Nuestro Maravilloso Representante

Derek Prince
Published: 2008
Last Updated: julio de 2026
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Para liberarnos de la esclavitud al pecado y la muerte, Jesucristo compartió plenamente nuestra humanidad al asumir nuestra carne y sangre. Llevó nuestros pecados en Su propio cuerpo en la Cruz, y por Sus heridas, se nos ofrece libertad y sanación completas.
Vamos a mirar algunas Escrituras que hablan sobre la identificación de Cristo con la raza humana y como expió su culpa.
“Por tanto, ya que ellos son de carne y hueso, él también compartió esa naturaleza humana para anular, mediante la muerte, al que tiene el dominio de la muerte —es decir, al diablo—, y librar a todos los que por temor a la muerte estaban sometidos a esclavitud durante toda la vida.” (Hebreos 2:14-15 NVI)
Al rebelarse Adán en lugar de ser un rey, él se volvió un esclavo, atado por Satanás, a la muerte, y la corrupción. Él ya no era libre. Pero para liberar a los seres humanos de esa esclavitud, Jesús tomó para Sí la forma de la humanidad, de la naturaleza Adámica. Tomó para sí mismo carne y sangre como lo que usted y yo tenemos, para que, a través de Su muerte, Él pudiese destruir al que tenía el poder de la muerte, ese es, el diablo, y liberarnos a todos nosotros quienes durante toda la vida estuvimos esclavizados por el miedo a la muerte. En la cruz, Jesús tomó sobre sí mismo la naturaleza caída de los seres humanos y sus pecados. Esto está expresado también en 1 de Pedro 2:24:
“Él mismo (Jesús), en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados, para que muramos al pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas ustedes han sido sanados” (NVI)
En la cruz, Jesús se identificó totalmente con nuestro pecado y nuestra culpa. Él se convirtió en la última gran ofrenda de culpa que quitó el pecado y la culpa de la raza humana. Él llevó nuestro pecado y nuestro castigo. Nuestras heridas se convirtieron en sus heridas, y Él murió nuestra muerte. Él expió esa culpa de la rebelión como nuestro representante, el último Adán, colgando en la cruz, vertiendo su vida en su sangre, dándose totalmente a sí mismo para redimirnos.
*Prayer Response
Gracias, Jesús, por Tu obra en la cruz. Proclamo que Te diste completamente para redimirme, y que Jesús murió mi muerte para que yo pudiera recibir Su vida. Amén.

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