy; no …como el mundo la da”.

Y Jesús nos repite en Juan 16:33:

33 Estas cosas les he hablado para que en Mí tengan paz. En el mundo tienen tribulación; pero confíen, Yo he vencido al mundo»

Ese es el altar, el Señor es nuestra paz. Jesús es nuestra paz. Él ha vencido al mundo, el mundo no nos podrá vencer porque Él está en nosotros y nosotros con Él.También tenemos paz con aquellos que se han reconciliado con Jesús sin importar quienes son, ni de que raza son o cuál es su formación.Al estar reconciliados con Dios a través de Jesús nos brinda una relación de paz con otros creyentes. Pablo dice en Efesios 2 del 13 al 17 dirigiéndose a los creyentes que antes eran gentiles:

13 Pero ahora en Cristo Jesús, ustedes, que en otro tiempo estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo.14 Porque Él mismo es nuestra paz, y de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, 15 poniendo fin a la enemistad en Su carne, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en Él mismo de los dos un nuevo hombre, estableciendo así la paz...

(Note el énfasis que hace en la paz)

16 y para reconciliar con Dios a los dos en un cuerpo por medio de la cruz, habiendo dado muerte en ella a la enemistad. 17 Y vino y anunció paz a ustedes que estaban lejos, y paz a los que estaban cerca.

El mensaje de la cruz es paz. En medio de la dificultad tenemos paz con Dios y con otros creyentes.

Eso me hace pensar del arca de Noé que fue el método de la salvación de Dios para Noé y su familia. Imagínelo en el arca. Ellos estaban en medio de una gran tormenta, todo lo que le rodeaba estaba cubierto por agua. Sin embargo, en el arca tenían paz y seguridad. Lo mismo que trajo juicio y destrucción al mundo para ellos fue la paz y salvación. Piense en todos esos animales dentro del arca, toda clase de animales y algunos de ellos eran enemigos por naturaleza; pero en el arca había paz. Eso significa que cuando los animales entraron en el arca pasaron por un cambio en su naturaleza, ese es un cuadro hermoso de Cristo. Tenemos paz cuando tenemos vida en Cristo. Aun cuando hubiese otros de diferentes razas que podríamos odiar, al estar en el arca tenemos paz con ellos y en medio de ellos. Al enfrentar grandes crisis en esta vida tenemos paz en nuestro corazón; porque tenemos paz con Dios a través del Señor quien es nuestra paz.

Bueno, nuestro tiempo por hoy ha terminado. Regresaré mañana nuevamente para continuar con estos nombres del pacto de Jehová. Hablaré sobre el quinto nombre de pacto, el que es nuestro pastor.

Como
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