Una Habilidad Adquirida

Derek Prince
Published: 2008
Last Updated: julio de 2026
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Servir a los demás de manera que provoque amor y buenas obras es una habilidad que requiere práctica intencionada. La Biblia nos muestra que esta habilidad se aprende de forma segura dentro de una comunión comprometida, que nos protege de la aterradora alternativa del pecado deliberado.
Servir es una habilidad que tenemos que adquirirla. No es algo que viene solo y ciertamente no está en nosotros por naturaleza. Un camarero en un restaurante, por ejemplo, es una persona que, en un sentido, es llamado a servir. Sin embargo, un camarero necesita ser entrenado. Tengo un amigo que solía ser camarero, y una vez me explicó todo lo que involucra ser un buen camarero. Cuando entendí el proceso de entrenamiento, me di cuenta de que no es algo que viene solo; servir es una habilidad que tenemos que adquirir. Tenemos que estudiar a los demás para descubrir que produce una respuesta positiva, y no una negativa. Tenemos que estudiar a los demás para provocarlos a amar y a hacer buenas obras, no lo opuesto. Servir requiere práctica, entrenamiento y disciplina.
Servir también requiere el ambiente adecuado. Después de decir, “consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras” (Hebreos 10:24 LBLA), el escritor de Hebreos continuó diciendo:
“no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca” (versículo 25, LBLA)
Debemos aprender a servir en el entorno correcto, que está expresado en estas palabras “congregarnos”. Significa que con regularidad estamos en comunidad de fraternidad íntima, y con un compromiso.
En el versículo siguiente el escritor presentó la desastrosa alternativa. Inmediatamente después de advertirnos que no dejemos de congregarnos, él dijo:
“Porque si continuamos pecando deliberadamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio alguno por los pecados, sino cierta horrenda expectación de juicio...” (versículos 26-27 LBLA)
Lo que esto implica es que, si no nos mantenemos en el ambiente correcto, si no estamos con regularidad en una comunidad de fraternidad íntima, y con un compromiso, volveremos a pecar. El único camino seguro es mantenernos en fraternidad, considerar a las demás personas, y aprender a servirlas con gozo.
*Prayer Response
Gracias, Señor, por ayudarme a amar a los demás. Proclamo que estoy permaneciendo en comunión, aprendiendo a servir y enfocándome en considerar a otras personas. Consideraré a los demás. Amén.

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