El Primer Mandamiento

Derek Prince
Published: 1970
Last Updated: mayo de 2026
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En 'El Primer Mandamiento', parte 9 de la serie 'Lecciones de mi vida', Derek Prince comparte profundas ideas sobre la importancia de priorizar a Dios en nuestras vidas. Destaca que poner a Dios primero, como se menciona en Génesis 1:1, es clave para una vida de fe plena. Descubre cómo alinear tu vida con este principio puede conducir a bendiciones eternas y a una comprensión más profunda del Evangelio.
Transcript
Me alegro de estar nuevamente con usted en la continuación del tema de esta semana “Lecciones de mi vida”, donde he estado compartiendo lo que he aprendido en más de 40 años de servir al Señor y a su pueblo.
Ayer compartí con usted la dura pero bendecida lección que aprendí en la pena y el dolor cuando el Señor se llevó a mi primera esposa, después de 30 años de matrimonio feliz.
Aprendí que Dios nos desliga de lo temporal para que entremos en lo eterno, deja que disfrutemos de la belleza, la amistad y los placeres, pero después nos enseña que estos son solo sombras temporales de la realidad que es eterna y permanente.
Y así viene un tiempo cuando comienza el proceso para desligarnos y nosotros abrimos las manos para soltar lo que hemos amado y disfrutado y en su lugar recibimos algo que es permanente y eterno.
No voy a decir que es una lección fácil, pero sí que es bendecida. La lección que voy a compartir hoy, concierne con la única base segura y permanente para mantener una vida de fe y sin embargo es una lección que la mayoría de la gente tiende a ignorar para perdida personal muy grande.
Verán que la Biblia abre con esta lección. Las primeras palabras de la Biblia son de muchas maneras la llave para entender toda la Biblia, en Génesis 1:1 dice: En el principio, Dios... si nosotros mantuviéramos siempre a Dios en el principio y eso significa más que en el punto de partida, la palabra en hebreo está relacionada con la palabra que significa “cabeza”, significa en el lugar principal, en el primer lugar Dios. Y mientras Dios esté en el primer lugar, en el lugar principal en nuestras vidas, en todas nuestras actitudes, en todas nuestras acciones, créame, le irá bien en la vida, las cosas saldrán como las deseamos. Esto está contenido también en los primeros dos mandamientos.
¿Sabía usted?, yo sabía los mandamientos desde mi niñez, los memoricé cuando era muy niños aún, pero nunca tuvieron un verdadero impacto en mi vida, y es hasta muy recientemente que he llegado a comprender que el primer mandamiento, es el primer mandamiento, es el que realmente importa. Estos son los primeros dos mandamientos:
Yo soy el Señor tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre, no tendrás otros dioses delante de mí. el segundo está relacionado. No te harás ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra, no los adorarás, ni los servirás porque yo el Señor tu Dios, soy Dios celoso que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen y muestra misericordia a millares a los que me aman y guardan mis mandamientos.
Quiero que sepa que el elemento básico en su vida, en mi vida, en la vida de cada uno de nosotros, es sencillamente “Quién es tu Dios”, eso determinará últimamente todo lo que usted experimente en el tiempo en la eternidad, suena tan simple pero es absolutamente fundamental y si alguna vez removemos esa base, entonces toda nuestra vida espiritual deteriorará y caerá.
Esto lo confirma desde luego la enseñanza de Jesús en el Nuevo Testamento en Mateo 22:35 al 38, leemos:
Y uno de ellos, interprete de la ley, para ponerle a prueba le preguntó: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento de la ley?. Y él le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento.
Muy claro, antes que cualquier cosa en la vida está nuestra actitud hacia Dios, amarlo con un amor puro, total y sin reservas.
Muchas veces tenemos la idea equivocada de lo que es la fe, a veces muchos de nosotros y de nuestras doctrinas, siglos de doctrina y teología eclesiástica, mucha gente ha recibido la impresión de que la fe es aceptar las verdades de la palabra y defenderlas. Pero quiero decirle basado en un estudio cuidadoso de la palabra que tanto en el hebreo del Antiguo Testamento como en el griego del Nuevo Testamento, la raíz del significado básico de la palabra “Fe” es lealtad o fidelidad.
No es lo que creemos con la cabeza por importante que sea esto, sino nuestra actitud hacia Dios. Básicamente fe es estar totalmente comprometido con Dios y serle leal, usted podrá tener todas las doctrinas correctas, es decir todas las cosas correctas con su boca, pero si usted no está totalmente leal y no está totalmente comprometido con Dios, su fe no tiene ningún fundamento bíblico. Yo creo que tiene que haber una revolución tremenda en el pensamiento de millones de cristianos, tenemos que pensar de nuevo lo que es la fe, la fe es primordialmente fidelidad, fidelidad a Dios.
Y Dios no tolera rivales; que importante es que veamos esto. En 1 Juan 2:15 el apóstol dice:
No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo, si alguno ama al mundo el amor del Padre no está en él.
Estas dos cosas son incompatibles, amor a Dios y amor al mundo, con su materialismo, su rebelión, su pecado y hedonismo, los dos son incompatibles, si tiene uno no puede tener le otro.
Y en la epístola de Santiago, en el capítulo 4, versículo 4, habla sobre el adulterio espiritual o almas adulteras:
No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios, por tanto el que quiere ser amigo del mundo se constituye enemigo de Dios.
Está bien claro, no se pueden mezclar.
Porque todo lo que tiene valor, tiene su origen en Dios, que importante es ver eso.
En Mateo capítulo 4 versículo 4, cuando Jesús fue tentado por el diablo, Él respondió:
Escrito está no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
La única fuente de vida en Dios por medio de su palabra, si la palabra de Dios no viene a nosotros, no tenemos la fuente de la vida.
Y otra vez regresando a la epístola de Santiago, en el primer capítulo, versículos 16 al 18, dice esto:
Amados hermanos míos no os engañéis, toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del padre de las luces con el cual no hay cambio ni sombra de variación. En el ejercicio de su voluntad él nos hizo nacer por la palabra de verdad para que fuéramos las primicias de sus criaturas.
¿Entiende lo que dice? El nuevo nacimiento no viene porque nosotros lo decidamos, sino por la voluntad de Dios, y todo lo que es bueno y todo lo que es perfecto viene de una sola fuente, de Dios. Si perdemos nuestro contacto con Dios, perdemos su primacía en nuestras vidas, nos estamos cortando de todo lo bueno y todo lo perfecto.
Ahora quiero que pensemos por un momento en lo negativo, lo opuesto a obedecer el primer mandamiento que es irse tras dioses falsos, y en terminología moderna equivale a practicar el ocultismo, yo siento que muchas personas no se dan cuenta de lo que terrible que es eso, que camino más seguro y derecho para caer en la oscuridad y el desastre es eso. Yo he llegado a creer en mi ministerio después de ayudar, aconsejar, predicar y ministrar a muchas personas, que la raíz de todo problema humano de seriedad, hay algún envolvimiento en el ocultismo con dioses falsos. Escuche lo que dice Dios por medio de Moisés en Deuteronomio 18:10 al 12:
No sea hallado en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego...
Habla de alguien que ofrece a su propio hijo o hija como sacrificio vivo para ser quemado a un Dios falso. Usted dirá: Que terrible es eso!, pero escuche las otras cosas que están en ese versículo, separados solo con una coma.
No sea hallado en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, - los que dicen la fortuna - ni hechicería – osea agorero o hechicero o encantador o médium o espiritista – ni quien consulte a los muertos. Porque cualquiera que hace estas cosas es abominable al Señor.
Realmente tenemos que prestar mucha atención a esto, el primer mandamiento es lealtad total a Dios, la lealtad de Dios es incompatible con cualquier otra lealtad a seres o fuerzas espirituales, si estamos en una categoría no podemos estar en la otra.
Y la manera más cabal para reconocer a Dios como Dios es la adoración. También la vemos en la tentación de Jesús en el desierto, dice en Mateo 4:8-10:
Otra vez el diablo le llevo a un monte muy alto y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrándote me adoras. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y solo a él servirás.
La adoración es la indicación máxima de quien es su Dios, lo que usted adore se convierte en su Dios, sea dinero, sexo, el yo, la política, o un líder espiritual; lo que sea o quien sea, eso se convierte en su Dios.
Una vez oí decir a un hermano ministro de cierto hombre: “Es un hombre que se hizo solo y adora a su creador”. ¿Entiende?, él se adoraba así mismo, el “yo” era su Dios.
Ahora quiero preguntarle: ¿Qué lugar tiene Dios en su vida?, ¿Es el principio?, ¿Está Él en primer lugar?, ¿Es Dios la fuente suya?. Quizás tenga que renovar su compromiso con el verdadero Dios y decirle: Tú eres mi Dios, no hay otro como tú, solo a ti adoraré y serviré. Si usted hace eso tendrá un fundamento sólido para su vida.
Código: RP-R130-104-SPA









