Aceptando "el Brazo del Señor"

Derek Prince
Published: 2008
Last Updated: julio de 2026
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Siglos antes de que Jesús caminara por la tierra, el profeta Isaías predijo que la gente lucharía por creer en el informe sobre Él. Esta antigua advertencia se cumplió, ya que muchos rechazaron a Cristo a pesar de sus milagros, llamándonos a una fe que confía en el Salvador mismo, no solo en los signos que realiza.
Isaías 53 comienza con una advertencia peligrosa, de que muchos reciban este mensaje profético con incredulidad, el cual fue dado por Dios a Isaías:
“¿Quién ha creído a nuestro mensaje? ¿A quién se ha revelado el brazo del Señor?” (Isaías 53:1).
En los versículos anteriores se describió al siervo del Señor (Vea Isaías 52:13-15) y en este primer versículo es profetizado y descrito como "el brazo del Señor". Esta frase denota el poder de Dios interviniendo a favor de su pueblo. Indicó con anticipación que, a través de Jesucristo, Dios intervendría para traer la salvación a Su pueblo. Todo esto fue cumplido en Jesús. Él vino a revelar a Dios, a traer Su salvación y sanidad a todos. Pedro, un testigo del ministerio terrenal de Jesús, lo resumió así:
“Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hechos 10:38)
El Evangelio de Juan aplica la profecía de Isaías directamente a Jesús:
“Pero a pesar de que había hecho tantas señales (milagros) delante de ellos, no creían en él; para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: ‘Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?’” (Juan 12:37-38)
Debemos mantenernos firmes en nuestra fe en Él, quien cumplió las profecías del Antiguo Testamento. Muchos han dudado, aunque fueron testigos de los milagros de Jesús. No demandemos señales y maravillas, ya que no nos garantizan la fe, sino debemos creer en Aquel que nos dio la salvación, el milagro más grande que todos.
*Prayer Response
Gracias, Señor, porque me estás llamando a dejar este mundo atrás. Proclamo que aunque muchos de los propios de Jesús lo rechazaron, yo lo recibo como "el brazo del Señor" que trae salvación. Saldré hacia Él fuera del campamento. Amén.

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