El Reino Interior

Derek Prince
Published: 1970
Last Updated: mayo de 2026
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En 'El Reino Interior', parte 7 de la serie 'Lecciones de mi vida', Derek Prince explora la profunda verdad del 'Evangelio del Reino'. Comparte cómo esta revelación transformó su predicación y puede impactar tu camino espiritual, subrayando la importancia de alinearse con el mensaje completo del Evangelio. Únete a él para descubrir lecciones prácticas de las Escrituras que nos guían en el servicio al Señor y a Su pueblo.
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted para seguir compartiendo las preciosas verdades de las escrituras, que han hecho la diferencia entre el éxito y el fracaso en mi vida y que pueden hacer lo mismo para usted.
Esta semana continuaremos con el tema que comenzamos la semana pasada “Lecciones de mi vida”, con la enseñanza vital y práctica de las cosas que he aprendido en más de 40 años de servicio al Señor y a su pueblo.
En mi charla de ayer compartí algo bien práctico de cómo medir nuestro progreso espiritual viendo la manera en que usamos la lengua, la figura que veo es a alguien frente al espejo de la Palabra de Dios, sacando la lengua y viendo lo que el espejo muestra.
Hoy quiero compartir un descubrimiento tremendo con respecto al mensaje del evangelio, algo que tiene un efecto práctico e importante en su desarrollo en nuestras vidas.
Por muchos años yo había estado predicando el evangelio según lo entendía, entonces de una manera inesperada, Dios me mostró que no estaba predicando todo el mensaje, quiero decir que he estado asociado por muchos años con movimientos que se llaman “Evangelio completo”, descubrí que a veces el evangelio completo no es todo el evangelio, me di cuenta que había estado dejando por fuera una parte importantísima del mensaje según lo presenta el Nuevo Testamento.
En el nuevo testamento no se habla meramente del evangelio, sino que es evangelio del reino. De esto quiero compartir con usted hoy.
Por ejemplo, vea lo que dijo el precursor de Jesús en Mateo 3, versículos 1 y 2, para introducir el evangelio:
“En aquellos días llegó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea y diciendo: Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado.”
Esa es la introducción a la totalidad del Nuevo Testamento y el mensaje del evangelio o las buenas nuevas.
Después de que Juan fue encarcelado, Jesús comenzó su ministerio público, el relato se encuentra en Mateo 4:17, y él comenzó con exactamente las mismas palabras:
“Desde entonces Jesús comenzó a predicar y a decir: Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado.”
Ese es el mensaje básico del evangelio, bien, cuando uno oye esto, necesita ponerse en el lugar de la gente de ese tiempo, para darse cuenta de lo que la palabrita “reino” significa para ellos.
La mayoría de nosotros estamos acostumbrados a pensar en términos de democracia, para nosotros un rey, si tuviera alguna realidad, es solo una figura ornamental que aparece en los desfiles y se casa y hace cosas así, pero esa no es la verdadera función del gobierno, y necesitamos mantener presentes que en el Nuevo Testamento, el rey o el reino era el método normal de gobierno.
De manera que cuando Juan el bautista y luego Jesús proclamaron el reino de los cielos se ha acercado, significa que Dios estaba listo para tomar las riendas del gobierno de la raza humana.
¿Lo entiende ahora? … Si usted estudia la historia humana, todos los problemas del hombre comenzaron cuando rechazaron el gobierno de Dios en sus vidas, y la única solución lógica y práctica para esos problemas es que el hombre regrese de nuevo y se someta al gobierno de Dios.
Las buenas nuevas es que Dios está dispuesto a recibirlos de nuevo. Si yo fuera Dios, yo creo que yo hubiera dicho: basta con el hombre!, pero la gente no lo ve de esa manera porque la palabra gobierno para esta generación presente, sugiere algo que ellos resienten y no quieren. ¿Porqué tiene alguien que decirme lo que tengo que hacer?, esa es la actitud; tenemos que cambiar de actitud, tenemos que darnos cuenta que necesitamos el gobierno de Dios en nuestras vidas, y para entrar en ese gobierno lo primero que tenemos que hacer es arrepentirnos, tenemos que reconocer que hemos sido rebeldes, hedonistas, haciendo lo que nos da la gana, viviendo según nuestras propias reglas, tenemos que dar la espalda a eso y volvernos a Dios y decir: Dios estoy dispuesto a ser gobernado por ti, gracias que estas dispuesto a gobernarme.
Vea usted que esto fue predicho en el Antiguo Testamento, en una de las profecías más famosas en Isaías, respecto a la venida de Jesucristo, en Isaías 9:6 y 7:
“Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberanía - el gobierno - reposará sobre sus hombros y se llamará su nombre admirable consejero, Dios poderoso, padre eterno, príncipe de paz.”
Note que la primera declaración específica de este niño maravilloso y milagroso es que el gobierno reposará sobre sus hombros, y después dice ciertas cosas de él que indican sus calificaciones para tomar el gobierno. Y en el siguiente versículo dice:
“En aumento de su soberanía – su gobierno – y de la paz, no tendrán fin sobre el trono de David y sobre su reino.”
De manera que él viene para gobernar y gobernar como rey, y entonces. Si vemos de nuevo en Mateo 4, vemos que cuando Jesús proclamó estas buenas noticias hizo más que hablar, Pablo dice en 1 Corintios 4:20:
“Porque el reino de Dios no consiste en palabras sino en poder.”
Vea usted que si presentamos un mensaje incompleto, lo más seguro es que dejemos el poder por fuera, el poder va con el mensaje del reino, el reino no es asunto de hablar sino de poder, y donde quiera que Jesús proclamó este mensaje o instruyó a sus discípulos para que lo hicieran, hubo siempre no solo palabras, sino una demostración de la realidad del poder y la autoridad de Dios que tomaba dominio sobre todas las fuerzas del mal que plagan a la humanidad y destruyen a la raza humana.
Escuche por ejemplo, la descripción del comienzo del ministerio de Jesús en Mateo 4:23-24:
“Y Jesús iba por toda Galilea enseñando en sus sinagogas y proclamando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo y se extendió su fama por toda Siria y traían a él todos los que estaban enfermos, afectados con diversas enfermedades y dolores, endemoniados, epilépticos, paralíticos, y él los sanaba.”
Y esta lista, allí nota todas las formas diferentes de tormento, enfermedad, dolencia y angustia que pueda venir sobre la humanidad maldita por el pecado y cuando Jesús proclamó las buenas nuevas del evangelio del reino, las buenas nuevas fueron demostradas por el hecho que todas esas plagas y tormentos de la humanidad fueron llevados a la sujeción por el poder del reino y todos fueron sanados.
Vea usted que si no predicamos el mensaje correcto, no le damos a Dios la oportunidad de confirmarlo, si solo hablamos de las buenas nuevas, eso es vago, cuando hablamos de las buenas nuevas del reino entonces Dios demuestra la venida del reino con poder, dominio y victoria sobre el pecado, la enfermedad y Satanás.
En este tiempo presente del trato de Dios con la humanidad, el reino de Dios no ha venido aún en una forma visible y externa que podamos ver con nuestros ojos, Jesús explicó esto cuando los fariseos le preguntaron en Lucas 17, versículos 20 y 21:
“Habiéndole preguntado los fariseos cuando vendría el reino de Dios, Jesús le respondió y dijo: El reino de Dios no viene con señales visibles, ni dirá mirad aquí está o allí está, porque he aquí el reino de Dios entre – adentro – de vosotros está.”
En este periodo en que vivimos ahora, el reino de Dios no es visible ni externo con una capital terrenal, sino que es un reino interno y espiritual, pero es más real porque es espiritual; sepa usted que lo espiritual es verdaderamente más real, más permanente que lo físico y lo material. De manera que el reino de Dios en esta dispensación es la condición de una persona que está dispuesta a entrar bajo el reinado de Jesús.
Vea usted pues que el evangelio es mucho más que salvarse y tener vida eterna, el evangelio culmina con el reino de Jesús en su vida.
Yo creo que la razón por la que millones de cristianos tienen problemas con el pecado y en otras áreas de sus vidas, es porque simplemente no están viviendo en el mensaje total de las buenas nuevas, creen que han salido del pecado, pero no se han sometido al reinado de Jesús, son como gente suspendida entre dos mundos, y a veces están arriba y otras veces abajo, a veces tienen victoria y otras no, esa no es la condición de alguien que se haya sujetado realmente al reinado de Jesús.
Pablo describe la naturaleza de este reino interno y espiritual en un versículo sencillo pero tremendo y poderoso, en Romanos 14:17:
“Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.”
Esa es la naturaleza del reino interno, consiste en tres cosas: justicia, paz y gozo, y solo en ese reino alguien puede tener justicia, porque cualquier persona que no esté bajo el reinado de Jesús es todavía un rebelde. ¿Entiende usted?, Dios dice que no hay paz para el malo y hay tantos, tantos cristianos que están realmente sin tener el reinado de Jesús en sus vidas, como consecuencia no están viviendo en rectitud, no hay manera de tener justicia y rectitud aparte de estar bajo el reinado de Jesús y cuando hay justicia, la paz y el gozo siguen.
Yo he visto a tantos cristianos que corren tras la paz y el gozo pero pasan por alto la justicia, bueno, no funciona, se lo digo de una vez por experiencia propia y por lo que he visto en las vidas de tantos, pero también note la última frase “en el Espíritu Santo”, solo el Espíritu Santo puede administrar el reino interno, no se trata de teoría o teología o doctrina, es asunto de una relación con Jesús, hecha realidad por el Espíritu Santo.
Ahora quiero preguntarle, cándidamente para cerrar esta charla de hoy ¿Está usted realmente en el reino de Dios?, o para ponerlo a la inversa ¿Está el reino de Dios en usted?, ¿Está usted luchando con problemas que no sabe cómo resolver?. Voy a ofrecerle esta sugerencia basada en mi comprensión de las escrituras y en mi propia experiencia: No se contente con medio evangelio, no viva en el umbral de la puerta sin entrar por ella; ser salvo, tener el perdón de los pecados, recibir vida eterna, todo eso es maravilloso, pero todo eso es solo el umbral del reino de Dios, no se quede allí toda su vida, dé el paso que lo lleve del umbral al reino, sujétese al reinado de Jesús con una decisión deliberada y rinda su voluntad a él.
Código: RP-R130-102-SPA









