La Marca de la Separación

Derek Prince
Published: 2008
Last Updated: julio de 2026
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Jesús advirtió que el mundo odiaría a sus seguidores porque los ha elegido de él, así que no te sorprendas si sientes que no encajas. La verdadera paz se encuentra al gloriarse solo en la Cruz de nuestro Señor, quien ya ha vencido al mundo y asegurado nuestra victoria en Él.
En el Evangelio de Juan, Jesús hizo esta declaración:
“Si el mundo los aborrece, tengan presente que antes que a ustedes, me aborreció a mí. Si fueran del mundo, el mundo los amaría como a los suyos. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los he escogido de entre el mundo. Por eso el mundo los aborrece.” (Juan 15:18-19 NVI)
Si el mundo "nos ama como a los suyos", esta es una señal segura de que no pertenecemos a Jesús. Tenemos que prestar atención a esa advertencia. Entonces al entender esto, ¿cuál debería ser nuestra actitud? Pablo lo expresó bien en Gálatas 6:14:
“Pero jamás acontezca que yo me gloríe, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo” (LBLA)
Nunca nos gloriemos o pongamos confianza en nada más que en la cruz del Señor. No en la educación, ni la religión, o denominación, ni ninguna de estas cosas. Indiscutiblemente, podemos gloriarnos sólo en la cruz del Señor Jesucristo, donde Jesús ganó una victoria total, permanente, irreversible sobre todas las fuerzas del mal. A través de la cruz, “el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo”. La cruz es la marca de la separación entre el pueblo de Dios y el mundo. Cuando aceptamos el principio de la cruz en nuestras vidas, ya no pertenecemos a este mundo. Jesús nos dio esta bella promesa de victoria:
“Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo” (Juan 16:33 NVI)
Vamos a tener problemas, ¡pero Jesús ha vencido al mundo! Además, a través de Él, nosotros podemos vencer al mundo, si estamos dispuestos a ir fuera del campamento con Él, llevando su oprobio.
*Prayer Response
Gracias, Señor, porque me estás llamando a dejar este mundo atrás. Proclamo que acepto la cruz como una marca de separación entre el pueblo de Dios y el mundo—un mundo al que ya no pertenezco. Saldré hacia Él fuera del campamento. Amén.

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