Control del Lenguaje

Derek Prince
Published: 1970
Last Updated: mayo de 2026
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En 'Control de la Lengua', parte 6 de la serie 'Lecciones de mi vida', Derek Prince comparte ideas sobre cómo evaluar el progreso espiritual a través de nuestras palabras. Destaca la importancia de alinear nuestro discurso con las enseñanzas del Evangelio, reflejando la transformación que proviene de vivir en el Reino. Acompaña a Derek mientras imparte sabiduría adquirida a lo largo de años de ministerio, animando a los creyentes a aprovechar el poder de la lengua de acuerdo con las Escrituras.
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted en el comienzo de otra semana, para compartir más “Llaves para vivir con éxito”, que Dios ha puesto en mis manos a través de muchos años de experiencia personal y ministerio cristiano.
Esta semana continuaré con el tema que comencé el lunes pasado: “Lecciones de mi vida”, en la que compartiré con usted, lecciones practicas que he aprendido en más de 40 años de servir al Señor y a su pueblo.
Pero primero quiero decir: ¡Gracias! A los que me han escrito, antes de terminar esta charla daré una dirección postal a donde me puede escribir, significa mucho para mí saber si este ministerio radial, le ha sido de ayuda y bendición. Por favor tome tiempo y envíeme siquiera una breve nota. Ahora regresemos al tema, “Lecciones de mi vida.”
¿Se ha puesto a pensar, en cuanto progreso espiritual ha tenido usted?, ¿hasta dónde ha llegado?
Bueno, quiero compartir algo que aprendí y que he practicado por años, que es una buena manera de responder a esa pregunta.
La Biblia nos enseña una manera práctica de ver cuánto progreso espiritual hemos hecho, observando la manera como usamos la lengua.
Durante la segunda guerra mundial, en los desiertos del Norte de África, funcioné como auxiliar de enfermería con las fuerzas médicas británicas, y por un tiempo trabajé cerca de un lacónico doctor escocés, muy listo. Yo estaba a cargo de la administración de una pequeña estación de recepción en el desierto, para pacientes con disentería, el único tipo de personas que recibíamos, eran pacientes con disentería, no entraré en detalles.
Pero todas las mañanas tenía que hacer la ronda con el doctor para comprobar el estado de los pacientes, y él tenía un ritual que repetía sin variar, se acercaba a cada paciente y decía: “Buenos días, ¿Cómo estás?”, pero nunca se molestaba en oír la respuesta, lo siguiente que decía era: “muéstrame la lengua”, y cuando observaba la lengua de la persona, el se formaba su propio juicio del estado del paciente.
Entendamos que en esos días no teníamos los medios tan sofisticados que ahora hay y ciertamente no en medio del desierto.
Pero el principio que quiero enseñar con eso es que Dios nos trata de la misma manera, Él pregunta: “¿Cómo estás?”, pero no creo que preste demasiada atención a la respuesta, porque lo próximo que dice es: “Muéstrame la lengua”, y es por la lengua que Él decide como estamos espiritualmente.
Dios nos ha dado un espejo para ayudarnos a medir nuestro progreso espiritual, este espejo es su propia palabra.
Esto es lo que dice Santiago en su epístola en el primer capítulo, versículos 22 al 26:
Sed hacedores de la palabra, y no solamente oidores que se engañan a sí mismos, porque si alguno es oidor de la palabra y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo, pero después de mirarse a sí mismo e irse inmediatamente, se olvida de qué clase de persona es.
Usted entiende que el espejo, es el que nos miramos, la Palabra de Dios, y algunas personas se miran en el, pero en sus problemas se alejan y se olvidan de ellos y no hacen nada al respecto.
Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad, y se guía por ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo, sino un hacedor eficaz, este será bienaventurado en lo que hace. - y ahora note bien la siguiente frase: - Si alguno se cree religioso, pero no refrena su lengua, sino que engaña a su propio corazón, la religión del tal es vana.
Casi se puede ver uno frente al espejo, sacando la lengua, y a Dios que dice: Cuando vea la condición de tu lengua, la manera en que usas tu lengua, sabré si tu religión es sincera y válida o si no vale nada.
También en la misma epístola, en capítulo 3, Santiago dice esto:
Porque todos tropezamos de muchas maneras, si alguno no tropieza en lo que dice es un hombre perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. Ahora bien, si ponemos el freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, dirigimos también todo su cuerpo. Mirad también las naves; aunque son tan grandes, e impulsadas por fuertes vientos, son sin embargo dirigidas mediante un timón muy pequeño por donde la voluntad del piloto quiere. Así también la lengua es un miembro pequeño y sin embargo se jacta de grandes cosas.
De manera que la lengua es para la vida humana como el timón para la nave, cambia la dirección, decide para donde ir, si la usamos bien llegamos a puerto seguro, si la usamos mal, naufragamos.
Ahora voy a compartirle brevemente de mi propia experiencia, algunas etapas en la disciplina de mi lengua.
Cuando el Señor vino a mí sobrenaturalmente en una barraca del ejército en 1941, yo estaba en ese cuartel del ejército británico y tengo que admitir con vergüenza, que era un esclavo de la blasfemia y del vocabulario sucio, simplemente no podía decir cinco frases sin usar palabras vergonzosas; cuando me entregué al Señor, fui liberado instantáneamente de todo eso.
Me convertí cuando oí un sermón sobre Isaías 6, donde el profeta vio al Señor en su gloria, y cuando vio al Señor dijo:
Ay de mí, porque perdido estoy, pues soy hombre de labios inmundos, y en medio de un pueblo de labios inmundos habito, porque han visto mis ojos al rey, al Señor de los ejércitos.
Bueno, cuando oí esas palabras en el sermón “hombre de labios inmundos”, yo dije: “Eso me describe a mí al pie de la letra”, entonces en la visión:
"voló hacia mí uno de los serafines con un carbón encendido en su mano, que había tomado del altar con las tenazas y con el tocó mi boca, y dijo: He aquí, esto ha tocado tus labios, y es quitada tu iniquidad y perdonado tu pecado."
esa fue mi experiencia, cuando el Espíritu Santo tocó mis labios, instantánea y completamente, fui liberado del habla inmunda y la blasfemia.
Bueno, yo pensé que eso iba a todo, pero pronto me di cuenta que hay mucho más que eso, y descubrí las palabras de Jesús en Mateo 5:37
Antes bien sea vuestro hablar: Si, si; o no, no; y lo que es más de esto procede del mal.
Encontré que la exageración y el sobre énfasis, eran cosas con las que tenía que tratar.
Después el Señor me mostró el peligro de dar gusto al habla negativa, en decir cosas incrédulas y contrarias a las escrituras. Pablo dice en Romanos 10:10
Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.
De manera que con la boca se confiesa para salvación, si decimos lo correcto eso nos trae salvación, si decimos lo impropio, hace lo opuesto.
Y también en Hebreos 3:1, nos dice que Jesucristo es el sumo sacerdote de nuestra confesión, Él está obligado a cumplir lo que decimos correctamente.
También aprendí que no debo hablar precipitadamente, hay un versículo en Proverbios que ha sido un reto para mí, Proverbios 29:20
¿Ves a un hombre precipitado en sus palabras?, más esperanza hay para el necio que para él.
Hermanos y hermanas, cuán a menudo hablamos así, que juicio más terrible, hay más esperanza para el necio que para el que hace eso.
Dios también trató conmigo sobre las palabras ociosas, encontré las palabras de Jesús en Mateo 12:36
Y os digo que toda palabra vana que hablen los hombres, darán cuenta de ella en el día del juicio.
Me di cuenta que decía cosas que no tenían realmente ningún significado, realmente no expresaban la realidad, y oí a otros hacer lo mismo y decir: “No fue mi intención decir eso, no es importante”, pero Jesús dice que el solo hecho de hablar algo que no significa nada es lo que importa, vamos a tener que dar cuenta de toda palabra ociosa o vana que hemos hablado.
He estado diciendo los diferentes tipos de problemas que podemos tener con la lengua, y estoy seguro que usted que me está escuchando los ha tenido, y no hay nadie que no tenga que reconocer en algún aspecto u otro, que no haya tenido uno de esos problemas.
Ahora para terminar quiero brevemente sugerir la solución que he encontrado, efectiva si la aplicamos: Primero, sea sincero y reconozca que tiene este problema de la lengua, si usted no admite el problema, si nunca se ve en el espejo para ver la condición de su lengua o si se ve en el espejo y se aleja y se olvida de lo que vio, entonces no hay solución. Pero si usted lo reconoce, simplemente diga: “No voy a hacer eso más, no me permitiré más seguir en esas cosas, te pido Señor, trata con esas cosas en mi vida.
Después algo es muy importante, tiene que ser lleno del Espíritu Santo, recuerde que fue el Espíritu Santo quien limpió el habla de Isaías, Pablo dice lo siguiente:
No os embriaguéis con vino en lo cual hay disolución, si no sed llenos del espíritu – y después agrega – Hablando entre vosotros con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con vuestro corazón al Señor.
¿Entiende el proceso?, no es suficiente enmudecer, nadie va a vivir de esa manera, el intento es librarse de lo negativo y reemplazarlo con lo positivo, y la manera de lograrlo es ser lleno del Espíritu Santo; entregue su ser entero al Espíritu, especialmente ese miembro indisciplinado que no puede controlar, la lengua.
Yo he buscado los lugares en el Nuevo Testamento donde habla de ser llenos del Espíritu Santo y he descubierto que en todos los casos, la siguiente palabra que sigue, es la que tiene que ver con la lengua, ya sea hablar, profetizar o cantar.
Jesús dijo que el corazón se derrama por la boca, de manera que cuando llenamos el corazón con el Espíritu Santo y la Palabra de Dios, entonces lo que sale por la boca será inevitablemente correcto, pero si dejamos que nuestros corazones se vuelvan vacíos del Espíritu y la Palabra, o si llenamos el corazón con cosas desatinadas y vacías, con el lenguaje, los pensamientos, y la moral de este mundo, lo que sea que esté en el corazón es lo que va a salir de la boca.
Pablo dice en Colosenses 3:16
Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros con toda sabiduría, enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en vuestros corazones.
Yo entiendo que cuando el corazón está lleno de la Palabra y del Espíritu, naturalmente desbordará con lo que es correcto, no se enfoque en lo negativo, confiéselo, renuncie a lo negativo, vuélvase a Dios para que lo libere, lo perdone y lo limpie, pero lo verdadero y final solución es ser lleno del Espíritu y con la Palabra de Dios.
Código: RP-R130-101-SPA









